May 9, 2021
De parte de Oiradilos
553 puntos de vista

La decisi贸n de la jueza brit谩nica Vanessa Baraister es una maniobra especialmente h谩bil y diab贸lica, muy favorable a los intereses reales de la Casa Blanca y del N潞 10 de Downing Street. En efecto, su decisi贸n consiste en 鈥渞echazar鈥, temporalmente, la extradici贸n del fundador de WikiLeaks para 鈥揺n caso de ser necesario鈥 organizarla mejor a su debido tiempo, evitando el coste pol铆tico de una medida francamente impopular como es el env铆o de un denunciante a las garras del Pent谩gono. Y decimos 鈥渟i es necesario鈥 porque la extradici贸n en s铆 no es, y nunca ha sido, el objetivo principal de los opositores de Assange; el objetivo era y sigue siendo silenciarlo para siempre, vivo o muerto.

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En 1928, Michele Isgro, fiscal del tribunal especial fascista de Roma, concluy贸 la lectura de la sentencia que condenaba al l铆der comunista Antonio Gramsci a 20 a帽os de prisi贸n por 鈥渋ncitaci贸n a la rebeli贸n鈥, con la frase 鈥淒ebemos impedir que este cerebro funcione鈥. La decisi贸n de la magistrada Baraitser tiene un objetivo id茅ntico. S贸lo se diferencia de la del fiscal italiano en la forma, ya que aquella mostraba menos perversidad y m谩s franqueza que esta de la distinguida dama brit谩nica.

Una segunda ilusi贸n fue creer o esperar que Joe Biden fuera m谩s humanitario, m谩s complaciente que su predecesor Donald Trump. Es exactamente lo contrario. No se trata, por supuesto, de exculpar a este 煤ltimo, xen贸fobo y reaccionario hasta la m茅dula. Pero el favorito, y de lejos, del Estado Profundo (Deep State) era y sigue siendo Biden, no Trump. Y es este Estado Profundo, la conjunci贸n de Wall Street, el Pent谩gono y el aparato medi谩tico, el que quiere el pellejo de Assange, el que quiere su silencio definitivo, sin indulto alguno. No olvidemos que a la hora de calificar el 鈥渄elito鈥 del fundador de Wikileaks, fue Biden 鈥搚a en 2010鈥 quien utiliz贸 todo su poder pol铆tico como vicepresidente de Estados Unidos para descartar cualquier asociaci贸n entre la labor informativa de Assange y la libertad de expresi贸n o los delitos pol铆ticos. Fue 茅l quien los calific贸 de espionaje e incluso de 鈥渢errorismo inform谩tico鈥.

No olvidemos tampoco que en su decisi贸n provisional de no extraditarlo, la jueza Baraitser se preocup贸 escrupulosamente de dar su pleno acuerdo, sin la menor reserva, al contenido de los argumentos del solicitante estadounidense. Su pretexto 鈥渉umanitario鈥 ten铆a el objetivo concomitante de dar a la nueva administraci贸n de Biden un poco de tiempo para tomar algunas medidas de limpieza y maquillaje de las condiciones de detenci贸n, para que sus prisiones pudieran acoger al denunciante sin observaciones engorrosas. De este modo, ya no necesitar谩n pretextos humanitarios para que contin煤e la tortura, que es real, infligida a este periodista ya sea en Londres o en Virginia. Su 煤nica falta es haber hecho del coraje su oficio. Y haber utilizado su talento para que la gente conociera la dimensi贸n y la banalidad de los cr铆menes cometidos por nuestros 鈥減oderes democr谩ticos鈥, en particular, durante las guerras 鈥渉umanitarias鈥 que fabrican. Y cu谩l es el incre铆ble alcance de su hipocres铆a cuando dan lecciones de libertad de expresi贸n por doquier mientras se dedican a amordazar de por vida a la misma persona que es portavoz de esta libertad. El colmo de la hipocres铆a, la cobard铆a y el sadismo, sin duda.

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Cobard铆a lamentablemente compartida por otros protagonistas de esta infamia. Julian Assange puede no tener credencial de prensa. Puede que no tenga un t铆tulo oficial de una escuela de periodismo. Pero eso es todo lo que ha hecho durante la mayor parte de su vida. Ejercer el periodismo es abrir, facilitar el paso a la luz. Es sentir el deber de expresarse cuando uno es testigo de algo y tiene la convicci贸n, la sensaci贸n de que ese 鈥渁lgo鈥 que ha visto debe ser transmitido, que no debe, no puede, permanecer en la sombra. Los m煤ltiples premios de periodismo que ha recibido Assange s贸lo han reconocido esta condici贸n sin tener en cuenta si era o no un periodista con carnet.

Por eso es penoso tener que constatar el imperdonable silencio de sus compa帽eros periodistas y de los partidos pol铆ticos que se proclaman dem贸cratas, ecologistas, socialistas y progresistas y que, ante el crimen continuado que se est谩 produciendo en Londres, optan por la pusilanimidad del silencio. Pues este silencio contribuye, discreta pero muy eficazmente, a facilitar la ignominia que se est谩 preparando. 鈥淗ay circunstancias 鈥揹ijo Miguel de Unamuno al general franquista Mill谩n Astray鈥 en las que callar es mentir鈥. Hay otras en las que callar es apoyar. En este caso, la sentencia de muerte que se prepara contra Julian y su palabra.

Fuente: Vladimir Caller (Kaos en la Red)

Autor: fargov

Interesado en temas sociales y m谩s concretamente en la solidaridad, el apoyo mutuo, los derechos humanos y todo aquello que represente una mejora para la sociedad.




Fuente: Oiradilos.wordpress.com