June 16, 2021
De parte de ANRed
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Pablo Llonto durante su alegato en Contraofensiva l (Archivo Natalia Bernades/La Retaguardia)

Tras el fallo histórico en el juicio por la represión a la Contraofensiva Montonera dictado el jueves pasado, el abogado de la querella mayoritaria charló con La Retaguardia. Además de recorrer algunas de las particularidades del proceso finalizado y de elogiar a los jueces y la jueza del TOF N°4 de San Martín, Llonto hizo un análisis de lo transcurrido hasta ahora en el juicio que investiga los Vuelos de la Muerte que partieron desde Campo de Mayo, en el que también es querellante. Por La Retaguardia.


Entrevista: Fernando Tebele/Diego Adur

Redacción: Agustina Sandoval Lerner/Mónica Mexicano

Edición: Diego Adur/Fernando Tebele

Foto de portada:

La audiencia del juicio por los Vuelos de la Muerte de Campo de Mayo tiene una mañana técnicamente compleja. El juez Matías Mancini no tiene conexión. Entonces hay cuarto intermedio más extenso que lo habitual. Pablo Llonto se corre del escritorio de su casa en el que tiene la computadora con la que se conecta cada día a un juicio diferente, a veces dos en la misma jornada. Su imagen se traslada al teléfono móvil. Desde allí se suma a la transmisión de La Retaguardia. No se ve la ilustración de Julio Cortázar de fondo en la pared. Estamos en medio de otro juicio, pero es tan grande el peso simbólico del veredicto que los jueces Rodríguez Eggers, Mancini y la jueza Morgese Martín dieron en torno de la antes demonizada Contraofensiva de Montoneros, que es casi imposible hablar de otra cosa. Al menos al comienzo.

—La Retaguardia: En principio, felicitaciones porque el más alto objetivo que se podía plantear la querella mayoritaria, claramente era este. Desde aquel 9 de abril del 2019 cuando comenzó el juicio esa expectativa parecía muy lejana.

—Pablo Llonto: Sí, estaba ahí navegando la expectativa. Teníamos alguna esperanza de que algunas cosas salieran bien. Creo que salieron enormemente bien. El resultado del juicio siempre es el veredicto y la sentencia que se espera, pero este juicio -y ustedes han sido parte fundamental- deja también que los juicios se pueden ver de otra manera. Esta, más allá del veredicto, creo que es la cuestión más fuerte, distinta… Lo que establece la posibilidad de que la totalidad de los condenados puedan ir aún con su edad a una cárcel del Servicio Penitenciario. El sábado nos juntamos en Zoom e hicimos una especie de recordatorio, balance y brindis con todas y todos los familiares. Es impresionante la cantidad de cosas que se han logrado durante el desarrollo del juicio. Una de ellas, sin duda, es esta posibilidad que se abrió gracias al empuje de ustedes de una transmisión de manera televisiva, en vivo y en directo a todo el mundo para que esto se viera en todas partes, rompiendo con todos los moldes que tiene la Justicia a esta altura de la vida y del siglo XXI para negar la publicidad de los juicios. Declaró un hijo de genocida, Pablo Verna, un hecho también muy fuerte. Todo lo que fue pasando alrededor del trato a los testigos, del respeto a los familiares y víctimas, la posibilidad de que la sala de audiencias no fuesen un sepulcro de silencios y de «callate la boca» y de órdenes, sino un ambiente vivo con respeto y con tolerancia a todas las cosas que un hombre y una mujer pueden charlar y conversar en una sala de juicios.

—LR: El escuchar las voces de personas desaparecidas a través de audios que trajeron sus familiares o de cartas, también fue una particularidad de este juicio, ¿no?

—PL: Sí. La lista fue larga de evocaciones a circunstancias atípicas en otros juicios que ojalá de a poco se vayan transformando en situaciones normales, porque estos juicios no son otra cosa que la historia y la vida misma de la Argentina y Latinoamérica y corresponde, si va a ser el reflejo de esa historia y de lo vivido, que esté todo en una audiencia oral; Alejada de los códigos y los formalismos, que están hechos por gente que está en escritorios, muy alejada de la realidad y que no tiene ni idea de lo que sucede, pequeños seres de laboratorio que elaboran formalmente esto, y que después hay que chocarse con la realidad. Llegó la pandemia y trajo la virtualidad, pero ya antes de la pandemia, el TOF N°4 había mostrado que son jueces distintos, sobre todo desde la presidencia, manejando con mucha humanidad este juicio, escuchando a las víctimas y dándole prioridad a que los familiares y el público quieren presenciar el juicio como afectados. El trato y la paciencia respetuosa para cada testimonio. Son jueces con los pies en la tierra para entender cómo han sido y cómo son las cosas. Con la pandemia el tribunal entendió que tenía que tomar medidas acorde a esta realidad: permitió la televisación del juicio para que la mayor cantidad de personas lo vieran. La posibilidad de que los familiares ingresaran al Zoom. Con esa frase que Rodríguez Eggers les dijo a muchos testigos: «Yo trabajo de juez, no soy juez», entendiendo la Justicia como un servicio público.

De la Contraofensiva a Vuelos de la Muerte

Mientras mira de reojo el otro monitor para saber en qué momento deberá ir de un dispositivo a otro, Llonto enlaza el juicio recién finalizado con el de los Vuelos de la Muerte que partieron desde Campo de Mayo, que amaga con convertirse en otro hito, por el enorme aporte testimonial que realizaron centralmente exconscriptos que fueron testigos involuntarios antes, valientes ahora, de la macabra metodología de exterminio, la más utilizada en esa guarnición militar durante el genocidio.

—LR: Cuando charlamos de las condenas con cárcel común, también generamos expectativas en los otros juicios ¿Cómo se maneja eso con los familiares?

—PL: No se pueden levantar expectativas con la conformación de un Tribunal, ojo con eso porque hay tribunales integrados idénticamente y que han resuelto de distinta manera situaciones que para nosotros eran similares. Así que en cada juicio las pruebas son las pruebas, y habrá que ver. En el juicio de los Vuelos (de la Muerte de Campo de Mayo), es indudable que la palabra de los conscriptos que sí vieron cosas va a tener un peso fuerte. La estrategia de la defensa es poner testigos que no vieron cosas. Ese confronte es, a esta altura, bastante absurdo, desarrollar una estrategia de esa manera, no es así cómo se prueban las cosas. Uno no prueba las cosas trayendo testigos que dicen: «No, yo no estaba, no pude ver, estaba en otro horario», sobre hechos que ocurrían en otro momento. Así que, ojalá que los indicios, las pruebas y todo lo que hay, que es bastante abundante, pueda determinar también la responsabilidad de este grupo de oficiales que dirigía el siniestro Batallón 601 de Aviación.

—LR: ¿Ustedes como querella de familiares qué penas van a pedir para los cinco imputados?

—PL: Como vienen las cosas creo que no corresponde otra que la pena máxima, que es la prisión perpetua. Todavía no lo hemos terminado de elaborar, estamos trabajando con la prueba, pero creo que vamos por la misma petición. Obviamente que aquí se trata de casos de homicidio, así que no hay otra posibilidad de pedir otra prueba. Pero bueno, los alegatos todavía están lejos, no sé cuántos meses faltan todavía de prueba testimonial. Hoy haremos un balance de la misma, después de la audiencia, para ver cuántos testigos están quedando y ya pensando en unos alegatos para el semestre que viene.El cuarto intermedio que nos daba la posibilidad de hablar con él termina y Llonto tiene que volver a la audiencia. En todo momento, en cada lugar que transita, el abogado y periodista Pablo Llonto lucha y exige Memoria, Verdad y Justicia.

Fuente: http://www.laretaguardia.com.ar/2021/06/contraofensiva-llonto.html





Fuente: Anred.org