March 6, 2023
De parte de El Topo
1,084 puntos de vista

┬┐Un anacr├│nico art├şculo sobre el origen de Pap├í Noel en febrero? ┬┐Qu├ę ser├í lo pr├│ximo? ┬┐Carnavales en verano? ┬┐Procesiones en cualquier ├ępoca del a├▒o? Hay historias que merecen contarse en cualquier momento.

Pap├í Noel, Santa Claus, San Nicol├ís o sencillamente Santa. Para hablar de un personaje hist├│rico tan importante no hay que circunscribirse solo a la ├ępoca navide├▒a. M├íxime cuando es posible evocar que tan entra├▒able figura podr├şa tener un origen filoanarquista. La mayor├şa de la poblaci├│n adulta conoce la verdadera identidad de los Reyes Magos, o como poco se huele algo, pero ┬┐qui├ęn est├í detr├ís de esta figura? Est├í demostrado que no se trata de un orondo fil├íntropo manoseado por la Coca-Cola, como dice la infundada leyenda urbana. En tal caso, no ofrecer├şa nada gratis, expoliar├şa y contaminar├şa sin ning├║n tipo de escr├║pulos fuentes y manantiales, llenar├şa la biosfera de pl├ísticos que ├ęl mismo dice combatir y vender├şa mercanc├şa azucarada de dudosa calidad posicion├índose como un importante actor en la diabetes infantil. Se parecer├şa m├ís a un Scrooge, el avaro del Cuento de Navidad de Dickens, que a un Robin Hood, un Lucio Urtubia o un Vaquilla, personas altruistas que compart├şan su bot├şn (unas m├ís, otras menos) sin buscar el lucro personal.

Asimismo, hay que descartar tambi├ęn la truculenta historia de cierto obispo cristiano del siglo IV que en una ocasi├│n se col├│, entrando por la ventana, en casa de tres pobres muchachas que no pose├şan dote para casarse. Cuenta la leyenda que lo que hizo monse├▒or fue depositar oro en los calcetines de las muchachas, que colgaban sec├índose sobre la chimenea despu├ęs de una jornada de trabajo en el fr├şo y h├║medo invierno boreal. Visto as├ş, aparte del yuyu que da que un viejo campechano se cuele de madrugada en casa de tres j├│venes empobrecidas, esto de Pap├í Noel es puro allanamiento de morada. Adem├ís, se agradece evitar educadamente cualquier chascarrillo sobre clero e infancia por el hecho de que le llamaran episcopus puerorum, ÔÇśel obispo de los ni├▒osÔÇÖ. No obstante, puede que haya fundamento en la idea de que el tan San Nicol├ís fuera un verdadero santo. Por eso del anticlericalismo instintivo, el obispo cristiano despierta el sentido cr├ştico, pero realmente era una figura popular, como otros santos y santas, con la t├şpica historia de hijo de familia adinerada que acaba repartiendo sus bienes entre los pobres. Por otro lado, para adornar la leyenda con aire sobrenatural, tambi├ęn se cuenta que resucit├│ a tres ni├▒os que hab├şan sido desmembrados unos d├şas antes y los reh├şzo como si estuviera jugando con un Mr. Potato. Docucrimen de Netflix sobre ese suceso ya, por favor.

Finalmente, est├í la leyenda de su procedencia holandesa, que dio pie al moderno Santa Claus, y que se populariz├│ y distorsion├│ en Estados Unidos. De ah├ş viene esa imagen del se├▒or barbudo, gordo y bonach├│n que viste de rojo, vive en el Polo Norte y regala juguetes fabricados por duendes a los ni├▒os y ni├▒as durante la v├şspera de Navidad, transportado en trineo por renos voladores.

Como suele pasar, la verdad es compleja y no es ni blanca ni negra. En todo caso, ser├şa roja y negra,  porque, como se va a demostrar a continuaci├│n, el ├║nico y verdadero Pap├í Noel s├ş que era un bondadoso redistribuidor. No es otro queÔÇŽ redoble de tamborÔÇŽ ┬íPiotr Kropotkin!

Resulta que, entre otras curiosidades biogr├íficas, el anarquista ruso pertenec├şa al linaje de San Nicol├ís, el citado obispo. Adem├ís, su semejanza con los retratos-robot de Pap├í Noel de la ├ępoca (var├│n de edad avanzada con barba blanca y barriga prominente) era m├ís que un parecido razonable. Kropotkin encarn├│, para el mundo moderno, a Pap├í Noel, alias Santa Claus.

De hecho, se cuenta que Kropotkin, durante sus navidades en Londres, y ayudado por su amigo Eliseo Recl├║s, se pon├şa un coj├şn bajo una t├║nica roja y se paseaba en trineo por las calles comerciales de la capital inglesa abogando por la expropiaci├│n de los grandes almacenes y el reparto a mansalva de juguetes a las huestes del proletariado. ┬ź┬íCualquiera puede ser Santa Claus, todos podemos ser Santa Claus!┬╗, arengaba a los angustiados compradores de ├║ltima hora. En uno de sus panfletos navide├▒os se pod├şa leer: ┬źTodos sabemos que las grandes tiendas ÔÇöJohn Lewis, Harrods y SelfridgesÔÇö est├ín comenzando a explotar el potencial comercial de la Navidad con cuevas m├ígicas, grutas y fant├ísticos pa├şses de hadas para atraer a nuestros hijos y presionarnos para comprar regalos que no queremos y no podemos permitirnos. La magia de la Navidad depende del sistema de producci├│n de Pap├í Noel, no de los intentos seductores de las tiendas para que consumas lujos in├║tiles┬╗. Kropotkin continuaba describiendo los inmensos talleres en el Polo Norte, donde los elfos trabajaban comunalmente todo el a├▒o, felices porque sab├şan que estaban produciendo para el placer de otras personas. Y aunque en el ├ürtico los talleres eran muy dif├şciles y caros de mantener, Kropotkin insist├şa en que cualquiera puede ser un elfo: ┬źLos talleres comunitarios se pueden organizar en cualquier lugar y podemos aunar nuestros recursos para asegurarnos de que todo el mundo tenga satisfechas sus necesidades┬╗.

As├ş pues, si queremos acercarnos lo m├ís que podamos a una verdad cient├şfica y objetiva, de existir una persona que reparte regalos altruistamente disfrazado de bebedor centroeuropeo, la hip├│tesis que cobra m├ís fuerza es que se trataba de Pedro Kropotkin, el pr├şncipe anarquista. Y esto, querida familia, nos ense├▒a que, enterrado bajo la Navidad, muy muy enterrado bajo otros principios m├ís rentables para el mercado, est├í el principio sagrado de la solidaridad y la ayuda mutua. Da igual que se ritualice en nombre del nacimiento de Jes├║s tras el affaire de su madre virgen con la paloma que hablaba con reverb o celebrando en una t├║nica blanca el solsticio de invierno. Suponemos que Pap├í Noel debe ser Kropotkin y la navidad una llamada a la anarqu├şa, porque si no fuera as├ş, la dulce navidad no ser├şa m├ís que otra fiesta popular fagocitada. Caso cerrado. Pasemos al Carnaval.




Fuente: Eltopo.org