February 6, 2021
De parte de Lobo Suelto
233 puntos de vista

Nuestro mundo jam谩s se ha caracterizado por la igualdad, en cuanto a su administraci贸n de bienes y servicios, ni en cuanto a Derechos y garant铆as, ni aun en su distribuci贸n o reparto del tiempo y el espacio. 鈥淟o com煤n鈥, podr铆a decirse que es una declaraci贸n siempre inexacta, siempre sujeta a los efectos y condiciones desigualantes, hist贸ricos e innumerables. Pero es tambi茅n una construcci贸n y una b煤squeda irrenunciable. La libertad, no es entonces un bien del que disponer, ni un derecho o acceso al consumo, ni una expresi贸n m谩s de la propiedad privada, ni tampoco la capacidad de imponer deseos, sino la brecha que se construye singular y colectivamente cada vez que achicamos, disminuimos, desarmamos y combatimos el predominio de la desigualaci贸n, y construimos un 鈥渃om煤n鈥. Esta pandemia, una vez m谩s, y en forma exacerbada, visibiliz贸 que la desigualdad no es un sustantivo sino un verbo, no es un dato natural y estable sino una forma de distribuir recursos, entre los cuales tambi茅n se hallan el espacio, el tiempo, las certidumbres, el futuro, la salud, etc. Se conjuga en acciones, se sostiene en pol铆ticas, se decide cada d铆a. Por ello no se saldar谩 煤nicamente con la vacuna. En estos d铆as, precisamente, a muchos de nosotros nos toca experimentar ese verbo en acciones que nos comprometen, nos interpelan en nuestras decisiones, las m谩s personales, aun cuando entendemos que incluso ellas mismas est谩n sujetas a decisiones pol铆ticas.

O铆d mortales: la libertad no es nuestro signo distintivo sino 鈥揺n ocasiones- para tantos de nosotros al menos, la b煤squeda de igualdad, la batalla por hacer de nuestro mundo el espacio de lo com煤n, y achicar los efectos de la desigualaci贸n. En principio hacerla visible. Hablamos de la vacuna, pero estamos hablando de pol铆tica.

Hoy 鈥渕e toc贸鈥 vacunarme鈥 empec茅 as铆 a escribir este texto. Pero no es cierto. Hoy pude vacunarme, tuve ese privilegio, y ejerc铆 el derecho a hacerlo. Sin embargo, estos han sido y siguen siendo d铆as de fuertes cuestionamientos. Hoy decid铆 vacunarme. Con mucha emoci贸n, con mucho alivio, tambi茅n con fuertes ambivalencias. Ayer hablaba con mi amiga Delia, psiquiatra infanto juvenil, quien se ha pasado la pandemia en su cargo en el Hospital p煤blico, trabajando sin pausa. Ella aun no pudo vacunarse. Ten铆a un turno para hacerlo pero el mismo fue cancelado. Tampoco Carlos, psic贸logo de guardia en el Hospital Ricardo Guti茅rrez. El no fue vacunado a煤n, a pesar de estar en la primera l铆nea durante todo este largo e intenso tiempo. No saben, ni siquiera, si podr谩n hacerlo, o cu谩ndo ser谩 eso. Entonces, cuando me inscribo en la p谩gina del Gobierno de mi ciudad, ejerciendo el derecho y la libertad de hacerlo, s茅 que lo hago sobre capas y capas de injust铆sima desigualdad. Lo hice gracias a la ayuda de mi amiga Marianella, que tiene oficio y velocidad en el manejo inform谩tico, porque si por mi fuera no hubiera llegado a hacerlo antes de que volaran los turnos disponibles. En unas dos horas o menos volaron. Los que llegamos a tiempo, pasamos por la Cancha de River y recibimos la vacuna. Somos profesionales y trabajadores de la Salud. 驴Eso  basta para recibir la vacuna? 驴eso basta para merecerla? Puedo dar mis razones para haber ido, las m铆as tan personales. No creo que sean suficientes. No anulan el profundo malestar que tengo. Mi madre, trabajadora incansable y apasionada de la salud, en la que ha comprometido toda su vida, integrante de uno de los grupos de riesgo, tambi茅n lleg贸 a anotarse. Tantos, tant铆simos otros m谩s necesitados que yo, no lo han hecho. O por no llegar a tiempo, o por carecer de los medios. Por supuesto no habr铆a vacunas para todos. No las hay. 驴Por qui茅nes empezamos?

El sistema de Salud hist贸ricamente en nuestro pa铆s lleva la marca de la desigualdad, y de la irracionalidad tambi茅n. Los trabajadores de la salud en el 谩mbito p煤blico no necesitan aplausos. No recibieron en tantos casos ning煤n aumento de sueldo. Pero s铆 merecen ser prioridad cuando hablamos de vacunas.

Hablar de lo com煤n implica hablar de las pol铆ticas desigualantes que lo ponen en jaque. Implica hablar de las pol铆ticas negacionistas y desestabilizadoras, por ejemplo las que cuestionan la eficacia de la vacuna. Pero tambi茅n de las pol铆ticas que hacen de la injusticia y la irracionalidad, un verbo. La eficacia de las pol铆ticas me preocupa tanto m谩s hoy que la de la vacuna.

Decidir vacunarnos fue estos d铆as para muchos una decisi贸n imposible. Tomada con la vertiginosidad del apuro, y el deseo de recibirla. Pero tambi茅n soportando la arbitrariedad de esa injusticia. Hoy en la fila una compa帽era a la que reencontr茅 me contaba de sus l谩grimas cuando sin darse cuenta si era cierto o no, con la velocidad de sus dedos sobre el teclado, verific贸 que s铆: le hab铆an otorgado el turno y la gracia. Pens贸 en su mam谩 diab茅tica. Tambi茅n pens贸 en ella. 驴Deber铆amos no hacerlo?

Yo preferir铆a no tener que tomar estas decisiones. Y sentir que hay un sistema de razones y pol铆ticas que me amparan, a m铆 y a todos. Ese es el espacio de lo com煤n.

O铆d mortales, mortales somos todos. Aterrados, poniendo el cuerpo algunos m谩s que otros, algunos con m谩s margen para hacerlo. O铆d mortales, la libertad no es la gracia de la oportunidad o de la arbitrariedad, o del poder que dan ciertos medios para disponer de ella. No es la del m谩s fuerte, o la del m谩s veloz. Tiene que ser de todos. Y tiene que empezar por donde lo com煤n fue verbo. El verbo encarnado en el cuerpo de quienes trabajan por lo com煤n.

No teman, mortales. El comunismo no se aplica en vacunas. Es responsabilidad de todos, cada d铆a, ver qu茅 hacemos de lo com煤n.




Fuente: Lobosuelto.com