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Desde el 17 de marzo, los empleados y las empleadas del Jacir Palace, un hotel de lujo en Belén situado junto a un campo de personas refugiadas, han estado en huelga. El hotel forma parte de la compañía Padico, presidida por Bashar Al Masri, dueño de la mayor fortuna en Palestina.

En marzo, el jefe anunció que iba a poner fin a sus contratos sin pagar ninguna compensación, en aplicación de una ley de emergencia relacionada con la pandemia de Covid-19. La ley palestina es muy desfavorable para los trabajadores y las trabajadoras, pero a pesar de todo prevé una compensación en función del tiempo trabajado. Algunas personas empleadas habían trabajado en el hotel durante décadas, y lo habían protegido durante la segunda intifada de los gases lacrimógenos y de la destrucción.

La huelga está apoyada por el comité popular y el centro juvenil de Aida, quienes han realizado una encomiable labor en favor de los y las habitantes durante los dos últimos años. Han organizado un hospital autogestionado para tratar a pacientes de Covid-19. El caso se presentará ante un tribunal en septiembre. Las organizaciones miembros de la Red Sindical Internacional de Solidaridad y de Luchas apoya las reivindicaciones de los y las huelguistas para volver al trabajo u obtener una compensación por despido improcedente.




Fuente: Laboursolidarity.org