February 26, 2021
De parte de Nodo50
175 puntos de vista


Podr铆a tratarse de algo causal, como dice el relato dominante, los manifestantes en favor de la libertad de Hasel y de la libertad de expresi贸n se extralimitan violentamente contra la polic铆a y el mobiliario urbano, lo que aprovecha el sistema para disfrazar la causa del encarcelamiento de un m煤sico en el ejercicio de la palabra y de sus derechos fundamentales como individuo.

Sin embargo, estos d铆as tambi茅n hemos podido ponerle nombre a una vieja t谩ctica policial: el s铆ndrome de Sherwood, una estrategia que tiene por objeto desacreditar la imagen p煤blica de los manifestantes mediante la provocaci贸n y el uso desproporcionado de la fuerza para provocar reacciones de autodefensa. Los que llevamos muchas manifestaciones a las espaldas sabemos de qu茅 se trata. Sabemos cu谩ndo una manifestaci贸n va a acabar en batalla campal antes de que esta se produzca, por la simple observaci贸n de la actitud de las fuerzas del orden. Hay veces que no reaccionan a una lluvia de piedras y otras que un insulto basta para desencadenar una serie de cargas sin fin. En ocasiones no hay violencia simplemente porque no hay polic铆as. Tambi茅n conocemos la acci贸n de los secretas infiltrados. De hecho durante alg煤n tiempo jug谩bamos a descubrirlos en las manifestaciones. La prueba del algod贸n final era su actitud cuando los enchufaba con mi c谩mara de fotos, si se cubr铆an la cara, giraban la cabeza una y otra vez, no cab铆a ninguna duda. A veces estos infiltrados eran pac铆ficos y solo buscaban informaci贸n, pero otras eran los que encabezaban los actos violentos. De todo hay y de todo hemos vivido en primera persona. Hoy se han descubierto incluso a conocidos ultraderechistas en primera l铆nea de ataque en manifestaciones netamente de izquierdas鈥

Sea como fuere, el hecho es que ni pol铆ticos ni periodistas quieren hablar del fondo de la cuesti贸n: c贸mo una democracia que se dice plena se permite detener a m煤sicos, titiriteros, tuiteros鈥 por el simple hecho de expresarse en libertad. Desde luego, este no va a ser el caso, todo lo contrario.

Lo que ocurre con la justicia en nuestro pa铆s, adem谩s de la infiltraci贸n de la extrema derecha y el Opus Dei en el coraz贸n de la magistratura, tambi茅n ha sido objeto de investigaci贸n jur铆dica y se le ha puesto un nombre, la b煤squeda del efecto desaliento. Este tiene lugar cuando a trav茅s de sanciones penales desproporcionadas y muy interpretables, se desincentiva a la poblaci贸n de la realizaci贸n de conductas legales relacionadas con el ejercicio de los derechos fundamentales. Este tipo de situaciones ha sido denunciada en nuestro pa铆s, tanto por el Consejo de Europa, como por el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos (TEDH), por constituir una limitaci贸n subrepticia a la libertad de expresi贸n, inadmisible en una democracia. Es lo de siempre, tenemos derechos sobre el papel, pero se pueden ejercer 煤nicamente cuando al poder le interesa. Por eso, en vez de democracia plena, tenemos una democracia formal. Yo mismo fui condenado por llamar franquista a un cargo pol铆tico de la dictadura, 驴habrase visto tama帽a estupidez?

En Europa, que tampoco es que sea un gran ejemplo de nada, nos lo han afeado muchas veces. Ah铆 tenemos esas sentencias del Proc茅s, invalidadas por tribunales de distintos pa铆ses o por el propio TEDH que han ridiculizado internacionalmente incluso a nuestro Tribunal Supremo. Obviamente, no toda la culpa es de sus se帽or铆as, tambi茅n lo es de nuestro ordenamiento jur铆dico, que les permite desplegar toda su sa帽a filofascista sin ning煤n tipo de consecuencias. Podr铆amos hablar de los delitos de rebeli贸n, de la ley mordaza, de los delitos contra los sentimientos religiosos, del enaltecimiento del terrorismo, de las injurias a la corona鈥 como ejemplos de delitos tipificados que se usan para cercenar la libertad de expresi贸n del conjunto de la poblaci贸n y que deber铆an estar borrados para siempre de nuestra legislaci贸n.

Pero, para entender lo que est谩 sucediendo en las calles, hay que a帽adir otro ingrediente fundamental: el malestar social. Si cada vez que hay un disturbio se monta una algarada de saqueos y violencia, eso hay que analizarlo. M谩s del 40% de paro juvenil, veinte puntos por encima de la media europea, seguro que tienen algo que ver con esa sensaci贸n negativa. Y no se trata de algo coyuntural, todo lo contrario, es puramente estructural, es un problema de falta de expectativas. 驴Qu茅 joven va a poder cotizar casi 40 a帽os para poder cobrar una pensi贸n p煤blica digna con contratos parciales y temporales y sueldos de miseria? 驴Por qu茅 el rey se va de rositas despu茅s de haber robado a manos llenas durante otros 40 a帽os y quien lo denuncia en una canci贸n est谩 preso? 驴Por qu茅 Hasel est谩 en la c谩rcel y el militar que quer铆a matar a m谩s de 26 millones de espa帽oles est谩 en su casita? 驴Por qu茅 la justicia s贸lo mira siempre para el mismo lado?

La necesidad de un proceso constituyente que lleve a una segunda y verdadera transici贸n es m谩s acuciante que nunca. Somos el primer pa铆s del mundo en artistas encarcelados, el segundo con m谩s desaparecidos en fosas comunes, tambi茅n el segundo del mundo desarrollado con peores medios de comunicaci贸n. Muchas leyes de la dictadura perviven a煤n en nuestro ordenamiento y a otras s贸lo se les cambi贸 el nombre. A la iglesia se le sigue dejando robar patrimonio p煤blico mediante normas franquistas reforzadas por una derecha que a煤n se considera heredera pol铆tica y biol贸gica del pasado r茅gimen fascista. El coste de nuestro estado recae sobre las clases trabajadoras mientras que los ricos no pagan impuestos. Cualquier m铆nimo cambio hacia la modernidad o la justicia social, cuenta con la resistencia de una casta pol铆tica y medi谩tica que la hace pr谩cticamente imposible. La Carta Magna se dej贸 atada y bien atada para que, en la pr谩ctica, fuese irreformable y que las reminiscencias fascistas nos acompa帽en para siempre en esto que llaman democracia.

隆Qu茅 largo se me est谩 haciendo el franquismo!




Fuente: Info.nodo50.org