April 22, 2021
De parte de El Topo
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Entre Andaluc铆a y los pueblos del sur del Mediterr谩neo ha existido hist贸ricamente un v铆nculo, m谩s o menos estrecho, que ha sido borrado de nuestra memoria colectiva por a帽os de olvido y falta de reconocimiento. En este art铆culo nos vamos a centrar en la relaci贸n que se produjo entre Libia y Andaluc铆a fruto de una serie de viajes y brigadas de solidaridad en la d茅cada de 1980. Acomp谩帽anos a rescatar la memoria andaluza de la Jamahiriya.

Es innegable que Andaluc铆a tiene una vinculaci贸n y proyecci贸n mediterr谩nea y africana que la ha caracterizado desde los albores de la historia. Dejando de lado cierto pensamiento dominante que trata de ofrecer una imagen ex贸tica y oriental de nuestra tierra, y que ha acompa帽ado a las ideas m谩s reaccionarias sobre Andaluc铆a (como el ideal vegetativo de Ortega y Gasset), nuestros v铆nculos con el Pr贸ximo Oriente y con 脕frica a trav茅s de la autopista que supone el Mediterr谩neo son m谩s que evidentes. Nuestra tierra es parte de una misma regi贸n mediterr谩nea, fruto del contacto con otros pueblos con los que siempre hemos estado volcados a la mezcla y la relaci贸n.

No obstante, es igualmente imposible no admitir que nuestra relaci贸n con dichos pa铆ses ha sido profundamente contradictoria y sujeta a los avatares pol铆ticos de cada momento. Por ejemplo, en la 茅poca de al-脕ndalus, 茅ramos una regi贸n plenamente central e integrada en los v铆nculos sociales, comerciales, culturales y pol铆ticos que se desarrollaban en todo el arco que recorre desde la pen铆nsula ib茅rica hasta el Mediterr谩neo oriental, pasando por el norte de 脕frica. No obstante, tras el siglo XV, se inicia un largo proceso que comenz贸 con la definitiva conquista de al-脕ndalus, caracterizado por las relaciones pol铆ticas de tipo colonialistas, racistas y euroc茅ntricas. As铆, el pensamiento supremacista europeo y nacionalista espa帽ol insiste en construir una frontera econ贸mica y religiosa en el Mediterr谩neo, entre el mundo civilizado y rico europeo, y el 芦b谩rbaro禄 y pobre africano y asi谩tico. La fortificaci贸n de nuestra frontera natural, estigmatizando y criminalizando a nuestros pueblos vecinos del sur, es solo su 煤ltima manifestaci贸n. Este pensamiento hegem贸nico adquiere sus mayores cotas de hipocres铆a cuando no solo nos arrastran a que seamos insensibles con el sufrimiento, la muerte, el bloqueo econ贸mico o las agresiones militares a pa铆ses como Siria, el L铆bano, Palestina o Libia, sino que lo justifican en nombre de la democracia y los derechos humanos.

Y es que, debemos ser conscientes que el Mediterr谩neo juega hoy en d铆a un papel fundamental en la geopol铆tica mundial. En concreto, se est谩 librando una guerra econ贸mica, cultural鈥▂ militar que enfrenta, de un lado, a las potencias occidentales capitalistas, antiguas metr贸polis de las colonias, y EEUU, que intentan controlar el acceso a materias primas, a rutas comerciales y a mercados; y del otro, a los pueblos que intentan defender su soberan铆a.

Volviendo a Andaluc铆a, tenemos que se帽alar que esa relaci贸n contradictoria con el resto de los pa铆ses mediterr谩neos nos sit煤a hoy como parte de un pa铆s imperialista que, no solo posee una larga tradici贸n colonial, sino que apoya y alienta dichas guerras, como ocurri贸 en el caso libio. Y que ha permitido que tengamos dos bases militares de la OTAN en Rota y Mor贸n, concebidas por EEUU como puntos de control del Mediterr谩neo, desde donde se han coordinado y lanzado ataques contra la soberan铆a de otros pa铆ses vecinos.

No obstante, las resistencias de sectores de nuestro pueblo a esta situaci贸n de Andaluc铆a como punta de lanza del imperialismo han sido tambi茅n numerosas. Desde las luchas y denuncias de la guerra colonial en Marruecos a comienzos del siglo XX, de las que recientemente se ha rescatado las de la linense Anita Carrillo, que llamaba a declarar la 芦Guerra a la guerra禄; pasando por las protestas de los movimientos pacifistas, ecologistas, antimilitaristas, pero tambi茅n andalucistas, comunistas y anarquistas contra las bases de Rota y Mor贸n; hasta el movimiento antiimperialista o los grupos de apoyo al pueblo palestino o saharaui, de plena actualidad. Son muchas m谩s las experiencias y movimientos que engrosan esta larga sucesi贸n de resistencias al imperialismo y de solidaridad internacional, la mayor铆a de las cuales a煤n est谩n por rescatar de nuestra memoria colectiva.

Como hemos adelantado, en este art铆culo nos vamos a centrar en un acontecimiento pasado por alto, olvidado, pero que supuso el establecimiento de un contacto relativamente estrecho durante varios a帽os de sectores del movimiento andaluz (y andalucista) con la Jamahiriya, o Libia de Gadafi.

Hace m谩s de 35 a帽os, jornaleras y jornaleros andaluces del Sindicato de Obreras/os del Campo (SOC), del Frente Cultural del SOC, militantes de izquierda, estudiantes e intelectuales, se embarcaron en una sucesi贸n de brigadas de solidaridad internacionalista a Libia. Brigadas contra el desierto y por la solidaridad; contra las calumnias y por la verdad. Este grupo de andaluces y andaluzas fueron testigos de primera mano de c贸mo se escrib铆a la historia del nuevo pa铆s libio. Pero 驴qu茅 los hab铆a llevado a emprender este viaje? 驴Qu茅 Libia conocieron?

Buscar las respuestas a estas preguntas fue el motivo del proyecto de documental recientemente estrenado en Alcances, el Festival de Cine Documental de C谩diz. M谩s de cuatro a帽os de investigaci贸n, inmersi贸n en archivos y entrevistas nos han permitido rescatar estos acontecimientos. As铆 nace el documental Libia verde. Memoria andaluza de la Jamahiriya, que ha sido realizado colectivamente y sin ning煤n tipo de financiaci贸n, por el colectivo de Historia Social Lumbre, de la mano del realizador Patricio Musalem y otras y otros compa帽eros de las artes visuales, como Antonio Pareja, Zora Moreno, Jordan T. Caylor o Calde Ram铆rez, que nos han acompa帽ado durante este periplo. En 茅l planteamos una reflexi贸n sobre la solidaridad internacionalista, la memoria hist贸rica andaluza y la denuncia de las agresiones imperialistas, en el caso concreto del pa铆s libio.

A partir de 1969, Libia rompe con su realidad neocolonial, que provocaba que hasta entonces estuviese bajo la tutela econ贸mica y militar de Gran Breta帽a y los EEUU y con sus tierras m谩s f茅rtiles ocupadas por los antiguos colonizadores italianos. Bajo el mando de los llamados oficiales libres, y en pleno auge de los movimientos socialistas y nacionalistas 谩rabes, se produce el derrocamiento de la monarqu铆a y se proclama la Rep煤blica 脕rabe Libia. Es entonces cuando se inicia un proceso de construcci贸n de un nuevo pa铆s encaminado a controlar todos sus recursos y revertirlos para su propio beneficio. Un pa铆s soberano que rompe con el imperialismo y comienza a nacionalizar su principal recurso: el petr贸leo. Esta nueva Libia se convierte en 1977, bajo el liderazgo de Gadafi, en la Jamahiriya 脕rabe Libia Popular Socialista, profundizando en las pol铆ticas sociales y econ贸micas socialistas, a trav茅s de las cuales lograron crear un sistema p煤blico de salud y educaci贸n, abordar los derechos de las mujeres, realizar una reforma agraria que reparti贸 las tierras entre la poblaci贸n libia, crear una renta b谩sica universal, e iniciar diversos proyectos de infraestructuras que pretend铆a modernizar un pa铆s que se encontraba entre los m谩s desfavorecidos de todo el continente. Adem谩s, se configur贸 todo un sistema de asambleas populares para la toma de decisiones en el nuevo pa铆s.

En unos a帽os caracterizados por la derrota de los pa铆ses 谩rabes frente a Israel y la desaparici贸n del nasserismo pol铆tico, Libia y Gadafi se convirtieron en un ejemplo de alternativa en el mundo 谩rabe y en el continente africano como pa铆s soberano y desarrollado, no dependiente del Occidente capitalista y totalmente enfrentado al imperialismo, lo que dio lugar a su apoyo a diversos movimientos populares y de lucha armada en todo鈥╡l mundo. Asimismo, a comienzos de la d茅cada de 1980, alent贸 un movimiento por la paz en el Mediterr谩neo en el que hubo contactos con organizaciones andaluzas. Toda esta realidad provoc贸 la enemistad de EEUU, quienes llegaron a bombardear el pa铆s en 1986, para posteriormente iniciar un largo y criminal bloqueo econ贸mico en la d茅cada de 1990.

Diversas expresiones pol铆ticas y sindicales andaluzas (y andalucistas) fueron testigos directos de esta Libia Verde. Distintos viajes y brigadas de colectivos andaluces estuvieron en la Jamahiriya, ya sea para conocer el proyecto del nuevo pa铆s, para defender su soberan铆a frente a las agresiones occidentales o para establecer lazos entre pa铆ses pertenecientes a un mismo 谩mbito de influencia. De todas ellas, en nuestro documental hemos decidido narrar los viajes que organiz贸 el SOC a lo largo de la d茅cada de 1980, bajo la coordinaci贸n de su entonces secretario general, Francisco Casero. No obstante, existen otras anteriores, como fueron los acercamientos del PSA y de Rojas Marcos en 1978, cuando la Jamahiriya era un joven pa铆s en pleno proceso de construcci贸n. Y otras posteriores, como fueron los viajes que a lo largo de la d茅cada de 1990 se organizaron para apoyar al pa铆s en un momento en que Libia era sometido a un criminal bloqueo econ贸mico por parte de EEUU y sus aliados occidentales.

A trav茅s de la narraci贸n de estas brigadas y de los testimonios de sus integrantes, no solo podremos conocer mejor esa Libia Verde, sino tambi茅n conocernos a nosotras mismas. As铆, el documental aborda c贸mo se gestaron y organizaron dichos viajes y cu谩l era la realidad del pa铆s libio que nuestras protagonistas vieron; una Libia desconocida, criminalizada y recientemente destruida. Pero adem谩s, tambi茅n nos permite acercarnos a la Andaluc铆a de la Transici贸n, a los integrantes de algunas de sus organizaciones m谩s combativas, que estaban en primera l铆nea de la lucha por los derechos de las mujeres, por el reparto de la tierra, por la soberan铆a andaluza y por la solidaridad internacionalista. Pero tambi茅n, que sentar谩n las bases de los movimientos sociales y pol铆ticos que llegan hasta nuestro presente, como pueda ser el andalucismo, el sindicalismo de clase, el movimiento ecologista y pacifista, la lucha por los derechos humanos, el feminismo, la solidaridad con Palestina o el movimiento antimperialista. Desde la producci贸n colectiva de este documental hemos considerado que es fundamental rescatar estos valores y estas experiencias de vida, reconocernos en esa historia de lucha que llega hasta el presente y nos desborda.

Y nos hace asumir las responsabilidades pol铆ticas ante el mundo que hemos heredado. Ya hemos expuesto c贸mo existe una memoria andaluza del sistema pol铆tico que lleg贸 a brindar a Libia los mayores niveles de calidad de vida de todo el continente en la d茅cada de 1990, la Jamahiriya, y que hoy debemos alentar por rescatarlo y ponerlo en valor. M谩s a煤n, cuando hace apenas 10 a帽os fuimos testigos del horrible final de dicho pa铆s, cuando la agresi贸n occidental se ensa帽贸 con Libia en el a帽o 2011. Entonces, la OTAN y la ONU intervinieron para derrocar a Gadaffi, en ayuda de una supuesta oposici贸n democr谩tica que posteriormente se ha demostrado que no exist铆a. Con el apoyo del Estado espa帽ol, las grandes potencias imperialistas sumieron al pa铆s en una guerra civil, introduciendo mercenarios yihadistas, destruyendo el sistema social libio, sus infraestructuras y los mecanismos de redistribuci贸n de la riqueza, as铆 como fomentando la divisi贸n pol铆tica de Libia para poder explotar mejor su petr贸leo y recursos naturales, generando incluso un mercado de esclavos que escandaliz贸 al mundo entero. Actualmente, Libia sigue en guerra, siendo un pa铆s fragmentado y donde diversas potencias pugnan por controlar sus recursos. Y no podemos permanecer impasibles.

Es fundamental, si queremos que el Mediterr谩neo sea un espacio de paz y fraternidad entre pueblos, que rescatemos la memoria hist贸rica de los movimientos solidarios andaluces con los pa铆ses agredidos por el imperialismo, y que tomemos ese ejemplo y lo convirtamos hoy en gu铆a de nuestra acci贸n pol铆tica. Que declaremos, como dir铆a Ana Carrillo, la Guerra a la guerra, m谩xime cuando esta empieza en nuestra propia tierra (tanto materialmente, como por los intereses que la motivan) y agrede y desestabiliza a nuestros pa铆ses vecinos. Por nuestra situaci贸n geogr谩fica, nuestra historia y nuestra responsabilidad como pueblo, no podemos permanecer al margen de los conflictos que se suceden en nuestro entorno m谩s cercano. Sin este compromiso, sin la solidaridad internacionalista, no habr谩 f贸rmula posible que permita conquistar la soberan铆a y la libertad para Andaluc铆a, los pueblos y la Humanidad

Por

Sergio Almisas 路 Lumbre

Luchando por Andaluc铆a desde el activismo y las ideas




Fuente: Eltopo.org