November 26, 2020
De parte de El Libertario
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Sin clientes no hay trata

Carolina V谩squez Araya

El esc谩ndalo revent贸 en El Salvador porque en un caso de prostituci贸n infantil estaba involucrado un locutor conocido como 鈥渆l Gprostituc_escl5.jpgordo Max鈥, personaje popular en el mundo del entretenimiento en ese pa铆s. Los detalles del arresto y los cargos contra este y otros 3 capturados por los mismos delitos han recorrido las redes en una ola de indignaci贸n alimentada por el hecho de tratarse de hombres de un alto perfil p煤blico. Pero esto sucede a diario en todos nuestros pa铆ses y 煤nicamente levanta polvo dependiendo de qui茅nes son los involucrados. De no ser medi谩ticos, estos delitos pasan inadvertidos o simplemente no despiertan la menor de las reacciones.

Hace algunos d铆as comentaba con una activa usuaria de las redes sociales acerca del escaso impacto de las alertas por desapariciones de ni帽as, ni帽os y adolescentes. El sistema de alerta Alba-Keneth, una herramienta de enorme valor para la protecci贸n de este sector de la poblaci贸n, no parece haber alcanzado 鈥攁 nivel medi谩tico鈥 la relevancia necesaria para elevar su efectividad en la b煤squeda de menores desaparecidos, pero no por ser ineficiente en s铆 mismo, sino por la actitud pasiva de la sociedad, a la cual esas desapariciones no afectan de manera significativa. Esto se aprecia con mayor claridad en los sectores de cierto nivel econ贸mico con acceso a la internet, porque aun cuando las alertas circulan profusamente por las redes sociales y compartirlas depende de mover un dedo, este m铆nimo gesto muchas veces no se produce.

Cada d铆a pasan por mis redes varias de esas llamadas desesperadas. Me pregunto siempre c贸mo se sentir谩n esos padres y madres cuyos hijos de pronto no regresaron a casa de la escuela, de la tienda de la esquina, de la casa de su abuela o del campo de f煤tbol de la colonia. Esa angustia de no saber en d贸nde est谩, qu茅 le sucedi贸, por qu茅 alguien quiso arrancarlo de la protecci贸n de su familia y con qu茅 prop贸sito. Y entonces me imagino esa ruta de la angustia, la desesperaci贸n de no saber, la impotencia de ver pasar las horas y depender de esa llamada de auxilio que es la alerta Alba-Keneth, sin la cual las probabilidades de recuperar a su ser querido se reducir铆an 煤nicamente al resultado de la b煤squeda por las instituciones encargadas.

La sociedad, sin embargo, muestra escasa empat铆a con el dolor de esas familias, pero no porque sea esencialmente perversa sino porque se ha acostumbrado a considerar estos hechos como una parte de la vida y de la cultura en un pa铆s en donde los prejuicios tienen un fuerte acento cuando se trata de delitos sexuales, ante los cuales surge de manera autom谩tica el filtro del machismo para transformar a las v铆ctimas en protagonistas activos y consensuales de los delitos que los victimizan. Por lo tanto, la desaparici贸n de un ni帽o, una ni帽a o una adolescente pasan a formar parte de la mezcla, en el mismo crisol, con la trata, la pobreza, la violencia dom茅stica, las violaciones sexuales y el drama de la migraci贸n.

La sociedad debe reaccionar, abrir los ojos y comprender que todo delito de car谩cter sexual contra un menor debe castigarse por igual, exista o no consenso por parte del menor. Aunque el origen de esta cruel forma de abuso se remonta a tiempos remotos, no debe considerarse parte de la 鈥渃ultura鈥 y mucho menos del derecho de adultos sobre la vida de menores indefensos. Las condiciones de vida de un importante sector de la poblaci贸n han sido el perfecto caldo de cultivo para que estos abusos se practiquen sin cast
igo y sin reacci贸n social, de lo cual sacan buen provecho las organizaciones criminales dedicadas a este tr谩fico maldito.


Fuente: ac谩.




Fuente: Ellibertariogualeguaychu.wordpress.com