July 27, 2021
De parte de Lobo Suelto
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Cualesquiera que sean las pseudotolerancias de que haga alarde, el orden capitalista bajo todas sus formas (familia, escuela, f谩bricas, ej茅rcito, c贸digos, discursos鈥) contin煤a sometiendo toda la vida deseante, sexual y afectiva a la dictadura de su organizaci贸n totalitaria fundada sobre la explotaci贸n, la propiedad, el poder masculino, la ganancia, el rendimiento鈥

Sin descansar, contin煤a su sucia tarea de castraci贸n, aplastamiento, tortura y cuadriculado del cuerpo para inscribir sus leyes en nuestras carnes, para clavar en el inconsciente sus aparatos de reproducci贸n de la esclavitud.

A base de retenciones, estasis, lesiones o neurosis, el Estado capitalista impone sus normas, fija sus modelos, imprime sus rasgos, distribuye sus roles, difunde sus programas鈥 Mediante todas las v铆as de acceso que tiene nuestro organismo, sumerge dentro de lo m谩s profundo de nuestras v铆sceras sus ra铆ces mortales, confisca nuestros 贸rganos, desv铆a nuestras funciones vitales, mutila nuestros goces, somete todas las producciones vividas al control de su administraci贸n patibularia. Hace de cada individuo un lisiado, cortado de su propio cuerpo, ajeno y extra帽o a sus deseos.

Con ayuda de una gran cantidad de terror social que es vivido como culpabilidad individual, las fuerzas de ocupaci贸n capitalista, con su sistema cada vez m谩s refinado de agresi贸n, est铆mulo y chantaje, se ensa帽an en reprimir, excluir y neutralizar todas las pr谩cticas deseantes que no tengan por efecto reproducir las formas de la dominaci贸n.

Es as铆 que se prolonga indefinidamente el reino milenario del goce desdichado, del sacrificio, de la resignaci贸n, del masoquismo instituido, de la muerte: el reino de la castraci贸n que produce al 鈥渟ujeto鈥漑2] culpable, neur贸tico, laborioso, sumiso, explotable.

Este a帽ejo mundo, que por todas partes apesta a cad谩ver, a nosotros nos horroriza y hemos decidido tomar la lucha revolucionaria contra la opresi贸n capitalista all铆 donde est谩 lo m谩s profundamente arraigada: en lo vivo de nuestro CUERPO.

Es el espacio de este cuerpo con todo lo que produce de deseos lo que nosotros queremos liberar de la influencia 鈥渆xtranjera鈥. Es en este lugar que nosotros queremos 鈥渢rabajar鈥 por la liberaci贸n del espacio social. Entre ambos no existe ninguna frontera. yo me oprimo porque yo es el producto de un sistema de opresi贸n extendido a lo largo de todas las formas de lo vivido.

La 鈥渃onsciencia revolucionaria鈥 es una mistificaci贸n siempre que no pase por el 鈥渃uerpo revolucionario鈥, el cuerpo productor de su propia liberaci贸n.

Son las mujeres en rebeli贸n contra el poder masculino 鈥攊mplantado desde hace siglos en sus propios cuerpos鈥, los homosexuales en rebeli贸n contra la normalidad terrorista, los 鈥渏贸venes鈥 en rebeli贸n contra la autoridad patol贸gica de los adultos, quienes han comenzado a abrir colectivamente el espacio del cuerpo a la subversi贸n, y el espacio de la subversi贸n a las exigencias inmediatas del cuerpo.

Son ellas y son ellos quienes han comenzado a desafiar el modo de producci贸n de los deseos, las relaciones entre el goce y el poder, el cuerpo y el sujeto, tal como funcionan en todas las esferas de la sociedad capitalista, al igual que en los grupos militantes.

Son ellas y son ellos quienes han hecho quebrar definitivamente la vieja separaci贸n que separa 鈥渓a pol铆tica鈥 de la realidad vivida, para el m谩ximo beneficio tanto de los administradores de la sociedad burguesa como de aquellos que pretenden representar a las masas y hablar en su nombre.

Son ellas y son ellos quienes han abierto los caminos de la gran sublevaci贸n de la vida contra las instancias mortales que no cesan de insinuarse en nuestro organismo, para someter cada vez m谩s sutilmente la producci贸n de nuestras energ铆as, de nuestros deseos y de nuestra realidad a los imperativos del orden establecido.

Es as铆 que resulta trazada una nueva l铆nea de ruptura, una nueva l铆nea de enfrentamiento m谩s radical y definitiva, a partir de la cual se redistribuyen necesariamente las fuerzas revolucionarias.

Ya no podemos soportar que se nos robe nuestra boca, nuestro ano, nuestro sexo, nuestros nervios, nuestros intestinos, nuestras arterias鈥 para hacer de ellos las piezas y los engranajes de la sucia mec谩nica de producci贸n del capital, la explotaci贸n y la familia.

Ya no podemos permitir que se hagan de nuestras mucosas, nuestra piel y todas nuestras superficies sensibles, unas zonas ocupadas, controladas, reglamentadas y prohibidas.

Ya no podemos soportar que nuestro sistema nervioso sirva de retransmisor al sistema de explotaci贸n capitalista, estatal y patriarcal, ni que nuestro cerebro funcione como una m谩quina de suplicios programada por el poder que nos cerca.

Ya no podemos sufrir el soltarnos, retener nuestras cogidas, nuestra mierda, nuestra saliva, nuestras energ铆as, todo esto conforme a las prescripciones de la ley y sus peque帽as transgresiones controladas: nosotros queremos hacer volar en pedazos al cuerpo fr铆gido, encarcelado y mortificado que el capitalismo no cesa de querer construir con los desechos de nuestro cuerpo viviente.

Este deseo de liberaci贸n fundamental, que permite introducirnos a una pr谩ctica revolucionaria, llama a que salgamos de los l铆mites de nuestra 鈥減ersona鈥, a que trastornemos en nosotros mismos al 鈥渟ujeto鈥 y a que salgamos de la sedentariedad, del 鈥渆stado civil鈥, para atravesar los espacios del cuerpo sin fronteras y vivir as铆 en la movilidad deseante m谩s all谩 de la sexualidad, m谩s all谩 de la normalidad, de sus territorios, de sus agendas.

Es en este sentido que algunos de nosotros hemos sentido la necesidad vital de liberarnos en com煤n de la influencia que las fuerzas de aplastamiento y de captaci贸n del deseo han ejercido y ejercen sobre cada uno de nosotros en particular.

Todo aquello que hemos vivido sobre el modo de la vida personal, 铆ntima, lo hemos tratado de abordar, explorar y vivir colectivamente. Nosotros queremos derrumbar el muro de concreto que separa, en inter茅s de la organizaci贸n social dominante, el ser del parecer, lo dicho de lo no-dicho, lo privado de lo social.

Hemos comenzado a descubrir juntos toda la mec谩nica de nuestras atracciones, de nuestras repulsiones, de nuestras resistencias, de nuestros orgasmos, a llevar al conocimiento com煤n el universo de nuestras representaciones, de nuestros fetiches, de nuestras obsesiones, de nuestras fobias. 鈥淟o inconfesable鈥 ha devenido, para nosotros, materia de reflexi贸n, de difusi贸n y de explosiones pol铆ticas, en el sentido en que la pol铆tica manifiesta, dentro del campo social, las aspiraciones irreductibles de 鈥渓o viviente鈥.

Hemos decidido romper el insoportable secreto que el poder hace caer sobre todo cuanto toca al funcionamiento real de las pr谩cticas sensuales, sexuales y afectivas, as铆 como lo hace caer sobre el funcionamiento real de toda pr谩ctica social que produce o reproduce las formas de la opresi贸n.

Destruir la sexualidad

Al explorar en com煤n nuestras historias individuales, hemos podido valorar hasta qu茅 punto toda nuestra vida deseante estaba dominada por las leyes fundamentales de la sociedad estatal, burguesa, capitalista de tradici贸n judeocristiana, y, en realidad, subordinada a sus reglas de eficiencia, de plusval铆a y de reproducci贸n. Al confrontar nuestras experiencias singulares, sin importar qu茅 tan 鈥渓ibres鈥 hayan podido parecernos, nos hemos percatado de que no dej谩bamos de conformarnos a los estereotipos de la sexualidad oficial, la cual reglamenta todas las formas de lo vivido y extiende su administraci贸n desde las camas matrimoniales hasta las habitaciones de burdeles, pasando por los ba帽os p煤blicos, las pistas de baile, las f谩bricas, los confesionarios, las sex shop, las prisiones, los colegios, los autobuses, las casas de org铆as, etc鈥 etc鈥

Para nosotros, esta sexualidad oficial, esta sexualidad a secas, no conlleva a un problema en torno a si queremos acondicionarla, como quien acondiciona sus condiciones de detenci贸n. Se trata de destruirla, de suprimirla, porque no es otra cosa que una m谩quina para castrar y recastrar indefinidamente, una m谩quina para reproducir en todo ser, en todo tiempo, en todo lugar, las bases del orden esclavista. La 鈥渟exualidad鈥 es una monstruosidad, as铆 sea en sus formas restrictivas o en sus formas llamadas 鈥減ermisivas鈥, y est谩 claro que el proceso de 鈥渓iberalizaci贸n鈥 de las costumbres y de 鈥渆rotizaci贸n鈥 promocional de la realidad social organizada y controlada por los administradores del capitalismo 鈥渁vanzado鈥, no tienen otro objetivo que hacer m谩s eficaz la funci贸n reproductora de la libido oficial. Lejos de reducir la miseria sexual, estos tr谩ficos no hacen m谩s que alargar el campo de las frustraciones y de la 鈥渃arencia鈥, la cual permite la transformaci贸n del deseo en necesidad compulsiva de consumir a la vez que asegura la 鈥減roducci贸n de la demanda鈥, motor de la expresi贸n capitalista. De la 鈥渋nmaculada concepci贸n鈥 a la puta publicitaria, del deber conyugal a la promiscuidad voluntarista de las org铆as burguesas, no existe ninguna ruptura. Es la misma censura lo que est谩 obrando. Es la misma masacre del cuerpo deseante lo que se perpet煤a. Simple cambio de estrategia.

Lo que nosotros queremos, lo que nosotros deseamos, es reventar la pantalla de la sexualidad y sus representaciones para conocer la realidad de nuestro cuerpo, de nuestro cuerpo viviente.

Eliminar el adiestramiento

A este cuerpo viviente lo queremos liberar, descuadricular, desbloquear, descongestionar, para que se libere en s铆 mismo todas las energ铆as, todos los deseos y todas las intensidades aplastadas por el sistema social de inscripci贸n y de adiestramiento.

Queremos recuperar el pleno ejercicio de cada una de nuestras funciones vitales con su potencial integral de placer.

Queremos recuperar las facultades que son verdaderamente elementales como el placer de respirar, literalmente asfixiado por las fuerzas de opresi贸n y de contaminaci贸n; el placer de comer y de digerir, perturbado por el ritmo del rendimiento y el repugnante alimento producido y preparado seg煤n los criterios de la rentabilidad mercantil; el placer de cagar y el goce del culo sistem谩ticamente masacrado por el adiestramiento intrusivo de los esf铆nteres, mediante el cual la autoridad capitalista inscribe incluso en la carne sus principios fundamentales (relaciones de explotaci贸n, neurosis de acumulaci贸n, m铆stica de la propiedad y de la limpieza, etc.); el placer de masturbarse alegremente sin verg眉enza y sin angustia, ni por carencia o compensaci贸n, sino por el placer de masturbarse; el placer de vibrar, de murmurar, de hablar, de caminar, de moverse, de expresarse, de delirar, de cantar, de jugar con el cuerpo de todas las maneras posibles. Queremos recuperar el placer de producir el placer y de crear, despiadadamente mermado por los aparatos educativos encargados de fabricar trabajadores (consumidores obedientes).

Liberar las energ铆as

Queremos abrir nuestro cuerpo al cuerpo del otro y de los otros, dejar pasar las vibraciones, circular las energ铆as y combinarse los deseos para que todos y cada uno puedan dar libre curso a todas sus fantas铆as y a todos sus 茅xtasis, para que puedan vivirse al fin sin culpabilidad, sin inhibici贸n, todas las pr谩cticas voluptuosas individuales, duales o plurales que tenemos imperiosamente necesidad de vivir para que nuestra realidad cotidiana no sea esta lenta agon铆a que la civilizaci贸n capitalista y burocr谩tica impone como modelo de existencia a aquellos que ella enrola. Queremos extirpar de nuestro ser el tumor maligno de la culpabilidad, ra铆z milenaria de todas las opresiones.

Conocemos, evidentemente, los formidables obst谩culos que tendremos que vencer para que nuestras aspiraciones no sean 煤nicamente el sue帽o de una peque帽a minor铆a de marginados. Conocemos en particular que la liberaci贸n del cuerpo, de las relaciones sensuales, sexuales, afectivas y ext谩ticas, est谩 indisolublemente ligada a la liberaci贸n de las mujeres y a la desaparici贸n de todas las formas de categor铆as sexuales. La revoluci贸n del deseo pasa por la destrucci贸n del poder masculino y de todos los modelos de comportamiento y de emparejamiento que aqu茅l imponga, as铆 como pasa por la destrucci贸n de todas las formas de la opresi贸n y de normalidad.

Queremos acabar con los roles y las identidades distribuidos por el Falo.

Queremos acabar con toda forma de asignaci贸n a una residencia sexual. Queremos que ya no haya entre nosotros hombres y mujeres, homosexuales y heterosexuales, poseedores y pose铆dos, mayores y menores, amos y esclavos, sino humanos transexuados, aut贸nomos, m贸viles y m煤ltiples; seres con diferencias variables, capaces de intercambiar sus deseos, sus goces, sus 茅xtasis y sus ternuras, sin tener que hacer funcionar alg煤n sistema de plusval铆a, alg煤n sistema de poder, si no es a modo de juego.

Partiendo del cuerpo, del cuerpo revolucionario como espacio productor de intensidades subversivas y como lugar donde se ejercen al final de cuentas todas las crueldades de la opresi贸n, conectando la pr谩ctica pol铆tica a la realidad de este cuerpo y sus funcionamientos, buscando colectivamente todas las v铆as de su liberaci贸n, producimos ya una nueva realidad social en la que el m谩ximum de 茅xtasis se combina con el m谩ximum de consciencia. 脡sta es la 煤nica v铆a que puede darnos los medios para luchar directamente contra la influencia del Estado capitalista all铆 donde se ejerce directamente. 脡ste es el 煤nico paso que puede hacernos realmente fuertes contra un sistema de dominaci贸n que no cesa de desarrollar su poder, de debilitar, de fragilizar, a cada individuo para constre帽irlo a suscribir sus axiomas. Para adherirlo al orden de los perros.

(Traducci贸n del franc茅s: Alan Esbri Cruz)

[1] Escrito publicado originalmente de manera an贸nima en la revista francesa Recherches n掳 12, 1973, edici贸n consagrada a una 鈥済ran enciclopedia de las homosexualidades鈥 titulada 鈥淭res mil millones de perversos鈥, en la que participaron Gilles Deleuze, Michel Foucault, Jean Genet, Guy Hocquenghem, Daniel Gu茅rin, Jean-Paul Sartre, entre otros. El gobierno franc茅s decomis贸 y destruy贸 los ejemplares de la revista y tom贸 cargos contra F茅lix Guattari, director de la publicaci贸n, acus谩ndolo de 鈥渁frontar a la decencia p煤blica鈥. [N. del T.

[2] Sujet significa en franc茅s tanto 鈥渟煤bdito鈥 como 鈥渟ujeto鈥. [N. del T.]




Fuente: Lobosuelto.com