October 19, 2020
De parte de El Libertario
144 puntos de vista


 



Sim贸n
Rodr铆guez

 

La
primera
cumbre
virtual
se
realiz贸
entre
el
18
y
el
20
de
septiembre.
Con
la
presencia
de
intelectuales
moderados
y
celebridades,
el
agrupamiento
es
un
intento
de
reciclaje
de
proyectos
ampliamente
superados
por
las
experiencias
pol铆ticas
concretas
de
los
pueblos
y
los
trabajadores,
en
vista
del
agotamiento
de
la
鈥渕area
rosa鈥
latinoamericana,
el
hundimiento
de
Syriza
en
Grecia,
la
negativa
de
Sanders
a
romper
con
el
Partido
Dem贸crata
y
las
rebeliones
populares
que
recorrieron
gran
parte
del
mundo
en
2018
y
2019.

La
plana
mayor
de
la
Internacional
Progresista
incluye
al
afamado
ling眉ista
anarquista
Noam
Chomsky,
el
senador
socialdem贸crata
Bernie
Sanders;
Cornel
West,
de
los
Dem贸cratas
Socialistas
de
Estados
Unidos;
el
ex
ministro
de
Finanzas
griego
Yanis
Varoufakis;
las
escritoras
Naomi
Klein,
de
Canad谩,
y
Arundhati
Roy,
de
India;
la
primera
ministra
de
Islandia,
Katrin
Jakobsd贸ttir;
la
ex
alcaldesa
de
Barcelona
Ada
Colau;
el
candidato
presidencial
Luis
Arce
y
el
ex
vicepresidente
脕lvaro
Garc铆a
Linera,
del
MAS
boliviano;
Andr茅s
Arauz,
candidato
presidencial
del
corre铆smo
en
Ecuador;
el
ex
presidente
brasile帽o
Lula
da
Silva
y
su
ex
canciller
Celso
Amorim;
el
ex
alcalde
y
ex
candidato
presidencial
colombiano
Gustavo
Petro;
la
ministra
argentina
Elizabeth
G贸mez;
el
diputado
chileno
Giorgio
Jackson;
el
fil贸sofo
camerun茅s
Achille
Mbembe;
el
intelectual
chavista
Vijay
Prashad
de
la
India;
V铆ctor
Santa
Mar铆a,
del
sindicalismo
peronista,
y
la
embajadora
Alicia
Castro,
de
la
Argentina,
entre
otros.


Los
discursos
de
Chomsky
y
Varoufakis
reflejaron
las
limitaciones
del
proyecto.
Para
Chomsky,
hay
dos
internacionales
en
proceso
de
formaci贸n,
una
internacional
reaccionaria,
encabezada
por
Trump,
que
incluye
a
Bolsonaro,
el
dictador
egipcio
Al
Sisi,
a
los
gobiernos
de
Israel
y
la
India,
a
las
multilaterales
financieras
como
el
FMI
y
el
BM,
y
al
primer
ministro
derechista
h煤ngaro
Victor
Orban.
Su
rasgo
caracter铆stico
ser铆a
su
autoritarismo.
La
Internacional
Progresista
tendr铆a
su
basti贸n
entre
los
鈥渕ovimientos
populares鈥.
En
el
mundo
actual
predominar铆a
el
neoliberalismo
de
Reagan
y
Thatcher,
y
una
de
las
tareas
primordiales
de
la
Internacional
Progresista
ser铆a
鈥渁segurar
que
todos
entremos
en
p谩nico
ahora
y
actuemos
en
consecuencia鈥.
Desde
esa
concepci贸n
cabe
esperar
que
los
gobiernos
capitalistas
鈥渄emocr谩ticos鈥
sean
susceptibles
de
reaccionar
a
estas
alarmas
鈥減rogresistas鈥.

Varoufakis,
por
su
parte,
instal贸
la
noci贸n
de
que
ya
estamos
entrando
en
una
etapa
poscapitalista,
el
dilema
es
si
su
econom铆a
鈥渟er谩
autoritaria
y
olig谩rquica
o
democr谩tica
y
social鈥.
Ante
el
desastre
ambiental,
plante贸
un
鈥渁cuerdo
ecol贸gico
internacional鈥
que,
con
un
presupuesto
de
8
billones
de
d贸lares
anuales,
podr铆a
llevar
a
cabo
la
transici贸n
de
las
energ铆as
f贸siles
hacia
las
energ铆as
renovables,
disminuir
el
consumo
de
carne
y
apostar
a
los
alimentos
org谩nicos.
Considera
que
se
trata
de
un
reto
an谩logo
a
la
reconstrucci贸n
de
Europa
luego
de
la
Segunda
Guerra
Mundial,
aunque
no
solo
se
trate
de
reconstruir
sino
de
crear
nuevas
tecnolog铆as.

Si
Varoufakis
afirma
que
el
鈥渃apitalismo
no
es
compatible
con
la
supervivencia
de
la
humanidad鈥,
la
tibieza
de
sus
propuestas
no
corresponde
a
esa
sentencia.
Llama
a
identificar
a
empresas
multinacionales
espec铆ficas
鈥渜ue
abusan
de
los
trabajadores鈥
y
realizar
jornadas
de
boicot,
por
ejemplo,
a
Amazon.
驴Cu谩les
multinacionales
no
abusan
de
los
trabajadores?
El
problema
de
la
burocracia
sindical
y
las
necesidades
organizativas
de
la
clase
trabajadora
se
eluden
por
la
v铆a
del
boicot,
es
una
falsa
salida.
Varoufakis
cree
que
鈥渆l
mundo
del
dinero
y
las
finanzas
est谩
desvinculado
del
mundo
de
la
producci贸n鈥
(!)
y
que
la
salida
estrat茅gica
es
un
鈥渟ocialismo
de
mercado鈥
(?)
bajo
el
principio
de
鈥渦n
empleado,
una
acci贸n,
un
voto鈥.

Como
puede
verse,
su
eje
te贸rico
es
la
democratizaci贸n
del
capitalismo,
y
su
antagonista
no
es
la
clase
capitalista
en
su
conjunto
sino
solo
la
tendencia
que
representa
Trump.
No
es
casual
que
al
Movimiento
Democracia
en
Europa
(DiEM25),
del
que
Varoufakis
es
referente,
apoyado
por
Ada
Colau,
Baltasar
Garz贸n,
pol铆ticos
verdes
y
fil贸sofos
como
Toni
Negri
y
Slavoj
Zizek,
lo
animen
ideas
como
la
de
democratizar
a
la
Uni贸n
Europea.

Es
inocultable
la
gravedad
de
esta
encrucijada
hist贸rica,
en
la
que
se
superponen
la
crisis
sanitaria
de
la
pandemia
del
Covid-19,
una
recesi贸n
econ贸mica
mundial,
la
degradaci贸n
ambiental
y
el
calentamiento
global.
Para
los
revolucionarios,
la
salida
de
fondo
es
que
gobiernos
de
la
clase
trabajadora
establezcan
a
nivel
regional
y
mundial
una
econom铆a
socialista,
democr谩ticamente
planificada
con
criterios
de
sostenibilidad,
al
servicio
de
las
mayor铆as
populares.
Para
los
autodenominados
progresistas,
lo
posible
son
las
reformas
en
el
marco
capitalista,
democratizando
los
Estados
burgueses,
las
multilaterales
como
el
FMI
e
incluso
a
las
propias
empresas
transnacionales.

En
todo
caso,
no
se
trata
de
meras
diferencias
te贸ricas.
La
experiencia
concreta
de
los
pueblos
latinoamericanos
con
gobiernos
鈥減rogresistas鈥
como
los
de
Correa,
Evo
Morales,
Lula
da
Silva,
Cristina
Kirchner,
Pepe
Mujica,
Ch谩vez
y
Maduro
ha
concluido
en
fracasos
plagados
de
corrupci贸n,
entreguismo
y
depredaci贸n
ambiental
atroz,
lo
que
allan贸
el
camino
a
la
m谩s
rancia
derecha
en
el
continente.
Ninguno
de
estos
gobiernos
intent贸
superar
las
relaciones
de
explotaci贸n
capitalistas,
todos
pactaron
con
el
imperialismo
y
las
burgues铆as
nacionales.
La
mayor铆a
de
esos
gobiernos,
incluso,
enviaron
tropas
de
ocupaci贸n
a
Hait铆.
El
chavismo
se
abstuvo
de
hacerlo,
pero
en
cambio
propici贸
los
negociados
corruptos
de
Petrocaribe
con
los
gobiernos
t铆teres
de
la
misma
ocupaci贸n
militar
de
la
ONU
en
Hait铆.
En
las
luchas
populares
de
2018
y
2019
el
鈥減rogresismo鈥
jug贸
un
rol
nefasto.
Por
ejemplo,
Giorgio
Jackson
y
la
mayor铆a
de
los
diputados
del
Frente
Amplio
chileno,
en
plena
rebeli贸n
popular
contra
Pi帽era,
pactaron
para
mantenerlo
en
el
poder,
llegando
a
votar
a
favor
de
instrumentos
represivos,
como
la
llamada
鈥渓ey
antisaqueos鈥.
La
frustrante
experiencia
de
Syriza
en
Grecia
o
de
Ada
Colau
en
Catalu帽a,
entre
otras,
dejaron
resultados
similares.

Si
el
progresismo
de
la
nueva
organizaci贸n
est谩
bastante
deste帽ido,
su
internacionalismo
es
una
caricatura
a煤n
peor.
El
escritor
y
ex
preso
pol铆tico
sirio
de
izquierda
Yassin
al-Haj
Saleh
acept贸
en
abril
la
invitaci贸n
a
participar
en
la
Internacional
Progresista.
Pero
al
enviar
su
primera
carta
abierta
a
la
p谩gina
Wire,
贸rgano
de
la
Internacional
Progresista,
fue
censurado
y
excluido,
sin
explicaciones.
No
toleraron
su
cr铆tica
a
las
capitulaciones
de
distintos
sectores
de
la
izquierda
a
la
dictadura
siria,
la
apolog铆a
vergonzosa
de
la
agresi贸n
militar
rusa
y
la
indiferencia
hacia
el
mayor
crimen
internacional
del
presente
siglo,
que
ha
llevado
a
m谩s
de
seis
millones
y
medio
de
personas
al
exilio,
alrededor
de
30%
de
la
poblaci贸n
siria,
pa铆s
ocupado
militarmente
por
Rusia,
Ir谩n,
Estados
Unidos,
Israel
y
Turqu铆a,
as铆
como
por
milicias
pakistan铆es,
libanesas,
iraqu铆es
y
de
otros
pa铆ses.
Los
revolucionarios
venezolanos
nos
solidarizamos
con
Yassin
al-Haj
Saleh,
pues
hemos
comprobado
que
en
nuestro
pa铆s
los
miles
de
muertos
por
ejecuciones
policiales,
los
millones
de
trabajadores
oprimidos
por
relaciones
de
semiesclavitud
con
salarios
mensuales
de
2
d贸lares
tampoco
cuentan
para
esa
pseudoizquierda.
La
ignorancia
y
la
prepotencia
intelectual
鈥減rogresista鈥
se
combinan
para
producir
una
hostilidad
profunda
hacia
el
pueblo
trabajador
venezolano,
aisl谩ndolo
de
la
necesaria
solidaridad
internacionalista,
como
ocurre
con
el
pueblo
sirio.

Tal
es
la
bancarrota
pol铆tica
y
moral
que
exhibe
la
Internacional
Progresista.
En
la
antolog铆a
del
reformismo,
puede
ocupar
un
lugar
pr贸ximo
a
fracasos
como
la
鈥渜uinta
internacional鈥
de
Ch谩vez,
el
Foro
de
San
Pablo
o
el
Grupo
de
Puebla.
No
es
la
organizaci贸n
internacionalista
que
necesitamos
para
superar
revolucionariamente
a
este
sistema
capitalista
de
explotaci贸n
humana
y
depredaci贸n
ambiental.




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com