January 19, 2021
De parte de El Libertario
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Oscar Bastidas
 
A pesar de la situaci贸n pa铆s y de la hiperinflaci贸n, entre otros aspectos, en Venezuela a煤n existen experiencias cooperativas de reconocidos impactos, previas y a pesar de la presidencia del fallecido Tte. Coronel (r) Hugo Ch谩vez Fr铆a, gracias a esfuerzos de activos cooperativistas en diversas regiones y sectores del pa铆s, organizadas inicialmente en cap铆tulos y federaciones y luego en Centrales Cooperativas Regionales (CCR) integradas en la Central Cooperativa Nacional de Venezuela (Ceconave), central nacional autodefinida como 鈥渄emocracia participativa en marcha鈥

鈥渂ajo el entendido de que la democracia se labra cotidianamente en las decisiones estrat茅gicas, en la gesti贸n econ贸mica-operativa, en los procesos de integraci贸n-intercooperaci贸n, en lo educativo-cultural, en la rendici贸n de cuentas al colectivo, y en unas relaciones con la sociedad que apunten a la autogesti贸n con base en principios y valores鈥.

Gracias a la convergencia de los organismos de integraci贸n existentes a finales de los 90, Ceconave, la Federaci贸n de Cooperativas de Transporte de Venezuela (Fecotrave), la Federaci贸n de Cooperativas de Servicios de Venezuela (Fecoseven), y la totalidad de las CCR, unieron esfuerzos en un Equipo Cooperativo Constituyente Nacional, con el fin de llevar propuestas bajo forma de art铆culos ante la Asamblea Nacional Constituyente de 1999 y as铆 fortalecer la presencia del cooperativismo e incluir en la nueva Constituci贸n Nacional (CN), los t茅rminos Econom铆a Social y mutuales.

A tales efectos: 1.- se formularon ocho propuestas; 2. – algo m谩s de 22.000 cooperativistas seleccionaron tres candidatos a diputados de una lista inicial de 13 candidatos propuestos de cooperativas de base, ninguno sali贸 electo dado el truco electoral de las Listas Morochas utilizado por Ch谩vez que le concedi贸 una amplia gama de diputados; y 3.- finalmente se entregaron las propuestas al presidente de la Asamblea Constituyente en acto p煤blico de esa asamblea. Con miles de firmas de respaldo. Fue as铆 como en este pa铆s, ambos t茅rminos, Econom铆a Social y mutuales, poseen rango constitucional y las cooperativas se mencionan en cuatro art铆culos y no en uno como en la CN anterior.

Posteriormente, sin que su programa de gobierno mencionara las cooperativas ni haberlas considerado en sus dos primeros a帽os de gobierno, el fallecido Ch谩vez habl贸 de impulsarlas en una alocuci贸n de finales del a帽o 2000, se帽alando su intenci贸n de modificar la Ley General de Asociaciones Cooperativas y la de promulgar una Ley de Econom铆a Social. La modificaci贸n de la primera ley la realiz贸 gracias a que desde Ceconave se le entreg贸 una propuesta de reforma que tuvo pocas modificaciones para su promulgaci贸n como Ley Especial de Asociaciones Cooperativas (30/08/2001), la segunda no se mencion贸 jam谩s.

La suerte estaba echada, en el 2002, A partir de la promulgaci贸n de la ley especial, Ch谩vez inici贸 una desbocada carrera por la creaci贸n de cooperativas cometiendo el error de convocar a los c铆rculos bolivarianos, los comit茅s de base de su partido, a que constituyesen cooperativas, convocatoria que hizo que un cooperativista y profesor universitario nominado para el cargo de Ministro de Estado para el Desarrollo de la Econom铆a Social renunciase a asumir ese cargo faltando pocos d铆as para ello. Ch谩vez declar贸 las cooperativas 鈥減untas de lanza del proceso鈥 pero con esa convocatoria se sellaba el destino de esas puntas: Venezuela se perfilaba hacia 鈥渆l cementerio de cooperativas m谩s grande del mundo鈥 y as铆 fue.

Con esa convocatoria, la constituci贸n de cooperativas se acompa帽贸 de variadas fuentes de financiamiento a toda persona que quisieses constituir una cooperativa. Fue una manera ingeniosa de bypasear la burocracia financiera estatal y dar dinero a manera de rebati帽a a quienes se sumasen al 鈥減roceso鈥. As铆 Ch谩vez comprar铆a voluntades para evitar un Refer茅ndum Revocatorio Presidencial en puertas (2004).

Aprovechando esas opciones, los vivianes de siempre reun铆an grupos de personas para constituirlas a droite et a gauche. Una maestra del Edo. Miranda, defensora del cooperativismo genuino, narr贸 a quien esto escribe que 鈥渇ui convocada a una reuni贸n para formar cooperativas y 茅ramos 36 en total, nos dividieron en seis mesas de cinco y una de seis, nos dieron a rellenar y firmar un formato elaborado por la superintendencia y listo, viendo ese procedimiento me levant茅 y abandon茅 la reuni贸n, a los d铆as me enter茅 que a todos les hab铆an dado un dinero y que a cr茅dito con un porcentaje alto para quien mont贸 la reuni贸n鈥. Casos numerosos como el mencionado son conocidos en el pa铆s. Amigos y hasta alumnos de quien suscribe los testimonian.

La alegr铆a gubernamental durar铆a poco al ver los supuestos socialistas gubernamentales que los 鈥渃ooperativistas鈥 solicitaban cr茅ditos, pero no aportaban 鈥渁l proceso鈥 por lo que luego del refer茅ndum se limitaron los financiamientos mediante la Misi贸n Vuelvan Caras (luego Che Guevara), misi贸n sin concepto ni direccionalidad dirigida solo a defensores del gobierno. As铆 proliferaron cooperativas de seguidores pero tambi茅n de funcionarios gubernamentales que constitu铆an cooperativas falsas para luego contratarlas no en actividades propias del negocio sino de segundo orden como limpieza, administraci贸n de comedores, pintura, mantenimiento, electricidad y otras con jugosos beneficios para sus creadores etc., con d茅bil estabilidad contractual pues pod铆an prescindir de ellas en cualquier momento; al depender de esos contrato ama帽ados se vulneraba el Principio de la Autonom铆a y la Independencia que toda cooperativa debe aplicar

Entre las impulsadas por el gobierno hubo experiencias urbanas y rurales, algunas con visos de 茅xitos, m谩s por esfuerzos de sus asociados que por orientaci贸n o apoyo gubernamental. Numerosas se manten铆an y mantienen gracias a contratos con el complejo y abundante mundo empresarial del capitalismo de Estado, lleg贸 a calcularse unas 4.000 con la empresa petrolera nacional – PDVSA, unas 800 con la nacional de electricidad – Cadafe, 200 con la telef贸nica – CANTV y 67 con la Electricidad de Caracas entre otras. Numerosas de esas falsas se mantienen.

Un factor clave en este oleaje de fracasos lo fue sin dudas el desconocimiento sobre cooperativismo del mismo Ch谩vez y de sus funcionarios. Desde1975v y hasta la llegada al poder de este militar, los superintendentes fueron cooperativistas escogidos por la presidencia de la rep煤blica de una terna presentada por Ceconave. Ch谩vez tir贸 por la borda esa opci贸n y nombr贸 a alguien que solo dos a帽os despu茅s luego de leer libros sobre el cooperativismo alem谩n y algo sobre el mexicano, acepto reunirse con representantes genuinos del cooperativismo previo a ese gobierno.

Definitivamente Ch谩vez jam谩s comprendi贸 lo esencial del cooperativismo. La estocada final a su cooperativismo fracasado la dio el primer mandatario al afirmar que las cooperativas eran 鈥渋nstrumentos del individualismo y del capitalismo鈥 (2007) y optar por imponer la figura Empresas de Propiedad Social EPS), exclusiva para empresas y cooperativas que deseasen contratar con el Estado. Mediante esta decisi贸n se ratific贸 una decisi贸n ya en marcha: empresa privada que prestase servicios a empresas p煤blicas, deb铆an cambiar su forma jur铆dica por la de cooperativa para ser contratadas.

Ch谩vez: tres r茅cords mundiales

Hoy Venezuela es muestra de lo que ning煤n gobierno debe hacer en cuanto a cooperativas. La bandera del cooperativismo fue manipulada por el gobierno de Ch谩vez. Causa principal de fracaso: utilizar las cooperativas como banderas de un populismo sostenido sobre el f谩cil ingreso petrolero y no sobre el esfuerzo laboral de la poblaci贸n: capitalismo salvaje de Estado, nada que ver con un supuesto Socialismo del S. XXI.

En ese lapso el pa铆s pas贸 de casi 1.000 cooperativas en 1999 a 155.000 en junio del 2005. Sin cifras oficiales de la Superintendencia Nacional de Cooperativas desde el 2009, el autor calcul贸 306.792 cooperativas a finales del 2011 con base en unas declaraciones de la ministra Isis Ochoa[i]; ese total ascendi贸 a la gran suma de 413.000 cooperativas registradas en noviembre 2015 seg煤n declaraciones p煤blicas del Superintendente de Cooperativas en una protesta contra el impuesto a las cooperativas del gobierno de Nicol谩s Maduro. De esas registradas, seg煤n otra fuente, solo unas 100.000 pose铆an Registro de Informaci贸n Fiscal (RIF) para diciembre del 20014, y apenas unas 20.000 declararon impuesto sobre la renta al finalizar el 2014; siendo as铆, solo existir铆an unas 20.000 presumiblemente activas.

Estas cifras otorgan al gobierno de Ch谩vez tres r茅cords mundiales: 1.- Pa铆s con mayor n煤mero de cooperativas constituidas en un decenio: 413.000 a noviembre 2014; 2.- pa铆s con el mayor cementerio de cooperativas al quedar fenecer 393.000 y quedar unas 20.000 de las registradas; y 3.- mayor n煤mero de frustrados en intentos por enfrentar problemas mediante cooperativas con no menos de 2 millones si se considera que el m铆nimo legal para constituir una es de 5 aspirantes. Sin dudas que esos frustrados no querr谩n constituir cooperativas en el futuro.

El r茅cord mundial en cementerio lo ten铆a China que en los 90 perdi贸 33.000 cooperativas de las 52.000 resultantes de la conversi贸n en los 80de igual n煤mero de comunas en cooperativas agr铆colas, industriales y artesanales. En Am茅rica Latina lo ten铆a Nicaragua al pasar de 3.500 agr铆colas constituidas en el primer gobierno sandinista a menos de 300 para el 2011. Una somera comparaci贸n entre los aportes de las cooperativas al PIB lo aporta V铆ctor 脕lvarez, ex ministro de Industrias B谩sicas y Miner铆a, ex director de PDVSA y ex presidente de la CVG y de Bancoex durante el gobierno de Ch谩vez; seg煤n 茅l, los aportes al PIB y al e empleo en el 2008 fue de solo 1,6% y 1,7% respectivamente[ii].

Sin duda que la gesti贸n gubernamental entre el 2002 y el 2010 constituy贸 un fracaso rotundo e imposible olvidar por sus costos socio-econ贸micos y pol铆ticos. Proliferaron los abusos de la personalidad jur铆dica cooperativa por un gobierno que exhort贸 a sus propios seguidores y empleados a constituirlas y oblig贸 a empresas privadas con experiencia a cambiar su forma jur铆dica a cooperativas para contratarlas en sus empresas p煤blicas. Son de considerar tambi茅n los abusos de empresarios inescrupulosos que se valieron de las cooperativas para evadir obligaciones laborales, de seguridad social e impositivas.

El cuarto r茅cord: cooperativas falsas y de malet铆n

Durante el gobierno de Ch谩vez y de su designado a dedo Maduro, proliferaron las falsas cooperativas y de malet铆n. Falsas son aquellas sin inter茅s por la formaci贸n, la capacitaci贸n, la integraci贸n y la comunidad; son las que generan lucro y no capitalizan. Son las constituidas por directivos de empresas del estado que obligan a sus trabajadores a constituir cooperativas de trabajo-asociados para contratarlas luego con claras intenciones de beneficio personal en cuanto a exoneraciones impositivas, educativas y de salud.

Falsas son las de buses, taxis y mototaxis que no llevan registros de asociados y utilizan personal no asociado como avance que pagan rentas diarias por conducir sus veh铆culos; tambi茅n las financieras y de seguros que olvidan el mutualismo y son caparazones de aseguradoras y de concesionarias de veh铆culos; aquellas que disfrazan relaciones de dependencia laboral bajo pesudo f贸rmulas de outsourcing.

Falsas son las que usan testaferros y ocultan activos para eludir responsabilidades ante posibles demandas de trabajadores explotados; y, en fin, las que realizan actividades diferentes al esp铆ritu del Acto Cooperativo y act煤an como mercantiles. Menci贸n separada merecen las falsas de malet铆n constituidas con el fin expreso de lograr cr茅ditos f谩ciles impagables de antemano y las constituidas por familiares de funcionarios p煤blicos para lograr contratos jugosos en ministerios y empresas p煤blicas.
 

M谩s cooperativas para el cementerio gracias al impuesto establecido por Maduro

La gota que derram贸 el vaso la puso el sucesor de Ch谩vez cuando, en noviembre 2014, estableci贸 impuestos a las cooperativas sin percatarse que el mismo Ch谩vez en la justificaci贸n de la Ley Especial de Asociaciones Cooperativas les hab铆a establecido la exenci贸n de impuestos y tasas. Con esa medida y sin consultar al movimiento, como ordena taxativamente la Constituci贸n Nacional, conden贸 numerosas cooperativas a engrosar el cementerio de cooperativas.

La raz贸n para no pagar impuesto sobre la renta estriba en que las cooperativas deben ser consideradas como de no sujeci贸n al impuesto sobre la renta gracias a su Identidad, entendiendo por tal al conjunto de rasgos o atributos que poseen y las diferencian de otras formas organizacionales.

El capital constituido por ellas no es para generar ganancias o renta sino para enfrentar problemas comunes de sus asociados que los aportan, por ello ese capital se gasta en enfrentarlo y lo que queda finalmente no son ganancias sino excedentes y puede distribuirse en quienes ya eran sus due帽os: los asociados, y nadie debe pagar impuesto por percibir algo que ya le pertenec铆a: 驴por qu茅 cancelar impuestos sobre una renta inexistente?. Igual sucede en las Cooperativas de Trabajo Asociado (CTA), estas rompen con una doble dicotom铆a: 1.- la de Dirigentes / Dirigidos pues quienes toman decisiones son los mismos que las ejecutan; y 2.- la de Propietarios / No propietarios de medios de producci贸n ya que losa asociados son propietarios y trabajadores concomitantemente. Atenci贸n: 隆lo impositivo se incrementa en la medida en que las cooperativas tambi茅n son castigadas en las al铆cuotas que pudiesen corresponderles de sus respectivos organismos de integraci贸n!.

Todas las variantes conceptuales y de valores de las cooperativas, que bien pudiesen expandirse a otras OES, coinciden en que son organizaciones sin fines de lucro por naturaleza ya que: 1.- asocian personas, no capital; 2.- la suscripci贸n de capital o aportes no tiene car谩cter especulativo pues est谩 destinado a enfrentar problemas comunes, producir o acceder a un servicio y no a generar ganancias o renta; 3.- sus excedentes, diferencia entre ingresos y gastos, son l贸gicas consecuencias de sus actividades a favor de sus asociados; 4.- los excedentes pueden ser repartidos entre los asociados que los produjeron considerando el valor de la equidad con base en sus operaciones; y 5.- el 鈥渘o lucro鈥 es un atributo que no contradice la necesaria creaci贸n de riquezas ni el deseo humano de mejores niveles de vida.

Son varios los gobiernos de la regi贸n que ante sus arcas vac铆as ponen sus miradas en cobrar impuestos a las cooperativas como sucedi贸 en Venezuela y sucede en Colombia y Puerto Rico. Pareciera que se inspiraran en la cl谩usula Stand By del Fondo Monetario Internacional (FMI) que hace a帽os, en lugar de considerar las cooperativas como de no sujeci贸n al impuesto,  propuso 鈥渓a ampliaci贸n de la base de impuesto a las ganancias para incluir los ingresos por intereses y dividendos y las ganancias de cooperativas, mutuales y fundaciones”, afirmaci贸n ante la que, Elvira Castro (QEPD), en ese momento presidenta del Instituto Nacional de Asociativismo y Econom铆a Social (INAES) de Argentina, rechaz贸 formulando interesantes reflexiones al considerar ese impuesto como impuesto a la solidaridad que las cooperativas, mutuales y fundaciones desarrollan.

A manera de cierre

En Venezuela el fracaso descrito no fue de los genuinos cooperativistas ni del cooperativismo; hay tres actores con cuotas de fracaso: 1.- un movimiento cooperativo que guard贸 silencio ante un desastre del que hoy, a duras penas trata de recuperarse, asunto dif铆cil ante la situaci贸n pa铆s caracterizado por una hiperinflaci贸n y la ida del pa铆s de m谩s de 5,5 millones de ciudadanos, entre ellos numerosos cooperativistas; 2.- los funcionarios p煤blicos relacionados directamente con el cooperativismo por su obvio y absoluto desconocimiento de la Identidad Cooperativa; y 3.- un gobierno de neto corte militarista – populista con arcas llenas de f谩ciles d贸lares petroleros que a trav茅s de misiones compr贸 conciencias, votos y otros apoyos para mantener su poder sin importarle lo sustancial del cooperativismo, sin jam谩s formular una pol铆tica para el desarrollo cooperativo y la Econom铆a Social a pesar del rango constitucional de este t茅rmino.

El ox铆geno democr谩tico que necesitan las cooperativas no se encuentra en gobiernos populistas y militaristas que hablan de socialismo, pero aplican capitalismos salvajes de estado financiado por f谩ciles d贸lares petroleros y no por procesos productivos. Ese ox铆geno, preferiblemente autogestionario, solo existe en sociedades altamente participativas, con estados descentralizados y reales emprendimientos asociativos y cooperativos.




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com