July 3, 2022
De parte de ANRed
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Mientras el mes de junio acoge la celebraci贸n del Orgullo LGBTIQ+ en varias partes del mundo, en pa铆ses como Bolivia circulan narrativas contrahegem贸nicas desde el ser indio, cholo y marica. Por Roxana Baspineiro (El Salto).


鈥淧ara nosotras lo marica es una enunciaci贸n pol铆tica que tiene que ver con la resignificaci贸n del insulto, es una enunciaci贸n pol铆tica en el sentido de que lo marica, el maric贸n, el maraco, todos estos insultos que en alg煤n momento son peyorativos, son hirientes, te desplazan, te asesinan, hay que revertirle el significado, hay que resemantizarlo y hay que asumirlo pol铆ticamente鈥, dice Edgar Soliz Guzm谩n, activista e integrante del Movimiento Maricas Bolivia.

Lo gay se instal贸 en Bolivia en los 90, lleg贸 con el neoliberalismo y lo trajeron las ONG. 鈥溌縌u茅 hab铆a antes de lo gay?鈥, se pregunta Soliz. Estaba lo 鈥渕aric贸n, marica, mariposon, marulo, chisu, mujercito, trava, una serie de insultos peyorativos del ardor popular鈥. Pero tambi茅n est谩 el entender lo marica desde lo indio, lo cholo, otros adjetivos despectivos con los que se denigran los cuerpos que portan las identidades aymaras y quechuas, culturas ancestrales presentes en la regi贸n andina.

鈥淓n alg煤n momento de mi vida, ese indio que odiaba en mi cara, en mi persona, en mi vida, en alg煤n momento empiezo a politizar esa racialidad y tambi茅n de ello, de lo indio, un ejercicio de resistencia鈥, relata.

Cada 28 de junio se celebra el D铆a Internacional del Orgullo LGBTIQ+, que conmemora la llamada revuelta de Stonewall de 1969 en Estados Unidos, una serie de manifestaciones contra la violencia policial que se ejerc铆a con frecuencia contra la poblaci贸n LGBTIQ+, mayoritariamente racializada. Esta revuelta es quiz谩s m谩s conocida como la impulsora que forj贸 el movimiento por los derechos de las diversidades sexogen茅ricas en el pa铆s del norte y tambi茅n se constituy贸 un hito en todo el mundo.

Sin embargo, mientras este d铆a o durante todo el mes de junio se organizan diferentes actividades para reafirmar y visibilizar el sentimiento de orgullo por las identidades y orientaciones sexuales y de g茅nero 鈥攈ist贸ricamente excluidas y violentadas por un sistema heteronormativo y patriarcal鈥 en otras partes del mundo, como Bolivia, por el contrario las cr铆ticas se tejen en torno a la mirada euroc茅ntrica y occidental con la que se narran las experiencias de estas poblaciones, espec铆ficamente las del sur global, en las que de alguna manera se impone un conocimiento hegem贸nico que anula otras formas de entender las subjetividades y la propia sexualidad, por ejemplo de los aymaras y quechuas. Una forma neocolonial dir铆an algunos acad茅micos y activistas que abogan por una propuesta desde lo indio, lo ind铆gena y lo decolonial.

En la visi贸n andina prevalece la idea esencialista de un modelo dualista que reduce la comprensi贸n de las relaciones a las de complementariedad (femenino-masculino), dejando fuera otras formas de relacionarse m谩s all谩 de la binaridad.

Si bien no se trata de desvalorizar las luchas del norte, que son igual de imprescindibles, es importante reconocer, seg煤n Soliz, que as铆 como se impusieron una serie de imaginarios a trav茅s de la colonizaci贸n y se construy贸 un tipo de 鈥渧erdad universal y absoluta鈥 en las sociedades colonizadas, las normas en torno al deseo y los sentimientos tambi茅n fueron impuestas y dictadas a trav茅s de un modelo heterosexual dominante.

Por lo tanto, si la l贸gica que impera sobre los cuerpos de las personas sexogen茅ricas es intr铆nseca al pensamiento occidental, c贸mo se est谩n pensando entonces estas identidades en contextos como la ruralidad, sabiendo que han naturalizado la norma heterosexual. Pero, adem谩s, c贸mo se est谩n visibilizando estas realidades, que m谩s all谩 de pertenecer a las diversidades, tambi茅n est谩n luchando por la dignificaci贸n de sus identidades indias e ind铆genas.

A su vez, tampoco encajan en un movimiento urbano LGBTIQ+ que, como dicen, suele acabar reproduciendo l贸gicas globalizadas, racistas y clasistas.

Maricas indias son entregadas como ofrenda a la Pachamama en un ritual doloroso que representa la imposibilidad de 鈥渟er鈥 maric贸n ante la l贸gica andina Chacha 鈥 Warmi (var贸n 鈥 mujer) que les niega su existencia. Performance fotogr谩fico: Sonqollay / Coraz贸n. Foto: Hanna Fichte. Colaboraci贸n: Rogelio R. Lucana Cueva.

El entorno rural y los cuerpos que transgreden la 鈥渘orma鈥

En la visi贸n andina prevalece la idea esencialista de un modelo cosmog贸nico dualista representado en el concepto chachawarmi, que reduce la comprensi贸n de las relaciones a las de complementariedad (femenino-masculino), dejando fuera otras formas de relacionarse m谩s all谩 de la binaridad.

Esto, seg煤n los expertos, responde a un legado dejado por el discurso evangelizador colonial, que contradice la amplia literatura y registros que muestran la existencia de las identidades sexogen茅ricas en la ancestralidad del mundo andino.

鈥淟a invasi贸n (espa帽ola) us贸 el pretexto de la civilizaci贸n para borrar y negar el hecho civilizatorio tambi茅n de los indios y los ind铆genas. Y por supuesto esto iba de la mano del adoctrinamiento religioso, la instalaci贸n de la fe cat贸lica, y en ese ejercicio, por supuesto, se borr贸 la heterogeneidad en las culturas prehisp谩nicas鈥, dice Soliz, tambi茅n productor y conductor del programa radial Naci贸n Marica, una especie de utop铆a como 茅l lo llama, que sirve de punto de encuentro para reflexionar sobre temas relacionados con el colonialismo, el racismo y el clasismo con personas que tambi茅n est谩n 鈥渞esistiendo desde su rostro indio, desde su racialidad, desde su enunciaci贸n pol铆tica como ind铆genas, pero tambi茅n como maricones, como machorras o como travas鈥.

鈥淪i entramos a la actualidad del mundo andino aymara-quechua, por supuesto que hay una fuerte presencia de esa heterosexualidad obligatoria que hasta el d铆a hoy ha sido asumida como un orden casi natural鈥, comenta, lo que desencadena una serie de sanciones sociales y mecanismos de control y disciplinamiento, incluyendo experiencias de exilio.

鈥淓n el mundo andino aymara-quechua, por supuesto que hay una fuerte presencia de esa heterosexualidad obligatoria que hasta el d铆a hoy ha sido asumida como un orden casi natural鈥, comenta un integrante de Naci贸n Marica.

Entre 2019 y 2020, Naci贸n Marica realiz贸 un proyecto en algunas regiones rurales en la ciudad de La Paz, la capital, para conocer si hab铆a personas LGBTIQ+ en estos territorios, que adem谩s tienen una alta presencia de iglesias evang茅licas y cristianas. La sorpresa fue descubrir un alto nivel de negaci贸n, invisibilizaci贸n y con ello mucha violencia, homofobia y transfobia, lo que puede explicar el devenir de la migraci贸n como v铆a de escape.

Parte de esta realidad, seg煤n el integrante de Naci贸n Marica, tiene que ver con la constante invisibilizaci贸n e incluso nulidad de las personas LGBTIQ+ en los espacios rurales. Una situaci贸n que se refuerza tambi茅n en los medios de comunicaci贸n. 鈥淗ay una negaci贸n absoluta en la parte rural鈥, dice Soliz sobre el olvido y la poca atenci贸n a estas poblaciones, en regiones que tambi茅n est谩n totalmente desconectadas de celebraciones como el 28 de junio u otras din谩micas que se dan casi exclusivamente en los espacios urbanos.

鈥淣osotros conocemos algunos testimonios de personas que han tenido que salir de su pueblo, porque hab铆a un hostigamiento de pedir cuentas. Por qu茅 eres afeminado, por qu茅 no juegas f煤tbol, por qu茅 no has ido al cuartel, por qu茅, por qu茅 (鈥) Entonces en el tema ind铆gena no solamente es la familia, en la comunidad uno tiene que rendir cuentas, incluso de su sexualidad, a las autoridades ind铆genas, a las autoridades pol铆ticas, a la familia鈥, sostiene.

Una realidad diferente a la de la ciudad, donde, por ejemplo, procesos como la de 鈥渟alir del closet [armario]鈥 se desarrollan en un entorno m谩s 铆ntimo, individual o familiar, y no implican necesariamente una cuesti贸n comunitaria o colectiva.

鈥淟a gente hoy tambi茅n est谩 migrando de su comunidad por el tema de su sexualidad, porque uno sabe que no va a poder ser o reconocerse como homosexual, como lesbiana o como trans en su comunidad, que tarde o temprano va a ser objeto de discriminaci贸n鈥.

鈥淗oy la gente migra de su comunidad ind铆gena por negocios, oportunidades de estudio, dinero, etc. Pero tambi茅n hoy la gente est谩 migrando por el tema de su sexualidad, porque uno sabe que no va a poder ser o reconocerse como homosexual, como lesbiana o como trans en su comunidad, que tarde o temprano va a ser objeto de discriminaci贸n鈥.

Soliz aprovecha y comparte su experiencia personal en la que, a ra铆z de la violencia psicol贸gica y el constante cuestionamiento de su familia sobre su homosexualidad, se vio obligado a migrar a la ciudad. 鈥淟o que me qued贸 fue por supuesto el exilio, fue la migraci贸n鈥, dice, refiri茅ndose a las luchas que sobrellevan los disidentes aymaras y quechuas frente a un sistema dominante que abraza convenientemente cada 28 de junio la causa LGBTIQ+ y al mismo tiempo es excluyente con aquellos cuerpos que portan identidades que se alejan de lo establecido como los indios e ind铆genas.

鈥淧ara nosotros un elemento de resistencia es nombrarnos indios, aymaras, quechuas, adem谩s de maricones en la ciudad, en la urbanidad, porque quieras o no eso tambi茅n abre la reflexi贸n en el espacio rural, en el espacio de la comunidad鈥, afirma acerca de la importancia de enunciarse desde el lugar del indio, porque frente a toda opresi贸n 鈥渃omo indios nos sometieron, como indios nos liberaremos鈥, dice en alusi贸n a la famosa frase de uno de los m谩s importantes intelectuales del pensamiento indianista boliviano, Fausto Reinaga.

鈥淐reemos que si nos nombramos (primeramente) como mestizos, si nos nombramos como ind铆genas o como cholos, de alg煤n modo estamos borrando o negando o desplazando lo indio. Entonces para nosotros lo indio est谩 por delante鈥, a帽ade.

Las ciudades, diversidades y la nulidad de lo indio

鈥淓sta figura de desarraigo de su identidad india, ind铆gena, aymara, quechua y en ese ejercicio de migraci贸n este sujeto o sujeta tiene que enfrentar al racismo de las ciudades, no solo de las ciudades sino tambi茅n de un ambiente LGBTIQ+ urbano que se construyen precisamente para el sujeto blanco y para el sujeto urbano y ah铆 el cuerpo indio por supuesto es se帽alado, es discriminado y es objeto de racismo鈥, dice el activista.

Si bien la dureza que caracteriza los v铆nculos en las ciudades ha hecho que las discusiones alrededor de las diversidades sexogen茅ricas no hayan podido trascender las fronteras rurales, modelos como el neoliberalismo tambi茅n han forjado un tipo de lucha urbana LGBTIQ+ que est谩 m谩s conectada con los intereses globales que con los locales y que se presta a las ambiciones de un mercado capitalista.

鈥淪iento que esta cooptaci贸n capitalista del mercado y la banalizaci贸n de esta lucha es producto del neoliberalismo y del capitalismo, que no ve al sujeto pol铆tico que reclama sus derechos o que lucha contra el patriarcado y la homofobia, sino que ve a un cliente potencial鈥, resalta.

鈥淧ara nosotros un elemento de resistencia es nombrarnos indios, aymaras, quechuas, adem谩s de maricones en la ciudad, en la urbanidad, porque quieras o no eso tambi茅n abre la reflexi贸n en el espacio rural, en el espacio de la comunidad鈥

鈥淓n Espa帽a, en M茅xico, hay zonas exclusivas para gays, entre comillas, pero en realidad son zonas exclusivas para gays blancos, de clase media alta, con poder adquisitivo y j贸venes. Y todos los que no entran en esa categor铆a est谩n excluidos de esas zonas鈥, comenta Soliz refiri茅ndose a la din谩mica de una modernidad capitalista donde no solo se comercializan productos sino tambi茅n deseos, sentimientos, luchas e identidades. Un ejemplo es el conveniente marketing que aplican las empresas para proyectar una imagen m谩s inclusiva y pro derechos de las personas LGBTIQ+, conocido como el pinkwashing, que aflora precisamente en fechas como el 28 de junio.

Adem谩s de esto, en Bolivia y en Am茅rica Latina en general, existe un tipo de habitus que gravita en torno al sujeto gay y blanco en el que se centra todo el inter茅s del mercado, invisibilizando la pluralidad de orientaciones e identidades sexogen茅ricas. Esto ha llevado a plantear, desde una perspectiva contrahegem贸nica, la idea de pluralidad como pauta fundamental para dignificar las realidades de estas personas como cuerpos diversos sin la imposici贸n jer谩rquica de ning煤n tipo, ni la mirada clasista y racista que denuncian prevalece dentro del entorno urbano LGBTIQ+.

鈥淐reo que hay muchas capas de discriminaci贸n en el cuerpo indio en el cuerpo aymara, en el cuerpo quechua, sobre todo en los cuerpos racializados, en esos cuerpos marrones de rasgos 茅tnicos indios, que incluso tienen dificultades con el lenguaje, porque hay un habla muy caracter铆stica de la gente que migra del campo a la ciudad, porque su idioma de origen es el aymara o es el quechua, entonces el castellano, por supuesto, como no es la lengua materna, va a ser un castellano a medias. Y ese sujeto es el racializado y es objeto de discriminaci贸n鈥, subraya.

鈥淗ay muchas capas de discriminaci贸n en el cuerpo indio, en el cuerpo aymara, en el cuerpo quechua, sobre todo en los cuerpos racializados cuyo idioma de origen es el aymara o es el quechua鈥

A pesar de que hoy en d铆a en Bolivia existe una mayor apertura en las ciudades para reflexionar en torno a lo indio, esgrimiendo en algunos casos el discurso de que toda familia tiene o ha tenido en su seno una madre o abuela de origen quechua o aymara, el racismo en el pa铆s sudamericano sigue siendo uno de los principales problemas, esto a pesar de ser uno de los pa铆ses con mayor densidad de poblaci贸n ind铆gena de la regi贸n.

鈥淣o podemos subirnos al ghetto gay blanco, urbano, de ciudad, cuando los de abajo la est谩n pasando mal. Entonces es muy importante la conciencia de clase, la identidad india, ind铆gena y chola para construir una suerte de lucha y de resistencia local (鈥) Para nosotros lo secundario es la orientaci贸n sexual, lo primero es lo indio, la lucha ind铆gena y el racismo en consecuencia鈥, dice Soliz.

El movimiento urbano LGBTIQ+ y el mes del Orgullo

鈥淎c谩 en Bolivia se denomina el mes largo de las diversidades sexuales y de g茅nero. Nosotras tenemos una posici贸n muy cr铆tica al respecto, que tiene que ver con nuestra propuesta india, decolonial, respecto a la mirada del norte global鈥, dice Soliz en cuanto a la discrepancia con las representaciones que se construyen sobre las diversidades en los espacios urbanos.

Uno de los cuestionamientos de las resistencias contrahegem贸nicas al activismo urbano LGBTIQ+ ha sido, sin duda, la de homogeneizar y naturalizar las demandas de esta poblaci贸n desde las ciudades, que se ha sido visto como un intento de blanquear las identidades y reproducir las l贸gicas racistas y clasistas que han servido para marginar a otras subjetividades y corporalidades como los indios, maricas, los cholos o las travas.

鈥淓l punto de partida es cuestionar por qu茅 una historia del Norte global, como la revuelta de Stonewall, debe leer una realidad tan ajena como la boliviana. 鈥溌緼caso no tenemos una propia historia, un propio origen?鈥

A su vez, el punto de partida es cuestionar por qu茅 una historia del Norte global, como la revuelta de Stonewall, debe leer una realidad tan ajena como la boliviana. 鈥溌緼caso no tenemos una propia historia, un propio origen, y ah铆 claro, mucho tiene que ver esto con una suerte de neocolonialismo en torno a lo LGBTIQ+?鈥, dice Soliz.

En ese sentido, las ciudades, ya de por s铆 entornos privilegiados en los que se ha concentrado el activismo LGBTIQ+, con la atenci贸n de los medios de comunicaci贸n y las redes sociales, han sido tambi茅n territorios de alto riesgo para los cuerpos disidentes, especialmente para aquellos a trav茅s de los cuales el pinkwashing no se beneficia.

鈥淧or qu茅 celebramos el 28 de junio si en esta parte del mundo que hoy es Latinoam茅rica, el origen de las sexualidades no hegem贸nicas antecede a la invasi贸n espa帽ola. Y lo mismo ocurre en Estados Unidos, ah铆 est谩n los indios berdaches, los indios doble esp铆ritu de las comunidades indias鈥, se帽ala Soliz al referirse a otras narrativas que desaf铆an el relato oficial y universal que hoy se ha centrado en Stonewall.





Fuente: Anred.org