October 17, 2021
De parte de Nodo50
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Qui茅n iba a decir a estas alturas que uno de los mitos fundacionales de la Transici贸n iba a quedar herido de muerte por el testimonio p贸stumo de uno de los m谩s fieles colaboradores de Juan Carlos I aparecido en el ABC, el peri贸dico m谩s mon谩rquico de Espa帽a. Las notas personales conservadas por el teniente general Emilio Alonso Manglano 鈥揹irector del Cesid, hoy CNI, entre 1981 y 1995 y fallecido en 2013鈥 reflejan sus conversaciones con el anterior monarca y arrojan opiniones y hechos que confirman lo que algunos han escrito y la mayor铆a de la 茅lite pol铆tica y econ贸mica decidi贸 olvidar.

Los art铆culos publicados proceden del libro 鈥楨l jefe de los esp铆as鈥, escrito por los periodistas de ABC Juan Fern谩ndez-Miranda y Javier Chicote y publicado por la editorial Roca.

La intervenci贸n del rey Juan Carlos en el proceso de acoso y derribo a Adolfo Su谩rez que culmin贸 en su dimisi贸n en enero de 1981 es uno de esos hechos de la Transici贸n en los que la versi贸n oficial se ha mantenido inc贸lume. Sin poder precisar las razones aut茅nticas de la dimisi贸n que en su momento se recibi贸 con sorpresa, se sostuvo que la relaci贸n entre ambos siempre fue excelente o, de forma menos cre铆ble, que la decisi贸n de Su谩rez de retirarse estaba pactada desde meses antes. Otros testimonios lo desment铆an citando las fuertes discrepancias entre el rey y el presidente del Gobierno y las conspiraciones en el Madrid de entonces alentadas por periodistas y empresarios conservadores.

El altar de la Transici贸n estaba formado por tres miembros. En la c煤spide, Juan Carlos de Borb贸n. Como arquitecto, el 煤ltimo presidente de las Cortes franquistas, Torcuato Fern谩ndez Miranda. Como ejecutor, Adolfo Su谩rez. La realidad es que, una vez nombrado para dirigir el Gobierno, Su谩rez comenz贸 a volar solo. Despu茅s de ganar las elecciones de 1977, contaba con una legitimidad democr谩tica de la que antes carec铆a y no tuvo problemas para ignorar lo que le aconsejaba el monarca.

Las notas personales de Manglano confirman la intensidad de esa separaci贸n, que raramente se desarrolla en las cr贸nicas oficiosas de la Transici贸n. En mayo de 1981, el rey cont贸 sobre Su谩rez al militar, que fue nombrado director del Cesid tras el golpe del 23F, que 芦a medida que ganaba elecciones (en 1977 y 1979), me hac铆a menos caso禄. No era por tanto un problema que hubiera empezado en el convulso a帽o de 1980. Lo que es seguro es que en ese a帽o la situaci贸n termin贸 siendo insoportable para el rey, que quer铆a a Su谩rez fuera de Moncloa cuanto antes.

Su谩rez hab铆a dejado de seguir planes que no hubiera ideado 茅l. 芦Hac铆a de jefe de Estado禄, dijo el rey a Manglano en una confusi贸n propia de alguien que recordaba el papel que hab铆a ostentado antes. En realidad, la Constituci贸n de 1978 no le daba poderes ejecutivos sobre el jefe del Gobierno.

En el terreno anecd贸tico, recordaba la impuntualidad de Su谩rez en las audiencias con el monarca. En otros asuntos, la discrepancia no era sobre temas menores. 芦Llama al Consejo Superior del Ej茅rcito y prep谩ralos para la legalizaci贸n禄 del Partido Comunista de Espa帽a, advirti贸 Juan Carlos a Su谩rez en 1977, un asunto capital por el miedo a una reacci贸n ultra en las Fuerzas Armadas contra la decisi贸n. El presidente se neg贸 a hacerlo. Ese fue el motivo de uno de los primeros choques graves de Su谩rez con el general Alfonso Armada, entonces secretario personal del monarca y uno de sus principales asesores. Ya antes hab铆an tenido un enfrentamiento directo cuando Su谩rez destituy贸 en septiembre de 1976 al vicepresidente, el general Fernando de Santiago, heredado del Gobierno de Arias Navarro. Otra decisi贸n tomada contra el criterio de Zarzuela.

Los papeles de Manglano incluyen una frase de Juan Carlos sobre su antiguo amigo que deja a las claras el nivel del distanciamiento personal en fechas posteriores a su salida del Gobierno: 芦Estoy dispuesto a neutralizar a Su谩rez禄. Se refer铆a por ejemplo a la promesa de hacerle Duque de Su谩rez, la condici贸n que supuestamente este puso para abandonar la pol铆tica. Si esa fue la promesa, no la cumpli贸. En julio de 1982, fund贸 el Centro Democr谩tico y Social (CDS).

Otros fragmentos del libro de los periodistas de ABC desvelan que Juan Carlos I ha recibido durante d茅cadas dinero procedente de los pa铆ses del Golfo P茅rsico fuera de cualquier tipo de control fiscal y pol铆tico. Otros libros hab铆an citado la recepci贸n de una cantidad millonaria enviada por el sha de Ir谩n, el dictador Reza Pahlevi, confirmada ahora, para financiar lo que en t茅rminos gen茅ricos se ha llamado la Transici贸n, pero que en realidad se refer铆a a la financiaci贸n de UCD, el partido de Su谩rez, en las primeras elecciones democr谩ticas. Es la confirmaci贸n de que la financiaci贸n ilegal de partidos fue un rasgo habitual en la democracia espa帽ola desde sus inicios. Y de que la fortuna personal del rey Borb贸n no comenz贸 con los contratos de intermediaci贸n de la construcci贸n del AVE de La Meca, sino que se remonta al inicio de su reinado.

Los papeles de Manglano indican que el rey le confirm贸 haber recibido fondos saud铆es. 芦El rey de Arabia Saud铆 me dio 36 millones de d贸lares para la Transici贸n禄. Esa no fue la 煤nica cantidad. Posteriormente, se produjo otra operaci贸n millonaria: 芦El rey (saud铆) le concedi贸 un cr茅dito de 50 millones de d贸lares (sin intereses). Se retienen unos 30 en el banco, el resto a invertir. Ganancia de 18 millones de d贸lares. Ahora le han renovado 30 millones en las mismas condiciones禄, escribi贸 el director del Cesid tras una audiencia con el monarca. Juan Carlos I contaba con una fuente de financiaci贸n secreta y fuera de los presupuestos del Estado gracias a fondos del Golfo. Un patr贸n que ya es imposible negar.

Como forma de cerrar el c铆rculo, una parte de ese dinero acab贸 en los bolsillos de Su谩rez. Formaba parte de la operaci贸n de Zarzuela para deshacerse de 茅l. Sin dar muchos detalles, el rey confes贸 a Manglano que hab铆a entregado al expresidente un mill贸n de d贸lares despu茅s de su dimisi贸n: 芦Le ofreci贸 un mill贸n de d贸lares a Su谩rez para cuando dejara de ser PG (presidente del Gobierno). No lo sabe nadie禄. Como la oferta es anterior a la dimisi贸n, casi podr铆a considerarse un soborno o, dicho de forma m谩s caritativa, una forma de asegurar a Su谩rez un futuro econ贸mico millonario si aceptaba retirarse de la pol铆tica. Una anotaci贸n posterior de Manglano basada en las palabras del rey confirma que la entrega se produjo.

Los documentos incluyen otras fuentes secretas de financiaci贸n en favor de Zarzuela, en este caso procedentes de los fondos reservados del Ministerio de Interior. Al menos en dos a帽os, entre 1994 y 1996, la Casa Real recibi贸 cinco millones de pesetas mensuales de esos fondos. La 煤nica discrepancia es que en esos a帽os se entregaban en met谩lico para no dejar ning煤n rastro y la Zarzuela prefer铆a el m茅todo anterior, en forma de talones del Banco de Espa帽a. Por tanto, la pr谩ctica era habitual. La fuente de Manglano era Antoni Asunci贸n, exministro de Interior.

La reacci贸n de Margarita Robles, entonces secretaria de Estado de Interior, cuando le preguntaron esta semana sobre esa financiaci贸n secreta de la Casa Real, resume bastante bien la actitud de los responsables pol铆ticos de la Transici贸n sobre lo que los ciudadanos tienen derecho a saber sobre los hechos del pasado reciente: 芦Me sorprende que son papeles, que, si realmente son y no son opiniones personales de Manglano, son materia reservada y son secretos禄.

No se puede negar que la posici贸n de Robles tiene ventajas. Es m谩s f谩cil mantener los mitos de la Transici贸n e ignorar la conducta del anterior monarca si los hechos que se ocultaron a los espa帽oles contin煤an siendo secretos. Quiz谩 esa sea la raz贸n por la que 44 a帽os de democracia no han sido suficientes para aprobar una ley de secretos oficiales, y que la ley en vigor sea la que se aprob贸 en el franquismo en 1968, cuyo decreto firm贸 el almirante Carrero Blanco. En esa 茅poca, los secretos estaban hechos para perdurar hasta el fin de los tiempos.




Fuente: Guerraeterna.com