April 8, 2021
De parte de La Haine
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La prolongaci贸n del conflicto colombiano en suelo venezolano, tanto como sus actores, son un componente clave en un cuadro de “guerra difusa”

Las operaciones de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en el estado Apure, al sur de Venezuela, han previsto el desmantelamiento de factores armados irregulares de Colombia que se han infiltrado en suelo venezolano.

La prolongaci贸n del conflicto colombiano en suelo venezolano, tanto como sus actores, son un componente clave en un cuadro de “guerra difusa” con proyecci贸n a Venezuela desde el sensible 谩ngulo que consiste el trecho fronterizo binacional.

La frontera “porosa” y actores “difusos”

Un primer elemento indispensable a considerar sobre los eventos en la frontera es el marco de guerra difusa. De acuerdo a Pablo Bonavena y Flabi谩n Nievas, soci贸logos de la Universidad de Buenos Aires, en su trabajo “Las nuevas formas de la guerra, sus doctrinas y su impacto sobre los derechos humanos“, los elementos de la guerra prolongada en Colombia guardan caracter铆sticas particulares:

“La guerra, tal y como se conociera en el siglo XIX, ha dejado de ser un enfrentamiento entre ej茅rcitos profesionales y regulares, para asumir caracter铆sticas de irregularidad, una mayor crudeza y, en la actualidad, incluye un espectro de acciones inadmisibles desde el punto de vista jur铆dico y moral, menos aun en cuanto a la preservaci贸n de los derechos humanos”.

De esta manera, los bandos difusos de la guerra en Colombia hist贸ricamente se han camuflado en la porosa frontera binacional operando simult谩neamente en ambos trechos del corredor fronterizo vulnerando los derechos humanos de la poblaci贸n fronteriza y, en ocasiones, sedimentando la posici贸n de fuerza leg铆tima de los Estados y la gesti贸n de estos de los territorios, siendo esas fuerzas paramilitarizadas actores que imponen una autoridad de facto.

El caso de Apure es emblem谩tico, precisamente por reconocer en ese territorio un eje geogr谩fico estrat茅gico para la operaci贸n de bandas paramilitarizadas y guerrilleras, y los factores en guerra en Colombia han ido con la intenci贸n de extender sus estructuras en ese flanco del lado venezolano.

Las autoridades venezolanas han tenido claridad sobre las intenciones t谩cticas y estrat茅gicas de esos movimientos de piezas. Desde el mes de febrero se hab铆a venido preparando en Venezuela la Operaci贸n Escudo Bolivariano 2021 en el marco de los ejercicios militares conjuntos “Comandante Supremo Hugo Ch谩vez Fr铆as 2021”, activados por el Comando Estrat茅gico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (CEOFANB) a principios de marzo con el fin de “incrementar el apresto operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, combatir y expulsar las amenazas internas, externas y grupos armados colombianos que pudieran hallarse en la naci贸n”.

Los resultados anunciados dan cuenta de cu谩l es el objetivo de las operaciones militares, siendo el G/J Vladimir Padrino L贸pez el vocero estatal denunciante de los actores pol铆ticos que impulsan el esquema criminal que se encuentra en proceso de inserci贸n en la frontera colombo-venezolana. El combate del Estado venezolano a Los Rastrojos y otros actores no estatales relacionados al narcotr谩fico y diversas actividades delictivas en el occidente del pa铆s es un precedente inmediato de las acciones que ha llevado a cabo la FANB y dem谩s instituciones securitarias nacionales, tomando en cuenta la profunda relaci贸n existente entre el narco colombiano, el Estado hoy presidido por Iv谩n Duque, los carteles mexicanos y la Administraci贸n de Control de Drogas (DEA, sus siglas en ingl茅s), agencia del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

Esto ha implicado un despliegue a profundidad y con consistencia de la FANB en la frontera y, ahora, sus operaciones han ido en choque contra los actores difusos que han incursionado en suelo venezolano en el Alto Apure. Por sus caracter铆sticas geogr谩ficas, las planicies del Alto Apure del lado venezolano y el estado de Arauca del lado colombiano han sido empleadas para la instalaci贸n de campamentos y pistas que han sido operadas por estos grupos para facilitar el despacho de drogas, por uso de la log铆stica de los carteles mexicanos.

La posici贸n ahora de los operadores colombianos puede resumirse en una modalidad “tercerizada”, en la que se desarrollan los eslabones inferiores en la industria del narcotr谩fico, lo cual implica el desarrollo expansivo de la infraestructura territorial de los narcos.

Las disidencias de las FARC “Gentil Duarte”, el Frente 10, el Frente 28, el Frente 33, son algunos de los operadores que del lado de las FARC (luego del fracaso de los acuerdos de paz de 2016) estar铆an en el uso de las armas, y las llamadas “disidencias” del Frente 10 y Frente 28 son las que se habr铆an enfrentado a la FANB en el estado Apure.

Estas fuerzas, seg煤n los otros frentes activos de las FARC, estar铆an en colaboraci贸n con el gobierno de Iv谩n Duque y funcionar铆an como operadores tercerizados de la estructura narcotraficante.

En un cuadro de guerra difusa, el frente informativo y comunicacional es tan difuso como los actores. El gobierno de Iv谩n Duque se帽al贸 a las autoridades venezolanas como “responsables” de los eventos por supuestamente colaborar con las guerrillas. De la misma manera en simult谩neo a estos eventos, tuvo lugar el atentado en el Cauca (Colombia) mediante un veh铆culo bomba, lugar al cual luego ir铆a Iv谩n Duque en un acto claramente propagand铆stico, precisamente por aparecer (a expensas de “riesgos” a su seguridad) en una zona de conflicto armado sin que las circunstancias lo ameritaran.

Tanto el evento de Apure, incluyendo el desplazamiento circunstancial de venezolanos y colombianos habitantes del lado venezolano a Arauquita (Colombia) como el evento en El Cauca, sirvieron de cortina de humo para encubrir comunicacionalmente los embates que sufre el uribismo, recientemente, por las denuncias de Salvatore Mancuso (otrora m谩ximo jefe militar de las Autodefensas Unidas de Colombia -AUC-) quien denunci贸 a militares colombianos del uribismo de crear los ej茅rcitos paramilitares.

En efecto, por sus caracter铆sticas es muy probable que el evento de la explosi贸n de un carro bomba en el Cauca, el d铆a 26 de marzo, pudo tratarse de una operaci贸n de bandera falsa, de ah铆 que este es otro componente de la guerra difusa; los m茅todos y las acciones en el terreno son tambi茅n difusos.

Objetivos del apuntalamiento de este frente b茅lico

Los eventos recientes en el estado Apure se han dado a conocer por las autoridades venezolanas como acciones de aseguramiento del territorio nacional una vez que, en clara congruencia con los eventos de 2020 en el marco de la fallida Operaci贸n Gede贸n, el suelo colombiano sirviera para proyectar el desarrollo de un conflicto armado en suelo venezolano mediante actores difusos.

Aunque los eventos concurren en el sur del pa铆s, el blanco fundamental de estas operaciones es la estructura de poder en Caracas.

El Ministerio de Defensa de Colombia dio la orden de enviar 2 mil soldados a lo largo del a帽o para reforzar el Escuadr贸n Adelantado de Observaci贸n Fronteriza. El Ministro de la Defensa G/J Vladimir Padrino denunci贸 que, luego del abandono de sus fronteras, ahora Iv谩n Duque enviaba tropas a Arauquita para “proteger la huida” de los grupos armados.

Entretanto, al m谩s alto nivel en Caracas, las intenciones de los movimientos de las fuerzas gubernamentales de Colombia ser铆an m谩s escabrosas.

“Quieren escalar un ataque poderoso a la unidad militar, una masacre contra nuestra Fuerza Armada (que genere) una respuesta contundente y comience entonces una confrontaci贸n directa entre las fuerzas militares de Colombia y las fuerzas de Venezuela”, se帽al贸 el presidente Nicol谩s Maduro en una alocuci贸n.

El mandatario venezolano ha se帽alado en diferentes ocasiones que existen planes gest谩ndose desde la frontera colombiana para llevar a cabo un ataque armado e incluso una invasi贸n para poner fin al gobierno chavista.

La situaci贸n que se da actualmente en Apure ser铆a parte de este mismo plan. Tras darse a conocer los sucesos del pasado 21 de marzo, el presidente Maduro acus贸 a Duque y al Comando Sur de Estados Unidos de apoyar a estos grupos armados que entraron de manera ilegal.

“Estos son grupos (…) que coordinan una estrategia de la oligarqu铆a colombiana y el Comando Sur [de Estados Unidos] para traer la guerra en la frontera con Venezuela contra la Fuerza Armada y el pueblo de Venezuela”, afirm贸.

Por su parte, el canciller venezolano Jorge Arreaza se帽al贸 que desde Colombia se protege a estos grupos militares, al contrario de lo que ellos mismos afirman.

“Veamos: la FANB enfrenta y expulsa de Venezuela a grupos irregulares armados colombianos. Huyen a Colombia. Nadie los detiene o enfrenta all谩. Bogot谩 manda tropas militares al sitio. No los persiguen, ni capturan. Movilizan tropas para protegerlos. 隆Alerta! Que nadie se enga帽e”, advirti贸 Arreaza.

La pretendida construcci贸n de un arco de conflicto armado abierto y escalonado, en apariencia, para s贸lo socavar la seguridad fronteriza, consiste en la realidad en la construcci贸n de un frente b茅lico para comprometer toda la seguridad nacional y estabilidad.

Los eventos en el 谩mbito institucional reafirman la posibilidad de consolidar en este nudo cr铆tico un punto de atenci贸n internacional. Colombia, pa铆s con m谩s de 8 millones de desplazados internos por su guerra, tiene ahora a sus instituciones clamando por una “intervenci贸n internacional” en la zona. La Procuradur铆a de Colombia inst贸 al gobierno de Iv谩n Duque a solicitar a organismos internacionales acompa帽amiento y veedur铆a en la situaci贸n de “desplazamiento masivo” de migrantes venezolanos hacia Arauca debido a los enfrentamientos en el estado Apure.

Aunque el desplazamiento en Arauca fue decretado calamidad p煤blica, la Procuradur铆a colombiana insiste en que deben brind谩rseles las garant铆as de atenci贸n humanitaria a los supuestos 4 mil 700 venezolanos que han salido de la naci贸n a causa de los 煤ltimos enfrentamientos ocurridos, refiere el medio colombiano El Tiempo.

La Procuradur铆a de Colombia tambi茅n pidi贸 el cese de los enfrentamientos que est谩n ocurriendo en territorio venezolano. “Es necesario poner fin a los hechos que est谩n obligando a la poblaci贸n civil a desplazarse, por eso necesitamos un an谩lisis profundo en materia de seguridad”, argument贸 la Procuradur铆a, en un alarde de evidente cinismo, dado que las autoridades de Colombia no han logrado hacer cumplir los acuerdos de paz que habr铆an puesto fin a la guerra en Colombia que permea en Venezuela.

La procuradora general Margarita Cabello asever贸 que no es suficiente la acci贸n del gobierno de Duque. A su juicio es necesaria “la intervenci贸n de organismos internacionales” y que el problema debe atenderse de manera “profunda e inmediata”.

M谩s all谩 de las aparentes “preocupaciones” del gobierno de Colombia, est谩n los hechos que las desmienten. Quiz谩 el elemento m谩s congruente con la construcci贸n de este arco b茅lico est谩 refrendada por la posici贸n unilateral del gobierno colombiano en plegarse al intencionado aislamiento pol铆tico de Venezuela, que se materializa con el cese de las relaciones binacionales. Este hito implica en los hechos la ausencia de mecanismos de reconocimiento, colaboraci贸n e interlocuci贸n gubernamental para asumir las realidades fronterizas y adecuar en una medida m铆nima pol铆ticas de aseguramiento fronterizo.

Sin embargo, m谩s all谩 de las pretensiones superfluamente pol铆ticas que tendr铆a el gobierno colombiano para ello, podr铆an ser otras las razones de fondo; podr铆a consistir en favorecer la ampliaci贸n de las estructuras narcotraficantes, para desde ellas mantener el flujo de recursos al desarrollo de la guerra perpetua en Colombia. Pero adicionalmente y como fin estrat茅gico, la construcci贸n de una guerra en la frontera binacional que desemboque en el escalamiento de las presiones contra Venezuela a nuevos niveles de violencia armada.

Los se帽alamientos desde Venezuela sobre la DEA, de igual manera el Comando Sur y seguidamente el mismo gobierno colombiano y sus estructuras tercerizadas armadas, como actores en el terreno en medio de operaciones de bandera falsa, actores y narrativas difusas, son sumamente serias.

Adicionalmente, este tipo de operaciones parecen tener la marca de distinci贸n de los dem贸cratas en el poder estadounidense, quienes en sus 煤ltimos ocho a帽os de gobierno durante la gesti贸n de Barack Obama emplearon los m茅todos de guerras mercenarizadas para desmantelar Libia y Siria, sin conseguir su objetivo en el pa铆s 谩rabe.




Fuente: Lahaine.org