October 5, 2021
De parte de Nodo50
373 puntos de vista


Justo cuando la cuesti贸n catalana parec铆a empezar a encauzarse por la v铆a de la negociaci贸n entre los Gobiernos estatal y auton贸mico, ha vuelto a estallar 鈥揷omo un recuerdo del pasado鈥 el caso Puigdemont.

Efectivamente, el gesto pol铆tico de los indultos a los condenados por el proc茅s sirvi贸 para reducir presi贸n judicial y contribuy贸 a reconducir una cuesti贸n frente a la que el Estado profundo y el Gobierno del Partido Popular s贸lo conceb铆an la persecuci贸n judicial y la c谩rcel. Con los indultos se suavizaban los efectos de una condena del Tribunal Supremo a todas luces desproporcionada y se abr铆a paso a la v铆a pol铆tica.

Sin embargo, los indultos dejaban un fleco: la situaci贸n de los pol铆ticos que se fueron de Espa帽a para escapar de la acci贸n de la justicia y entre ellos, sobre todo, la del expresident Puigdemont. El l铆der del 1 de octubre no ha sido a煤n juzgado, por lo que obviamente tampoco ha podido ser indultado. Su situaci贸n sigue, por tanto, estancada en la fase de acoso judicial. Ello ofrece muchas posibilidades a quienes se oponen a la mesa de di谩logo de uno y otro bando. La intenci贸n de sabotear un proceso de negociaci贸n que 鈥揳unque por ahora est谩 s贸lo compuesto de gestos鈥 constituye la 煤nica v铆a de esperanza para encarrilar la cuesti贸n catalana, se reforzar铆a con la detenci贸n y el enjuiciamiento de Puigdemont.

En este contexto se produjo la breve detenci贸n de Puigdemont al aterrizar en Cerde帽a la segunda semana de septiembre, y su posterior comparecencia de este 4 de octubre. De forma razonable, la representaci贸n jur铆dica de Espa帽a hab铆a declarado ante el Tribunal General de la Uni贸n Europea que la orden de detenci贸n europea contra el expresident 鈥搎ue est谩 pendiente de una sentencia europea que aclare c贸mo debe interpretarse a petici贸n del propio Llarena鈥 no iba a ser aplicada por ning煤n juez de un pa铆s de la UE. Bas谩ndose en esa garant铆a, el tribunal europeo hab铆a retirado la medida cautelar que le daba la inmunidad provisional como eurodiputado.

Aun as铆, el Tribunal Supremo espa帽ol nunca retir贸 la euroorden y la polic铆a italiana, alertada por alguien, actu贸 dentro de la legalidad. El magistrado Llarena se apresur贸 a enviar un oficio a su colega italiano exigiendo la entrega de Puigdemont y acusando a la Abogac铆a del Estado, y a trav茅s suya al Gobierno, de no querer detener a los fugados. No deja de sonar a burla a la justicia europea que precisamente este juez pidiera que se ejecute ahora la euroorden, impidiendo as铆 que m谩s adelante se interprete en los t茅rminos que establezca el TJUE a petici贸n suya.

El tribunal italiano, que tard贸 inicialmente solo unos minutos en decretar la libertad incondicional de Puigdemont,  ha actuado tal y como predijo la Abogac铆a del Estado y ha decidido no ejecutar una euroorden cuya interpretaci贸n est谩 pendiente. Una nueva bofetada al Tribunal Supremo espa帽ol, que se suma a las recibidas de Alemania, B茅lgica y Escocia, en un rid铆culo internacional que no cesa.

La soluci贸n provisional corta las alas a los ultras de ambas facciones. En estos momentos delicados lo 煤ltimo que necesita la democracia espa帽ola es una alianza, siquiera coyuntural, entre el Estado profundo judicial que parece dispuesto a bombardear al Gobierno, y el sector m谩s irredento del procesismo catal谩n. La situaci贸n de Puigdemont necesita una soluci贸n pol铆tica y judicial. Pero s贸lo puede hacerse desde un respeto a la ley y a los organismos europeos que ni siquiera nuestros jueces parecen tener.

Justo cuando la cuesti贸n catalana parec铆a empezar a encauzarse por la v铆a de la negociaci贸n entre los Gobiernos estatal y auton贸mico, ha vuelto a estallar 鈥揷omo un recuerdo del pasado鈥 el caso Puigdemont.

Efectivamente, el gesto pol铆tico de los indultos a los condenados por el proc茅s sirvi贸 para reducir…

El art铆culo solo se encuentra publicado para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aqu铆



Fuente: Ctxt.es