December 16, 2020
De parte de Lobo Suelto
277 puntos de vista


Pandemia e interrupci贸n

驴Qu茅 desaf铆os habitan este tiempo de pandemia a nivel social, esta interrupci贸n omnipresente?

No creo que haya habido realmente una 鈥渋nterrupci贸n鈥, a煤n si la pandemia ha afectado nuestra vivencia del tiempo hist贸rico. En lo inmediato, los automatismos financieros, comunicacionales e informacionales siguen dominando el cotidiano de muchas personas. Y no han aparecido mecanismos de reproducci贸n social alternativos al neoliberal. Si la noci贸n de 鈥渋nterrupci贸n鈥 me sigue pareciendo importante es en el nivel de una indagaci贸n. Porque es evidente que algo ha sucedido, algo ha cambiado. Quiz谩s sea un cambio en el nivel de las creencias. Lo vemos en lo relativo a la tan esperada 鈥渧uelta a la normalidad鈥, o bien a las tentativas de una 鈥渘ueva normalidad鈥. En las enormes dificultades de instalaci贸n de esa anhelada normalidad. Se ha vuelto esquiva, intangible. Hay un elemento de no certeza, una mayor conciencia de la fragilidad de nuestra existencia.

La 鈥渋nterrupci贸n鈥 no da cuenta de un final, pero s铆 nos recuerda del car谩cter finito y no asegurado de la vida individual y colectiva. Por lo que, si vamos a usar la noci贸n de interrupci贸n para describir la experiencia de la pandemia, me parece que habr铆a que considerarla menos una noci贸n descriptiva del estado de cosas, menos como llave de un discurso cr铆tico, y m谩s como una afecci贸n de la percepci贸n de la realidad. Lo que s铆 es posible es que esa afectaci贸n de la percepci贸n traiga consigo un potencial reflexivo, 茅tico y pol铆tico, en la medida en que favorezca ciertos interrogantes sobre la naturaleza de los mecanismos de reproducci贸n, sus l铆mites, sus efectos indeseables. Mi impresi贸n es que el nivel de reflexi贸n y 茅tico de esta experiencia -la falta de reposo en el car谩cter autom谩tico de la realidad- se expande en una infinidad de conversaciones sobre el cotidiano. En esas conversaciones anida quiz谩s la capacidad de una nueva narrativa sobre los cuidados, sobre lo p煤blico, sobre la relaci贸n con el dinero y con el tiempo. Pero por el momento no veo que esas conversaciones encuentren traducciones interesantes -ni tampoco da lugar a nuevas s铆ntesis colectivas- en el plano de la pol铆tica convencional.

Derechas y desaf铆os

Pareciera haber un devenir hacia posiciones m谩s radicalizadas de extrema derecha a nivel global, en algunos casos, fomentadas tambi茅n desde los grandes emporios medi谩ticos, con ingredientes xenof贸bicos, racistas, nacionalistas y ultra conservadores que promueven abiertamente la dimisi贸n de los gobiernos 芦constitucionales禄. En este sentido: 驴Es suficiente manifestar el compromiso de defender el 芦sistema democr谩tico禄 por parte de las fuerzas progresistas?, 驴Es esperable una recreaci贸n de los gobiernos populistas de la d茅cada pasada con otros rostros?, 驴O se impone, a trav茅s de diversas fuerzas sociales, una nueva forma de vida, que no tiene nombre a煤n, y a su vez, no cuenta con el poder suficiente para hacerse escuchar y ver?

Cada vez m谩s se habla de estos nuevos rostros de las derechas, que a veces ganan elecciones (Trump, Bolsonaro), otras organizan golpes (Bolivia) y muchas otras, intervienen como discursividad intolerante (Argentina). Pienso que este tipo de fascismo tan particular podr铆a ser estudiado desde la l贸gica del miedo, de un delirio de los propietarios, un tipo de racionalizaci贸n de la crisis en t茅rminos de asegurar el orden, la propiedad y las jerarqu铆as. Este delirio de los propietarios se extiende a todo aquel que acepta vivir la fragilidad de los enlaces y las estructuras en t茅rminos de amenaza de sus derechos y/o posesiones. La experiencia de la posesi贸n, en ese sentido, atraviesa a todas las clases sociales. Se trata de un delirio transversal, aunque particularmente encendido entre las clases dominantes. Me pregunto si ese miedo no dio lugar ya a un nuevo tipo de comportamiento dominado por el anhelo del aseguramiento: aseguramiento de la tasa de ganancia decreciente; de los consumos a las mercanc铆as, del control del aparato represivo, de la subordinaci贸n de la fuerza de trabajo cada vez m谩s precarizada. Estas din谩micas de la seguridad parecen estar actualizando las formas m谩s brutales de la violencia sobre la tierra y sus derivados, sobre las comunidades y los cuerpos. Las formas m谩s groseras de sexismo, clasismo y racismo son reavivadas en estas tentativas de aseguramiento.

驴Y de qu茅 formas se enfrenta a este nuevo formato ideol贸gico de las derechas?

Me parece que para hacer frente a estas derechas, no alcanza en lo m谩s m铆nimo con la defensa de la democracia y los gobiernos llamados progresistas, por la sencilla raz贸n de que estas fuerzas aseguradoras no hacen sino desinhibir los pactos preexistentes a nuestras democracias. No hacen sino sacar a la luz las desigualdades que las democracias no quieren, no saben o no pueden cuestionar. El repliegue sobre lo pol铆ticamente correcto y la defensa de la democracia son signos de impotencia, que no permiten encarar aquello que en las nuevas derechas es agresivo y desafiante. Me resulta absurdo responder a la movilizaci贸n desfachatada del odio, que se presenta a s铆 misma como transgresi贸n al orden, con una apelaci贸n abstracta a la igualdad, o al respeto de las leyes y las instituciones. Como si no fuera esta misma idea puramente ret贸rica de la igualdad y el car谩cter completamente retr贸grado del aparato jur铆dico lo que efectivamente hay que cuestionar.

驴C贸mo deber铆a jugar 芦lo pol铆tico禄 frente a esto禄?

Sucede que lo pol铆tico se encuentra en retraso respecto de estas tareas. Y ese retraso se torna muy peligroso. De hecho, la falta de reacci贸n pol铆tica en un sentido de transformaci贸n estructural, no hace mas que regalarle a la derecha el lugar de la disidencia y el procesamiento del malestar, lo que no deja de ser completamente absurdo dado que la derecha no es transgresora sino exhibicionista, no cuestiona nada, solo reivindica y exhibe aquellas jerarqu铆as que la llamada democracia no se atreve a revisar. Si miramos de cerca el panorama de las 煤ltimas semanas en la Argentina, por ejemplo, se ve con claridad la dificultad en la que quedan colocados los gobiernos llamados progresistas.

Veamos lo que ocurri贸 por ejemplo con el tratamiento que dio el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires a la toma de tierras ocurrida en la localidad de Guernica鈥

Desalojo en Guernica, Buenos Aires

驴Cu谩l es tu mirada al respecto en cuanto al proceder del gobierno bonaerense?

Vemos que ha sido incapaz de entrar en di谩logos con las organizaciones de la toma, el gobierno eligi贸 el camino de hacer cumplir la orden de desalojo promovida por el poder judicial. El desalojo qued贸 a cargo del ministro de seguridad, Sergio Berni, qui茅n utiliz贸 el hecho para lanzar su campa帽a pol铆tica con el discurso del aseguramiento militar de la propiedad privada (https://www.clarin.com/politica/video-spot-sergio-berni-desalojo-guernica_3_P_yyCDdZX.html). Lo de Guernica es s贸lo un ejemplo, aunque un ejemplo especial, puesto que permite plantear interrogantes fundamentales sobre el futuro. La din谩mica del proceso cambia de naturaleza cuando los gobiernos acompa帽an en la formaci贸n de organizaci贸n y extraen de ah铆 una narrativa hist贸rico pol铆tica, o cuando conceden a las fuerzas conservadoras, que tanto peso tienen sobre la realidad, pol铆ticas represivas de la conflictividad social, asumiendo una narrativa fundada en la pulsi贸n aseguradora que recorre por dentro a todas las fuerzas en el gobierno. Cuando hablo de cambio de naturaleza me refiero a la idea misma de la democracia: no es igual una democracia que se abre como una posibilidad para expandir las luchas, y encuentra ah铆 ocasi贸n para su propia innovaci贸n institucional, que una vivida como puro formalismo jur铆dico y aplicaci贸n de las leyes vigentes.

Reflexionar sobre el Todo

Me interes贸 un concepto tuyo, vertido en una entrevista reciente y es el de 芦lo dado禄 como forma de control y aceptaci贸n social. 驴Podr铆as sintetizarlo?

Es un poco el mismo razonamiento que hac铆amos sobre la democracia. La gesti贸n de lo dado se justifica en la complejidad de la situaci贸n, y en la dificultad de producir transformaciones desde la gesti贸n del estado. De ah铆 la idea de una democracia a defender, o unas instituciones a respetar. Y no a crear.

Si la pol铆tica se torna pura gesti贸n, pura defensa, pura adecuaci贸n, puro respeto a reglas, deja de inventar, de traducir lo que se produce en el campo de la innovaci贸n colectiva. 驴C贸mo se ve esto? Cada vez que se desoyen las luchas populares como si fueran pre pol铆ticas, inmaduras, incapaces de tener en cuenta la realidad. La pol铆tica agobiada por la crisis se torna impotente y tiende a blanquear -y no a transformar- las relaciones de fuerzas provenientes de la din谩mica de la acumulaci贸n del capital.

El fil贸sofo Henry Bergson, que escribi贸 su obra a comienzos del siglo XX, hac铆a esta distinci贸n entre un Todo dado y un Todo Abierto. Para 茅l, los movimientos de la realidad expresaban siempre un cambio en el Todo. La naturaleza Abierta del Todo exig铆a un acto de creaci贸n. Mientras que el Todo dado, cerrado, ser铆a mas bien una ficci贸n, una representaci贸n reaccionaria de la realidad. Tal vez esta reflexi贸n sobre el Todo permita organizar el esquema que venimos planteando: la percepci贸n afectada por una cierta fragilidad, una cierta sensaci贸n de 鈥渋nterrupci贸n鈥, podr铆a animar una nueva comprensi贸n de la naturaleza Abierta, mientras que las din谩micas del 鈥渁seguramiento鈥 act煤an en el sentido de reforzar la experiencia del Todo-ya-dado. Y se plantean actuar de modo tal que ese Todo no sea nuevamente abierto.

Medios masivos de manipulaci贸n

Hay una tendencia no nueva a pensar que lo que 芦nos muestran禄 los medios es lo que pasa y es de lo que importa hablar. Esto se ve mucho actualmente en las redes y lo vivo como un profundo s铆ntoma de reducci贸n de la palabra y el pensamiento de muchas personas que, incluso, tienen buenos valores y est谩n comprometidas socialmente. 驴Qu茅 elementos se te ocurren interesantes para romper esa inercia y c贸mo los aplicar铆as?

No me parece muy interesante la teor铆a de la manipulaci贸n, seg煤n la cual los medios de comunicaci贸n mienten y crean una realidad que las personas consumimos pasivamente. No me parece que se corrobore en el espacio pol铆tico. Por supuesto que hay mucha mentira y mucha manipulaci贸n, pero evidentemente el fen贸meno es bastante m谩s complejo. De hecho, la mediatizaci贸n abarca todos los niveles de la experiencia, y no solo el consumo de informaci贸n pol铆tica. Si volvemos a lo que reflexion谩bamos sobre el Todo-dado o el Todo Abierto, seguimos siempre tomados por el mismo tipo de desaf铆o: 驴C贸mo romper el efecto del Todo-dado, reforzado por cierto uso masivo de medios y redes?

Me parece que las experiencias de politizaci贸n, del pasado y del presente, tienden a problematizar y a inventar una relaci贸n abierta entre capas de realidad. Una relaci贸n abierta en el sentido de hacerlas interactuar, dando lugar a zonas h铆bridas o mixtas de elaboraci贸n de sentido y de experiencia.

Diversidad y resistencia

Siempre rescat谩s esa especie de hilo conductor hist贸rico que existe en la Argentina entre grupos revolucionarios de los 70, movimientos de derechos humanos contra la dictadura, ruptura en 2001 y aparici贸n de movimientos sociales, feminismos, etc茅tera como tensiones y oportunidades. 驴C贸mo pens谩s que actu贸 el kirchnerismo con esa herencia emocional y por qu茅?, 驴tienen margen de maniobra los movimientos que se hicieron oficialistas entre 2003 y 2015?

El rescate de una l铆nea de tiempo fundada en desobediencias y rebeliones nace de una cierta manera de atravesar la llamada 鈥渢ransici贸n democr谩tica鈥 argentina a partir de la din谩mica viva de la lucha de las Madres de Plaza de Mayo y los organismos de derechos humanos y atraviesa la experiencia de la llamada crisis del 2001. Lo que hay de vivo y oxigenado en la Argentina de las 煤ltimas d茅cadas proviene de esa l铆nea de tiempo. En torno a lo que llam谩s 鈥渒irchnerismo鈥 se articularon algunas personas, grupos y movimientos que aspiran a traducir en la pol铆tica convencional esa l铆nea de tiempo. Desde mi punto de vista, el hecho que esa traducci贸n haya sido d茅bil y no haya producido transformaciones de fondo, implica dos tipos de consecuencias.

驴Cu谩les ser铆an las principales consecuencias sobre este punto?

Por un lado, que la pol铆tica convencional implica lidiar con relaciones de fuerzas imposibles de modificar desde la gesti贸n de lo existente. Y en segundo lugar, que es preciso contactar con un reverso de lo pol铆tico donde personas y grupos crean sensibilidades y estrategias diferentes. El problema de los movimientos que se vuelven oficialistas es que maltratan este reverso. Lo consideran pre-pol铆tico. Y se dedican a infantilizarlo. Pienso que la agresividad capitalista en aumento tiende a escindir a las fuerzas pol铆ticas transformadoras en dos movimientos disociados: por un lado, a nivel de lo pol铆tico convencional, la participaci贸n en frentes pol铆ticos defensivos, por otro, a nivel de un reverso de lo pol铆tico, una resistencia a los modos de mando y de vida propiamente neoliberales que no encuentra expresi贸n, traducci贸n ni representaci贸n propiamente pol铆tica.

Paulo Freire ya hablaba en los a帽os 60 de la necesidad del ascenso social de los trabajadores, pero teniendo en cuenta que hab铆a una construcci贸n pedag贸gica que hac铆a que, al ascender, se volvieran conservadores para cuidar sus bienes y eso se verificaba en sus elecciones pol铆ticas futuras. 驴Aprendimos la lecci贸n?

Lo que aprendimos, me parece, es que el problema de la educaci贸n y de la toma de conciencia se ha vuelto m谩s complejo, y que las formas pedag贸gicas de la emancipaci贸n son ineficaces cuando est谩n separadas de experiencias m谩s generales de cuestionamiento al orden. Lo hemos visto en torno al consumo.

En 2015, cuando Macri gan贸 las elecciones, muchas personas razonaron que el problema fue la falta de explicaciones ligadas a los beneficios materiales de la d茅cada previa. Estas personas pensaban que la experiencia pol铆tica consist铆a en el lazo entre dos procesos complementarios: por un lado, el acceso al consumo, y por otro, las explicaciones pedag贸gicas que apuntan a la conciencia. Y bien 驴D贸nde estuvo el error, seg煤n este modo de pensar?

驴En d贸nde ves estos 芦errores禄 que coment谩s?

Algunos concluyeron que fall贸 la explicaci贸n (隆la gente no supo 鈥渆ntender鈥, por fallas del maestro!). Otros directamente echaron la culpa a los supuestos beneficiados (el pueblo se mostr贸 desagradecido con quien lo benefici贸). Hubo finalmente, quienes concluyeron que los beneficios, quiz谩s no fueron tantos, ni tan sostenidos. En todos los casos, aquella derrota pol铆tica quiz谩s nos permita plantear el problema de otro modo: las modalidades de consumo son ya, ellas mismas, explicaciones sobre el mundo, la sociedad y el deseo. Y no hay modo de sustituir estas explicaciones por otras, sin afectar los modos mismos en que se produce y se organiza la experiencia neoliberal del consumo.

Tercera informaci贸n 




Fuente: Lobosuelto.com