November 18, 2022
De parte de Lobo Suelto
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Un hombrecito porte帽o entra a un profesorado de Avellaneda. Est谩 contento. A la ma帽ana termin贸 de escribir un art铆culo en el que explic贸 las mezquindades del capitalismo, y ahora le toca disertar sobre su propia obra ante j贸venes del conurbano. No se puede quejar. Desde adolescente so帽贸 con vivir de clases y regal铆as, con ser un todoterreno de la cr铆tica intelectual. El hombrecito saluda, se sienta sobre la mesa y comienza a hacer lo que mejor sabe. Brilla. Al terminar, desliza un amable 鈥済racias鈥 y en el aula se escucha un aplauso de admiraci贸n. Algunos estudiantes se acercan a 茅l con libros para que se los firme. El hombrecito no levanta la cabeza, sino que los toma uno por uno, con la misma precisi贸n autom谩tica con que un obrero fordista ajusta las piezas. Los libros pasan y pasan hasta que, de pronto, una muchacha le acerca unas fotocopias de su 煤ltima novela publicada. El hombrecito, como arrancado de un sue帽o, levanta la cabeza y la mira fijo: 鈥淵o fotocopias no firmo鈥.

Y nos deja respirar

En la primera p谩gina de su Historia a contrapelo del arte argentino, Rodrigo Ca帽ete empieza con una definici贸n en la que, imagina, podr铆amos ponernos de acuerdo: al igual que el amor, una obra de arte abre un espacio entre nosotros y nuestras vidas, y nos deja respirar. Cuando, por ejemplo, un libro o una pel铆cula nos afectan de verdad, sentimos que algo se nos desarma por dentro, que la percepci贸n se nos altera de un momento a otro, a veces para siempre. Todos tenemos una experiencia de esto. Una novela, una serie, una imagen que, sin que lo vi茅ramos venir, puso en cuesti贸n lo que somos. Y nos hizo vivir de otra manera.

Sin embargo, hoy el arte se parece cada vez m谩s a lo contrario: un medio, entre otros, para fijar una identidad. Nuestros consumos culturales tienden a recaer en lo que ya sabemos que opinamos, en lo que ya sabemos que sentimos. Sucede entonces aquello que Florencia Abadi identific贸 como la operaci贸n narcisista por excelencia: el sacrificio del cuerpo a la imagen. La experiencia desaparece como n煤cleo de elaboraci贸n de sentido; nos entregamos a esas im谩genes y narrativas de siempre cuyo reflejo nos tranquiliza. Quedamos anestesiados por el mercado, ahogados en el algoritmo, sin poder respirar.

Las armas de la cr铆tica

Hern谩n Vanoli escribi贸 alguna vez que en la Argentina solo hay libros buenos. Al decir esto, se refer铆a al modo en que la cr铆tica literaria se convirti贸 durante las 煤ltimas d茅cadas en un simple ejercicio adulatorio. La l贸gica del mercado remplaz贸 casi por completo al pensamiento y su capacidad de intervenci贸n. Entre un periodista cultural y un vendedor de cosm茅ticos, la diferencia parecer铆a ser solo de objeto.

Distinto es el caso de Ca帽ete. Su libro exhibe una forma de hacer cr铆tica que, partiendo de la materialidad de cada obra, se propone ir m谩s all谩. El contrapelo desde el que peina al arte argentino, busca desarmar la l贸gica neutralizante del mercado y sus instituciones. Penetra la obra para hacerla hablar de otra manera. 驴Cu谩l es el modo en que una t茅cnica art铆stica da cuenta de una experiencia social? 驴Qu茅 efectos produce un lienzo, un libro o una serie en esa misma experiencia?

Literatura argentina y pol铆tica de David Vi帽as es otra cantera para la cr铆tica. Ah铆 habla, por ejemplo, de la existencia solapada de un ser para Europa, de un vivir pendiente de all谩 y sus modas como elemento constitutivo del campo literario nacional. Pero sobre todo, aclara, se trata de un ser desde Europa: la validaci贸n de un escritor se consigue si es traducido al franc茅s o si obtiene una rese帽a en The Guardian. Pasaba hace cien a帽os, pasa ahora. No habr铆a que ver en esta constante un mero gesto de tilinguer铆a. Se trata del mercado con su efecto de verdad, inseparable hoy de las redes sociales y de la moralidad ya gastada de esta 茅poca. Tal vez la clave para entender el modo en que se produce y consume literatura en Argentina est茅 en la econom铆a. Cr铆ticas como la de Ca帽ete o Vi帽as permiten identificar lo que nos ahoga y, al mismo tiempo, dan se帽ales para respirar mejor.

 

La literatura argentina y su rev茅s de trama

En Nada que esperar, Sebasti谩n Scolnik lee los a帽os noventa y los dos mil de manera contraria a como suelen pensarse desde la narrativa oficial. Los noventa, lejos de ser un per铆odo esterilizado de pol铆tica, fueron el momento de la experimentaci贸n y la resistencia, el de la creaci贸n de nuevos saberes y pr谩cticas comunes frente a la indeterminaci贸n angustiante que se viv铆a. Los a帽os dos mil, por su parte, no son vistos por Scolnik como el retorno celebrado de la pol铆tica. Por el contrario, durante este per铆odo se produjo la cristalizaci贸n institucionalizada y despolitizante de las pr谩cticas vitales de las d茅cadas pasadas. Como efecto silencioso del terror econ贸mico y pol铆tico, tuvo lugar una operaci贸n sin la cual el presente ser铆a incomprensible: se nos ofreci贸 la posibilidad de tener una vida a cambio de la aceptaci贸n de que las cosas eran y ser铆an de esta manera. Escribe Scolnik: El kirchnerismo, despu茅s de la gran conmoci贸n, ofrec铆a una vida. Toda una pol铆tica reparatoria. A los cient铆ficos, repatriar sus 鈥渃erebros鈥 que hab铆an fugado. A los intelectuales, revistas, programas de televisi贸n, cargos acad茅micos e institucionales y becas. Muchas becas. A buscas y empresarios, muchos negocios posibles. Soja, pa帽uelos blancos y Conurbano parec铆an ser los lados de un tri谩ngulo rara vez equil谩tero, muchas veces is贸sceles y en general escaleno.

En este contexto de la sociedad argentina, volvi贸 a aparecer con fuerza la idea del 鈥渆scritor profesional鈥, categor铆a que, como alguna vez escribi贸 Fogwill, alude al desempe帽o de un rol, de una funci贸n asignada por las instituciones. A diferencia de lo que se espera de un artista, todo profesional 鈥搒ea m茅dico, docente o editor鈥 obtiene su salario como retribuci贸n por el cumplimiento correcto de las tareas esperadas. Hay escritores 鈥損oqu铆simos, pero los hay鈥 que, sin desearlo, logran vivir de la literatura y sus derivas. Estoy pensando, por ejemplo, en Carlos Busqued. Hay otros que est谩n dispuestos a todo para hacerlo y adquirir la correspondiente visibilidad. Cuando esto sucede, el artista se convierte en profesional: acepta al mercado como l铆mite para las reglas que asume en su trabajo sobre la lengua. La exploraci贸n literaria incorpora entonces criterios como 鈥渓o publicable鈥, 鈥渓o correcto鈥, 鈥渓o que conviene鈥.

El escritor profesional y su br煤jula

La imagen de escritor profesional que hab铆a tomado fuerza durante los dos mil, adquiri贸 durante la 煤ltima d茅cada un reconocimiento institucional por parte del Estado. En el 2012, despu茅s de su experiencia en Nueva York, Mar铆a Negroni lleg贸 a Buenos Aires con la intenci贸n de abrir un posgrado de Escritura Creativa (UNTREF). A帽os despu茅s, se cre贸 la Licenciatura en Artes de la Escritura (UNA), conformada por un plantel proveniente en buena medida de los talleres m谩s prestigiosos del circuito porte帽o. La supuesta democratizaci贸n del arte que proporcionar铆a su aprendizaje en una instituci贸n estatal, termin贸 produci茅ndose a trav茅s de una tendiente internalizaci贸n de los par谩metros del mercado. All铆 se cristaliza lo que Ca帽ete denomina la mafia del amor: un grupo de escritores profesionales forman a j贸venes, quienes reciben amables consejos para entender c贸mo agradar a editores, agentes literarios, jefes de redacci贸n y jurados de premios. Es algo expl铆cito. Seg煤n Mar铆a Negroni, el 茅xito de la Maestr铆a en Escritura Creativa se verifica en el hecho de que los egresados 鈥渉an publicado libros, ganado premios y hoy por hoy la mayor铆a de ellos escriben para los suplementos literarios m谩s importantes del pa铆s鈥.

No habr铆a que limitar este problema a Penguin Random House y al Grupo Planeta. Tambi茅n el circuito de las autodenominadas editoriales independientes se rige en buena medida por criterios similares. 驴Qu茅 es la FED, sino la Feria del libro adaptada para un p煤blico al que le parece mersa la Feria del Libro? Alguna vez le escuch茅 decir al Colo Mira que las editoriales independientes tienen todos los problemas de las grandes, pero ninguna de sus soluciones. La l贸gica del mercado, en su peque帽a o gran escala, produce el mismo efecto que la moral y las redes sociales: confirma lo que ya sabemos, fija identidad. Es un problema actual, que a todos nos toca. Si alg煤n sentido tiene se帽alarlo, es el de abrir la pregunta por el modo en que se consume y produce arte en la Argentina.

De la boca para afuera (del mercado)

Volvamos al principio. 驴Qu茅 lleva a un escritor porte帽o de clase media acomodada que se autopercibe de izquierda a negarle un aut贸grafo a una piba del conurbano por el solo hecho de resguardar sus regal铆as? 驴En qu茅 pr谩cticas concretas al interior del campo literario se sostiene una ret贸rica p煤blica de izquierda? Mi hip贸tesis es la siguiente: este tipo de mezquindades son efecto de la subjetividad que se proyecta sobre quienes participan de la imagen del 鈥渆scritor profesional鈥. No se trata tanto de quienes pueden o no vivir de lo que escriben, sino de la subjetividad que se asume y los efectos que produce.

Al comienzo de la pandemia, cuando la incertidumbre sanitaria nos ten铆a angustiados y empobrecidos, un grupo de Facebook se propuso compartir libros en formato digital para hacer m谩s llevadero el encierro. Anoticiados de la propuesta, un pu帽ado de escritores profesionales (en su mayor铆a, nucleados en la UNA) solicitaron que no se compartieran sus obras, puesto que no quer铆an que se atentara contra sus regal铆as. A partir de este caso, muchos descubrimos el modo en que la mezquindad puede convertirse f谩cilmente en estupidez. Como es sabido, la circulaci贸n de libros en formato digital no suele disminuir la venta de los mismos, sino aumentarla. Cuando alguien empieza una novela en pdf y le gusta, lo m谩s probable es que despu茅s la compre para leerla en papel o para regalarla. Ahora bien, lo que verdaderamente atenta contra las regal铆as de los escritores profesionales es la existencia de las bibliotecas p煤blicas que, dicho sea de paso, en algunos pa铆ses reciben las novedades antes que las librer铆as. Para suerte de los profesionales, muchas estuvieron cerradas durante la pandemia.

Todo riesgo se verifica en sus consecuencias

El campo cultural argentino se encuentra marcado por un fuerte consenso progresista con leves matices de trotskismo. Los profesionales lo saben mejor que nadie. Un art铆culo contra Macri o una solicitada contra el cambio clim谩tico solo tiene como efecto la consolidaci贸n de un p煤blico objetivo. El silencio sobre el lugar de Eterna Cadencia en la escena porte帽a, sobre el papel de las agencias literarias en los premios o sobre el modo en que Penguin y Planeta se reparten el mercado, tambi茅n. Habr谩 que ser claros en esto: todo riesgo se verifica en sus consecuencias. Las escasas intervenciones de los escritores profesionales al interior del campo literario es sintom谩tica. Sobre todo si tenemos en cuenta lo entrenados que est谩n en el deporte de las solicitadas, entrevistas y art铆culos, cuando estos, por supuesto, no atentan contra las ventas ni contra su prestigioso lugar en el mundillo. Progresistas en la pol铆tica nacional, conservadores en la literaria.

Seamos justos, tambi茅n: es dif铆cil escaparle al terror, al trauma de c贸mo comportarnos en la vida 铆ntima y en la p煤blica, de c贸mo vincular ambas cosas. El problema de la subjetividad profesional es que se proyecta sobre nosotros, sobre nuestras expectativas y fantas铆as, sobre el camino a recorrer. Entonces, con tal de publicar un libro, somos capaces de dejarnos estafar por cualquiera (por lo general, los autores no reciben ni el m铆nimo porcentaje que les corresponde). El hombrecito porte帽o 鈥搗olvamos a 茅l鈥 no debe ganar mucha plata con las regal铆as, pero se aferra a ellas como un nene a su peluche. Ah铆 tambi茅n opera el terror, y es dif铆cil pensar que esto no tiene efectos sobre lo que se escribe. Porque 鈥搇o sabemos y sentimos鈥 el mercado y las redes sociales no dejan ni un segundo de trabajar sobre estas marcas.

驴Y entonces?

El arte, al igual que la teor铆a, tiene la capacidad abrir una distancia entre nosotros y nuestras vidas: permite respirar. Es en la est茅tica y en su capacidad de alterar la producci贸n de sentido donde radica la fuerza pol铆tica de una obra. Como siempre, lo verdaderamente importante es irreductible a los c谩lculos de probabilidades y algoritmos, a las redes sociales y al mercado.

No hay en estas palabras una valoraci贸n sobre el hecho de formar parte de tal o cual instituci贸n, ni de publicar en tal o cual editorial. Eso lo dejo para los juiciosos moralistas. De lo que se trata es de pensar funcionamientos. Si aceptamos la idea de que el mercado trabaja sobre el terror potenciando nuestro narcisismo, si aceptamos el hecho de que la obra m谩s rentable es aquella que fija identidad, habr谩 que escaparle, por las consecuencias que acarrea, a la tentadora imagen del 鈥渆scritor profesional鈥. M谩s all谩 de las buenas intenciones, la cuesti贸n est谩 en los efectos subjetivos que produce. Al poner estos problemas sobre la mesa, solo busco hacer de la discusi贸n una fuente de sentido que nos permita pensar qu茅 quiere decir escribir hoy en la Argentina.

* Texto publicado en Panam谩 Revista




Fuente: Lobosuelto.com