February 21, 2022
De parte de A Las Barricadas
23 puntos de vista

Aotearoa Workers Solidarity Movement

by Pink Panther

Lo llaman Convoy de la Libertad 2022.

Afirman que todo gira en torno a la libertad.

Una mezcla de grupos que luchan por “libertades” contradictorias han acampado en el Parlamento de Nueva Zelanda, en Wellington, y en sus alrededores desde el 6 de febrero.

Van desde nacionalistas maor铆es a te贸ricos de la conspiraci贸n de la Nueva Era, pasando por supremacistas blancos y fundamentalistas religiosos, y otros grupos marginales como el movimiento de extrema derecha de ciudadanos soberanos. Sus banderas ondean por todas partes. Sus pancartas, que venden pseudociencia y “teor铆as” de la conspiraci贸n, llenan los terrenos del Parlamento y decoran muchos de los veh铆culos que bloquean las carreteras principales que lo rodean. La ret贸rica inflamatoria, que incluye llamamientos a matar a destacados pol铆ticos y periodistas, se difunde por Internet y se repite en pancartas y carteles. Su vitriolo es evidente para cualquiera que pase por delante del Parlamento. Sin embargo, debido a que hay una variedad de motivaciones para la participaci贸n, algunos no est谩n alineados con grupos dudosos y muchos de los manifestantes son de estilo contracultural y anti-sistema que est谩n molestos por los vacunaci贸n obligatoria, hay algunos anarquistas y tambi茅n otra gente de la izquierda ha decidido apoyar a los manifestantes.

Esos izquierdistas est谩n equivocados.

El hecho de que algunos manifestantes bailen al ritmo de Bob Marley y fumen porros no hace que sea defendible participar ah铆. No basta para que demos nuestro apoyo a todo este asunto. No hace que las conspiraciones sean m谩s aceptables. Las patra帽as antisemitas sobre los Rothschild que financian los medios de comunicaci贸n, Bill Gates y Jacinda Ardern que forman parte de un complot para utilizar el programa de vacunaci贸n Covid-19 para poner microchips a la poblaci贸n mundial y que la pandemia fue planeada por “el estado profundo” o un hombre del saco similar que acecha en el fondo.

No olvidemos que estamos en medio de una pandemia que ha matado a m谩s de 5,8 millones de personas en todo el mundo. Ha paralizado los sistemas sanitarios de todo el mundo al verse desbordados por los pacientes. Normalmente, yo ser铆a el primero en protestar contra la imposici贸n de cualquier ley que coarte nuestras libertades de circulaci贸n y de reuni贸n con otras personas, incluidos compa帽eros, familiares y amigos. Sin embargo, es un momento excepcional en el que probablemente debamos aceptar la necesidad de tales restricciones, con salvedades. Siempre y cuando expertos cient铆ficos cualificados demuestren que las restricciones son esenciales y se limiten a un periodo de tiempo tan corto como sea necesario, para poder combatir el virus Covid-19 y reducir su propagaci贸n en la medida de lo posible.

Esto no significa que debamos aceptar simplemente lo que digan los poderes f谩cticos. Nuestro punto de vista debe basarse en la implicaci贸n de la ciencia, y no debe estar influenciado por la agenda adicional del Estado. Debemos hacer todo lo posible para que no utilicen la pandemia de Covid-19 como excusa para reprimir las libertades civiles y los derechos humanos, como ha ocurrido en pa铆ses como Brasil, China y Hungr铆a. En este punto, los manifestantes antivacunas tienen un punto v谩lido. Deber铆a haber alguna indicaci贸n de cu谩ndo se podr铆an levantar los mandatos que pueda medirse, como que el n煤mero de casos baje a menos de diez al d铆a durante un mes. Debemos mantener nuestra independencia cr铆tica.

Tambi茅n est谩 la espinosa cuesti贸n de c贸mo abordar a los numerosos “tangata whenua” que se han unido a las filas de los manifestantes. 驴Debemos apoyarlos? En esta ocasi贸n la respuesta es un no rotundo.

Las “iwi” locales han condenado las protestas y el uso de las banderas de la soberan铆a maor铆 por parte de los manifestantes. La raz贸n principal es el n煤mero de maor铆es que han muerto en pandemias pasadas por no estar vacunados y porque los soldados maor铆es que lucharon en el extranjero en la Segunda Guerra Mundial estaban vacunados. Oponerse a las vacunas se considera un deshonor para esos antepasados. (Los Tangata Whenua de Wellington quieren que los manifestantes se vayan, Stuff, 17 de febrero de 2022). En respuesta, muchos de los manifestantes maor铆es han condenado a estos l铆deres -y a los maor铆es que se oponen a ellos- como traidores, especialmente en Twitter.

A la hora de abordar c贸mo tratar el Covid-19 debemos dejar que la ciencia y los hechos hablen. Esos hechos incluyen:

1. La vacuna de Pfizer, junto con otras vacunas contra el Covid-19, se desarrollaron a partir de vacunas existentes contra el SARS porque el Covid-19 es una variante del virus del SARS. (Se llama oficialmente s铆ndrome respiratorio severo coronario 2 o SARS-CoV-2). No se trata de una medicina o vacuna experimental en la que todos somos conejillos de indias involuntarios.

2. Hasta el 31 de enero de 2022, se hab铆an administrado un total de 9.461.496 vacunas en Nueva Zelanda. 49.412 tuvieron efectos secundarios no graves y 2.460 tuvieron efectos secundarios graves. Esto supone el 0,54% de las dosis que tuvieron alg煤n efecto secundario. (Fuente: Medsafe.)

3. Si comparamos las tasas de mortalidad de Nueva Zelanda sobre una base per c谩pita, nuestra tasa de mortalidad actual de Covid-19 es la m谩s baja de la OCDE y en n煤meros reales. Esto se debe casi por completo a los confinamientos y a las severas restricciones para entrar y salir de este pa铆s.

4. No hay garant铆as al 100% de que una persona no contraiga Covid-19 si est谩 totalmente vacunada. Personalmente, tengo un amigo que contrajo Covid-19 a pesar de estar doblemente vacunado. Sin embargo, esto no significa que la gente no deba vacunarse, ya que protege a m谩s del 95% de los que se vacunan con Pfizer de contraer Covid-19. (Fuente: Comparaci贸n de las vacunas Covid-19: 驴En qu茅 se diferencian? Kathy Katella, Universidad de Yale, 31 de enero de 2022).

5. La homeopat铆a, las “medicinas” alternativas o tradicionales y varios superalimentos no evitar谩n que nadie se contagie del Covid-19. S贸lo porque algo no sea fabricado por Big Pharma no lo hace seguro.

Si observamos la composici贸n de clase de la protesta, no cabe duda de que hay una variedad de personas implicadas. Independientemente de qui茅nes sean los implicados, los que han perdido su trabajo por negarse a tomar una vacuna que es gratuita, est谩 ampliamente disponible, lleva tiempo en el mercado, ha causado pocas reacciones graves, ha sido probada a fondo y les mantendr谩 fuera del hospital. No es obligatorio vacunarse. Sin embargo, como ocurre con todas las cosas, no vacunarse tiene consecuencias.

Adem谩s, no se trata s贸lo de ellos. Suelen hablar de la inmunidad de reba帽o para validar sus argumentos. La inmunidad de reba帽o no consiste en proteger a los ego铆stas que se niegan a vacunarse. En parte se trata de proteger a quienes no pueden vacunarse por razones m茅dicas genuinas, como los pacientes de c谩ncer con sistemas inmunitarios comprometidos y las personas con enfermedades como la enfermedad de Hashimoto que comprometen su sistema inmunitario.

A veces se pueden hacer cosas buenas por malas razones. Quiz谩s algunas personas se han vacunado por miedo al gobierno. Aunque dudo que haya mucha gente real as铆. Creo y espero que los mejores de entre nosotros que nos hemos vacunado completamente y hemos recibido nuestros refuerzos no lo hayamos hecho por instrucciones o mandatos del gobierno. Lo hicimos porque la ciencia se sostiene y porque realmente nos importan nuestras comunidades, nuestros compa帽eros y nuestras familias y amigos. Nos vacunamos para proteger a los dem谩s, no s贸lo a nosotros mismos. No todos los participantes de la protesta son anti-vacunas. Hay algunos que est谩n doblemente vacunados pero se oponen a la obligatoriedad. A ellos les dir铆a que un mejor enfoque que unirse al convoy ser铆a convencer a sus amigos no vacunados para que se vacunen y as铆 evitar el problema. Esta protesta del convoy pone de manifiesto un choque entre las ideolog铆as solipsistas y ego铆stas y las que tienen un sentido de responsabilidad social y colectiva fundamental.

Y ese es el problema de las protestas ante el Parlamento.

Cuando los anarquistas se manifiestan en el Parlamento es porque defendemos una causa mayor que nosotros mismos. Nos unimos a un “hikoi” porque queremos ver un cambio dirigido a mejorar (o cambiar radicalmente) la sociedad para mejorar a los trabajadores. Marchamos porque nos oponemos a las guerras del neocolonialismo y el imperialismo. Marchamos porque nos horrorizan diversos “ismos”, como el racismo y el sexismo, que han asolado el mundo.

Por lo que no participamos en una hikoi es por la “libertad” de hacer lo que se quiera, de vender conspiraciones que carecen de hechos probados y de ignorar y socavar la ciencia.

El hecho de que algunos de esos manifestantes escuchen a Bob Marley mientras fuman hierba o pertenezcan a las clases trabajadoras no los hace inofensivos. El hecho de que est茅n dispuestos a estar al lado de fan谩ticos racistas y religiosos que venden conspiraciones da帽inas, significa que estas personas han tomado malas decisiones. Seguir acr铆ticamente a estos participantes no es la respuesta. La wero que nos plantea esta situaci贸n es ofrecer mejores alternativas basadas en la ciencia, la l贸gica y la verdadera solidaridad transnacional. Es una perspectiva que no debe limitarse a alinearse silenciosamente con el gobierno, sino que desaf铆a al Estado desde una visi贸n de principios cuando podemos en este tema. Es una perspectiva que simult谩neamente sigue desafiando al gobierno en otras cuestiones como el aumento de los precios de los alimentos, el combustible y el alquiler, etc. y otros aspectos perjudiciales del sistema capitalista que el Estado apuntala. La gente en la protesta no es idiota, ha tomado malas decisiones y en parte es porque no hemos hecho un trabajo suficientemente bueno para sugerir algo mejor. En lugar de unirnos a la protesta actual, deber铆amos poner nuestros esfuerzos en eso. Los anarquistas deber铆an oponerse a la protesta, oponerse al gobierno y construir mejores alternativas sociales y econ贸micas a cualquiera de ellas.




Fuente: Alasbarricadas.org