October 30, 2021
De parte de La Haine
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El caos desdichado de la modernidad donde se mezclan asesinos de las SS nazis con el papa polaco formando anteojos con sus manos para observar el mundo

La muestra dedicada a Paolo Gasparini en el KBr barcelon茅s es el itinerario de una existencia dedicada a la fotograf铆a y al compromiso con su tiempo, y el legado de su viaje de casi nueve d茅cadas desde que empez贸 a mirar el mundo en los a帽os desmesurados y crueles de Mussolini.

M谩s de trescientas fotograf铆as se inician con un gran cartel mural que muestra una figura que forma con su mano una visera sobre los ojos para observar un avi贸n que se aleja, como si fuera su propia vida, la de un italiano de Gorizia (muy cerca de la 脷dine de Tina Modotti) que hizo de Venezuela su hogar, aunque su mirada abarca toda Am茅rica Latina, con fogonazos de otras tierras.

Gasparini fue disc铆pulo de Paul Strand, y aprecia mucho el trabajo de Cartier-Bresson. Le han influido tambi茅n William Klein, Walker Evans, Robert Frank, el cine de Eisenstein, Tina Modotti, el imaginario de las revoluciones del siglo XX, el neorrealismo que mostr贸 la Italia pobre de su infancia. En Cuba, conoci贸 a Joris Ivens, Agn猫s Varda, Chris Marker.

Trabaj贸 para la UNESCO, capt贸 miles de escenas, las mezcl贸 con voces, m煤sica y textos, creando fotomurales y fotolibros que aportaban una mirada y una propuesta para la acci贸n y la vida, proyecciones audiovisuales que parecen traer una ef铆mera luz de mariposas y el caos desdichado de la modernidad donde se mezclan asesinos de las SS nazis con el papa polaco formando anteojos con sus manos para observar el mundo, ni帽as en bicicleta y transe煤ntes perdidos en el hormig贸n del m谩s feroz capitalismo.

Se vende esta casa. Caracas, 1968.

Lleg贸 a Cuba en 1961 y vivi贸 all铆 m谩s de cuatro a帽os, con el entusiasmo revolucionario, recorriendo La Habana con una Rolleiflex de 35 mm para acompa帽ar al texto de Alejo Carpentier sobre la ciudad de las columnas, mientras su amigo Paul Strand le enviaba pel铆cula Kodak desde Par铆s, exiliado de la caza de brujas en EEUU.

Algunas de sus im谩genes inolvidables est谩n registradas entonces: la escena donde dos j贸venes cubanas sonr铆en saludando al futuro; est谩n tambi茅n en libros: Para verte mejor, Am茅rica Latina, donde aparecen los campesinos y trabajadores de los Andes, indios y gitanos, la dureza de la vida en ciudades descompuestas, epifan铆as con grandes im谩genes, y la pobreza y la dignidad: esa que vemos en la familia de la refiner铆a de Amuay, tomada en 1956 en la pen铆nsula venezolana de Paraguan谩; los ni帽os descalzos y desnudos, hijos de Bol铆var, en la sider煤rgica del Orinoco en 1955, el grupo de ni帽os con su madre que Gasparini retrata en 1993 en el Cojoro de Zulia, casi en la frontera colombiana.

Volvi贸 a Cuba en los amargos a帽os noventa, cuando la isla viv铆a el peor momento bajo el bloqueo norteamericano, el per铆odo especial forzado por la desaparici贸n de la Uni贸n Sovi茅tica. Sus im谩genes captan entonces los duros momentos de la penuria, la decepci贸n, los rostros cansados, el retrato de Julio Antonio Mella a punto de caer en la sala de vistas de un tribunal habanero.

Toda su obra est谩 ligada al compromiso pol铆tico, al deseo de articular un discurso que organiza en contrastes, en series; de figuras en las calles, con guerrilleros cubanos protagonizando la historia, de pobres de Venezuela, Brasil o Nueva York, con la punzante denuncia de la vida en el capitalismo y las mentiras servidas por la fascinaci贸n publicitaria. Gasparini deja en Karakaracas su m谩s de medio siglo de vida en la capital venezolana; en El suplicante, cuatro d茅cadas de viajes mexicanos, y en Andata e ritorno, el testimonio de su mirada entre Europa y Am茅rica a lo largo de sesenta a帽os.

Declara ahora [lamentablemente] su decepci贸n por el rumbo de Cuba, pero insiste en el discurso que contienen sus fotograf铆as, hechas para reflexionar, dice, sobre la 芦amarga realidad que vivimos, cada vez peor禄. Parecen palabras de un militante cansado, porque el humilde barro de la historia est谩 hecho tambi茅n de decepciones; tal vez inevitables para alguien atrapado en el drama de los 茅xodos de pobres expulsados por la guerra o el acoso estadounidense, pero Am茅rica Latina, que ha padecideo las dictaduras militares impuestas por Washington, no ser铆a mejor sin la existencia de la revoluci贸n cubana, viva pese a los achaques, al bloqueo, e incluso a las resistencias internas a formular un nuevo horizonte que asegure el futuro del socialismo cubano.

Al salir, como si fuera un mensaje, me di cuenta de que el aviso musical que anuncia las paradas del autob煤s D20 del litoral eran notas de la sinton铆a de Radio Mosc煤 que se escuchaban con sigilo en las noches del franquismo.

Una mirada sobre el mundo. Los 脕ngeles, 1997.

Campa帽a electoral de lujo. Caracas, 1968.

26 de julio. La Habana, 1961.

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Fuente: Lahaine.org