October 3, 2021
De parte de Lobo Suelto
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Lo que sigue son fragmentos, anotaciones dispersas que acompa帽an mi pr谩ctica cl铆nica. Se apoyan en citas de autores que me ayudan a ir bordeando un misterio que siempre persiste. Ese misterio que nos hace hablar, amar, so帽ar, seguir apostando por el psicoan谩lisis, escribir. Y que, tal vez, por momentos, pueda compartirse.

I

Tamara Kamenszain cuenta que Borges defin铆a as铆 la tarea del escritor: 

鈥淣uestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo鈥 

Ayer me acord茅 de esa frase. Creo que sirve para pensar, tambi茅n, la pr谩ctica psicoanal铆tica.

Laberintos de cuerpos que se agitan, duelen, se angustian, se excitan, dejan de sentir. Laberintos de pensamientos que no llevan a ning煤n lado. Laberintos como desiertos donde no hay salida porque (no) hay nada. Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo. Un hilo de palabras y de silencios. El hilo como presencia que acompa帽a sin saber. Y, al final, se deja caer.

II

La soledad se dice de muchas maneras. 

Solo es una palabra que, pronunciada, es equ铆voca: a la vez adjetivo y adverbio. 

Por eso me qued茅 sola con 茅l puede no escucharse como una paradoja. 

Winnicott hablaba de esa extra帽a posibilidad (茅l la nombr贸 capacidad) de 鈥渆star solo con otro鈥. La soledad se vuelve, entonces, muy diferente del aislamiento. 

La soledad, creo, surge en los m谩rgenes de la ausencia del otro. Causa un movimiento, bordea una promesa de encuentro. Como el silencio que rodea a una nota musical y le permite existir, distinguirse, y enlazarse con otra. 

El aislamiento, en cambio, implica un rechazo defensivo, que supone el agobio de una presencia permanente revestida de amenaza.  

La intimidad est谩 hecha de soledades compartidas. Quiz谩s compartir la soledad se haya vuelto cada vez m谩s dif铆cil.  

La soledad se dice de muchas maneras. 

Me qued茅 solo con ella y me olvid茅 de todo relata una voz. Soledad como condici贸n de un olvido de s铆, hacia el otro. Como estos versos de Claudia Masin:

Yo puedo olvidar incluso

que tengo un cuerpo cuando me est谩s hablando:

las part铆culas que soy se mezclan con lo que est谩s diciendo

y ya no soy m谩s que el deseo 

de las palabras que me das

III

鈥淒e los personajes yo no hago el perfil psicol贸gico. No hago eso porque no puedo hacer eso ni de la persona con la que vivo. Ni de mi mam谩 puedo hacer el perfil psicol贸gico, o de mi pap谩. Entonces 驴c贸mo voy a hacer el perfil psicol贸gico de un personaje? Es una mentira, es querer estar en un terreno seguro que uno nunca tiene respecto del otro. Entonces hay que encontrar maneras de escribir sin saber el misterio del otro, sin saber completamente lo que le pasa al personaje sobre el que uno est谩 escribiendo.鈥

As铆 ense帽a Lucrecia Martel que trabajar con subjetividad no tiene nada que ver con la simplificaci贸n y la violencia de los 鈥減erfiles psicol贸gicos鈥. Respetar, preservar y acompa帽ar el misterio del otro es una cuesti贸n 茅tica y, tambi茅n, creativa.

Freud dec铆a, jugando con la figura matem谩tica de las ecuaciones, que hab铆a que ir trasladando una X en cada nuevo enunciado. No es la voluntad de despejar la X lo que gu铆a la escucha, es el deseo que relanza lo que no sabemos. 

IV

Freud no recomendaba la lectura de escritos psicoanal铆ticos a sus analizantes.

Consideraba un problema 鈥渆l caso de los enfermos que practican el arte de escaparse a lo intelectual鈥.

Pontalis fue particularmente sensible a ese peligro, y le dedic贸 un libro bell铆simo al problema de los sujetos que se vuelven expertos en descifrar sue帽os, pero devienen incapaces de estar en la experiencia de so帽ar. 

Leila Guerriero conoce la experiencia de so帽ar. En un escrito al que titula El sue帽o relata un encuentro on铆rico con Ricardo Piglia, poco despu茅s de la muerte del escritor. Ella le pide que le diga c贸mo seguir, le habla de cosas que jam谩s ha hablado con nadie. 鈥溍塴 est谩 como siempre, con ese pelo de rulos irisados, como de loco鈥. Piglia se r铆e con simpat铆a, con picard铆a, le dice cosas que ella anota. Finalmente despierta sin recordar ni una palabra: 

鈥淭rato, como un n谩ufrago inverso, de hundirme en el sue帽o, de volver all铆, de recuperar lo que Piglia me dijo porque estoy segura de que me dio la clave, el secreto de todo. Pero s贸lo escucho su risa en todas partes, y la sigo escuchando hasta que me duermo. Una risa gozosa que me recuerda que siempre estamos solos. Nunca abandonados.鈥

V

En un texto al que titula El creador literario y el fantaseo, Freud escribe sobre la relaci贸n entre la poes铆a, el juego y las fantas铆as. En esas pocas p谩ginas se encuentra una de sus frases m谩s l煤cidas y conmovedoras: 鈥渓o opuesto al juego no es la seriedad, sino la realidad鈥.  

Freud conjetura que los adultos se ven forzados a renunciar al jugar infantil y buscan amparo en la actividad de las fantas铆as. Aclara, no sin iron铆a, que alguien plenamente feliz no necesitar铆a fantasear, porque las fantas铆as alivian alguna insatisfacci贸n.

Frente a la insatisfacci贸n de un anhelo presente, el deseo toma retazos de ficciones e im谩genes pasadas para figurar un escenario placentero futuro. 

Por eso, las fantas铆as son refugios hechos de deseo y de tiempo: 鈥減asado, presente y futuro son como las cuentas de un collar engarzado por el deseo鈥. Esa imagen es una invenci贸n de Freud que, como escribi贸 Mar铆a Moreno, quiz谩s sea el mayor poeta de todos los tiempos.

VI

鈥淓l amor, m谩s l煤cido que la amistad, renuncia por principio a toda comunicaci贸n鈥 concluye Deleuze leyendo a Proust. La comunicaci贸n supone la existencia de emisores y receptores (posiciones que permiten la circulaci贸n transparente de mensajes) y siempre exige alg煤n tipo de identificaci贸n. Quiz谩s nada se aleje tanto de esas posiciones as茅pticas como los amantes y amados. Ellos habitan la opacidad del deseo, del cuerpo y sus malentendidos. Pero el malentendido no es el fracaso de la comunicaci贸n, sino el triunfo del erotismo en el discurso. Por eso, tal vez, el psicoan谩lisis sea una experiencia m谩s cercana al amor que a la amistad. O鈥 驴por qu茅 no? 鈥損ienso en voz alta-, nos ayude a inventar amistades que le hagan lugar a lo incomunicable, es decir, a la lucidez de lo 铆ntimo.

VII

鈥淓s en el mundo de la ficci贸n, en la literatura, en el teatro, donde tenemos que buscar el sustituto de lo que falta a la vida

(鈥) En el 谩mbito de la ficci贸n hallamos esa multitud de vidas que necesitamos鈥

Freud escribi贸 estas palabras en medio del horror de la primera Guerra Mundial. 

El psicoan谩lisis, sin ser literatura ni teatro, es tambi茅n un asunto de ficci贸n en el que se pone en juego lo que falta en la vida. No se trata de recuperar lo que falta, sino de atravesar ficciones que duelen para encontrar otra cosa, otras vidas posibles: esas que necesitamos.




Fuente: Lobosuelto.com