February 17, 2023
De parte de Kurdistan America Latina
209 puntos de vista

Ferhat y su familia eran los vecinos del quinto de los apartamentos 脟etin Faruk hasta el pasado 6 de febrero. El terremoto de magnitud 7,8 que sacudi贸 Turqu铆a aquel d铆a rompi贸 las paredes, fachada y ventanas de su hogar. Ferhat se siente afortunado por no haber perdido a ning煤n familiar en el sismo, que ya suma 36.148 fallecidos y m谩s de 105.000 heridos. Su edificio no se derrumb贸, pero es evidente que no puede volver. Parte de la fachada se ha despegado y hay zonas en las que el edificio no conecta con el suelo. Desde una de las ventanas del edificio se ven paredes rotas y falta parte del tejado.

Las autoridades turcas anunciaron que van a revisar todos los edificios de la zona afectada por el terremoto para ver si las estructuras que quedan en pie son habitables o deben ser demolidas. En Osmaniye, han empezado a examinarlos y de momento ya son m谩s de 8.000 los edificios que deben ser demolidos urgentemente. En este proceso, que se presume largo, Ferhat ha preferido ir a su casa a por sus cosas, a riesgo de que le caiga el edificio encima. 鈥淟a escalera hacia el primer piso est谩 rota. Llevamos varias horas sacando poco a poco los muebles con cuidado, desde el quinto鈥, cuenta. 鈥淣os hemos llevado los muebles y recuerdos. Los electrodom茅sticos los hemos dejado ah铆 porque pesan mucho y nos da miedo鈥, describe.

En el barrio m谩s afectado, Rahime Hatun, se conocen todos. Todos saben qui茅n consigui贸 salir de casa, qui茅n ha sido rescatado e incluso qui茅n falleci贸 en el portal de su casa cuando el edificio se le vino encima. Los vecinos toman t茅 en las esquinas sin saber bien qu茅 hacer o d贸nde ir. 鈥淒e momento dejaremos nuestros muebles en un almac茅n. No s茅 a煤n a d贸nde iremos鈥, lamenta. En una calle perpendicular, varios vecinos equipados con gr煤as sacan sus muebles a trav茅s de las ventanas rotas de los edificios. Otros hacen guardia por turnos por miedo a que alguien venga a saquear sus hogares.

Unas calles m谩s all谩, en los Apartamentos Bilge, un edificio de nueve plantas se derrumb贸 por completo. Tras terminar las labores de rescate retiraron los escombros y en una esquina qued贸 una monta帽a de pertenencias de las familias que viv铆an en el edificio. Ropa, fotograf铆as y varios libros. Un par de vecinos miran las fotograf铆as e intentan reconocer a los vecinos del edificio. Otro hombre, que perdi贸 a su mujer y su hijo en el derrumbe de los Apartamentos Bilge, reconoce uno de los jerseys de su hijo. Lo abraza en silencio y se va.

Unas calles m谩s all谩, la polic铆a ha cerrado el paso a una urbanizaci贸n de cuarenta edificios que sufren riesgo de colapso. Cuatro edificios de la urbanizaci贸n se derrumbaron por el sismo, causando m谩s de cien muertos. Varios vecinos miran con frustraci贸n al otro lado de la cinta policial, por haber perdido a familiares, vecinos, tener que dejar atr谩s sus casas y no tener m谩s que lo que llevaban encima cuando salieron corriendo.

鈥淩ecuerdo el terremoto con mucha violencia. Nos despert贸, la cama rebotaba. Me levant茅 a por mis hijos, una pared se derrumb贸, me ca铆 al suelo y me levant茅 corriendo. Cuando lo recuerdo me tiemblan las manos鈥, explica Cumali. Este joven se ha construido su propia tienda de campa帽a cerca de su casa y ah铆 vive con su mujer y sus cinco hijos. El terremoto ha parado la vida en este barrio de Osmaniye y, de momento, no ha vuelto a trabajar en los mercados donde vende verdura. 鈥淓ntr茅 varias veces al edificio luego para llevarme algunas mantas, una estufa, para al menos pasar los d铆as en la tienda鈥, explica.

Las autoridades de la provincia han anunciado la creaci贸n de un centro para recoger los muebles y recuerdos de los edificios derrumbados, catalogarlos y preservarlos hasta que sus due帽os regresen a por ellos. Sin embargo, muchos vecinos desconf铆an y prefieren recoger ellos mismos sus objetos m谩s preciados.

Miles de vecinos se han ido a vivir a los pueblos de alrededor o con familiares cercanos. Otros no han tenido m谩s opci贸n que esperar en una tienda de campa帽a. Cerca de la estaci贸n de tren, en un polideportivo, los equipos de rescate AFAD han levantado centenares de tiendas de campa帽a, donde acogen a 10.000 personas. En apenas unos d铆as se ha creado un nuevo ecosistema, en el que los ciudadanos entran al complejo diciendo el n煤mero de su tienda en la entrada, custodiada por la polic铆a. Hay horarios de comida, limpieza y carga de m贸viles. Por la noche, los vecinos se re煤nen alrededor de una hoguera mientras los ni帽os juegan con globos. Los m谩s peque帽os, por un momento, olvidan que no est谩n en casa.

FUENTE: Lara Villal贸n / El Mundo

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org