July 14, 2021
De parte de Nodo50
104 puntos de vista


Las plataformas digitales son m谩quinas generadoras de datos. Sus pol铆ticas de comunidad indescifrables y sus algoritmos nos imponen nuevos sistemas de popularidad de las personas, y tambi茅n de vigilancia global. El modelo de negocio de Internet analiza patrones, tendencias y predicciones acerca del comportamiento humano y la vida social para vendernos m谩s productos. A煤n as铆 las feministas las habitamos y cuestionamos pol铆ticamente.

Ilustraci贸n: Carla Berrocal

鈥淟as herramientas del amo nunca desmontar谩n la casa del amo鈥
Audre Lorde

鈥淨ue las redes ardan鈥, 鈥渧amos a ser tendencia global鈥, 鈥渘o paramos hasta ser trending topic鈥. Es com煤n escuchar o leer estas consignas entre las feministas que participan de las batallas digitales, pero 驴de qu茅 depende ser 鈥渧iral鈥 en una red social digital? Y en caso de posicionarnos en 鈥渓o alto鈥 del escalaf贸n, 驴qu茅 significa ser tendencia? 驴Es real que las redes dejan emerger nuevas voces? 驴Hay espacios para quienes transitan los bordes y no el centro de la escena? Desenmara帽ar este debate no es sencillo. Tal vez evitar la polarizaci贸n entre el tecnoescepticismo y tecnooptimismo ayude.

Astra Taylor, cineasta y escritora canadiense, se帽ala en su libro The People鈥檚 Platform: 鈥淓s cierto que cualquiera con una conexi贸n a internet puede hablar en l铆nea, aun as铆 eso no significa que los meg谩fonos difundan nuestros mensajes a igual intensidad. En l铆nea est谩n quienes hablan m谩s alto鈥. Las ciberfeministas lo sabemos, por eso seguimos creando art铆culos, memes, gifs, v铆deos y nos movemos r谩pido tejiendo apoyos mutuos en internet sin olvidar enredarnos en el mundo de carne y hueso.

Por mi parte, investigando las luchas en internet a favor del derecho al aborto en Argentina, me esforc茅 por entender la l贸gica con la que act煤an los algoritmos de Twitter, intent茅 develar los arcanos que explican c贸mo se mide ser 鈥渢endencia鈥 en esa plataforma. 驴El resultado? Sigo desconociendo el motivo real de generaci贸n, impacto y duraci贸n de las tendencias. Lo que confirm茅, m谩s bien, es que la l贸gica funciona como un tratado de cajas negras, y lo que sabemos de las redes sociales comerciales es que nuestros mensajes circulan m谩s bien dentro de nuestro c铆rculo de conocidos y conocidas, sin necesariamente trascender las fronteras que impone el algoritmo.

Alex Arg眉elles, investigadora mexicana integrante de Ciberseguras y Derechos Digitales, reflexiona sobre las arbitrarias reglas de juego que imponen las redes sociales comerciales y c贸mo la aparente apertura y libertad de estos espacios contrasta con su propia naturaleza. 鈥淪e sostienen en intereses opacos y pol铆ticas poco claras que benefician a actores poderosos que se alimentan 鈥攖ras bambalinas鈥 de datos e informaciones que las personas han vertido de forma voluntaria (y, a veces, hasta ingenua) en sus plataformas鈥.

En relaci贸n con la participaci贸n pol铆tica de la ciudadan铆a, casos como la Primavera 脕rabe en 2011 y el #NiunaMenos en 2015 son, a decir de Arg眉elles, fen贸menos potenciados a trav茅s de internet y de las posibilidades de acceso al conocimiento, libre asociaci贸n y organizaci贸n a partir de las afinidades e inquietudes compartidas que las personas manifiestan en las redes sociales. 鈥淪in embargo, es importante notar c贸mo esas cualidades que permiten la articulaci贸n pol铆tica tambi茅n son usadas para darle foro a expresiones mis贸ginas, hom贸fobas, tr谩nsfobas y xen贸fobas que incluso han tenido repercusiones en la seguridad de las personas fuera de las plataformas digitales, lo que hace visible, una vez m谩s, que la violencia digital es real鈥, explica la investigadora.

El 茅xito, en cualquier caso, de las acciones y campa帽as que circulan con fuerza en internet se constata en las calles. La ocupaci贸n del espacio p煤blico sigue siendo, mal que les pese a quienes apostaban a favor del 鈥渁ctivismo de sof谩鈥, la demostraci贸n de la fuerza de los movimientos en la era de la tecnopol铆tica. El impacto y el cambio social siguen amarrados a los procesos que se vienen construyendo desde hace a帽os y que articulan a diferentes organizaciones de manera interseccional, como lo demuestra la hist贸rica Campa帽a por el Aborto Libre, Seguro y Gratuito que en el pa铆s austral moviliz贸 a dos millones de almas a las calles durante 2018.

Por su parte, Paz Pe帽a, investigadora chilena y coordinadora de Acoso.Online, opina que las redes circulan voces y redistribuyen el poder de manera sesgada: 鈥淗acen pasar ciertas palabras y eso justamente es lo que centra la discusi贸n p煤blica hoy, sobre todo luego de observar c贸mo las empresas detr谩s de las denominadas redes sociales han influido en la virulencia del discurso del odio y en la desinformaci贸n鈥.

Se impone pasar a un nuevo grado de an谩lisis cr铆tico que se preocupe por desentra帽ar las reglas con las que las plataformas estructuran la interacci贸n (desde los t茅rminos de servicio, reglas de comunidad y, sobre todo, los algoritmos). Pe帽a se帽ala que lo m谩s relevante es que podamos tener la 煤ltima palabra en determinar cu谩les son las reglas del juego del discurso p煤blico. Distribuir el poder que detenta un pu帽ado de empresas, un poder que 茅stas se atribuyen por ser due帽as de una plataforma digital.

La colectiva catalana Donnestech apunta en un art铆culo incluido dentro del monogr谩fico 隆Feminismos! Eslabones fuertes del cambio social que la actual fisonom铆a de internet nos ha obligado a guardar en el armario el pasamonta帽as zapatista y la m谩scara de gorila de las Guerilla Girls para poder hacernos selfies en los centros comerciales, pan贸pticos creados por Google, Amazon, Facebook, Apple, Instagram, Twitter. 鈥淓sta evoluci贸n surge de una agenda neocon abiertamente mis贸gina (desde los Silicon Valley y otros centros del sistema capitalista mundial) y de un fortalecimiento en las redes de los grupos de odio, as铆 como de movimientos conservadores y antiderechos que han buscado de manera exponencial ocupar internet para multiplicar los ataques y las pr谩cticas neomachistas contra las mujeres y disidentes del g茅nero禄, abundan.

Las Donnestech consideran que evadir una mirada pol铆tica respecto a las herramientas que usamos para protestar y que ayudamos a construir es un error estrat茅gico.

Pero 驴qu茅 hacer si la selfie nos sali贸 tan bonita?

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Nuevas divisiones en la era del narcisismo digital

驴Recuerdan aquellas promesas de que internet ser铆a la clave fundamental para la democratizaci贸n de nuestras sociedades? Pues s铆: muchas de las promesas iniciales de la red llevaban consigo el optimista mensaje de horizontalidad y redistribuci贸n del poder junto con el derrocamiento del viejo orden medi谩tico establecido. Ahora nuestras expectativas bajaron y la enorme pregunta sobre si la red ser铆a tan revolucionaria como cre铆an las comunidades e intelectuales que predicaban sobre su destino hace tiempo obtuvo respuesta negativa.

Taylor se帽ala que, m谩s que un acceso igualitario y una reformulaci贸n del campo cultural, lo que internet hizo fue organizar de otra manera la distinci贸n entre quien gana y quien pierde. La investigadora destaca que la mayor铆a de los mitos sobre los efectos habilitadores de empoderamiento e iluminadores de internet son solo eso: mitos. Las viejas divisiones y desigualdades 鈥攅n el acceso, el g茅nero, el poder, la influencia y la riqueza鈥 persisten. 芦Las redes 鈥攅scribe Taylor鈥 no erradican el poder: lo distribuyen de diferentes maneras, barajando jerarqu铆as y produciendo nuevos mecanismos de exclusi贸n禄.

Alej谩ndonos por un momento de la distop铆a total, es notable c贸mo los feminismos han mutado gracias a la digitalizaci贸n de las luchas. As铆 lo ve Paz Pe帽a: 鈥淟os feminismos se ven beneficiados por internet en el contexto de derechos humanos: acceso al conocimiento, libertad de expresi贸n, derecho a reuni贸n y m谩s鈥. No obstante, la investigadora chilena observa un contexto de Estados policiales, donde es imperante que los feminismos, por un lado, usen estrat茅gicamente plataformas como las redes sociales y, por otro lado, tomen como tarea propia la construcci贸n de infraestructura digital feminista. 驴Podr铆amos imaginarnos interactuando y alzando nuestras voces en otros espacios creados por nosotras mismas?

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Edito, luego existo: el caso Wikipedia y otros

Wikipedia, y su brecha digital de g茅nero, es una muestra viva de que en internet ciertas perspectivas son dominantes sobre otras. Y 驴por qu茅 deber铆a preocuparnos? Porque el patriarcado reina en la enciclopedia m谩s consultada de internet y no vamos a permitirlo.

Tomemos en cuenta que, de todas las biograf铆as que existen en Wikipedia en espa帽ol, solamente el 16 por ciento corresponden a mujeres, que muchos de los art铆culos tienen sesgos machistas y sexistas (si leemos perfiles de mujeres, es habitual encontrar una relaci贸n familiar o sentimental con un hombre, conoceremos su estado civil, si es madre, adem谩s de talla y medidas). Lo m谩s grave, m谩s que esta cifra, es que en la principal referencia en internet falta la mirada de quienes somos la mitad de la poblaci贸n mundial.

Wikipedia es una red de conocimiento colaborativo donde miles de personas de manera desinteresada se dedican a escribir, ampliar, corregir y editar millones de art铆culos de la enciclopedia libre. En su mayor铆a son hombres. 鈥淟as 煤ltimas cifras al respecto no solo son desalentadoras sino intolerables en una sociedad que busca la equidad: las mujeres ocupamos solamente el diez por ciento de participaci贸n en la edici贸n de Wikipedia鈥, explica Carmen Alcazar, presidenta de @wikimedia_mx en una entrevista para la p谩gina web GenderIT.

Y 驴por qu茅 hay pocas mujeres editando Wikipedia? Algunos de los motivos que las wikipedistas destacan son que, al ser un proyecto voluntario, la donaci贸n de tiempo depende del tiempo libre, un componente que es escaso o nulo en la vida de las mujeres. 鈥淰ivimos en un mundo con roles de g茅nero impuestos, en los cuales las mujeres tienen un trabajo remunerado o escolar y el trabajo de cuidados: atender casa, hijos, hijas; cuando se concluye la jornada invertimos el tiempo para consumir contenido en internet, no para generarlo鈥, explicita Alcazar.

Distintos proyectos trabajan por cambiar el horizonte tecnopol铆tico patriarcal. Es el caso de Wiki-Mujeres, una comunidad de mujeres que en diferentes pa铆ses se re煤nen para organizar Editatonas 鈥攎aratones de edici贸n de Wikipedia donde se destacan perfiles de mujeres en el arte, deportistas, escritoras)鈥 conferencias y espacios de aprendizaje.

En la lucha por la reapropiaci贸n de internet como un espacio de intercambio de conocimiento libre y de fortalecimiento de otras identidades, destaca tambi茅n Geochicas. Esta iniciativa latinoamericana de mujeres es parte de la comunidad Open Street Map (OSM), el proyecto de bases de datos espaciales con licencia abierta m谩s grande del mundo, cuya comunidad tambi茅n sufre un sesgo de g茅nero. Las Geochicas aportan sus conocimientos para se帽alar cu谩les son los espacios p煤blicos hostiles para las mujeres, as铆 como cuestionar la estructura urbana en funci贸n de la movilidad de las mujeres en la vida cotidiana.

Con un pie en internet y otro en los territorios, los Talleres de Autodefensas Hackfeministas son una propuesta del Laboratorio de Interconectividades y del Comando Colibr铆 orientados a realizar pr谩cticas de autodefensa [hack]feminista para aplicarlas en la vida cotidiana. Ellas complementan estrategias de lucha y cuidados colectivos dentro y fuera de internet.

La vida digital nos tiene constantemente actualizando apps, tecleando fren茅ticas para resolver a alta velocidad y, a muchas, coqueteando con ser ef铆meras celebrities en las historias cotidianas. Esta cultura se extiende a un panorama medi谩tico en crisis, donde el periodismo multiplataforma se impone: tenemos que fotografiar, grabar y editar v铆deos, y ser brillantes story-tellers.

El debate no se cierra aqu铆. En este horizonte de extracci贸n ilimitada de nuestros datos personales, rescatemos las redes de afectos forjadas en lo digital, pero que tambi茅n lo trascienden. Sigamos creando potentes agencias comunicativas que puedan enfrentar a las enormes corporaciones, que pongan de cabeza la manera estereotipada de contar historias. Una internet feminista que cree pr谩cticas emancipadoras que nos permitan autogobernarnos con nuestras propias reglas, tambi茅n en el mundo digital.


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Fuente: Pikaramagazine.com