September 3, 2021
De parte de SAS Madrid
119 puntos de vista


La pandemia ha abierto la posibilidad, yo dir铆a que la necesidad, de reenfocar algunos de los postulados que la ortodoxia econ贸mica daba por incuestionables. Uno de ellos es el que concierne con las pretendidas ventajas de la 鈥済lobalizaci贸n鈥, t茅rmino impreciso, un verdadero caj贸n de sastre, donde se ha instalado uno de los paradigmas sagrados del pensamiento conservador.

Los defensores de la globalizaci贸n han asegurado que los beneficios de la misma superaban ampliamente los costes, dibujando un panorama de suma positiva: m谩s competencia, m谩s mercados, m谩s disponibilidad, en cantidad y calidad, de bienes y servicios, posibilidad de complementar el ahorro interno a trav茅s de los movimientos financieros internacionales, m谩s y mejores puestos de trabajo y salarios m谩s elevados. 

Todo ello a condici贸n de que los gobiernos llevaran a cabo medidas decididamente comprometidas con la apertura externa de la actividad econ贸mica; esto significaba eliminar las barreras que pod铆an obstaculizar los flujos comerciales y las entradas y salidas de capitales financieros y productivos, y llevar a cabo pol铆ticas en el terreno salarial, presupuestario, medioambiental鈥 favorecedoras de la inserci贸n externa. Con esta argumentaci贸n, durante d茅cadas, ha prevalecido la ret贸rica del 鈥渢odos ganan鈥 en este proceso: pa铆ses, gobiernos, trabajadores y empresas.

Sin embargo, y esta es una primera precisi贸n importante, la globalizaci贸n realmente existente ha tenido poco que ver con ese espacio supuestamente compartido -esa tierra plana- que habr铆a posibilidades a todos los jugadores, especialmente a los que, comprometidos con el proceso globalizador, ten铆an econom铆as m谩s d茅biles. 

La realidad nos habla m谩s bien de un terreno de juego segmentado y desnivelado donde las grandes corporaciones y la industria financiera han fijado las reglas del partido, con unas instituciones globales -como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organizaci贸n Mundial de Comercio- que han defendido los intereses de esos grupos, donde las econom铆as  subdesarrolladas han sufrido un trato discriminatorio -por ejemplo, en materia comercial o de movimiento de personas- y se han visto obligadas a implementar pol铆ticas econ贸micas -muy beneficiosas para las elites globales, pero con un elevado coste social y productivo- con el objeto de subsanar los desequilibrios provocados precisamente por las estrategias internacionalizadoras.

Una globalizaci贸n que, por lo dem谩s, no ha proporcionado los logros que, a ojos de sus partidarios, la justificaban. La utilizaci贸n m谩s eficiente de los recursos, el aumento de la productividad, la obtenci贸n de ganancias competitivas y la realizaci贸n de transformaciones estructurales asociadas a las din谩micas globalizadoras deber铆an haberse traducido en un aumento de la 鈥渢arta de la riqueza鈥, reflejada en los avances del Producto Interior Bruto.

Ese plus, sin embargo, no se ha producido. Por el contrario, los a帽os de m谩s intensa globalizaci贸n han coincidido con un periodo de leve crecimiento, inferior al registrado en otras etapas del capitalismo; y algunas de las econom铆as m谩s din谩micas han sido precisamente las que m谩s se han distanciado del dogma globalizador. Igualmente, en el terreno de la convergencia los logros han sido escasos o inexistentes. De hecho, se han mantenido o se han ampliado sustanciales disparidades entre pa铆ses y regiones en el 谩mbito de las capacidades productivas, tecnol贸gicas y comerciales. 

Pero, desde otra perspectiva, que es muy importante tener en cuenta, hay que decir que la globalizaci贸n ofrece como balance un 鈥溍﹛ito clamoroso鈥. 

Lo ha sido para las grandes corporaciones, que han accedido a nuevos mercados, que han reforzado su posici贸n dominante frente a las organizaciones sindicales y los Estados nacionales, que han podido desplegar sus inversiones en un contexto de intensa competencia -reguladora y en materia salarial- entre los pa铆ses para atraerlas y que han practicado a discreci贸n la ingenier铆a contable y la opacidad fiscal para aumentar los beneficios del grupo. Con la permanente amenaza de las deslocalizaciones, han sometido a una intensa presi贸n a los trabajadores, institucionalizando la competencia entre ellos, a menudo entre los que pertenecen al mismo grupo corporativo. 

La din谩mica globalizadora tambi茅n ha sido un escenario muy propicio para el formidable crecimiento de la industria financiera, sustentada en la deuda, la desregulaci贸n y la volatilidad de los mercados, aprovechando los diferenciales en los tipos de inter茅s y las fluctuaciones en los tipos de cambio. 

La globalizaci贸n ha consolidado, en fin, el poder econ贸mico y pol铆tico de las oligarqu铆as, que han impuesto sus intereses en las instituciones y en los gobiernos, y que han recibido un trato privilegiado, tanto en los per铆odos de auge como de estancamiento. Y por supuesto ha permitido que los ricos, del norte y del sur, del este y del oeste, atesoren grandes fortunas. 

驴Debemos considerar todo esto como algo del pasado o, en todo caso, como un insignificante residuo en proceso de superaci贸n? Creo, sinceramente, que razonar de esa manera es un grave error. 

Es evidente que el escenario abierto por la pandemia ha puesto negro sobre blanco las fragilidades y consecuencias negativas de la globalizaci贸n. Resulta igualmente obvio que los actores -p煤blicos y privados- que operan en los mercados globales est谩n redefiniendo sus estrategias en un escenario inestable, en el que no cabe descartar otras epidemias y las consecuencias asociadas a las mismas, y de abierta disputa por los recursos disponibles, en un contexto de creciente escasez de recurso naturales, materiales y energ铆a. Es en este panorama donde hay que situar los movimientos hacia una cierta relocalizaci贸n de actividades o, si se quiere, a una parcial desglobalizaci贸n. 

Todav铆a es pronto para evaluar el alcance de estos procesos y las din谩micas, econ贸micas y pol铆ticas, a que dan lugar. Con todo, en mi opini贸n, algunas de las piezas fundamentales del proceso globalizador contin煤an muy presentes, tan fuertes o m谩s que antes de que irrumpiera la enfermedad. 

El poder corporativo se mantiene intacto o en aumento, la concentraci贸n de riqueza por parte de las elites globales sigue su curso y cada d铆a encontramos claras evidencias del sometimiento de gobiernos e instituciones a ese poder. Asimismo, la l贸gica econ贸mica basada en el extractivismo, la competitividad, la competencia entre naciones y trabajadores y la deuda como motor de la econom铆a contin煤an inspirando las agendas pol铆ticas.

Enfrentar ese entramado de intereses y din谩micas con propuestas e iniciativas -a escala local, estatal, europea y global-, poniendo lo p煤blico, la equidad, la sostenibilidad y la intervenci贸n social en el centro de todo es la clave para abrir un escenario verdaderamente transformador.

Fuente: https://fernandoluengo.wordpress.com/2021/09/02/pandemia-y-globalizacion-2/#more-1231

Enlace relacionado Rebeli贸n.org 03/08/2021.




Fuente: Sasmadrid.org