March 8, 2021
De parte de Paco Salud
313 puntos de vista



PARA
ELLAS, LAS OLVIDADAS

Mujeres
Libres de Espa帽a 1936-1939: Cuando florecieron las rosas de fuego

Nelson
M茅ndez P.

Departamento
de Ense帽anzas Generales, Ciclo B谩sico, Facultad de Ingenier铆a,

Universidad
Central de Venezuela Caracas

A
Concha Lia帽o, que construy贸 la utop铆a y la lleva en la mirada

Resumen:

En
la d茅cada de 1930, en una dram谩tica coyuntura dominada por la Guerra Civil,
existi贸 en Espa帽a la Agrupaci贸n de Mujeres Libres, iniciativa de organizaci贸n
femenina radical de masas como no ha habido otra en el 谩mbito iberoamericano,
tanto por su desarrollo cuantitativo como porque ha sido la expresi贸n m谩s
acabada de los v铆nculos hist贸ricos entre feminismo y anarquismo. Se expone aqu铆
el proceso social, pol铆tico y cultural que rode贸 a dicha organizaci贸n,
apuntando las circunstancias de su aparici贸n y desarrollo, su ideario
espec铆fico para la emancipaci贸n de la mujer por la mujer, y lo m谩s resaltante
de su acci贸n concreta. Se rescata la importancia de esa experiencia, por lo
general desconocida o toscamente malinterpretada, como hito pionero e
inspirador para el feminismo radical contempor谩neo.

Se
ha dicho que la historia la escriben los vencedores, pero m谩s importante a煤n es
que por mucho tiempo ha sido escrita fundamentalmente por varones que se
precian de realistas, as铆 que ocuparse de unas fantasiosas mujeres derrotadas
pasa por tema de poca entidad como para que investigadores serios se dignen
examinarlo. Por ello, en lo dedicado a la Guerra Civil de Espa帽a (1936-1939),
probablemente el evento hist贸rico del Siglo XX sobre el cual se ha producido
m谩s abundante documentaci贸n en lengua castellana dentro y fuera del mundo
acad茅mico, las consideraciones acerca de la Agrupaci贸n de Mujeres Libres (en
adelante indicada como MM. LL.) y sus huellas en el proceso social ib茅rico de
aquel per铆odo por lo general son inexistentes del todo, cuando m谩s reducidas a
escuetas menciones de clich茅 tipo “peque帽o grupo de feministas
rom谩nticas” o “secci贸n de mujeres de las organizaciones anarquistas
ya existentes” – y al limbo de las notas al pie de p谩gina.

De
hecho, en la indagaci贸n de fuentes para preparar este texto, que gracias a
Internet puede ser hoy d铆a bastante prolija y permite verificar lo existente en
fondos documentales como los de la Biblioteca del Congreso en Estados Unidos y
las Bibliotecas Nacionales de Espa帽a, Francia y otros pa铆ses, no encontramos
referencia a ning煤n producto acad茅mico originalmente escrito en castellano,
como art铆culo en revista arbitrada, tesis de pregrado o de postgrado dedicado
espec铆ficamente al tema, aunque si localizamos un libro que a pesar de
titularse “El Feminismo Ib茅rico” y ser escrito por una docente
universitaria catalana (1), no menciona en sus 150 p谩ginas a MM. LL., a ninguna
de las tantas y visibles militantes libertarias espa帽olas por los derechos de
la mujer, y ni siquiera al anarquismo. Apenas se pudo consultar la versi贸n
resumida de un trabajo acad茅mico en italiano [Giambelli, 1998] y una tesis de
doctorado originalmente en ingl茅s [Ackelsberg, 1998]. Ello a pesar de que se han
publicado recopilaciones muy completas de fuentes primarias y testimonios
detallados de muchas protagonistas, a saber: el # 4 del bolet铆n EL NOI [1996],
Iturbe [1974], Lia帽o [1999a], Lia帽o y otras [1999b] y Nash [1975]; aparte de
ser nada menos que el primer movimiento feminista radical de aut茅ntica base
popular en el 谩mbito iberoamericano, precursor en la lucha por reivindicaciones
que despu茅s de tantos a帽os conservan plena vigencia, con el extraordinario
m茅rito de iniciar con coraje la construcci贸n de utop铆as en un entorno de enorme
atraso social y cultural del cual la mujer era v铆ctima por excelencia.

* Las ra铆ces de MM. LL.

Un
profundo v铆nculo entre feminismo y anarquismo se establece desde los or铆genes
de ambas corrientes, luego de la Revoluci贸n Francesa y en los comienzos del
capitalismo industrial en Europa Occidental, de manera que en precursoras como
la inglesa Mary Wollstonecraft (1759-1797) (2) o la francesa de ascendencia
peruana Flora Trist谩n (1803-1844) se evidencia afinidad con las mismas
tendencias sociopol铆ticas e intelectuales que en el segundo tercio del Siglo
XIX, con Pierre J. Proudhon y Mijail Bakunin como sus figuras m谩s destacadas,
dar铆an pie al ideal socialista libertario moderno.

Cuando
hacia el 煤ltimo cuarto del Siglo XIX y primeras d茅cadas del Siglo XX, el
anarquismo se estructura como una opci贸n te贸rico-pr谩ctica bien diferenciada del
marxismo y otras corrientes radicales, mujeres como la francesa Louise Michel
(1830-1905), la inglesa Charlotte Wilson (1854-1944), las norteamericanas Lucy
Parsons (1853-1942) y Voltairine De Cleyre (1866-1912), la jud铆a rusa Emma
Goldman (1869-1940), las italianas Leda Rafanelli (1880-1971) y Virgilia
D鈥橝ndrea (1890-1933), la hispano-argentina Juana Rouco (1889-1969), la
puertorrique帽a Luisa Capetillo (1879-1922) y la brasilera Mar铆a Lacerda de
Moura (1887-1945), entre muchas otras, representan toda una riqueza de pensamiento
y acci贸n que se tradujo en la constituci贸n de un feminismo libertario
espec铆fico. Por supuesto en Espa帽a, donde el ideal 谩crata arraig贸 como en
ning煤n otro lugar, 茅ste tendr谩 muy pronto expositoras destacadas que comenzaron
a divulgar el ideario anarcofeminista y a enriquecerlo con sus aportes [v茅ase
Garc铆a-Maroto, 1996], como Bel茅n S谩rraga (1873-1951), Teresa Claramunt
(1862-1931) y Teresa Ma帽茅 o “Soledad Gustavo” (1865-1939), esta
煤ltima madre de Federica Montseny (1905-1994), que ser铆a la mujer de trayectoria
m谩s resaltante en el anarquismo espa帽ol de la decisiva d茅cada de 1930 (3).

Desde
su fundaci贸n, ocurrida en 1910, la Confederaci贸n Nacional del Trabajo – CNT,
central sindical orientada por el anarquismo y fuerza fundamental en el
movimiento obrero espa帽ol en las primeras d茅cadas del Siglo XX – hab铆a tenido
afiliaci贸n femenina y reconocido el derecho de las mujeres a su libertad
econ贸mica y a salario igual que el hombre, pero poco o nada se plante贸 por
mucho tiempo como iniciativas de lucha espec铆fica en relaci贸n a ellas, pues
apenas es a fines de los a帽os de 1920 y comienzos de los 30 cuando la presencia
femenina empieza a hacerse m谩s notoria en el espacio laboral de las empresas
capitalistas hisp谩nicas; adem谩s que con la concesi贸n a las mujeres del derecho
al voto (octubre de 1931) a poco de establecerse la II Rep煤blica, se gener贸 una
din谩mica pol铆tica y cultural que abr铆a nuevas posibilidades para la
participaci贸n de las mujeres en la lucha social..

En
esa circunstancia es que en 1934 se funda en Barcelona el Grupo Cultural
Femenino, n煤cleo pionero de articulaci贸n femenina dentro de la CNT, al tiempo
que otras instancias del movimiento 谩crata peninsular como los ateneos
libertarios y las revistas GENERACI脫N CONSCIENTE (luego rebautizada como ESTUDIOS)
y REVISTA BLANCA, procuran atraer a sus filas a mujeres provenientes del
reducido sector de las espa帽olas con alguna formaci贸n acad茅mica (4). El
objetivo inicial, en ambas vertientes, era alentar a m谩s mujeres a acercarse al
ideal libertario, pero la acelerada din谩mica que se puso en marcha con el
estallido de la guerra civil (19 de julio de 1936), impuls贸 a una r谩pida
unificaci贸n de esfuerzos y a evolucionar a un planteamiento feminista muy
activo, que tuvo la virtud de calar en muchas mujeres de los sectores populares
y todav铆a hoy nos resulta inspirador.

El
grupo que pol铆tica e intelectualmente propugnaba las perspectivas feministas
m谩s consecuentes estaba en Madrid, con la escritora Luc铆a S谩nchez Saornil
(1895-1970), la abogada y educadora Mercedes Comaposada Guill茅n (1901-1994) y
la m茅dica Amparo Poch y Gasc贸n (1902-1968). Desde esa ciudad, el 2 de mayo de
1936, sale a la calle el primer n煤mero de la revista MUJERES LIBRES, con 13
ediciones publicadas hasta 1938, donde se recoger铆a lo esencial de las ideas
que impulsaban a este colectivo y de las acciones que emprendi贸 en medio de las
complejas circunstancias de la Guerra Civil, adem谩s del esfuerzo para entonces
in茅dito en el 谩mbito de habla castellana de hacer una publicaci贸n donde todos
los textos y buena parte del componente gr谩fico eran creaci贸n femenina (5).

El
nombre de esa revista lo tomar谩 poco m谩s adelante la organizaci贸n espec铆fica
que constituir铆an las mujeres anarquistas desde septiembre de ese a帽o en las
zonas liberadas del fascismo, a煤n cuando el congreso que formaliz贸 su fundaci贸n
(que fue el 煤nico que pudieron realizar) ocurri贸 en agosto de 1937 en Valencia.
Para la creaci贸n de esta agrupaci贸n como un colectivo con significaci贸n social
real, las m谩s dedicadas activistas fueron mujeres provenientes del ambiente
anarcosindicalista de Catalu帽a, como Soledad Estorach (1915-1993), Pepita
Carpena (1919- ), Sara Berenguer (1919- ), Pepita Estruch (1920- ), Mar铆a
Jim茅nez, Concha P茅rez (1915- ) y Concha Lia帽o (1919- ), pero no hay que olvidar
a otras destacadas animadoras de ese proceso como Lola Iturbe (1902-1990),
Carmen Conde (1907-1996), Pilar Grangel (1893-1987), Isabel Mesa (1913-2002),
脕urea Cuadrado (1900-1969), Pura P茅rez (1919-1995), Suceso Portales
(1904-1999), Concha Guill茅n (1919- ) y Antonia Fontanillas (1917- ). El
esfuerzo de todas las mencionadas y muchas otras se tradujo en una organizaci贸n
que lleg贸 a contar con 147 agrupaciones locales 鈥 con un m铆nimo de 10 afiliadas
cada una – y, seg煤n la cautelosa estimaci贸n de Nash [1975: 16] que rebaj贸 25%
de la cifra que MM. LL. dio a conocer entonces, congregaba unas 21000 mujeres
en 1937, con evidente presencia pol铆tica y cultural en regiones como Catalu帽a,
Arag贸n y Valencia. Incluso hay referencias a que se constituyeron agrupaciones
de MM. LL. en el exterior, concretamente en Argentina, B茅lgica, Estados Unidos,
Francia, Gran Breta帽a, Holanda y Polonia.

* Lo espec铆fico en las ideas de MM. LL.

El
feminismo hispano anterior al nacimiento de MM. LL. era un movimiento que
expresaba visiones y objetivos de sectores de clase media, con 茅nfasis en el
logro paulatino de los derechos pol铆ticos y en ir disminuyendo lo m谩s absurdo
de una tradici贸n espiritual y jur铆dica mis贸gina, ocup谩ndose relativamente poco
de la discriminaci贸n social, educativa y cultural que padec铆an las espa帽olas
obreras y campesinas. La aparici贸n de este colectivo libertario marca una
ruptura con esas limitadas experiencias previas, as铆 como con el esfuerzo
paralelo en el tiempo de comunistas, socialistas y falangistas de crear las secciones
femeninas de los respectivos partidos, concebidas como meras correas de
transmisi贸n para llevar consignas y ordenes a un sector de la poblaci贸n para el
que no se defin铆an pol铆ticas espec铆ficas y que en lo esencial deb铆a someterse a
la direcci贸n partidista, integrada siempre por varones, si acaso con alguna
mujer que aceptara esa dominaci贸n de g茅nero. Al respecto, hasta el mismo nombre
de Mujeres Libres enuncia una perspectiva te贸rico-pr谩ctica fundamentalmente
distinta a lo que expresaba, por ejemplo, la Asociaci贸n de Mujeres
Antifascistas controlada por el Partido Comunista, en cuya denominaci贸n ya se
apunta que los objetivos espec铆ficamente femeninos son secundarios en la
estrategia partidista de constituir 鈥 y controlar – un frente popular antifascista.

A
pesar de la afluencia de activistas provenientes de las otras instancias del
movimiento libertario (CNT, Federaci贸n Anarquista Ib茅rica – FAI – , Juventudes
Libertarias, los ateneos libertarios), desde el principio MM. LL. funcion贸 de
modo aut贸nomo, sin subordinarse a ninguna de las estructuras previamente
existentes, pues se consideraba que la organizaci贸n separada permitir铆a una
acci贸n m谩s eficaz en los temas que particularmente concern铆an a la mujer, ya
que s贸lo con la acci贸n femenina autogestionada se podr铆a adquirir la confianza
y capacidad para participar como iguales a los hombres en la tarea de construir
un mundo mejor. Esto se explicaba as铆 en la revista MUJERES LIBRES: “No
luchamos contra los hombres, No pretendemos sustituir el dominio masculino por
el femenino. Es necesario trabajar y luchar juntos pues sino nunca tendremos la
revoluci贸n social. Pero necesitamos nuestra propia organizaci贸n para luchar por
nosotras mismas” [citado en Lia帽o y otras, 1999b: 18]. Esa misma autonom铆a
se manifest贸 en las relaciones con otras organizaciones de mujeres del campo
republicano, a las que repetidamente se tuvo que aclarar que MM. LL. no estaba
dispuesta a limitar su acci贸n en pro de transformar radicalmente la condici贸n
femenina, en aras de compromisos pol铆ticos coyunturales como el de la
“unidad antifascista”.

 

MM.
LL. compart铆a sin duda la estrategia anarcosindicalista de lucha de clases y la
visi贸n comunista libertaria de la CNT y la FAI (6), pero entend铆a que en ese
marco cab铆a desarrollar sus objetivos organizacionales espec铆ficos, resumidos
en dos consignas: capacitaci贸n y captaci贸n. Lo primero se refer铆a al trabajo
educativo, para ayudar a las mujeres obreras y campesinas a superar las enormes
carencias de instrucci贸n formal que padec铆an, lo cual era condici贸n b谩sica para
acceder a lo segundo, pues las mujeres que se superaban a trav茅s de la
educaci贸n podr铆an incorporarse y participar activamente en ese proceso de
transformaci贸n social profunda impulsado por el movimiento libertario espa帽ol
en las 谩reas donde ten铆a predominio (particularmente en Catalu帽a y Arag贸n).

Como
propuestas para modificar a corto plazo la situaci贸n femenina en Espa帽a, los
esfuerzos m谩s insistentes de la Agrupaci贸n apuntaron a lo siguiente:

– Sobre el trabajo asalariado: La
participaci贸n de la mujer era indispensable, porque en ello se fundaba la
independencia econ贸mica femenina. Por las urgencias de la guerra civil se
acept贸 la incorporaci贸n masiva de las mujeres a laborar en las f谩bricas, pero
MM. LL. no quer铆a simplemente esa funci贸n de emergencia, pues propugnaba un
derecho definitivo al trabajo. Para que ese derecho no fuese mera acumulaci贸n
de cargas adicionales sobre las espaldas femeninas, propugnaban la instalaci贸n
generalizada de comedores populares y guarder铆as, as铆 como que las faenas
hogare帽as fuesen compartidas.

– Relaciones de pareja: Este
aspecto lo vinculaban con la independencia econ贸mica, pues sin 茅sta no es
posible construir el amor libre, que es la relaci贸n basada en la libertad para
asumir conscientemente el acuerdo de compartir la existencia, y nada tiene que
ver con esa caricatura de promiscuidad sexual sin compromiso que ha promovido
como espantajo el conservadurismo religioso de entonces y de ahora. En tanto
anarquistas, repudiaban el control y sanci贸n institucional (estatal o
eclesi谩stico) sobre las uniones, porque tal ingerencia refuerza el papel
dominante de esas estructuras de poder, adem谩s de consolidar la desigualdad
hombre-mujer en las relaciones interpersonales.

– Prostituci贸n :
Sobre este tema hicieron proposiciones originales. La consideraban como un
resultado inherente al sistema capitalista y estaban en su contra, pero a favor
de las prostitutas. Dec铆an que no se pod铆a acabar con la explotaci贸n sexual
s贸lo con medidas policiales, pues ello supondr铆a dejar sin trabajo a muchas
mujeres. Plantearon que inicialmente deb铆a existir una prostituci贸n
liberatoria, con ex谩menes y tratamientos m茅dico-sicol贸gicos, orientaci贸n y
capacitaci贸n en trabajos sustitutos, ayuda moral y econ贸mica, que progresivamente
llevasen a la desaparici贸n de este “oficio”.

– Educaci贸n infantil:
siendo un asunto al que prestaron la mayor atenci贸n, sosten铆an que en las
escuelas capitalistas se adquir铆a una mentalidad encasillada por los valores
burgueses, por lo que era esencial que todos los involucrados diesen un giro
total al proceso educativo, potenciando una escuela para la libertad a la que
asistiesen juntos ni帽as y ni帽os, iniciativa radical para la 茅poca en Espa帽a.
Adem谩s se reivindicaba la teor铆a y la experiencia de la pedagog铆a libertaria
que desde el Siglo XIX se hab铆a asociado estrechamente con el movimiento
anarquista (7).

– Familia:
Criticaban la jerarquizaci贸n autoritaria que imperaba en su seno y su
sometimiento al poder paternal. En opini贸n de MM. LL., la mujer y los hijos
carec铆an de todo derecho a expresarse dentro de la familia tradicional, siendo
que el sistema capitalista utiliza esta instituci贸n para favorecer la propiedad
privada y la sumisi贸n a los poderes autoritarios, de modo que la estructura
familiar deb铆a transformarse radicalmente en t茅rminos de igualdad, libertad y
solidaridad unidos con lo que se planteaba respecto a las relaciones de pareja.

– Educaci贸n sexual:
Enfrentando al oscurantismo de ra铆z clerical que para entonces campeaba en la
pen铆nsula ib茅rica, con tanta fuerza que era visible hasta entre quienes se
consideraban “de izquierdas”, MM. LL. insisti贸 en abrir canales para
informar y discutir sobre la sexualidad, incluyendo temas para entonces tab煤
como los m茅todos anticonceptivos o el aborto, en tanto la consideraban un
aspecto esencial de la vida humana, que deb铆a ser conocido para ser
transformado en el sentido m谩s positivo para la felicidad individual y
colectiva.

Es
necesario apuntar que las ideas y la existencia misma de MM. LL. enfrentaron
resistencias incluso dentro del 谩mbito libertario, donde a pesar de brindarse
cierto apoyo econ贸mico, locales de funcionamiento y espacio en la prensa
谩crata, no se quiso aceptar a la Agrupaci贸n como un organismo igual a la CNT,
la FAI y las Juventudes. Cuando MM. LL. solicit贸 formal reconocimiento en un
pleno nacional del movimiento libertario en octubre de 1938, se le respondi贸
que “una organizaci贸n femenina ser铆a para el movimiento obrero un elemento
de desuni贸n y desigualdad, con consecuencias nefastas en el desarrollo futuro
de la clase obrera.” [citado por Nash, 1975: 19]

Ciertamente
tal resistencia a reconocer la especificidad y necesidad de autonom铆a en la lucha
femenina puede interpretarse como una muestra de la opresiva tradici贸n del
dominio de g茅nero, presente con todo su peso en la Espa帽a de entonces, que
llevaba a la mayor parte del anarquismo ib茅rico a ver la lucha de MM. LL. con
condescendencia pero como algo secundario, mientras que los libertarios de
talante m谩s puritano se incomodaban porque esa lucha asomaba en t贸picos tan
escabrosos como los relacionados con la sexualidad. Ni que decir que fuera del
谩mbito 谩crata eran vistas como la expresi贸n m谩s acabada y pintoresca de la
“locura anarquista”, infamia que luego se usar铆a para justificar un
desd茅n 鈥 vigente a煤n para muchos – hacia esa experiencia de lucha.

*
MM. LL. en acci贸n

Para
aclarar que no hablamos de un colectivo cuya existencia fuese b谩sicamente
testimonial o te贸rica, se impone destacar la labor concreta que en menos de 3
a帽os de existencia realiz贸 la Agrupaci贸n:


Aparte de la revista ya mencionada, muchas de las agrupaciones locales de MM.
LL. ten铆an sus propias publicaciones, adem谩s de difundir textos e informaciones
en el resto de la prensa libertaria. Tambi茅n hay testimonio de la impresi贸n de
un sinn煤mero de folletos, hojas de propaganda, afiches y libros, para cuya
referencia m谩s detallada se puede ver lo indicado en Ackelsberg [1999], Giambelli
[1998], Iturbe [1974] y Lia帽o y otras [1999].


Realizaci贸n de una ampl铆sima labor de capacitaci贸n educativa b谩sica y
aprendizaje laboral dirigida a las mujeres obreras y campesinas. Para ello, en
muchos sitios se particip贸 dentro de las iniciativas impulsadas por los
sindicatos, mientras que en Barcelona MM. LL. puso en marcha de modo
independiente el “Casal de la Dona Treballadora”, donde se atend铆an
entre 600 y 800 mujeres en clases de alfabetizaci贸n, instrucci贸n b谩sica,
mec谩nica y agricultura, sin olvidar ense帽anza sindical y temas
econ贸mico-sociales.


Vale indicar que si bien en los primeros d铆as de la Guerra Civil hubo una
espont谩nea integraci贸n de mujeres a las milicias anarquistas, eso no ocurri贸
por iniciativa de MM. LL., desde donde se hizo todo lo posible a favor de esas
combatientes, que fueron excluidas de la l铆nea de batalla con la militarizaci贸n
de las milicias en noviembre de 1936. En todo caso, MM. LL. mantendr铆a su
esfuerzo a favor de canalizar el m谩ximo de suministros hacia el frente.

– Se
promovieron jornadas de agitaci贸n y propaganda, programas de radio, bibliotecas
m贸viles y eventos culturales resaltando el papel de las mujeres organizadas
para transformar por si mismas las condiciones de la existencia femenina, lo
que resultaba imprescindible en el proceso hacia la revoluci贸n social que
propon铆a el anarquismo. Se enfatiz贸 en orientar estas actividades hacia las
colectividades agrarias e industriales impulsadas por la CNT y la FAI.


Participaci贸n directa en la creaci贸n y gesti贸n de guarder铆as y comedores
populares, respondiendo a una reivindicaci贸n inmediata de las trabajadoras.
Tambi茅n se impuls贸 el funcionamiento de orfanatos y centros de apoyo a los
refugiados, en auxilio a las v铆ctimas m谩s desvalidas del conflicto armado.

 

– En
el 谩rea de salud, MM. LL. foment贸 la creaci贸n de una Escuela de Enfermeras y el
Instituto Materno-Infantil Louise Michel, ambos en Barcelona. Debe decirse que
鈥 habiendo tomado la CNT la pol茅mica decisi贸n t谩ctica de participar en el
gobierno republicano – la Ministra de Sanidad era Federica Montseny, a quien
corresponder铆a la parad贸jica circunstancia, para una anarquista, de ser la
primera mujer en el mundo que ocupase una cartera ministerial.


Tambi茅n en conjunto con el Ministerio de Sanidad, se trabaj贸 en hacer funcionar
los “liberatorios” de prostituci贸n.

Toda
esa fulgurante actividad y reflexi贸n se vio truncada por el triunfo de los
fascistas de Franco, que condujo a estas mujeres a la c谩rcel, al exilio, a
volver a la situaci贸n contra la que se hab铆an rebelado, o lo que tal vez fue
peor, a un silencio que negaba a muchas tan siquiera mencionar la experiencia
m谩s rica de sus vidas. Entre la desesperanza y debilitamiento que signific贸 el
exilio para el anarquismo espa帽ol, parte de lo peor le toc贸 a las veteranas de
MM. LL., a quienes ni siquiera les fue posible mantener estructuras organizadas
en la clandestinidad o en el exterior, como si pudieron hacerlo otras
expresiones del movimiento libertario ib茅rico. Apenas si se registr贸 el
esfuerzo, iniciado por Suceso Portales, Sara Berenguer y otras, de publicar la
revista MUJERES LIBRES DE ESPA脩A EN EL EXILIO, que comenz贸 a aparecer en
Londres en 1964, luego se sigui贸 editando en Francia y se mantuvo por 47
n煤meros hasta 1976, pero que fue pr谩cticamente desconocida fuera de reducidos
c铆rculos de la envejecida emigraci贸n 谩crata espa帽ola.

Aquellas
extraordinarias mujeres tuvieron que esperar muchos a帽os para al menos
rememorar en conjunto, y tambi茅n para que hubiese o铆dos atentos a escucharlas,
as铆 como a seguir el rumbo que ellas abrieron, tomando el mismo nombre de
Mujeres Libres para iniciativas anarcofeministas que ahora funcionan en
Francia, Colombia, Argentina, Estados Unidos y Espa帽a. La herencia principal
que han legado a la posteridad es que si es posible construir pese a estar en
medio de una dif铆cil coyuntura un movimiento feminista radical de masas, que a
trav茅s de la acci贸n directa promueva cambios sustanciales e inmediatos en la
condici贸n de sometimiento a la cual est谩n sujetas tantas mujeres. Por decirlo
con palabras de Concha Lia帽o: “Hoy apenas quedamos las veintea帽eras de esa
gesta. Todas las mencionadas han desaparecido. Bastantes somos las que les
debemos mucho. Y la autora de estas l铆neas m谩s que ninguna. Desde aqu铆 quiero
reiterar que nunca las olvid茅 y que las he llevado en mi coraz贸n a trav茅s de
tantos a帽os de ausencia f铆sica. 隆Ya ves Mercedes, no hemos desaparecido!…
Aquella semillita que con tanta fe, ardor y esfuerzo sembramos, luchando contra
reloj, porque ten铆amos el tiempo contado, corto, 隆GERMIN脫!” [Lia帽o, 1999a:
4].

Notas

Mar铆a
A. Capmany (con la colaboraci贸n de Carmen Alcalde), editado por Oikos-Tau de
Barcelona en 1970

Su
marido William Godwin hizo la primera exposici贸n filos贸fica moderna de los
fundamentos del anarquismo en la obra “Inquiry Concerning Political
Justice” (1793).

Una
concisa rese帽a informativa sobre cada persona, evento, publicaci贸n y
organizaci贸n del anarquismo ib茅rico que se menciona en este trabajo puede
localizarse en el muy documentado volumen de 脥帽iguez [2001].

A principios
de la d茅cada de 1930 se estimaba en m谩s de 50% el analfabetismo femenino en
Espa帽a, seg煤n indica Giambelli [1998], siendo de suponer un porcentaje m谩s alto
entre los sectores populares

La
excepci贸n a la regla fue la colaboraci贸n permanente como dise帽ador y dibujante
de Baltasar Lobo, esposo de Mercedes Comaposada, que despu茅s ser铆a un artista
mundialmente conocido.

Su
formulaci贸n m谩s conocida est谩 en las resoluciones del IV Congreso de la CNT,
Zaragoza, mayo 1936.

Esta
asociaci贸n hab铆a tenido un exponente ilustre en el catal谩n Francisco Ferrer
(1859-1909), fusilado por quienes no hallaron otro modo de detener su
innovadora acci贸n pedag贸gica.

Fuente:
https://www.nodo50.org/mujerescreativas/mujereslibres.htm




Fuente: Pacosalud.blogspot.com