November 19, 2021
De parte de La Haine
130 puntos de vista

Cada a帽o, cuando llega el verano en estos confines del hemisferio sur, no entendemos qu茅 debemos hacer en nuestras ciudades para afrontar las altas temperaturas, para no 鈥渕orirnos de calor鈥, mientras releemos y analizamos las resoluciones de la Cumbre Clim谩tica de Glasgow, m谩s conocida como Cop26.

La alternativa es que uno pueda abandonar la ciudad hacia sierras, bosques y costa, creando filas interminables de autom贸viles y autobuses que contribuyen con sus emisiones a agudizar el problema. 

Otros se atrincheran en sus casas de las cada vez m谩s calientes ciudades, con sus aires acondicionados expulsando el calor de sus casas y subiendo la temperatura del ambiente urbano 鈥 y las facturas de los privatizados servicios de electricidad. Y todo es peor en tiempos de pandemia. Mientras, nos hablan de la inminencia de una suerte de apocalipsis clim谩tico, injustamente selectivo con los m谩s vulnerables.

O, mejor dicho, en tiempos de pandemias: la de la covid-19, la del neoliberalismo, la del negacionismo, pese a que el panel intergubernamental de expertos sobre el cambio clim谩tico (IPCC) cerr贸 la puerta de la especulaci贸n estad铆stica al se帽alar que es 鈥渋nequ铆voco que la influencia humana ha calentado la atm贸sfera, los oc茅anos y la superficie鈥.

鈥淎 principios de la d茅cada de 1920 la gente hablaba sobre el enfriamiento global鈥 cre铆an que la Tierra se estaba enfriando. Ahora, es el calentamiento global [鈥 un problema que no creo que exista de ninguna manera鈥, se帽alaba Donald Trump, el anterior (e inolvidable) presidente de Estados Unidos, quien retir贸 a su pa铆s del Acuerdo de Par铆s e impuls贸 una agenda de desarrollo enfrentada con los objetivos clim谩ticos trazados apenas un a帽o antes en Francia.

Su ejemplo y l铆nea argumental los copi贸 Jair Bolsonaro en su campa帽a presidencial, cuando amenaz贸 con retirar a Brasil del Acuerdo de Par铆s. 鈥淨uiero saber alguna resoluci贸n para que Europa comience a ser reforestada. 驴Alguna decisi贸n? 驴O s贸lo est谩n perturbando a Brasil? Es un juego comercial, no s茅 c贸mo la gente no puede entender que es un juego comercial鈥, declaraba refiri茅ndose al cambio clim谩tico. Sus pol铆ticas han favorecido y acelerado el proceso de deforestaci贸n de la Amazonia con el fin de expandir sin l铆mite la frontera agr铆cola.

No se trata de denunciar el negacionismo. Nos hemos cansado de denunciolog铆a y lamentos, la otra cara de carecer de ideas, de argumentos. Los 茅xitos electorales de Trump y Bolsonaro en las dos principales econom铆as de Am茅rica ilustran la magnitud y el impacto que alcanzan las diversas formas de negacionismo en la actualidad. Asimismo, podr铆a entenderse como un reflejo de nuestras propias posturas negacionistas, nos guste o no admitirlo.

Naomi Klein, activista altermundista canadiense, se帽ala que el negacionismo del cambio clim谩tico est谩 lejos de ser patrimonio de militantes como Trump, ya que existen muchas otras formas de negacionismo. 

鈥淢uchos de nosotros participamos en este tipo de negacionismo; miramos por una fracci贸n de segundo y luego miramos hacia otro lado. [鈥 O miramos, pero nos contamos historias reconfortantes sobre c贸mo los humanos son inteligentes y crear谩n un milagro tecnol贸gico que capturar谩 el carbono de los cielos. [鈥 O miramos, pero tratamos de ser hiperracionales al respecto: d贸lar por d贸lar, es m谩s eficiente enfocarse en el desarrollo econ贸mico que en el cambio clim谩tico, ya que la riqueza es la mejor protecci贸n. [鈥鈥, se帽ala. 

鈥淥 miramos, pero nos convencemos de que estamos demasiado ocupados para preocuparnos por algo tan distante y abstracto. [鈥 .. y al principio puede parecer que estamos mirando, porque muchos de esos cambios en el estilo de vida son, de hecho, parte de la soluci贸n, pero todav铆a tenemos un ojo cerrado. [鈥 O tal vez realmente miramos, pero luego, inevitablemente, parecemos olvidar. Somos parte de una extra帽a amnesia intermitente por razones perfectamente racionales鈥, a帽ade Klein.

Quiza sea cierto que negamos porque tememos que afrontar la realidad de esta crisis lo cambie todo. El negacionismo del cambio clim谩tico es una expresi贸n de nuestra propia incapacidad de resolver la tensi贸n entre nuestros deseos ilimitados y los recursos limitados que tiene el planeta, se帽ala Emilio Deagosto, qu铆mico uruguayo y mag铆ster en Energ铆as Renovables por la Universidad de Newcastle.

Y, entonces, alimentamos las expectativas de crecimiento ilimitado depositadas en el desarrollo tecnol贸gico, el excesivo foco en la riqueza como medida de prosperidad y el confort exagerado de nuestras sociedades modernas. 

Hace medio siglo, un grupo de investigadores del Instituto Tecnol贸gico de Massachusetts liderado por Donella Meadows, advirti贸 en Los l铆mites al crecimiento que 鈥渟i el actual incremento de la poblaci贸n mundial, la industrializaci贸n, la contaminaci贸n, la producci贸n de alimentos y la explotaci贸n de los recursos naturales se mantiene sin variaci贸n, alcanzar谩 los l铆mites absolutos de crecimiento en la Tierra durante los pr贸ximos 100 a帽os鈥.

 A Meadows le pegaron por todos lados, sobre todo los economistas liberales que se帽alaban que el crecimiento pod铆a sostenerse sin tensiones con base en el desarrollo tecnol贸gico. Medio siglo despu茅s se validan sus proyecciones que facilitaron la construcci贸n de un entendimiento s贸lido sobre los impactos del desarrollo ilimitado en un planeta con recursos finitos.

Unos a帽os antes el bi贸logo estadounidense Garret Hardin dio a comocer en 1968 su ensayo La tragedia de los comunes, donde argumentaba que los incentivos econ贸micos que operan en pos de maximizar beneficios individuales a partir de la explotaci贸n de bienes comunes funcionan en detrimento de la sostenibilidad de estos bienes y, en consecuencia, del beneficio com煤n. 

En contraposici贸n, cuatro a帽os despu茅s la polit贸loga estadounidense Elinor Ostrom public贸 El gobierno de los bienes comunes: la evoluci贸n de las instituciones de acci贸n colectiva, obra que le valdr铆a el premio Nobel de econom铆a en 2009. Postulaba que cuando los usuarios utilizan recursos naturales en forma conjunta, con el tiempo se establecen reglas sobre c贸mo estos deben ser cuidados y utilizados de una manera que sea econ贸mica y ecol贸gicamente sostenible. 

Hoy, la evidencia de car谩cter ambiental vuelca la balanza hacia los postulados de Hardin. Pero las emisiones de gases de efecto invernadero son producto de tres variables: el n煤mero de habitantes del planeta, la riqueza per c谩pita y la intensidad de emisiones, definida como la cantidad de gases de efecto invernadero emitida por cada unidad de riqueza producida en el mundo (CO2-eq/PIB). 

Las discusiones sobre el control poblacional implican valoraciones morales y 茅ticas. El Banco Mundial estima una poblaci贸n global a 2050 de 9.675 millones de personas, con un aumento de 25% respecto de la poblaci贸n actual. Para graficarlo mejor, la poblaci贸n mundial se habr谩 duplicado desde el momento en que Diego Maradona levant贸 la copa del mundo en el estadio Azteca en 1986.

Es sobre la intensidad de emisiones como variables de ajuste en la carrera por mitigar el cambio clim谩tico que versan casi la totalidad de las propuestas que se han discutido y desarrollado en las 煤ltimas d茅cadas. Se habl贸 de desarrollo tecnol贸gico, de energ铆as renovables, de hidr贸geno verde, de movilidad el茅ctrica, de captura de carbono, de financiamiento clim谩tico, de bonos verdes, de impuestos al carbono. Se habl贸 y habl贸.

Las emisiones anuales de gases de efecto invernadero contin煤an en ascenso, tras un par茅ntesis por la pandemia en 2020, pero la brecha para alcanzar los objetivos del Acuerdo de Par铆s es a煤n muy grande y el mundo se encamina hacia un escenario en el que el aumento de la temperatura media global en la superficie excede el objetivo de los 2 掳C respecto de valores preindustriales y que es el umbral de seguridad. 

Hasta hoy, casi 30 a帽os despu茅s de que fuera adoptada la Convenci贸n Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim谩tico en Nueva York, el foco en la cooperaci贸n internacional y las soluciones tecnol贸gicas ha demostrado ser largamente insuficiente para revertir la tendencia creciente de emisiones de gases de efecto invernadero. E

Cuando fue adoptada esta Convenci贸n (1992), la humanidad emit铆a 22 gigatoneladas de CO2 a la atm贸sfera por a帽o. Cinco a帽os despu茅s, cuando se firm贸 el Protocolo de Kioto, este valor ascend铆a a 24 gigatoneladas y al momento de alcanzar el Acuerdo de Par铆s, en 2015, las emisiones anuales del principal gas de efecto invernadero se ubicaban en 35 gigatoneladas.

Entonces, mientras comenzamos a transpirar en el verano austral, cabe preguntarse si no es momento de aceptar la miop铆a negacionista y poner el foco tambi茅n sobre la tercera variable: la forma en la que entendemos y medimos la prosperidad. Eso que llamamos modelo de desarrollo. 

Quiz谩 el a帽o pr贸ximo salgamos de la pandemia de la covid19, aunque la Organizacipon Mundial de la salud habla del 2023. 驴Y cu谩ndo podremos librarnos de las pandemias del neoliberalismo y el negacionismo?

CLAE




Fuente: Lahaine.org