November 17, 2020
De parte de El Libertario
339 puntos de vista

Orlando Esquizo
 
鈥淭u trabajo no te satisface, simplemente est谩 impuesto por la Sociedad, s贸lo es una carga, un deber, una tarea. Rec铆procamente, tu Sociedad no te satisface porque no te suministra m谩s que trabajo. El trabajo deber铆a satisfacerte en cuanto hombre, pero, por el contrario s贸lo satisface a la Sociedad; la Sociedad deber铆a emplearte como Hombre, pero no te emplea sino como un trabajador indigente o un indigente trabajador.鈥
                                                            Max Stirner

El ocioso es un fugitivo y revoltoso hist贸rico, en su rechazo al trabajo se encuentra su revuelta, es la piedra en el zapato de los estados disciplinarios y del orden burgu茅s, no por su fracaso para la sociedad capitalista, sino porque es portador del ocio, el que al igual que la soledad son elementos prohibidos. Resulta inaceptable para el orden social que existan ociosos en un mundo donde la obligaci贸n al trabajo no es s贸lo un asunto econ贸mico, sino tambi茅n cuesti贸n 茅tica y moral. Esa tortura que es el trabajo se presenta no como una obligaci贸n -aunque obviamente lo es-, sino mucho m谩s como valor simb贸lico. Dir谩n que 鈥渆l trabajo dignifica鈥, o inclusive ser谩 correctivo o terap茅utico para el delincuente, para el miserable y por supuesto, para el ocioso; esto no ser谩 mera casualidad. Si revisamos la historia pasada entenderemos el acercamiento del ocio (incluyendo cualquier tipo de rechazo al trabajo) a la patolog铆a y enfermedad. El ocio como una forma de fuga no fue entendido como una conducta pol铆tica (a veces fue pecado para la religi贸n), pero fue sometido mucho m谩s desde el discurso m茅dico-psiqui谩trico. El ocio, por ser un peligro para el capitalismo, se objetivar谩 como una enfermedad, a la vez, con su respectiva cura: el trabajo.

鈥淩esulta inaceptable para el orden social que existan ociosos en un mundo donde la obligaci贸n al trabajo no es s贸lo un asunto econ贸mico, sino tambi茅n cuesti贸n 茅tica y moral.鈥

Desde el siglo XVI el ocioso comenzar谩 a ser sometido y entendido en la cultura europea como un 鈥渆nemigo p煤blico鈥; surgir谩n entonces dos peligros para el orden burgu茅s: la locura y la ociosidad, conceptos que ahora significar谩n lo mismo. Michel Foucault dir谩 que el internamiento m茅dico de los locos partir谩 encerrando a los mendigos y ociosos, ejemplific谩ndolo en el 鈥淗ospital General de Par铆s鈥, que persegu铆a estos fines: 鈥淒esde el principio, la instituci贸n se propon铆a tratar de impedir 鈥渓a mendicidad y la ociosidad, como fuente de todos los des贸rdenes鈥. La locura y el rechazo al trabajo se acercaron porque en la 茅poca cl谩sica el loco aparece en el campo de la inutilidad social. Foucault citar谩 una ordenanza jur铆dica inglesa del siglo XVI en contra de los ociosos : 鈥渁 todos aquellos que viven en la ociosidad y que no desean trabajar a cambio de salarios razonables, o los que gastan en las tabernas todo lo que tienen鈥. Es preciso castigarlos conforme a las leyes y llevarlos a las correccionales; en cuanto aquellos que tienen mujeres y ni帽os, es necesario verficar si se han casado, si sus hijos han sido bautizados, 鈥減ues est谩 gente vive como salvajes, sin ser casados, ni sepultados, ni bautizados; y es por esta libertad licenciosa por lo que tanto disfrutan siendo vagabundos鈥

La ociosidad con m谩s fuerza en el siglo XVII se llevar谩 al campo de la enfermedad; desde la protopsiquiatr铆a no se tardar谩 en proponer las casas de trabajo forzoso como terapia. La psiquiatr铆a es una instituci贸n polic铆aca de la subjetividad dominante, nace al servicio de la Norma y del poder pol铆tico hegem贸nico. Como tal, la instituci贸n psiqui谩trica debi贸 patologizar y perseguir al ocioso, qui茅n era un fugitivo siempre en cercan铆a con la locura. Desde el poder psiqui谩trico el ocio se encontrar谩 como caracter铆stica propia de la 鈥渆nfermedad mental鈥. Los psiquiatras, entonces, debieron crear una serie de tratamientos que obligar谩n al ocioso a trabajar, y como 茅ste era tambi茅n un loco que, atrapado en su delirio no le daba valor al salario del trabajo, es preciso imponerle la realidad del sistema. En otras palabras, se trataba de que el ocioso reconociera el valor del dinero y la necesidad de trabajar para obtenerlo.

El ocio debe ser reconocido y reivindicado por su valor subversivo frente al trabajo: el coraz贸n del sistema. El ocioso debe encontrarse enmarcado en el llamamiento que alguna vez hicieron anarquistas como Alfredo Bonnano o Bob Black, a destruir y abolir el trabajo como 鈥渓a fuente de casi toda la miseria en el
mundo鈥.

[Tomado de la publicaci贸n El Errante # 13, Guadalajara (Esp.), noviembre 2020. N煤mero completo accesible en https://drive.google.com/file/d/1stvcXlx-iqlG0vmAzO3N9w9fn8oPXEon/view?fbclid=IwAR0gE6vYIPak_dv-8gy7uTC8-p5zurCUEZLBvYoWq2nXan6Jwhg53khvfhA.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com