February 2, 2023
De parte de Nodo50
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Por Aaron Bastani

芦Comienza con el individuo禄, concluye Ian Dunt en How to Be a Liberal. Con casi 450 p谩ginas, la obra del periodista y exeurope铆sta, parte manifiesto y parte historia, es tan ambiciosa como amplia. Su intenci贸n es ofrecer un grito de guerra para aquellos radicalizados por el Brexit y el trumpismo pero que no llegan a considerarse radicales. A veces, es como si el autor supiera instintivamente que sus lectores ya est谩n de acuerdo con 茅l y solo hay que mostrarles por qu茅.

Los primeros cap铆tulos de Dunt ofrecen una historia detallada del liberalismo, mientras conduce a su lector en un viaje que comienza en el siglo XVII con Descartes y pasa por los Niveladores, los Debates de Putney y John Locke. A continuaci贸n, intenta dar sentido a tres acontecimientos que abarcan cien a帽os y que, seg煤n 茅l, forjaron el liberalismo tal y como lo conocemos: la Revoluci贸n Gloriosa brit谩nica, la Guerra de la Independencia estadounidense y la Revoluci贸n Francesa. Se consideran pensadores posteriores como Benjamin Constant, John Stuart Mill, Isaiah Berlin y George Orwell. Sin embargo, aunque Arthur Schlesinger Jr. no se menciona nunca, su principal contribuci贸n 鈥攍a necesidad de un 芦centro vital禄 en la pol铆tica democr谩tica鈥 es la que se desarrolla a lo largo de todo el libro.

Historia por omisi贸n

Para Dunt, el liberalismo surge como una fuerza pol铆tica dentro de los elementos m谩s radicales de la Guerra Civil inglesa. Aunque finalmente fue derrotado 鈥攅l protectorado cromwelliano fue antidemocr谩tico y de corta duraci贸n鈥, Dunt considera en particular que los niveladores prefiguran una serie de revoluciones que 芦conquistar铆an el mundo禄. Aqu铆 se establece un movimiento pol铆tico que deseaba 芦poner el mundo patas arriba禄 como ostensiblemente liberal, al igual que el poeta y panfletista John Milton, y presumiblemente los Diggers, el grupo comunista agrario radical cuyo l铆der, Gerard Winstanley, dijo que Dios hab铆a creado la Tierra 芦para ser un tesoro com煤n禄.

Sin embargo, est谩 totalmente ausente cualquier consideraci贸n de c贸mo fue que la tradici贸n republicana leg贸 las ideas m谩s poderosas de libertad durante este per铆odo, siendo el liberalismo retrospectivo de Dunt un t茅rmino incomprensible en la Inglaterra del siglo XVII. En su seminal Liberty Before Liberalism, el historiador Quentin Skinner sostiene, en cambio, que fue la teor铆a 芦neorromana禄 de la libertad 鈥攅n oposici贸n a pensadores como Hobbes y a los defensores del absolutismo鈥 la que inspir贸 no solo a Milton sino a James Harrington, Henry Neville y Algernon Sidney.

En este caso, lo crucial no fue Descartes y el cogito ergo sum 鈥攓ue Dunt toma como punto de partida, centrado en el individuo鈥 sino las ideas republicanas de la antig眉edad que hab铆an sido revividas por el humanismo renacentista. De hecho, en estos desarrollos republicanos, la libertad no comenz贸 con el individuo calculador, sino con la formulaci贸n de Cicer贸n del siglo I d.C., 芦res publica res populi禄. La creencia animadora era que el inter茅s p煤blico era el inter茅s del pueblo, y que el gobierno de un estado pertenec铆a a sus ciudadanos. Fueron estos sentimientos, metabolizados en Europa durante m谩s de un siglo, los que impulsaron a Milton e inspiraron las pasiones igualitarias de los Debates de Putney.

Un punto de partida 煤til a este respecto es el fil贸sofo John Locke, venerado por Dunt como la persona que 芦propuso la concepci贸n moderna de la libertad禄 pero que, en palabras del historiador David Brion Davis, fue el 芦煤ltimo fil贸sofo importante que busc贸 una justificaci贸n para la esclavitud absoluta y perpetua禄. Aqu铆 vemos surgir por primera vez un patr贸n: mientras que el objetivo de Dunt es demostrar la capacidad del liberalismo para protegerse del autoritarismo, la evidencia de lo contrario se ignora o se considera una aberraci贸n, en la que una tradici贸n pol铆tica incipiente no estuvo a la altura de sus propias ideas. Sin embargo, solo reconociendo estos problemas como una caracter铆stica, y no como una anomal铆a, podemos entender mejor c贸mo surge el fascismo en las sociedades democr谩ticas liberales.

Los paneg铆ricos de Dunt ignoran mucho de esto, con los Dos Tratados sobre el gobierno civil de Locke presentados como innovadores precisamente porque enmarcan 芦la libertad, no la autoridad禄 como 芦el estado natural de la humanidad禄. Sin embargo, Locke tambi茅n ten铆a inversiones personales en el comercio de esclavos y ayud贸 a redactar las Constituciones Fundamentales de Carolina, un documento que defend铆a sin paliativos la esclavitud, afirmando notoriamente que 芦todo hombre libre de Carolina tendr谩 poder y autoridad absolutos sobre sus esclavos negros, sean de la opini贸n o religi贸n que sean禄. Locke tambi茅n sosten铆a que era apropiado ejecutar a un carterista, y que los ni帽os pobres deb铆an ser obligados a trabajar desde los 3 a帽os.

驴C贸mo es posible que un pensador as铆 pueda ser considerado el padrino de la tradici贸n liberal, no solo por Dunt, sino por tantos otros? La respuesta es que Locke 鈥攃omo muchos liberales que le siguieron鈥 ve铆a la libertad como algo que se aplicaba exclusivamente a una minor铆a privilegiada. Para Locke lo m谩s importante era la propiedad y el derecho a poseerla y disponer de ella libremente. A trav茅s de este fundamentalismo se puede entender la contradicci贸n de que alguien apoye tanto la libertad como la esclavitud.

Esta extra帽a conclusi贸n no pas贸 desapercibida para los contempor谩neos de Locke; Samuel Johnson observ贸 que 芦los gritos de libertad m谩s fuertes los escuchamos de los conductores de negros禄. Al defender la causa de la independencia de Estados Unidos en 1765, el futuro presidente estadounidense John Adams escribi贸 sobre el gobierno de Londres: 芦隆No seremos sus negros!禄. La libertad significaba la 芦libertad禄 de esclavizar a los no europeos; la lucha por la liberaci贸n de Estados Unidos surgi贸 de los colonos blancos que se distingu铆an de los que merec铆an la opresi贸n.

No es una coincidencia que entre dos momentos de suprema importancia para Dunt 鈥攍a Revoluci贸n Gloriosa de 1688 y la Guerra de la Independencia estadounidense unos noventa a帽os despu茅s鈥 el comercio transatl谩ntico de esclavos alcanzara su apogeo. Esto se debe a que la aparici贸n de los primeros estados liberales (los Pa铆ses Bajos, y m谩s tarde Gran Breta帽a y Estados Unidos) no fueron marginales a la llegada de la esclavitud, sino sus principales impulsores. Lejos de estar solo en su apolog铆a de la esclavitud, a Locke se le uni贸 otro c茅lebre precursor del liberalismo, el te贸rico jur铆dico holand茅s Hugo Grotius, que argumentaba que la esclavitud de los nativos americanos y de los africanos estaba justificada.

No todos sus contempor谩neos estaban de acuerdo con estas conclusiones. Ir贸nicamente, algunas de las voces m谩s destacadas contra la esclavitud tambi茅n defend铆an el principio de la monarqu铆a. Entre ellos se encontraba Jean Bodin, el te贸rico jur铆dico franc茅s que afirmaba que aunque 芦Europa se liber贸 de la esclavitud despu茅s de 1250 aproximadamente [鈥 hoy la vemos reci茅n restaurada禄. Para Bodin, la esclavitud no era un residuo del pasado, sino una pr谩ctica revigorizada por los nuevos g茅neros pol铆ticos y econ贸micos: el liberalismo y el capitalismo.

Sin embargo, para Dunt, lo que convirti贸 a Estados Unidos en una rep煤blica liberal fue su constituci贸n, cuya quinta enmienda ofrec铆a la 芦formulaci贸n lockeana禄 de que 芦ninguna persona ser谩 privada de la vida, la libertad o la propiedad sin el debido proceso legal禄. Pero estas nobles palabras ocultaban una realidad muy diferente. De los diecis茅is primeros presidentes de la naci贸n, doce eran esclavistas. Dar material de escritura a los esclavos negros en Georgia era un delito, y si una mujer blanca ten铆a un hijo con un hombre mestizo o negro, aunque fueran libres, se enfrentaba a cinco a帽os de servidumbre (el ni帽o se enfrentaba a treinta).

As铆, aunque Estados Unidos ten铆a un car谩cter 芦lockeano禄, esto significaba que era m谩s una democracia de razas dominantes que un experimento de derechos universales. Para comprenderlo, basta con leer la Ley de Naturalizaci贸n de 1790, que solo permit铆a a los blancos convertirse en ciudadanos estadounidenses. La cruda realidad es que la Guerra de la Independencia estadounidense fue menos una revoluci贸n que una rebeli贸n de los propietarios de esclavos que quer铆an autogobernarse. Como escribi贸 el historiador Domenico Losurdo, la igualdad que exig铆an los propietarios con el soberano, que ya solo pod铆a aspirar a ser 芦el primero entre los iguales禄, iba de la mano de 芦la cosificaci贸n de los siervos, que tend铆an a ser comparados con otros objetos de propiedad. Por eso el liberalismo y la esclavitud racial surgieron juntos en un parto gemelo禄.

De Constant a Mill y Keynes

No es Locke, sin embargo, a quien Dunt identifica como el 芦primer liberal verdaderamente moderno del mundo禄. Ese galard贸n le corresponde a Benjamin Constant, quien, seg煤n Dunt, esboz贸 芦un proyecto de liberalismo moderno a partir de las ruinas del Terror禄 de la Revoluci贸n Francesa. El mismo Constant que argument贸 en contra de la escolarizaci贸n obligatoria de los ni帽os en el sentido de que violaba los derechos de los 芦padres sobre sus hijos禄 y que no estaba de acuerdo con la ampliaci贸n del derecho de voto.

Como tambi茅n se帽ala el autor, no fue hasta John Stuart Mill que el liberalismo en su sentido moderno tom贸 forma. Entre otras cosas, esto es evidente en la oposici贸n de Mill a la casa de trabajo. Para sus contempor谩neos liberales como Alexis De Tocqueville, era evidente que la casa de trabajo deb铆a parecerse a una 芦prisi贸n禄 que hac铆a 芦repugnante nuestra caridad禄, y el franc茅s condenaba todo lo que no fuera una jornada de 12 horas y consideraba desp贸tico el control de los alquileres. Por su parte, Jeremy Bentham, amigo 铆ntimo del padre de Mill, no solo dise帽贸 el sistema perfecto de vigilancia 鈥攕u infame pan贸ptico鈥 sino que tambi茅n cre铆a que hab铆a que obligar a los indigentes a llevar uniforme. Ni De Tocqueville, ni Constant, ni Bentham apoyaron un movimiento obrero embrionario o el sufragio universal.

Esto revela algo cr铆ticamente importante. La pol铆tica autoritaria a la que Ian Dunt se opone con tanta pasi贸n se basa, de hecho, en la misma tradici贸n pol铆tica con la que se identifica.

Incluso Mill cre铆a que los principios liberales solo deb铆an aplicarse a los europeos, eliminando as铆 su contenido universal. Para el resto, concluy贸, el despotismo era aceptable siempre que creara las condiciones para la libertad en el futuro, una perspectiva que prefiguraba la de Kipling y la 芦carga del hombre blanco禄. Esta forma de pensar era con frecuencia la norma del liberalismo del siglo XIX. Como escribir铆a el propio De Tocqueville, 芦la raza europea ha recibido del cielo, o ha adquirido por su propio esfuerzo, una superioridad incontestable sobre las dem谩s razas禄. En otro lugar, se preguntaba: 芦驴tienen los indios la idea de que, tarde o temprano, su raza ser谩 destruida por la nuestra?禄.

Esta ret贸rica era cada vez m谩s com煤n a medida que las nuevas ideas de la evoluci贸n y la ciencia de la raza se impon铆an en toda Europa. El mejor ejemplo de ello se encuentra en la obra del te贸rico liberal Herbert Spencer. En Social Statics escribi贸 que 芦las fuerzas que est谩n elaborando el gran esquema de la felicidad perfecta, sin tener en cuenta el sufrimiento incidental, exterminan a los sectores de la humanidad que se interponen en su camino [鈥 Sea humano o bruto, hay que deshacerse del obst谩culo禄. Tal vez no sorprenda que el pensador anarcocapitalista Murray Rothbard llamara a Social Statics 芦la mayor obra de filosof铆a pol铆tica libertaria jam谩s escrita禄. A lo largo de los siglos XVIII y XIX, figuras como Diderot, Condorcet y Ernest Jones presentaron argumentos contra la esclavitud, el imperio y el exterminio de los pueblos ind铆genas. Sin embargo, no eran liberales: los dos primeros eran radicales de la Ilustraci贸n, y Jones un cartista. Es aqu铆 donde Dunt ignora algo de importancia al negarse a examinar c贸mo ambas tradiciones 鈥攅l radicalismo y el conservadurismo鈥 dieron forma al liberalismo moderno y fueron moldeadas por 茅l. How to Be a Liberal es m谩s d茅bil por ello.

Sin embargo, dado el objetivo central del libro, la omisi贸n m谩s flagrante es cualquier discusi贸n sobre la incapacidad del liberalismo para resistir al fascismo en Italia o Alemania durante el siglo XX. Nunca se menciona que la toma del poder por parte de Mussolini en 1922 fue bien recibida por las principales figuras liberales, con el influyente economista Luigi Einaudi apoyando el regreso del 芦liberalismo cl谩sico禄, mientras que el fil贸sofo Benedetto Croce dec铆a que el 芦liberalismo puro禄 del fascismo era preferible al anteriormente democr谩tico. Se olvida convenientemente que en las elecciones celebradas justo un a帽o antes de la Marcha sobre Roma los fascistas de Mussolini se presentaron en un bloque antisocialista dirigido por el estadista liberal Giovanni Giolitti.

Las cosas no fueron muy diferentes en Alemania. Mientras que el Partido de Centro vot贸 a favor de dar el poder a Hitler con la Ley de Habilitaci贸n de 1933, 94 de los 120 diputados socialdem贸cratas del Reichstag votaron en contra, porque 26 de sus diputados ya hab铆an sido encarcelados y los 81 representantes comunistas estaban encarcelados o escondidos tras la prohibici贸n de su organizaci贸n.

Esto no quiere decir que el liberalismo sea equiparable al fascismo. M谩s bien demuestra que no hay pruebas reales de que el liberalismo 鈥攃omo afirma Dunt en repetidas ocasiones鈥 sea el medio m谩s eficaz para combatirlo. Tal fracaso es el resultado de sus compromisos pol铆ticos b谩sicos desde Locke en adelante, con un privilegio de los derechos de propiedad por encima de todo. Una vez que se entiende c贸mo Mussolini trabaj贸 con estadistas liberales contra una poderosa clase obrera, su ascenso se hace mucho m谩s f谩cil de comprender.

Socialismo y liberalismo

A pesar de todo esto, Dunt invoca inevitablemente a la Alemania nazi y a la Uni贸n Sovi茅tica como contrapuntos igualmente depravados de la modernidad liberal, movilizando la teor铆a de la 芦herradura禄 de la ideolog铆a. Sin embargo, aunque se refiere a las leyes de la primera que prohib铆an las relaciones sexuales entre jud铆os y no jud铆os, no menciona que en Estados Unidos existieron hasta los a帽os sesenta 芦leyes contra el mestizaje禄 similares, relativas a los no blancos, sin que hubiera nada an谩logo a esa legislaci贸n en la Uni贸n Sovi茅tica. Tampoco exist铆a un an谩logo al Ku Klux Klan,cuya aparici贸n a principios del siglo XX podr铆a ser el preludio de los camisas pardas nazis.

De hecho, en lo que respecta a la raza, Estados Unidos y la Alemania nazi ten铆an elementos en com煤n, ya que ambos se basaban en una reserva de sentimientos de supremac铆a racial del pensamiento del siglo XIX. Esta es un 谩rea que Dunt pasa por alto porque, se sospecha, har铆a que su hip贸tesis central se tambalease considerablemente. La hipocres铆a de tal pensamiento se extiende m谩s all谩 de Estados Unidos, porque mientras docenas de estados ten铆an una legislaci贸n 芦Jim Crow禄,una Gran Breta帽a supuestamente liberal pose铆a un imperio global y aterrorizaba a millones de personas con mano de hierro. 驴Se trata de otra aberraci贸n, como la esclavitud? La pregunta ni siquiera se plantea.

Cuando el Imperio Brit谩nico entr贸 en guerra contra los nazis, entre sus fuerzas se encontraba el ej茅rcito indio, la mayor fuerza de voluntarios de la historia. Sin embargo, lucharon mientras los dirigentes pol铆ticos elegidos del pa铆s 鈥攅l Partido del Congreso鈥 estaban encarcelados. India nunca entr贸 en la guerra como potencia soberana, sino como s煤bdita, y en 1943 sufri贸 una hambruna que mat贸 a millones de personas. Por supuesto, el enemigo era malvado, pero eso no hace que esas acciones sean menos antiliberales e inhumanas. Lo mismo puede decirse de la guerra de Gran Breta帽a en Malaya y de su uso de campos de concentraci贸n no solo all铆, sino tambi茅n en Kenia, tan recientemente como en la d茅cada de 1950. Esto es solo un pu帽ado de ejemplos de autoritarismo realmente existente. Hay docenas m谩s.

De hecho, Dunt considera que los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial est谩n completamente alejados de la historia precedente del imperialismo, afirmando que el Holocausto fue un 芦fracaso liberal禄. Sin embargo, Alemania particip贸 en el exterminio del pueblo herero en 脕frica treinta a帽os antes, y el propio concepto de lebensraum se remonta a 1897. 驴Y qu茅 hay de los cr铆menes similares contra los pueblos ind铆genas de Australia y Am茅rica, o el uso de gas venenoso contra los libios por parte de Italia en 1912, llevado a cabo no bajo el liderazgo de Mussolini, sino del icono liberal del pa铆s, Giolitti? Cualquier examen de los antecedentes hist贸ricos nos lleva a una sencilla conclusi贸n que se ignora en todo el libro: el liberalismo europeo tiene un lado oscuro, y est谩 muy lejos de ser lo contrario del fascismo.

Un proyecto sin salida

Ante tal fracaso en la comprensi贸n de la historia, no deber铆a sorprender que How to be a Liberal carezca de propuestas para hacer frente a los grandes retos que definir谩n este siglo. En su lugar, temas como el cambio clim谩tico, la desigualdad, la crisis de la vivienda y el envejecimiento de la poblaci贸n dan paso a vuelos de fantas铆a sobre la aparici贸n de la posverdad, el misterioso Vladimir Putin y el papel de Nigel Farage en la introducci贸n del nacionalismo en la pol铆tica brit谩nica.

No se puede culpar del todo a Dunt. El centro pol铆tico actual carece de soluciones realistas para los problemas de la 茅poca. Esto, y no otra cosa, es la medida de cualquier visi贸n del mundo: el resto es tratar la pol铆tica como un pasatiempo. Ya no es la izquierda la que se reconforta con la abstracci贸n ideol贸gica, sino el centro. En este sentido, el tour d鈥檋orizon de Dunt 鈥攁unque interesante en muchos aspectos鈥 es otro s铆ntoma m贸rbido de un statu quo en desintegraci贸n.

A pesar de haber sido ampliamente le铆do, How to be a Liberal muestra una comprensi贸n limitada del liberalismo, al no captar c贸mo la tradici贸n ha moldeado y ha sido moldeada por el conservadurismo y el socialismo. Mientras editaba el Rheinische Zeitung, el joven Marx afirmaba que ese peri贸dico defend铆a el 芦verdadero liberalismo禄, en contraposici贸n al 芦autodenominado liberalismo禄 de la oposici贸n en la Dieta alemana. Este contexto m谩s amplio de la tradici贸n pol铆tica 鈥攖ambi茅n visible en el pensamiento de Mill y Keynes en cierta medida鈥 queda sin explorar en el libro.

Nunca se examina por qu茅 muchos de los avances que admira Dunt solo han gozado de urgencia pol铆tica cuando han sido adoptados por el movimiento obrero, ya sea la campa帽a por la jornada de 8 horas o la sanidad universal. Para otros personajes elogiados a lo largo del libro, como Constant y Locke, tales reformas no habr铆an sido bienvenidas, ya que sus puntos de vista pol铆ticos son m谩s congruentes con la extrema derecha actual que busca defender la propiedad y el beneficio privado por encima de todo.

La hagiograf铆a tiene sus l铆mites. Los socialistas somos abiertos sobre los errores hist贸ricos de nuestra tradici贸n. Tal vez los liberales deber铆an intentarlo tambi茅n; despu茅s de todo, solo hemos esperado 150 a帽os.




Fuente: Info.nodo50.org