December 3, 2021
De parte de La Haine
205 puntos de vista


Para EEUU y Europa el color del gato es muy importante. Solo un gato del color del sector privado es bueno, el color del gato del sector estatal es malo

El comit茅 central del Partido Comunista de China celebr贸 recientemente su sexto pleno para discutir 芦los principales logros y la experiencia hist贸rica禄 del partido en sus 100 a帽os de historia, as铆 como para considerar la pol铆tica 芦para el futuro禄. Ante la importancia del evento el director ejecutivo de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, no pudo guardar silencio y brome贸 diciendo que Wall Street durar铆a m谩s que el Partido Comunista Chino.

驴Cu谩les son los principales logros y cual es el futuro de China y del Partido Comunista de China? Justo en estos d铆as una serie de nuevos libros est谩n intentando dar responder a esta pregunta.

Comencemos con “C贸mo China escap贸 de la terapia de choque”) un libro de Isabelle Weber que ha tenido un impacto significativo en los c铆rculos acad茅micos de izquierda. Es interesante acotar que quien primero sali贸 en defensa de Weber ha sido Branco Milanovic, (autor de “Capitalism Alone) un experto en desigualdad global que sostiene que el socialismo no es posible y que en un futuro previsible solo habr谩 un capitalismo 芦liberal democr谩tico禄 (EEUU y 芦Occidente禄) o un 芦capitalismo autocr谩tico 禄 (China, Rusia).

En libro es un relato de c贸mo y por qu茅 China no tom贸 el camino de restaurar el capitalismo tal como lo hizo Rusia a principios de la d茅cada de 1990, con una ‘terapia de choque’ de privatizaciones y desmantelamiento del control estatal. En cambio, seg煤n Weber, los l铆deres de China, encabezados por Deng Xiaoping, (fines de 1970) habr铆an optado por una apertura gradual de la econom铆a estatal al capitalismo, en parte a trav茅s de la privatizaci贸n, pero principalmente a trav茅s de la inversi贸n extranjera.

Weber sostiene que la 芦mercantilizaci贸n gradual禄 de la econom铆a china facilit贸 su ascenso econ贸mico, pero esta no lleg贸 a constituir una 芦asimilaci贸n total al sistema capitalista”. La decisi贸n de los l铆deres chinos de realizar un movimiento gradual hacia el capitalismo fue todo menos una elecci贸n 芦natural禄 predeterminada por el excepcionalismo chino, afirma Weber.

Seg煤n el libro en la primera d茅cada de 芦reforma y apertura禄 -con Deng Xiaoping (1978-1988)- el modo de mercantilizaci贸n de China se instal贸 en medio de un feroz debate partidario. Algunos abogaron por la liberalizaci贸n al estilo terapia de choque, mientras otros prefirieron un cambio gradual comenzando en los m谩rgenes del sistema econ贸mico. De hecho, en al menos dos ocasiones, Deng opt贸 por un 芦big bang禄 con una reforma de los precios, pero se alej贸 a tiempo y con prudencia del abismo.

De cualquier manera, a partir de la d茅cada de 1980, la influencia del dominio de la econom铆a neocl谩sica occidental, tanto en las universidades como en el gobierno, 芦habr铆an ganado la batalla y se puso en marcha el proceso de mercantilizaci贸n de China. Los economistas chinos que favorec铆an un desarrollo gradual de la econom铆a dual fueron reemplazados por economistas que eran celosos partidarios del mercado禄.

Lo que ocurri贸 tuvo consecuencias; con la pol铆tica neocl谩sica, que, por definici贸n, permite al mercado establecer los precios, se produjo un importante aumento de la inflaci贸n y esto trajo finalmente las protestas de la Plaza de Tiananmen, con la consiguiente represi贸n militar y el encarcelamiento de Zhao, entonces secretario general del PCCh.

Aun as铆, seg煤n Weber, a lo largo de la d茅cada de 1990, la mayor铆a de los economistas chinos siguieron aline谩ndose con la corriente neocl谩sica. Los reformadores neoliberales hicieron incursiones en los campos de la propiedad (vendiendo o liquidando empresas estatales), desregulando el mercado laboral y el sistema de salud (parcialmente privatizado). Con la pandemia estas cuestiones centrales han vuelto a atormentar a los l铆deres chinos y ahora encabezados por Xi Jinping est谩n dando un giro hacia la izquierda con la llamada 芦prosperidad com煤n禄.

A pesar de la relativa mercantilizaci贸n, Weber reconoce que el n煤cleo del sistema econ贸mico chino nunca fue destruido. En cambio : “fue fundamentalmente transformado (?) en medio de una din谩mica de crecimiento y globalizaci贸n bajo una activa gu铆a del estado”.

En octubre de 1992, Deng Xiaoping tom贸 la decisi贸n formal de establecer una “Econom铆a de mercado socialista con caracter铆sticas chinas”. Esta formulaci贸n fue una mezcla h铆brida que Jiang Zemin, explic贸 de la siguiente manera: “planificaci贸n y regulaci贸n del mercado no implica una diferencia esencial entre socialismo y capitalismo. Esta tesis nos ha ayudado a liberarnos de la noci贸n restrictiva de que la econom铆a planificada y la econom铆a de mercado pertenecen a sistemas sociales b谩sicamente diferentes, lo que ha supuesto un gran avance en nuestra comprensi贸n de la relaci贸n entre planificaci贸n y regulaci贸n del mercado”. Con esa idea naci贸 el “socialismo de mercado”.

Con el gobierno de Zemin, China avanz贸 m谩s hacia una econom铆a de mercado capitalista. Weber dice que el liderazgo chino de la d茅cada de 1990 芦estaba dispuesto a romper todos los l铆mites restantes para el funcionamiento de las fuerzas del mercado, en nombre del progreso econ贸mico禄. Los controles sobre los bienes de consumo y productores esenciales se “desmantelaron ahora paso a paso”.

Sin embargo, el impacto de este 芦big bang禄 fue mucho menor de lo que hubiera sido unos a帽os antes. Para 1992, “el esfuerzo de liberalizaci贸n era similar a saltar desde una roca muy baja despu茅s de descender de una gran monta帽a”. Weber sostiene que el estado mantuvo el control sobre las “alturas dominantes de la econom铆a al pasar de la planificaci贸n directa a la regulaci贸n indirecta a trav茅s de la participaci贸n del estado en el mercado, China se convirti贸 al capitalismo global sin perder el control de su econom铆a nacional禄.

El libro de Weber es revelador al exponer los debates, entre los l铆deres del PC de China, sobre qu茅 direcci贸n tomar y que factores que dominaban sus preocupaciones. Isabelle Weber cree que China ya era capitalista (?) y que todas las disputas se centraron en qu茅 tan lejos ir: si optar por una “terapia de choque” o por movimientos moderados hacia el 芦capitalismo”.

En sus definiciones Weber es abiertamente ambigua respecto de la base econ贸mica de China. Para ella, China 芦se convirti贸 en un capitalismo global禄 pero a煤n as铆 芦mantuvo el control sobre las alturas dominantes de la econom铆a禄. 驴Qu茅 significa esto hoy y para el futuro?

En marcado contraste, no hay ambig眉edad en el nuevo libro de John Ross: “China Great Road”. Ross es miembro del Instituto de Estudios Financieros de Chongyang, Universidad Renmin, y escribe profusamente en defensa de China y su modelo econ贸mico, tal como 茅l lo ve.

John Ross proporciona al lector una gran cantidad de datos sobre el 茅xito econ贸mico de China: un pa铆s que ha sacado a m谩s de 900 millones de la pobreza (seg煤n el Banco Mundial) y ha superado a todas las econom铆as capitalistas – tanto en crecimiento de la producci贸n y como en aumento de los salarios – en los 煤ltimos 30 a帽os.

La visi贸n de Ross del modelo chino de 芦socialismo con caracter铆sticas chinas禄, es en realidad una 芦versi贸n radical禄 del keynesianismo. Radical porque es diferente a las pol铆ticas keynesianas aplicadas, despu茅s de la crisis por EEUU y Europa. En las naciones occidentales se ha mantenido los d茅ficits presupuestarios, se ampara bajas tasas de inter茅s y se aplica la flexibilizaci贸n cuantitativa.

“En China, por el contrario, nos dice Ross, los d茅ficits presupuestarios son relativamente limitados, hay bajas tasas de inter茅s pero con un sistema bancario estatal y un enorme programa de inversi贸n estatal. El programa de recuperaci贸n econ贸mica de Occidente ha sido t铆mido, al contrario China ha seguido pol铆ticas reconocibles en la Teor铆a General de Keynes, as铆 como de “su propio socialismo con caracter铆sticas chinas禄.

John Ross sostiene que fue el pragmatismo de Deng la raz贸n b谩sica del 茅xito econ贸mico de China: 茅l no se habr铆a comprometido con un sistema donde imperara la planificaci贸n (芦No me importa si el gato es blanco o negro, siempre y cuando atrape ratones禄).

Ross escribe: “Para EEUU y Europa el color del gato es muy importante. Solo un gato del color del sector privado es bueno, el color del gato del sector estatal es malo. Por lo tanto, incluso si el gato del sector privado no est谩 capturando suficientes ratones (es decir, la econom铆a est谩 en una recesi贸n) el gato del sector estatal no debe usarse para atraparlos”.

En China, “se ha dejado actuar a ambos gatos y, por lo tanto, se han capturado muchos m谩s ratones 芦. As铆 que Ross parece aceptar la opini贸n de Deng: “Una comparaci贸n sistem谩tica de los conceptos de Marx con los de la Uni贸n Sovi茅tica, posterior a 1929, deja completamente claro que las pol铆ticas de Deng en China de “reforma y apertura” estaban mucho m谩s en l铆nea con las de Marx que con las de la URSS”.

Pero, 驴es realmente cierto que la apertura de la econom铆a a un sector capitalista y a la inversi贸n extranjera – aunque era necesaria para el desarrollo econ贸mico de China – no tiene serias contradicciones y consecuencias para el socialismo chino?

No es as铆 como lo vio Lenin cuando en 1921 opt贸 a rega帽adientes por la Nueva Pol铆tica Econ贸mica (NEP) con el objeto de restaurar la producci贸n agr铆cola despu茅s de una guerra mundial y una guerra civil . Para Lenin, la NEP fue un paso atr谩s necesario en la transici贸n al socialismo, un paso impuesto a la naciente Uni贸n Sovi茅tica por las guerras y el fracaso de otras revoluciones en Europa. Rusia estaba sola.

Respecto de las pol铆ticas de la NEP, Lenin expres贸: “Tendremos a los capitalistas al lado, incluidos a capitalistas extranjeros, concesionarios y arrendatarios. Sacar谩n beneficios al cien por ciento; se enriquecer谩n operando en Rusia. Pero, habr谩 que dejarlos. Mientras tanto, aprenderemos de ellos el negocio de administrar la econom铆a, y solo cuando lo hagamos podremos construir una sociedad comunista 芦.

Lenin llam贸 a la NEP 芦capitalismo de estado禄, no 芦socialismo con caracter铆sticas especiales禄. La 芦larga NEP禄 de China como la describe Weber no es consecuencia de las ense帽anzas de Marx, como afirma Ross, y no lleva a China gradualmente hacia el socialismo. En realidad, ha sido un paso atr谩s forzado por el capitalismo mundial.

Esta contradicci贸n que ignora Ross la se帽al贸 Lenin en 1921: “Debemos enfrentar este problema directamente: 驴qui茅n saldr谩 victorioso? O, los capitalistas logran organizarse primero y expulsan a los comunistas. Y eso ser谩 el final de la revoluci贸n. O el poder estatal proletario, con el apoyo del campesinado, demuestra ser capaz de controlar debidamente a estos se帽ores, los capitalistas, para dirigir el capitalismo por los cauces estatales y crear un capitalismo subordinado al Estado y que sirva al Estado proletario.禄

Ross, est谩 cerca de hacerse eco de las opiniones del economista antisocialista h煤ngaro Janos Kornai, que ha sido generosamente aplaudido por los c铆rculos dominantes. Kornai argument贸 que el 茅xito econ贸mico de China s贸lo fue posible porque abandon贸 la planificaci贸n central y el dominio estatal e introdujo al capitalismo. Seg煤n Kornai, la democracia (no define qu茅 tipo de democracia) s贸lo puede existir bajo el capitalismo, ya que el socialismo solo es posible bajo formas autocr谩ticas: “el socialismo democr谩tico es imposible”.

La combinaci贸n de la propiedad p煤blica, la planificaci贸n indicativa y un sector capitalista con precios de mercado ha hecho avanzar a China, pero tambi茅n ha aumentado la contradicci贸n entre la ley del valor, el mercado y una planificaci贸n para satisfacer las necesidades sociales.

En mi opini贸n, esta es la contradicci贸n clave en todas las econom铆as 芦en transici贸n禄 y tambi茅n dentro de la econom铆a china. Pero, John Ross parece argumentar que la combinaci贸n de mercados y planificaci贸n hacia una 芦China socialista禄 no tiene contradicciones. Cita a Xi: 芦tenemos que hacer un buen uso tanto de la mano invisible como de la mano visible. China utiliza, debido a su estructura econ贸mica, tanto la mano invisible del mercado como la mano visible del Estado 芦.

Pero, 驴pueden el gato del sector privado (de Deng) y el gato del sector estatal vivir juntos en armon铆a en el futuro o las contradicciones propias de esta combinaci贸n aumentar谩n y se intensificar谩n? La actual crisis de la econom铆a china post-COVID sugiere lo 煤ltimo.

Ross reconoce que “la desigualdad en China, como se admite a nivel nacional, ha aumentado a niveles que son excesivos y necesitan ser corregidos”, pero no explica por qu茅 existe tal desigualdad y c贸mo se pueden reducir. S铆, es cierto que se ha perseguido a funcionarios corruptos del partido y que se combate los excesos de capitalistas privados (Jack Ma, por ejemplo), pero los l铆deres chinos a煤n se oponen a las acciones independientes de los trabajadores; las huelgas siguen siendo ilegales, aunque en muchos casos, esta prohibici贸n no se aplica estrictamente.

Ross sostiene que el 茅xito econ贸mico de China se basa en un “socialismo” de estilo keynesiano: 芦la reforma y la apertura y el socialismo con caracter铆sticas chinas pueden entenderse f谩cilmente en el marco de Keynes (la socializaci贸n de la inversi贸n). La econom铆a de China no est谩 siendo regulada por medios administrativos, sino por el control macroecon贸mico general de la inversi贸n, como defend铆a Keynes禄.

Pero, esta idea es una distorsi贸n del pensamiento de Keynes y tambi茅n de la pr谩ctica china. La 芦socializaci贸n de la inversi贸n禄 de Keynes nunca implic贸 la propiedad p煤blica masiva en “las alturas dominantes de la econom铆a”; 茅l se opuso firmemente a eso. Y el 茅xito econ贸mico de China se basa principalmente en la inversi贸n dirigida y en la propiedad estatal, no en una supuesta 芦macro-gesti贸n禄 keynesiana del cr茅dito y de medidas fiscales como lo practican las econom铆as capitalistas. La explicaci贸n de Ross sobre el 茅xito econ贸mico de China implicar铆a que la 芦macro-gesti贸n禄 capitalista puede llegar funcionar, cuando visiblemente ha fracasado, una y otra vez, en todas las econom铆as capitalistas avanzadas.

La visi贸n de Ross no responde a un an谩lisis marxista de la econom铆a China. Un an谩lisis marxista no deber铆a comenzar mirando s贸lo la tasa de ahorro o la inversi贸n. La teor铆a marxista parte por explicar c贸mo funciona la ley del valor.

El 茅xito de China se debe a que la ley del valor – que opera en los mercados capitalistas, en el comercio exterior y en la inversi贸n- fue totalmente bloqueada por la revoluci贸n y luego ha sido controlada por un gran sector de propiedad estatal, con planificaci贸n central y pol铆ticas macro. Adem谩s, como la propiedad extranjera ha sido restringida a industrias con nuevas tecnolog铆as y a estrictos controles sobre el flujo de capitales dentro y fuera del pa铆s. Los an谩lisis keynesianos pasan por alto un ingrediente clave y una contradicci贸n en el desarrollo econ贸mico: la productividad del trabajo frente a la rentabilidad del capital.

El an谩lisis marxista sustenta que el nivel de productividad decide el crecimiento econ贸mico porque reduce el costo de producci贸n y permite que un pa铆s en desarrollo compita en los mercados mundiales. Para los marxistas, existe una relaci贸n inversa a largo plazo entre productividad y rentabilidad. Dicho de otra forma: en una econom铆a capitalista la rentabilidad entra en conflicto con el crecimiento de la productividad y, por tanto, da lugar a la aparici贸n regular de crisis en la producci贸n. Una econom铆a en desarrollo necesita limitar este conflicto al m铆nimo.

En la medida en que el sector capitalista privado de China aumente su contribuci贸n a la econom铆a general y se reduzca el papel del sector p煤blico, la rentabilidad en la econom铆a se volver谩 relativamente m谩s importante y se intensificar谩 la contradicci贸n entre el crecimiento de la productividad y la rentabilidad. Tanto el modelo de desarrollo neocl谩sico como el keynesiano ignoran esta contradicci贸n fundamental.

Por su parte, en un nuevo libro el profesor de la UCLA, Richard Smith, no pasa por alto las contradicciones de una econom铆a en transici贸n que debe compatibilizar planificaci贸n y mercado. Smith considera que China es un 芦h铆brido burocr谩tico禄, que no es capitalista ni es una econom铆a 芦dirigida禄.

Para Smith los gobernantes de China presiden la econom铆a m谩s grande y din谩mica del mundo, una econom铆a que tiene un comercio internacional cuyos conglomerados estatales se cuentan entre las empresas m谩s grandes del mundo:

“China se beneficia enormemente de los rendimientos del mercado con sus empresas de propiedad estatal (SOE). Pero no son empresas capitalistas. Los miembros del Partido Comunista no poseen empresas individuales ni acciones en empresas estatales. El Estado posee colectivamente la mayor parte de la econom铆a. Son colectivistas burocr谩ticos que dirigen una econom铆a en gran parte planificada por un estado que produce ampliamente para el mercado. Pero producir para el mercado no es lo mismo que capitalismo”.

A continuaci贸n, Richard Smith concentra su fuego en el “fracaso” del gobierno chino para manejar el aumento de las emisiones de carbono y la degradaci贸n ambiental, que ha generado la expansi贸n econ贸mica. Seg煤n su libro tanto las empresas capitalistas como las estatales ignoran o burlan las directivas clim谩ticas y ecol贸gicas de Xi Jinping: “Y el gobierno est谩 obligado a aceptarlo porque de lo contrario el crecimiento econ贸mico se ralentizar谩 y el desempleo socavar谩 el impulso de la autosuficiencia industrial que Xi necesita para hacer frente a los intentos del imperialismo de aislar y estrangular a China”.

Smith argumenta que simplemente no hay forma que Xi Jinping pueda 芦alcanzar un pico de emisiones antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono antes de 2060 y, al mismo tiempo, maximizar el crecimiento”. Su dilema ser铆a: 芦conseguir el desarrollo a expensas de la protecci贸n del medio ambiente o hacer una transici贸n hacia un desarrollo verde y con bajas emisiones de carbono … [y] tomar medidas para proteger la Tierra. No puede hacer ambas cosas”.

En realidad, lo que Smith demuestra es que ning煤n pa铆s puede cumplir con el control de las emisiones y evitar el desastre clim谩tico; por definici贸n, esta es una amenaza para la existencial global.

Lo que olvida Smith es que los pa铆ses del sur global no son los contaminadores hist贸ricos del mundo. Ese “honor” recae en los pa铆ses imperialistas que se industrializaron desde el siglo XIX y siguen generando emisiones en la periferia con la deslocalizaci贸n de industrias y el consumo de productos y materias primas de pa铆ses como China, Asia del Este, India, Am茅rica Latina y Rusia.

Estos pa铆ses necesitan ayuda para reducir las emisiones y dejar de destruir la naturaleza mientras buscan “ponerse al d铆a” con el Norte global. Esa ayuda no llegar谩 mientras contin煤e el imperialismo. Pero, en lugar de coordinarse con China para hacer frente al cambio clim谩tico, la ‘comunidad internacional’ bajo la 茅gida de EEUU tiene como objetivo “contener” y aislar a China a nivel mundial.

observatoriocrisis.com




Fuente: Lahaine.org