November 9, 2021
De parte de Paco Salud
1,568 puntos de vista


Opiniones de Kropotkin sobre la
Revoluci贸n rusa

El silencio casi absoluto que guard贸
mi padre durante estos tres 煤ltimos a帽os ha sido una constante fuente de
sorpresa, no s贸lo para sus compa帽eros anarquistas fuera de Rusia, sino tambi茅n
para todos aquellos a quienes su nombre era conocido.

La explicaci贸n de este silencio no es
muy dif铆cil de encontrar. Consiste en tres hechos. Primero, que la evoluci贸n de
una revoluci贸n est谩 algo m谩s all谩 de toda direcci贸n humana; idea que desarrolla
en la nota que adjunto. Segundo, que aprobar las formas de vida que eran
implantadas en Rusia, aun tomando en cuenta las innumerables circunstancias
atenuantes, iba siendo cada d铆a m谩s dif铆cil. Y tercero, que las cr铆ticas s贸lo
habr铆an servido de algo a los enemigos de esta inevitable, aunque dolorosa,
forma de progreso que una revoluci贸n supone.

En fecha pr贸xima espero poder publicar
el conjunto de materiales referentes a los sucesos de estos tres 煤ltimos a帽os
que ha dejado mi padre. En su mayor铆a son cartas dirigidas a los prohombres
bolcheviques, algunas de ellas a Lenin: protestas contra diversos actos del
Gobierno, advertencias de que ciertos excesos s贸lo servir铆an para facilitar el
triunfo de aquellos elementos que m谩s seguramente abrir铆an el camino a una
pronta reacci贸n. Otras cartas son a amigos en Rusia y unas cuantas a amigos de
Occidente. Tambi茅n hay borradores de algunos discursos pronunciados en Dm铆trov
con motivo de las reuniones de las cooperativas locales, y numerosas notas -a
veces casi folletos- sobre sucesos del d铆a, muchas de ellas escritas cuando
esperaba la visita de alg煤n amigo de Europa o Am茅rica.

Nada de ello ha sido publicado. No
s贸lo por las razones ya indicadas, sino tambi茅n porque en Rusia no hay otra
prensa que la oficial del Gobierno. Hasta marzo de 1921 hab铆a una editorial
anarquista dirigida por el grupo anarquista-sindicalista Golos Truda (Voz del
Trabajo), que hab铆a publicado todas las obras de mi padre; pero poco despu茅s de
su muerte el Comit茅 Ejecutivo del Soviet de Mosc煤 aprob贸 una moci贸n declarando
“que se dar铆a todo el apoyo posible a la editorial Golos Truda para la
publicaci贸n de las obras del camarada Kropotkin”, con tan brillante
resultado que, quince d铆as m谩s tarde, el local y la imprenta de Golos Truda
fueron clausurados por orden del gobierno y casi todo su material salvajemente
destruido. Y cerrados siguen. Y hoy no se pueden conseguir en Rusia los libros
de mi padre. Por otra parte, mi padre no hab铆a querido publicar nada de
actualidad en Golos Truda temiendo que el censurar al Gobierno acarrease, no su
propia detenci贸n, cosa que a pesar de su edad y de sus achaques no le
preocupaba, sino el encarcelamiento de los compa帽eros que trabajaban en la
editorial.

No sin bastante desconfianza me
aventuro a dar a la publicidad el siguiente fragmento. Temo que a muchos pueda
parecer pesimista. Las revoluciones no son el resultado de un deseo de
destrucci贸n, ni siquiera de r谩pido cambio por parte de los llamados
revolucionarios, sino la consecuencia inevitable de la apat铆a de los creyentes
en la evoluci贸n. Quienes no comprendan esto seguramente encontrar谩n s贸lo en la
nota de mi padre una prueba m谩s de lo espantoso de las revoluciones. Pero
quiz谩s no valga la pena preocuparse m谩s de estos pesimistas profesionales.

La conversaci贸n a que la nota se
refiere tuvo lugar en Dm铆trov el 23 de noviembre de 1920, a media tarde. Cuando
mi padre nos llam贸 poco despu茅s a mi madre y a m铆, todav铆a se encontraba muy
excitado y la voz le temblaba al comenzar la lectura. La letra del manuscrito
original, aquella hermosa letra regular y siempre firme, aparece casi ilegible
en la primera cuartilla. La nota entera fue escrita en un momento de pasi贸n y
de impaciencia. Realmente, una de las mayores tragedias a que he asistido
durante estos tres a帽os, a帽os llenos de sufrimiento m谩s mental a煤n que f铆sico,
fue la lucha por la serenidad y la paciencia que vi desarrollarse en el
esp铆ritu de mi padre mientras miraba dar la vuelta a la rueda de ese terrible
carro de Y谩ganat que es el progreso humano. Su amor profundo y activo por la
humanidad le hac铆a presenciar con un tormento indecible dolores que no estaba
en su mano mitigar. Tambi茅n la fatalidad de una evoluci贸n que, siguiendo desde
su origen l铆neas falsas, s贸lo pod铆a conducir al fracaso y a la reacci贸n, era
para su esp铆ritu clarividente una tr谩gica perspectiva.

De todos modos, y a pesar de su
inarticulaci贸n, este fragmento puede interesar no s贸lo a los ya interesados en
los ideales anarquistas, sino tambi茅n a aquellos en cuyo esp铆ritu la revoluci贸n
rusa ha suscitado inacabables problemas y preguntas.

La traducci贸n es absolutamente fiel,
casi literal, y he dejado algunas frases tal como est谩n, apenas concluidas. No
creo necesario insistir en que se trata de una nota de memor谩ndum, no escrita
para la publicaci贸n; pero como contesta ciertas preguntas y explica el silencio
de mi padre, a falta de algo m谩s conexo, no estar谩 de m谩s que se conozca.

Sasha Kropotkin

(Conversaci贸n borrascosa con Sof铆a y
Sasha)

隆Siempre los mismos eternos reproches!
隆Que por qu茅 no salgo con un programa definido! 驴De qu茅? 隆De acci贸n! 驴Para qu茅?
O siquiera un juicio, una opini贸n general sobre los acontecimientos actuales.

Pues bien, ah铆 va mi opini贸n:

La revoluci贸n que estamos pasando es
la suma total no de los esfuerzos de individuos separados, sino un fen贸meno
natural, independiente de la voluntad humana, un fen贸meno natural semejante al
tif贸n que s煤bitamente se levanta en las costas del Asia Oriental.

Millares de causas, entre las cuales
la obra de individuos aislados y hasta de partidos enteros s贸lo han sido un
grano de arena, uno de los min煤sculos torbellinos locales, han contribuido a
formar ese gran fen贸meno natural, la gran cat谩strofe que renovar谩, o destruir谩;
o quiz谩s ambas cosas a la vez.

Todos nosotros, y yo tambi茅n, hemos
preparado ese gran cambio inevitable. Pero igualmente lo prepararon las
anteriores revoluciones de 1789, 1848, 1871; los escritos de los jacobinos,
socialistas y radicales; las realizaciones de la ciencia, de la industria, del
arte, etc. En una palabra, millones de causas naturales han contribuido, como
millones de movimientos de part铆culas de aire o de agua causan la tempestad
s煤bita que sumerge centenares de barcos y destruye miles de casas; como
millones de sacudidas m铆nimas y movimientos preparatorios de part铆culas
separadas producen el terremoto.

En general, la gente no ve los sucesos
concretamente, piensan m谩s en palabras que en im谩genes definidas, y no tienen
la menor idea de lo que es una revoluci贸n, de esas infinitas causas y concausas
que le han dado forma, y as铆 se inclinan a exagerar la importancia en el
desarrollo de la revoluci贸n de su personalidad y de la actitud que ellos, o sus
amigos y correligionarios, adoptar谩n en el tremendo cataclismo. Y desde luego
son absolutamente incapaces de comprender lo impotente que es todo individuo,
por grande que sea su inteligencia o su experiencia, en esta tromba de
infinitas fuerzas que ha puesto en movimiento el terremoto.

No comprenden que una vez que el gran
fen贸meno natural se ha desencadenado, los individuos quedan incapacitados para
ejercer la menor influencia sobre el curso de los acontecimientos. Un partido
a煤n puede quiz谩s hacer algo, mucho menos de lo que generalmente se cree, pero
ni siquiera sobre la superficie de las olas que se avecinan puede su influencia
notarse levemente. Pero congregaciones reducidas que no forman una gran masa,
son completamente impotentes; toda su fuerza se reduce a cero.

Imaginad una ola alta como una casa,
que va a romper sobre la playa, e imaginad a un hombre intentando hacerle
frente con su bast贸n o con su bote. Pues vuestra fuerza no es mayor. Aguantar
el cici贸n mientras se pueda, es lo 煤nico posible.

Esta es la posici贸n en que yo, un
anarquista, me encuentro. Pero tambi茅n otros partidos mucho m谩s numerosos se
encuentran hoy en Rusia en situaci贸n an谩loga.

Y a煤n dir茅 m谩s: el mismo partido que
gobierna se encuentra en igual posici贸n. Actualmente ya no gobierna, se deja
arrastrar por la corriente que ayud贸 a crear, pero que es ahora mil veces m谩s
fuerte que el partido mismo.

Hab铆a un dique, que conten铆a una gran
masa de agua. Todos trabajamos en minar ese dique. Y yo hice mi parte.

Unos so帽aban guiar las aguas al
estrecho canal donde aguardaban sus propios molinos. Otros esperaron abrir un
nuevo cauce con ayuda de la corriente. Ahora ya se precipitan las aguas, no
hacia los molinos, que han arrastrado, ni tampoco hacia el cauce que les
hab铆amos se帽alado, porque la riada no se ha producido como resultado de
nuestros esfuerzos, sino como resultado de una masa de razones mucho mayores
que permitieron a las aguas romper el dique.

Y ahora la cuesti贸n es: 驴Qu茅 se debe
hacer? 驴Reparar el dique? Absurdo. Es demasiado tarde.

驴Abrir un nuevo cauce a la corriente?
Imposible. Ya le preparamos un canal, el que cre铆mos mejor, y result贸
superficial e insuficiente. Cuando vinieron las aguas no corrieron por 茅l. Se
precipitaron por otro camino, rompi茅ndolo todo al paso.

驴Qu茅 debe, pues, hacerse?

Nos encontramos en medio de una
revoluci贸n que no ha avanzado por los caminos que le hab铆amos abierto, y que no
tuvimos tiempo de abrir suficientemente. 驴Qu茅 puede hacerse ahora?

驴Oponerse a la revoluci贸n? 隆Absurdo!

Es demasiado tarde. La revoluci贸n
seguir谩 su camino, en direcci贸n de la menor resistencia, sin prestar la m谩s
m铆nima atenci贸n a nuestros esfuerzos.

 

En el momento actual la revoluci贸n
rusa se encuentra en la siguiente posici贸n: est谩 cometiendo horrores; est谩
arruinando al pa铆s entero; en su furiosa demencia est谩 aniquilando valiosas
vidas, destruyendo sin mirar lo que destruye, sin saber ad贸nde va. Claro que
por eso, se dir谩, es una revoluci贸n y no un progreso pacifico.

Y mientras esta fuerza no se gaste por
s铆 misma como tiene que gastarse, nada podremos hacer para encauzarla.

Pero, 驴y entonces? Entonces,
inevitablemente, vendr谩 una reacci贸n. Tal es la ley de la historia. Y es f谩cil
comprender porque no puede ser de otra manera.

La gente se figura que podemos
modificar la forma de desarrollo de una revoluci贸n. Ilusi贸n pueril. Una
revoluci贸n es una fuerza cuyo crecimiento no puede ser modificado.

Y una reacci贸n es absolutamente
inevitable; lo mismo que una depresi贸n sigue a la ola en el agua; lo mismo que
la debilidad sucede en el ser humano a todo periodo de actividad febril.

Por consiguiente, lo 煤nico que podemos
hacer es aplicar nuestra energ铆a a disminuir el furor y la fuerza de la
reacci贸n venidera.

Pero, 驴en qu茅 pueden consistir
nuestros esfuerzos?

驴En modificar las pasiones, tanto en
un bando como en otro? 驴Y qui茅n nos escuchar谩? Aunque existiesen diplom谩ticos
capaces de desempe帽ar el papel, el momento de su debut a煤n no ha llegado;
ninguno de los dos bandos est谩 todav铆a dispuesto a hacerles caso.

No veo m谩s que una cosa: ir reuniendo
gentes de uno y otro partido que sean capaces de emprender una obra
constructiva despu茅s de que la revoluci贸n haya gastado su fuerza. Nosotros, los
anarquistas, debemos, por nuestra parte, reunir a un grupo de trabajadores
anarquistas honrados, abnegados y que no est茅n devorados por el orgullo.

Y si yo fuese m谩s joven y pudiese
hablar con centenares de personas de la manera que es preciso hablar si se
quiere reunir a hombres para trabajar en com煤n…

Piotr Kropotkin

Publicado en el Peri贸dico anarquista
Tierra y Libertad, noviembre de 2017

Fuente: https://www.portaloaca.com/historia/historia-libertaria/13273-opiniones-de-kropotkin-sobre-la-revolucion-rusa.html




Fuente: Pacosalud.blogspot.com