November 21, 2021
De parte de ANRed
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Se conoció otro hecho de violencia policial ocurrido el pasado jueves. El asesinato de Alejandro Martínez de 35 años que había sido detenido por la policía bonaerense en un hotel de San Clemente del Tuyu. Según testimonios Alejandro fue trasladado a la comisaría 3° de San Clemente del Tuyu donde habría muerto producto de las torturas propiciada por los efectivos. El argumento de las autoridades policiales  que «habría muerto de causa natural» se cayó tras la autopsia que evidenció los golpes. Hoy se allanó 11 domicilios y se detuvo a 9 agentes de la bonaerense. Por ANRed.


Alejandro había sido detenidos tres días antes por efectivos de la tercera por «desorden». Martínez padecía un cuadro de salud mental e internado en el hospital. Según testimonios el joven atravesaba una crisis depresiva.  La Comisión por la Memoria, en su carácter de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura, se presentó como particular damnificado institucional ante el juzgado de garantías N. 4 del Municipio de la Costa, en la causa caratulada como homicidio y que investiga la muerte.

La Comisión por la Memoria informó:

«Según el relato policial, Martínez fue detenido en un hotel de esa ciudad, tras una denuncia por disturbios, con un estado de alteración producto del consumo de estupefacientes. La policía afirma que intentó trasladarlo al hospital, pero el personal de salud en turno denegó la internación esgrimiendo una resolución de la la dirección del nosocomio que restringe el ingreso de 0 a 8 hs, lo cual se ser así también debe ser investigado. Siguiendo con el relato oficial, Martínez fue llevado a la comisaria y  allí se habría recostado sobre un colchón y después de 10 minutos dejó de responder. Luego de esto, los oficiales que se encontraban en el lugar constataron la ausencia de signos vitales.

Igual que sucedió hace unos días con el asesinato de Lucas González, la policía intentó imponer una versión oficial para deslindar su responsabilidad en los hechos y lograr impunidad. Pero las investigaciones posteriores empiezan a rebatir con datos y pruebas concretas ese relato.

En el caso de San Clemente del Tuyú la autopsia realizada en la morgue del Ministerio Público de Lomas de Zamora permitió constatar que el cuerpo tenía golpes y signos de asfixia. El testimonio de otra persona que estaba detenida en la comisaría también pone en dudas el relato oficial al indicar que varios policías pusieron a Martínez contra el piso y lo golpearon.

Estos elementos permitieron que rápidamente la investigación judicial tomara otro curso y la causa fue recaratulada como homicidio. Ayer sábado fueron detenidos 9 agentes de la Policía Bonaerense vinculados a la comisaría de San Clemente del Tuyú.

Martínez había sido detenido en dos oportunidades en los días previos. La primera fue en la madrugada del 14 de noviembre. Según la policía se encontraba “eufórico e intoxicado” y por ese motivo lo trasladaron al hospital municipal. Luego de unas horas internado fue dado de alta. Ese mismo día por la noche fue nuevamente detenido y permaneció en la comisaría hasta el 17 de noviembre.

Estos antecedentes, y según lo que se desprende del propio relato policial, ponen en evidencia que la víctima se encontraba bajo un cuadro de padecimiento mental que debía ser abordado de manera específica con herramientas de contención adecuadas por personal del Ministerio de Salud. Pero una vez más, y como hemos denunciado en tantos otros casos, se muestra la ausencia de protocolos y estrategias de este tipo en los agentes policiales, prevaleciendo siempre la violencia como modo de abordaje de estas situaciones conflictivas.  Esa violencia desplegada como única estrategia de intervención termina en la muerte o torturas de personas que padecen una enfermedad y deben ser tratadas como pacientes.

Martínez se encontraba bajo custodia de los funcionarios policiales que debieron cuidarlo y dejarlo en manos de personal de salud y de ningún modo detenerlo y alojarlo en la comisaría. La golpiza de Martínez y su asesinato por asfixia da cuenta de la brutalidad policial que de múltiples formas se expresa cotidianamente».

Roberto Fernando Romero, titular de la misma comisaria en el 2019 había sido separado del cargo por un hecho similar bajo una denuncia de torturas en el calabozo a una mujer de 35 años con padecimientos mentales y problemas de adicción.

A partir de las pruebas recolectadas tras las pericias y once allanamientos, el fiscal Gamaleri dispuso la detención de nueve policías bonaerenses con distintos grados de participación en el crimen de Martínez. Fuentes judiciales informaron que dos o tres de los policías deberán responder como autores materiales del homicidio, mientras que los restantes en calidad de encubridores.

El Centro de Estudios Legales y Sociales también público en sus redes sociales la denuncia del asesinato y explicó «Los policías armaron una versión coincidente para hacerla pasar como muerte natural. En la autopsia se descubrió que lo habían matado. Otra vez la policía armando versiones falsas ante hechos de violencia». También señalo la necesidad de discutir las detenciones por contravención, motivo que llevo a la detención de Alejandro, «las detenciones en calabozos por contravenciones están naturalizadas pero tienen que ser discutidas. Muchas veces son situaciones arbitrarias o que requieren una intervención estatal no violenta».





Fuente: Anred.org