February 17, 2021
De parte de Lobo Suelto
167 puntos de vista


Aunque a la hora de hablar de Cuba siempre priman los estereotipos, la m铆tica isla enfrenta una situaci贸n in茅dita por su dram谩tico dinamismo. Agobiada por la crisis econ贸mica y sus efectos sociales, pero capaz de gambetear la pandemia como casi ning煤n otro pa铆s del mundo, la emergencia de una nueva conflictividad pol铆tica en la era de la redes digitales vuelve a poner en primer plano la necesidad de ampliar el debate e imaginar nuevos horizontes de democratizaci贸n, sin echar por la borda las conquistas del poder revolucionario. 驴Hacia d贸nde Cuba va?

La realidad cubana volvi贸 a estar en boca de todos los medios de comunicaci贸n de 鈥渙ccidente鈥 a fines del pasado a帽o. El conflicto suscitado por el Movimiento San Isidro fue sonoramente amplificado por los principales portales informativos, escal贸 con fuerzas en las redes, e incluso las m谩ximas autoridades de la principal potencia global manifestaron su exigencia de respeto a las libertades. Pero mas all谩 de ciertas muestras de galopante cinismo, la disputa entre el grupo de artistas disidentes y el estado cubano gener贸 un intenso debate al interior del campo cultural de la isla.

En este marco emergieron nuevos modos de afirmaci贸n p煤blica que sostienen la necesidad de democratizar los esquemas tradicionales del poder revolucionario en la Isla. Tirando de ese hilo, es posible acercarse a la riqueza de discusiones dom茅sticas con indudable inter茅s para todo Latinoam茅rica. Aunque como era de esperar, algunos exponentes de la izquierda dogm谩tica dentro y fuera de Cuba reaccionaron con la ya cl谩sica acusaci贸n de agentes a sueldo del imperialismo para todo aquel que ose cuestionar al socialismo realmente existente, sea cu谩l sea el argumento y el sentido de la cr铆tica.

En la conversaci贸n que aqu铆 presentamos hablan ocho intelectuales y militantes cubanos, de diferentes procedencias y disciplinas, pero que tienen en com煤n el se帽alar la necesidad de un horizonte distinto al agotado modelo de tipo sovi茅tico. 驴C贸mo proyectar una democratizaci贸n social efectiva, sin desconocer las bases hist贸ricas de la revoluci贸n del 59? 驴Y c贸mo hacerlo tomando muy en cuenta, sobre todo, el peso determinante de la agresividad norteamericana sobre la isla? No hay respuestas f谩ciles ni un铆vocas, pero s铆 una apuesta por el pensamiento cr铆tico y la elaboraci贸n colectiva.

Ser铆a 煤til explicar los trazos principales del conflicto generado por la protesta del Movimiento San Isidro. 驴Qui茅nes son, cu谩l es su relevancia, qu茅 tensiones ha provocado y si expresan alguna novedad?

Alina L贸pez Hern谩ndez: No es posible explicar lo que ocurre en Cuba reduci茅ndolo al Movimiento San Isidro (MSI), o a los hechos in茅ditos del 27 de noviembre pasado cuando un grupo de artistas e intelectuales se manifestaron a las puertas del Ministerio de Cultura. Lo primero que hay que tener en cuenta es que en nuestro pa铆s coexisten hoy al menos los siguientes elementos: un modelo de socialismo burocr谩tico agotado en sus posibilidades de sobrevivir sin transformaciones; un proceso de reformas estancado desde hace m谩s de una d茅cada; recientes medidas que se distancian de las pol铆ticas consideradas en su momento como conquistas de la Revoluci贸n; las consecuencias econ贸micas de la pandemia; el auge de la hostilidad norteamericana hacia Cuba que supuso el gobierno de Donald Trump; la posibilidad de que la ciudadan铆a se visibilice y exprese a trav茅s de los medios digitales alternativos y redes sociales. Ese sustrato da lugar a expresiones de inconformidad, cuyo rostro m谩s renombrado 鈥揳unque ni remotamente el 煤nico o el m谩s profundo鈥 ha sido el MSI.

Creo que el MSI se empez贸 a hacer notar a ra铆z de las pol茅micas suscitadas por el controvertido decreto-ley 349. Esa norma, que est谩 en moratoria debido al rechazo que ocasion贸, significa una restricci贸n a la libertad del arte que se produce fuera de las instituciones culturales del Estado y aumenta la censura. En respuesta, algunos artistas e intelectuales discrepantes utilizaron el performance callejero y realizaron convocatorias a exposiciones independientes. La represi贸n de los 贸rganos de Seguridad del Estado 鈥攁 mi juicio excesiva e inconstitucional鈥 fue desencadenando una escalada y el grupo creci贸 en integrantes. Se hicieron usuales los actos de repudio organizados por las autoridades, las detenciones y maltratos arbitrarios.

El MSI no es representativo de los muchos cr铆ticos que tiene la burocracia parti/estatal cubana. Algunos de sus integrantes, por ejemplo, han manifestado su apoyo al bloqueo norteamericano y simpat铆as con el presidente Trump. No percibo en ellos un programa, una estrategia pol铆tica clara, una t谩ctica definida, ni un an谩lisis profundo de la realidad cubana. Algo s铆 hay que reconocerles: el valor personal de luchar abiertamente por sus derechos. En eso pueden haber motivado a muchos j贸venes condicionados por d茅cadas de unanimismo y obediencia. Para m铆, esa es la mayor novedad.

En lo relacionado con el debate y la organizaci贸n pol铆tica en Cuba hoy: 驴c贸mo ven el panorama de la izquierda cubana y cu谩les son los debates que se plantean?

Julio Antonio Fern谩ndez Estrada: Los debates p煤blicos en Cuba son mayormente propiciados, organizados y desarrollados por orientaci贸n del Partido, del Estado o del gobierno. Por ejemplo los espacios que el Partido cre贸 antes de algunos de sus Congresos, o los coordinados en diversas ocasiones por la Uni贸n de J贸venes Comunistas o la Federaci贸n Estudiantil Universitaria. Desde la sociedad civil tambi茅n se han mantenido espacios como los del 脷ltimo Jueves, que la revista Temas organiza hace a帽os y re煤ne cada mes a mucho p煤blico con paneles donde participan personas de la academia, el funcionariado estatal y organizaciones no gubernamentales. Tambi茅n se puede encontrar un ambiente de debate amparado en la legitimidad de instituciones de investigaci贸n como el Centro de Investigaciones Sociol贸gicas y Psicol贸gicas, el Instituto Juan Marinello o el Instituto de Filosof铆a.

Como sucede en otras partes del mundo, las redes sociales son el espacio de debate m谩s amplio para una parte de la sociedad cubana, la que accede a los datos m贸viles y a la telefon铆a celular. La mayor铆a de la poblaci贸n sigue, sin embargo, fuera de los ambientes de discusi贸n y di谩logo y usan los que abre el sistema del Poder Popular, sobre todo a nivel local, en las Asambleas de Rendici贸n de Cuenta de las circunscripciones electorales de los municipios. Estas reuniones, aunque deber铆an ser decisivas seg煤n el dise帽o democr谩tico cubano, en la pr谩ctica se han develado como espacios para la catarsis colectivas sobre los problemas cotidianos de la poblaci贸n y donde el Delegado o Delegada del Poder Popular suele manifestar su incapacidad para resolver problemas concretos.

Las posibilidades de organizaci贸n pol铆tica son todav铆a m谩s reducidas porque ni en la Constituci贸n de la Rep煤blica ni en sus normas de desarrollo figura el derecho a crear organizaciones pol铆ticas. Incluso las organizaciones sociales y de masas que fueron fundadas en los primeros a帽os de la Revoluci贸n se consideran 煤nicas y no existen canales de creaci贸n de organizaciones semejantes para las nuevas generaciones. La organizaci贸n pol铆tica se da fuera del amparo de la Ley de Asociaciones, que ser铆a la 煤nica disposici贸n jur铆dica que podr铆a proteger el derecho de asociaci贸n.

En cuanto a la izquierda cubana, existen posiciones de conservaci贸n y defensa del orden pol铆tico imperante, as铆 como de las instituciones establecidas por las leyes, que defienden el perfeccionamiento del modelo socialista cubano. Otras posturas y grupos son cr铆ticos de la burocratizaci贸n del poder pol铆tico cubano y su forma de administraci贸n, incapaz de sacar al pa铆s de la crisis econ贸mica en la que vive hace d茅cadas. Tambi茅n existe una franja reformista de la izquierda cubana, m谩s cercana al liberalismo pol铆tico pero que defiende principios del estado social de derecho y se ubica m谩s cercano a la socialdemocracia. Todas estas manifestaciones de la izquierda en Cuba se unen en la oposici贸n al bloqueo norteamericano a nuestra isla y en la defensa de la soberan铆a nacional como puntos de partida para cualquier tipo de an谩lisis de nuestra realidad.

El panorama de la izquierda cubana se ha complejizado desde que el 27 de noviembre de 2020 un grupo de artistas e intelectuales realiz贸 una sentada frente al Ministerio de Cultura, para solicitar una entrevista con el ministro del ramo y as铆 plantear un grupo de preocupaciones y reivindicaciones relacionadas con la libertad de creaci贸n, la mantenci贸n de espacios art铆sticos alternativos y la forma en que el gobierno hab铆a solucionado una crisis pol铆tica en el barrio habanero de San Isidro. Estos hechos han abierto un intenso debate entre quienes cuestionan a ambos grupos por su posici贸n cr铆tica al gobierno y aquellos que los defienden como espacios que expresan la diversidad y pluralidad de la sociedad que conformamos.

Sin embargo, es interesante que una plataforma de di谩logo que naci贸 el mismo 27 de noviembre, creada por un peque帽o de grupo de intelectuales cubanos con el nombre de Articulaci贸n Plebeya, con una propuesta claramente de izquierda y contra la injerencia extranjera en el Estado cubano, a favor del pluralismo pol铆tico y la inclusi贸n de grupos e ideas diversos, ha recibido una andanada de cr铆ticas que la acusa de intentar construir 鈥渃entro鈥 pol铆tico, por dem谩s estigmatizado en Cuba, donde son m谩s aceptados los extremos ideol贸gicos que las propuestas socialistas a la vez democr谩ticas, republicanas y respetuosas de la diversidad ideol贸gica en la cultura nacional.

驴Cu谩les son las corrientes pol铆ticas e intelectuales que ustedes podr铆an identificar como protagonistas principales de esta pol茅mica sobre la democratizaci贸n en la Cuba contempor谩nea?

Ivette Garc铆a Gonzalez: Tres factores son claves para comprender el contexto en el que este debate tiene lugar: agotamiento del modelo socialista, con fractura del consenso y peligro para el ideal de la Revoluci贸n y el Socialismo; la peor crisis econ贸mica de las 煤ltimas d茅cadas, agravada por la resistencia del poder a las reformas, la pandemia y el endurecimiento del bloqueo; y ampliaci贸n del sector cr铆tico, en especial los intelectuales, con mayor capacidad de influencia desde la apertura de internet en 2018.

Todo est谩 ocurriendo de manera convulsa y acelerada, por lo que no podemos hablar todav铆a de sistemas de ideas ni campos ideopol铆ticos consolidados o f谩cilmente distinguibles. En el debate se identifican corrientes de pensamiento con tendencias, paradigmas y posturas pol铆ticas diversas. En este breve espacio pueden agruparse como sigue:

鈥 Un sector continuista del modelo socialista de base sovi茅tica estalinista, temerosa de las reformas, que acepta algunas modificaciones econ贸micas imprescindibles para rebasar la crisis y mantener el modelo. Identifica la Revoluci贸n y el Socialismo con el gobierno y el Partido. Algunos apuestan por la asimilaci贸n del modelo chino o vietnamita. Otros aspiran a que los cambios econ贸micos llevar谩n a los pol铆ticos. Y no pocos condicionan la democratizaci贸n en Cuba al cambio de pol铆tica de los Estados Unidos, por eso una parte rechaza el debate sobre el tema y otra opta por aplazarlo en aras de la 鈥渦nidad鈥. Sus pronunciamientos sobre democracia casi siempre son reactivos, aferr谩ndose a las deficiencias de la liberal frente a los logros cubanos en salud, educaci贸n y seguridad ciudadana.

鈥 Hay otro sector en el que podr铆amos reunir a liberales y socialdem贸cratas. En el primer caso abogan por la opci贸n capitalista de algunos pa铆ses de Europa y Estados Unidos, o por el socioliberalismo, tambi茅n la reforma china es una referencia. Los segundos se inclinan por la variante del capitalismo n贸rdico europeo, con influencia de la socialdemocracia de izquierda. Defienden el paradigma de amplias libertades individuales y derechos pol铆ticos, centrados en lo electoral y la representaci贸n. Los radicales ven la falta de democracia como principal problema y causa del resto. Descalifican lo que emana del gobierno, ven a la Revoluci贸n como accidente, fracaso, enga帽o del liderazgo hist贸rico. Edulcoran el per铆odo republicano anterior a 1959. Algunos tienen posturas nacionalistas y otros hasta suscriben la pol铆tica de los Estados Unidos hacia Cuba.  

鈥 Al otro sector lo denomino como 鈥socialista cr铆tico de izquierda鈥, con influencias del marxismo no sovi茅tico (trotskismo, anarquismo, guevarismo) y otras opciones pol铆ticas derivadas: socialismo democr谩tico participativo, libertario, del siglo veintiuno, etc茅tera. Parte de las cr铆ticas al 鈥渟ocialismo real鈥 y confronta a esa matriz que sigue vigente en Cuba. Reivindica el ideal socialista, el Estado de derecho, la democracia popular y los principios fundadores del pensamiento revolucionario cubano. Sus diferencias giran en torno a las v铆as para el desarrollo democr谩tico, el papel del Estado, el lugar del Partido Comunista, las formas de propiedad, los derechos y libertades. Asume que lo revolucionario es la cr铆tica, el desmontaje o la reforma profunda del legado del modelo sovi茅tico y la creaci贸n de un nuevo proyecto de pa铆s. Reivindica una vanguardia independentista, antimperialista que sea capaz de construir alianzas. Considera que la Revoluci贸n Socialista es un proyecto inalcanzado o torcido, desde que ambos paradigmas fueran secuestrados por la burocracia, arropados por la dependencia a la Uni贸n Sovi茅tica.

ivette garc铆a gonzalez: tres factores son claves para comprender el contexto: agotamiento del modelo socialista, con fractura del consenso y peligro para el ideal de la revoluci贸n y el socialismo; la peor crisis econ贸mica de las 煤ltimas d茅cadas, agravada por la pandemia y el endurecimiento del bloqueo; y ampliaci贸n del sector cr铆tico, en especial los intelectuales, con mayor capacidad de influencia desde la apertura de internet en 2018.

El intelectual cubano Juan Vald茅s Paz dice que el poder revolucionario constituye la premisa o condici贸n de posibilidad para cualquier intento de profundizaci贸n de la democracia en Cuba. Hay otros vectores del pensamiento cr铆tico cubano que proponen reconsiderar la tradici贸n republicana de izquierda, como alternativa a un sistema pol铆tico conformado seg煤n los par谩metros del socialismo real. 驴Se trata de un debate cuyo alcance se proyecta mas all谩 de Cuba teniendo en cuenta el protagonismo de China en la escena global?

Julio C茅sar Guanche: Dentro de Cuba fueron Juan Vald茅s Paz y Julio Fern谩ndez Bult茅 quienes presentaron a mi generaci贸n el enfoque del republicanismo democr谩tico, a partir de una apropiaci贸n desde el marxismo. Otros, como Ana Cairo Ballester, dieron un fondo hist贸rico a nuestras b煤squedas al ubicar al republicanismo como la tradici贸n central del patriotismo revolucionario cubano del siglo diecinueve. Esos tres maestros, junto a otros de su generaci贸n, releyeron la experiencia de la rep煤blica cubana neocolonial (1902 a 1958) sin apolog铆as, pero tambi茅n sin refutaciones a diestra y siniestra. Y nos permitieron as铆, ya mirando hacia el presente, asociar necesidades pol铆ticas de la Revoluci贸n con demandas republicanas.

Coincido con que una profundizaci贸n democr谩tica en Cuba tiene como premisa las bases socialistas defendidas por el poder nacido de 1959. La reconsideraci贸n de la tradici贸n republicana de izquierdas encaja con esa premisa, a la vez que discute cr铆ticamente contenidos del desempe帽o de ese poder y algunas de sus apuestas ideol贸gicas. Pero este empe帽o ha sufrido incomprensiones sobre su pertinencia para Cuba. Es importante delimitar, entonces, lo que no es esta recuperaci贸n del republicanismo de izquierdas.

No es una afiliaci贸n a versiones liberales del republicanismo, que aplaudan simplemente las nociones de virtud c铆vica y de manejo institucional, pues se compromete con la estructura material, socioclasista, que necesita la libertad. No es una identificaci贸n acr铆tica con la rep煤blica cubana neocolonial, pero reconoce la agencia de los sujetos populares de esa etapa, como los negros cubanos masacrados en el 1912, la revoluci贸n popular de 1930-1933 y el empuje de los movimientos c铆vicos, de trabajadores, de estudiantes y de mujeres. No traza diferencias entre rep煤blica y socialismo: entiende que la revoluci贸n de 1959 fue la respuesta al 鈥渞epublicanaje鈥 del que hablaba Fernando Ortiz, esto es, a la colonizaci贸n capitalista dependiente de la rep煤blica.

La recuperaci贸n del republicanismo de izquierdas es una respuesta a la crisis del marxismo ortodoxo, a la refutaci贸n de la democracia y los derechos humanos como si se tratasen de una invenci贸n de la burgues铆a 鈥揷uando son, como ha demostrado de modo muy elocuente George Eley, conquistas hist贸ricas de las izquierdas. Pretende hacerse cargo con honestidad del da帽o que el autoritarismo, el caudillismo y el socialismo 鈥渄esde arriba鈥 han causado a las izquierdas. Es una apuesta decidida por la ciencia, por la politizaci贸n de la econom铆a y por la valorizaci贸n de la cultura del pensamiento cr铆tico. Es un cuestionamiento a que las soluciones socialistas pasen por alguna centralidad otorgada al mercado, pero tambi茅n por alg煤n 鈥渆stalinismo de mercado鈥.

La tesis republicana de que la libertad supone ausencia de dominaci贸n alcanza el 谩mbito de lo pol铆tico tanto como el econ贸mico: cuestiona el poder arbitrario proveniente de lo estatal, sea 鈥渄emocr谩tico liberal鈥 o 鈥渟ocialista burocr谩tico鈥; a la vez que el despotismo presente en 谩mbitos 鈥減rivados鈥, como los mediados por las relaciones capitalistas de producci贸n, a煤n si se despliegan bajo modelos socialistas.

Metas tan exigentes requieren del n煤cleo m谩s poderoso de la tradici贸n hist贸rica socialista: su pulsi贸n igualitaria y su compromiso con la justicia. A la vez, requieren del n煤cleo m谩s poderoso de la tradici贸n hist贸rica republicana: la noci贸n de la fraternidad, de la reciprocidad en la libertad, la que se atreve a afirmar con Marx que 鈥渕i libertad comienza donde comienza la libertad de los dem谩s鈥.

Una de las virtudes del sistema pol铆tico cubano en relaci贸n a lo conocido en otras realidades de Am茅rica Latina es la efectiva soberan铆a nacional que detenta. 驴C贸mo eval煤an las capacidades demostradas por el Estado revolucionario en el manejo de la pandemia?

Mylai Burgos Matamoros: Es conocido que el Estado cubano ha podido contener y mitigar la pandemia en materia de contagios, fallecimientos, y a la vez, propiciar una atenci贸n lo m谩s digna posible a las personas enfermas del virus Covid-19. Incluso despu茅s de la 煤ltima ola de contagios producto de la apertura de las fronteras cubanas en noviembre del a帽o 2020, no se ha percibido que el sistema de salud p煤blica cubano haya llegado al l铆mite o se encuentre rebasado, como en muchos pa铆ses del mundo (al 11 de febrero de 2021 se detectaron 36.595 contagios y 257 fallecidos en total). El 茅xito de este proceso radica sustancialmente en las pol铆ticas p煤blicas dedicadas a la creaci贸n de infraestructura para la atenci贸n de la salud (prevenci贸n con atenci贸n primaria, acceso y garant铆as), formaci贸n de personal m茅dico, y desarrollo de industria farmac茅utica, biotecnol贸gica y de equipos m茅dicos, que se verifica desde hace sesenta a帽os.

Habr铆a que mencionar, sin embargo, que el sistema de salud p煤blica cubano no ha estado exento de grandes dificultades, afectado por la crisis econ贸mica permanente que soporta la isla sobre todo en los 煤ltimos treinta a帽os. A pesar de lo anterior, el Estado ha demostrado la capacidad de decidir sus prioridades, poniendo en primer lugar la atenci贸n a los enfermos de la pandemia, por encima de cualquier otro problema nacional. Incluso ha llevado servicios de salud a otros pa铆ses mediante brigadas m茅dicas (53 brigadas en 39 pa铆ses), las cuales han tenido retribuci贸n onerosa, pero han implicado gran ayuda en medio de la crisis de salud global.

julio c茅sar guanche: metas tan exigentes requieren del n煤cleo m谩s poderoso de la tradici贸n hist贸rica socialista: su pulsi贸n igualitaria y su compromiso con la justicia. a la vez, requieren del n煤cleo m谩s poderoso de la tradici贸n hist贸rica republicana: la que se atreve a afirmar con marx que 鈥渕i libertad comienza donde comienza la libertad de los dem谩s鈥.

Sobre esta gran fortaleza tenemos que mencionar una gran debilidad: durante todo el proceso revolucionario, Cuba no ha podido sostener por s铆 misma una econom铆a nacional eficaz, sin atravesar largos procesos de crisis. Los mejores momentos econ贸micos de la isla en estos sesenta a帽os han estado sostenidos por econom铆as externas, como los pa铆ses del socialismo real en la d茅cada de los ochenta, y Venezuela a inicios del siglo veintiuno. Excepto en estos per铆odos, ha primado en la Isla la escasez y la ineficiencia econ贸mica. A esto se suma, y con gran responsabilidad, el bloqueo econ贸mico y comercial impuesto por Estados Unidos fomalmente desde 1962.

En este sentido, en medio de la crisis permanente, llueve sobre mojado con la crisis econ贸mica global. No ha faltado atenci贸n y la pandemia se ha contenido con 茅xito, adem谩s de que Cuba es el 煤nico pa铆s de Am茅rica Latina con posibilidad real de tener una vacuna propia (con cuatro candidatos vacunales en proceso de desarrollo ya registrados oficialmente), pero la vida cotidiana en materia de bienes b谩sicos, sobre todo alimentaci贸n e insumos m茅dicos para enfermedades cr贸nicas diferentes al virus, se han visto afectados sobremanera en este a帽o con sus respectivas consecuencias sociales. Son debilidades ante la grandeza. La proeza est谩 en manejar con 茅xito una pandemia global en medio de una grave crisis econ贸mica, con el derrotero m谩s 茅tico posible: priorizando la vida de las personas por encima de todo.

驴C贸mo se analiza la nueva etapa abierta con la presidencia Biden? 驴Volver谩n las negociaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba al punto en que los dej贸 Obama, antes del hurac谩n Trump, o se prev茅 otro proceso?

Ren茅 Fidel Gonz谩lez Garc铆a: Hay que apreciar dos cuestiones que a m铆 me parecen esenciales para entender el momento actual. La primera describe una voluntad sostenida, terca e invariable en el tiempo 鈥揳unque no exenta de desviaciones y retrocesos por cuestiones de pragm谩tismo pol铆tico鈥 de las autoridades cubanas y particularmente de Fidel Castro, para obtener un modus vivendi distinto entre Cuba y los Estados Unidos a partir del reconocimiento entre Estados. La segunda es el fracaso de todas las variantes subversivas desarrolladas por los Estados Unidos durante un largo tramo de 62 a帽os, aunque con el pago de un duro peaje para el pueblo cubano en t茅rminos de vidas, la deformaci贸n de su econom铆a y la posposici贸n y perversi贸n de muchas de sus aspiraciones democr谩ticas, de desarrollo social e individual. Sin ambas cuestiones es imposible explicarse las negociaciones que condujeron al restablecimiento de relaciones diplom谩ticas durante ese segmento de tiempo en el coincidi贸 el segundo mandato de Obama y el 煤ltimo de Ra煤l Castro.

Si esa voluntad por la parte cubana esboza una ruta crucial para un pa铆s que experimenta un muy complejo cambio de su r茅gimen pol铆tico econ贸mico y social, contradicciones y demandas de democratizaci贸n cada vez m谩s importantes, para Biden y su equipo es una oportunidad de desarrollar los objetivos planteados inicialmente por la pol铆tica puesta en curso por Obama, despu茅s de cuatro a帽os de abandono y desmontaje.

Una met谩fora de estas posibilidades fue el viaje del ministro cubano Rodrigo Malmierca al Foro de Davos hace dos a帽os para exponer la direcci贸n de ese cambio que ahora mismo en Cuba se desata en lo econ贸mico y social. Pero es previsible que para la administraci贸n Biden conseguir sus objetivos ya no pase solo por retomar el momento de reconocimiento logrado anteriormente, o por sustanciar los acuerdos bilaterales definidos en aquel entonces, sino que ahora consista en adelantar y fortalecer sobre la marcha un marco de relacionamiento distinto. Que abra las puertas a formas de comercio normales y m谩s significativas, a pr茅stamos y mecanismos de financiamiento internacionales que tributen a aquellos objetivos que se proponen en t茅rminos pol铆ticos y geopol铆ticos en relaci贸n a Cuba.

Para resumirlo, parafraseando con amargura una famosa frase: las relaciones diplom谩ticas entre ambos pa铆ses son la continuidad de la guerra por otros medios.

Todo parece indicar que 2021 ser谩 particularmente dif铆cil desde el punto de vista econ贸mico para el pueblo cubano y las consecuencias sociales ya se sienten luego de las nuevas medidas de ajuste monetario. 驴Imaginan un a帽o de aumento de la conflictividad? 驴Puede el sistema institucional realmente existente canalizar de manera virtuosa la puja de intereses o se requieren nuevas herramientas para dar cuenta del desaf铆o pol铆tico que viene?

Amalia P茅rez Mart铆n: El ajuste econ贸mico ocurre en un contexto de creciente conflictividad entre estado y sociedad civil. Esta 煤ltima, cada vez m谩s desigual y diversa, posee mayor conciencia de derechos y est谩 m谩s conectada al mundo a trav茅s de las TICs. En los 煤ltimos a帽os han resonado a prop贸sito del activismo social (en la calle, en redes y ante instituciones estatales) formas de discriminaci贸n y violaciones de derechos civiles y pol铆ticos. Siguiendo pr谩cticas institucionales heredadas, el patr贸n de respuesta ha sido de alta discrecionalidad administrativa. Este contexto de incertidumbre jur铆dica en la relaci贸n estado-ciudadan铆a se conjuga con la reactivaci贸n de narrativas oficiales de estigmatizaci贸n para legitimar acciones represivas y de control punitivo.

Poner en di谩logo estas pr谩cticas con la utilizaci贸n de similares mecanismos de control por parte de estados neoliberales para sofocar protestas o subordinar mujeres y hombres empobrecidos y racializados, acrecienta mi preocupaci贸n sobre la incapacidad de la institucionalidad cubana para gestionar el aumento de la conflictividad. Como en otras latitudes, es previsible el rechazo social en Cuba a medidas que afectan la vida cotidiana e implican la regresi贸n de derechos econ贸micos y sociales considerados conquistas revolucionarias en el discurso oficial y en el imaginario social.

Hasta el momento, las protestas contra el aumento de precios y tarifas de productos y servicios p煤blicos, la reducci贸n de subsidios o de asistencia social, y la precarizaci贸n laboral, han tenido como respuesta inmediata rectificaciones casu铆sticas. No se han identificado soluciones generales y duraderas al aumento de las desigualdades. Los funcionarios encargados del ajuste parecen olvidar que el estado cubano est谩 obligado, seg煤n la constituci贸n vigente, a garantizar el ejercicio irrenunciable, imprescriptible, indivisible, universal e interdependiente de los derechos humanos, bajo los principios de progresividad, igualdad y no discriminaci贸n.

Si bien esta propia constituci贸n contradice dichos presupuestos al declarar el car谩cter superior y 煤nico del Partido Comunista, es posible y urgente bajo su vigencia profundizar la soberan铆a popular. A nivel institucional esto implica emitir leyes y procedimientos pendientes sobre derechos y garant铆as b谩sicas como la tutela judicial ante la vulneraci贸n de derechos por autoridades estatales, el derecho de queja y petici贸n, los derechos de reuni贸n, manifestaci贸n y asociaci贸n, entre otros.  

Por 煤ltimo, durante 2021 continuar谩n las crisis asociadas a la Covid-19. En tal sentido, la no declaraci贸n formal del estado de emergencia o desastre puede agravar la desprotecci贸n ciudadana frente a los efectos negativos del ajuste. En la pr谩ctica, se han activado de facto 鈥渃onsejos de defensa鈥 a nivel local que, sin prever canales institucionales de participaci贸n ciudadana, tambi茅n disponen sobre precios. Ante esta situaci贸n es imprescindible la reactivaci贸n del municipio, los consejos populares y los sindicatos; adem谩s de reivindicarse la protesta como forma leg铆tima de expresar demandas populares, desarrollar plataformas inclusivas de articulaci贸n ciudadana y avanzar hacia la institucionalizaci贸n de di谩logos y m茅todos alternativos de soluci贸n de conflictos.

Hay un gesto largamente utilizado por los sectores m谩s dogm谩ticos y conservadores de la izquierda continental, que consiste en acusar a quienes formulan cr铆ticas dentro del propio campo progresista y popular de ser c贸mplices involuntarios o directamente de estar al servicio del imperialismo yanqui. 驴C贸mo se puede atravesar esta suerte de polic铆a ideol贸gica para avanzar en debates productivos?

Hiram Hern谩ndez Castro: 鈥淩oma paga, pero desprecia a los traidores鈥. La frase refiere a un suceso en la conquista de la pen铆nsula ib茅rica. Roma ofreci贸 una recompensa por el asesinato del l铆der del pueblo lusitano. Los historiadores debaten si el c贸nsul Escipi贸n pag贸 con menosprecio a los traidores que hab铆an acuchillado a su rebelde adversario o los mand贸 a ejecutar para desentenderse del pago prometido. Avanzando en la historia 鈥攅n el contexto de la Guerra Fr铆a鈥 es conocido el episodio del macartismo: un triste pasaje de la historia estadounidense donde, utilizando el discurso de la seguridad nacional, se desencaden贸 una 鈥渃acer铆a de brujas鈥. Fue un proceso plagado de acusaciones falsas, detenciones e interrogatorios irregulares contra cient铆ficos, intelectuales y artistas comunistas o sospechosos de serlo y, por tanto, inculpados de servir a los intereses de la Uni贸n Sovi茅tica.

Tambi茅n en la URSS, desde inicios de la d茅cada de los treinta, se implement贸 una campa帽a de persecuci贸n, arrestos y confesiones arrancadas con torturas que colocaban a opositores y cr铆ticos 鈥攊ncluyendo socialistas, anarquistas y trotskistas鈥 en campos de concentraci贸n o frente a pelotones de fusilamiento. En los 鈥淧rocesos de Mosc煤鈥 un grupo de dirigentes bolcheviques, altos mandos militares e intelectuales, fueron acusados de ser financiados por estados enemigos para restaurar el capitalismo. El Gulag fue un instrumento de Stalin y sus ac贸litos para eliminar a los actores con posibilidades (reales o percibidas) de resistirse o disputarles poder. Nikita Jrushchov 鈥攅n el XX Congreso del PCUS鈥 reconoci贸 los cr铆menes de Stalin, pero la desestalinizaci贸n no signific贸 renunciar a todas las pr谩cticas totalitarias. El discurso de Jrushchov se mantuvo secreto y acusar de colaborador con el enemigo nacional o de clase sigui贸 conservando su rutinaria utilidad pol铆tica. Estas pr谩cticas ideol贸gico-policiales se reeditaron en la China de Mao Zedong, en el campo socialista del Este y, cruzando el oc茅ano, llegaron a trav茅s los partidos comunistas y mao铆stas a nuestro continente.

La idea de que la izquierda se encuentra siempre amenazada por una 鈥渜uinta columna鈥 hace parte de nuestra tradici贸n. Y si bien su historia es un documento de resistencia y democratizaci贸n, tambi茅n contiene sus zonas de barbarie. Un debate sincero deber铆a comenzar por sacar los fantasmas del armario para hacernos responsables de todas las partes de nuestra historia, incluyendo los cr铆menes (reales o c铆vicos) cometidos en nombre de purezas ideol贸gicas, pero resultado de concepciones dogm谩ticas, sectarismos, oportunismos y ambiciones de poder personales o grupales. En consecuencia, la cr铆tica, la autocr铆tica y el debate al interior de toda organizaci贸n progresista son ejercicios ineludibles de la democratizaci贸n interna, sin la cual es imposible articular una propuesta democratizadora hacia el conjunto social.

Ahora bien, para que un debate sea productivo debemos exorcizarnos de informes polic铆acos, argumentos ad hominem y teor铆as de la conspiraci贸n. Ello involucra aprehender las artes virtuosas, 煤tiles y argumentadas de entablar una confrontaci贸n. Cuando, por ejemplo, en la Cuba de hoy se esgrime la expresi贸n original de Marx 鈥渂atalla de ideas鈥, no siempre se discuten concepciones, tesis o conceptos. Si un intelectual cubano es rotulado de liberal o socialdem贸crata por arg眉ir a favor de la libertad de expresi贸n, la democracia o los derechos pol铆ticos, sin que su oponente logre demostrar con argumentos por qu茅 se insertar铆an esos conceptos en aquellas tradiciones, no estamos en presencia de un debate intelectual sino de un etiquetaje panfletario. Si una confrontaci贸n 鈥渋ntelectual鈥 termina siendo el gui贸n de un interrogatorio policial es porque no fue un debate, sino un duelo atravesado por la capacidad de una de las partes de imponer su verdad para inculpar al adversario. Si, suplantando procesos legales y tribunales, los medios de comunicaci贸n socializan gacetillas plagadas de inculpaciones como 鈥渃ontrarrevolucionario鈥, 鈥渕ercenario鈥 y 鈥渁gente de la CIA鈥, no presenciamos una pol茅mica pol铆tica sino un espect谩culo poco edificante, un linchamiento medi谩tico, el irrespeto a la presunci贸n de inocencia y la imposici贸n del reino de la discrecionalidad.

hiram hern谩ndez castro: un debate es productivo no por la radicalidad de los improperios que se lancen contra el adversario, sino por ir a la ra铆z de los problemas de la sociedad que le sirve de contexto. los debates no se resuelven en el 鈥渄ime que te dir茅鈥 de la ciudad letrada, sino en su utilidad para dar fuerza intelectual al saber social y fuerza social al saber intelectual.

Comenc茅 por Roma porque el imperio actual tambi茅n paga por acuchillar ideas soberanas. Es p煤blico que el gobierno estadounidense destina millones a financiar un cambio de r茅gimen en Cuba. Asimismo, hay fratricidio cuando es un cubano el que colabora con el intento imperial de rendir a su propio pueblo por hambre. Pero, al otro extremo del arco ideol贸gico, tambi茅n surgen victimarios de la soberan铆a ciudadana. Hoy los 鈥渋ntelectuales polic铆acos鈥 avanzan posiciones de poder, van acusando de mercenarismo a todo el que no siga su l铆nea ideol贸gica, siempre coincidente con la gesti贸n gubernamental. De esa forma el pensamiento cr铆tico es lanzado al campo enemigo. Se trasmiten ideas estereotipadas y caricaturescas de los contrincantes. Las personas, sus ideas y los hechos no se valoran en su complejidad y matices, sino en funci贸n de lo que representan para su identificaci贸n como amigo o enemigo.

En conclusi贸n, un debate es productivo no por la radicalidad de los improperios que se lancen contra el adversario, sino por ir a la ra铆z de los problemas de la sociedad que le sirve de contexto. Un debate es fruct铆fero si en 茅l se invierte toda la ciencia y las habilidades ling眉铆sticas que se poseen para polemizar con la tendencias y corrientes que se sospecha no llevar谩n al pa铆s hacia las mejores soluciones. Un debate es leg铆timo si se ejerce en condiciones de igualdad, libertad, sin miedos e hipocres铆as. Por ello asumo que lo que puede obtener la sociedad de los debates no se resuelve en el 鈥渄ime que te dir茅鈥 de la ciudad letrada, sino en su utilidad para dar fuerza intelectual al saber social y fuerza social al saber intelectual. Esto es, en definitiva, empoderar las condiciones en que todos los ciudadanos ensanchen su intelectualidad y accedan a debatir, deliberar y codecidir las normas para mejorar sus vidas juntos.




Fuente: Lobosuelto.com