May 6, 2021
De parte de Lobo Suelto
341 puntos de vista

A Cristina

La muy esperada reedici贸n de Chicos en banda, los caminos de la subjetividad en el declive de las instituciones, escrito durante el 2001 y publicado en 2002, por Silvia Duschatzky y Cristina Corea, despierta reflexiones en varias direcciones. Por un lado, se trata de volver a poner en circulaci贸n un texto hasta el momento muy dif铆cil de hallar, y que, como todo texto pionero, debe ser juzgado -al cabo de casi dos d茅cadas-, por los desarrollos a los que ha dado lugar. Invariablemente, sus lectores de entonces ya no somos los mismos, ni podemos leerlo del mismo modo. Pero al mismo tiempo, se trata de presentar un libro desconocido para una enorme mayor铆a de nuevos lectores, que quiz谩s reconozcan en estas p谩ginas orientaciones parcialmente desarrolladas en otros trabajos posteriores, no solo en la amplia producci贸n de la propia Silvia Duschatzky (sobre todo en su libro Maestros errantes) y su equipo de trabajo en Flacso, sino tambi茅n 鈥搚 esto es lo que vale la pena subrayar鈥 de una variedad de autor铆as colectivas.

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Comencemos por el t铆tulo: 鈥渃hicos en banda鈥 es una expresi贸n perfecta. A pesar de las apariencias, la expresi贸n no pertenece a ese dudoso saber de la sociolog铆a de los 鈥渏贸venes de las periferias鈥. Es imprescindible captar el sentido de ese 鈥渆n banda鈥 a partir del juego鈥搇a juntura鈥 de dos significaciones distintas e inseparables: 鈥渆n banda鈥 remite tanto a la desatenci贸n y abandono al que ciertxs chicxs son condenadxs por las instituciones (aquello que llamamos la 鈥渟ociedad鈥), como tambi茅n al hecho de que esxs mismos chicxs armaran bandas para existir. Tal y como describi贸 hace medio siglo Jorge Amado en su novela Los capitanes de la arena, la banda es el m谩s interesante de los destinos para estos chicos en banda. Chicos en banda, entonces, habla tanto de orfandad como de las capacidades estrat茅gicas. Despojos y potencias. Abarca todo el arco que va de la descripci贸n objetiva de la desposesi贸n material y simb贸lica, a la creaci贸n desobediente de formas de vida. En palabras de las autoras: de las condiciones a la subjetivaci贸n.

Reparemos un poco m谩s en el sentido de Chicos en banda. Un sentido no se confunde con las significaciones presentes en determinada proposici贸n. Mientras estas 煤ltimas son especificaciones derivadas de conceptos, lo que llamamos el sentido debe ser creado, ha de ser captado atendiendo al estado de cosas y, muy en particular, a los poderes de los cuerpos, a su aptitud de afectar y ser afectados. Superando una lectura de las significaciones en direcci贸n al sentido -a la potencia de los cuerpos-, podremos captar el aire de familia que esta investigaci贸n tiene con producciones posteriores de autores tan dis铆miles como el poeta y cineasta C茅sar Gonz谩lez (pienso ahora en la revista Todo piola), Barrilete C贸smico (Pura suerte; Estaci贸n Zombi) y el hilo que une estas producciones con los textos de Diego Valeriano o con los conocidos trabajos del Colectivo Juguetes Perdidos.

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Tambi茅n pertenece al t铆tulo del libro el enunciado 鈥淟os caminos de la subjetividad en el declive de las instituciones鈥. Se deja entrever aqu铆 un di谩logo fecundo, presente a lo largo de toda la obra, con el historiador Ignacio Lewkowicz. En la primera edici贸n de Chicos en banda, aparece una referencia de la pr贸xima aparici贸n de Pensar sin Estado. La subjetividad en la era de la fluidez, libro en preparaci贸n que dar铆a a luz dos a帽os despu茅s, y cuya tesis central era la declaraci贸n del agotamiento de todo un pensamiento centrado en el Estado (incluido el pensamiento anti-estatal).

En sus palabras: en diciembre de 2001 鈥渟urge el pensamiento postestatal鈥. 2001 como denuncia y anuncio. Corte y al mismo tiempo atisbo de porvenir. Incluso como 鈥渃at谩strofe鈥: un antes (que ya no inspira) y un despu茅s (a inventar). Lo ultra relevante del evento en cuesti贸n es la ruptura provocada, no tanto en el trayecto hist贸rico del Estado y su relaci贸n con la sociedad (ya que en el capitalismo la naturaleza del estado no ha cesado de mutar, siendo su relaci贸n con el capital y las clases siempre el mismo), sino m谩s bien en las maneras de pensar: 鈥Pensar sin estado es una contingencia del pensamiento -y no del estado鈥.

Lo que debe ser estudiado, entonces, no es tanto la destituci贸n de la centralidad de ciertos atributos de la soberan铆a, sino los avatares de un pensamiento que, en cuanto aut茅ntico constituyente de las subjetividades, debe ahora v茅rselas consigo mismo, cara a cara, sin ninguna tutela de orden trascendente. La cuesti贸n planteada no se agota entonces en la caracterizaci贸n 鈥減ostestatal鈥 de las instituciones, ni en c贸mo reformar o habitar el Estado, sino que desborda toda perspectiva institucional y apunta a la existencia misma: dado que la liquidaci贸n hist贸rica de las condiciones de vida deja al sujeto aferrado al pensamiento como 煤nica y 煤ltima v铆a de constituci贸n. Un cartesianismo desesperado.

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Una de las interpelaciones que resuenan en Chicos en banda concierne a una adultez capaz de vincularse productivamente con estxs chicxs-en-banda. En el caso que nos ocupa, la cuesti贸n es asumida por un sindicato de trabajadores de la educaci贸n, por una escuela y por un equipo de investigadorxs. Un compuesto bien heterog茅neo que asume una posici贸n singular: la de afrontar la propia destituci贸n de un modo activo. Entonces la pregunta 驴sobran los adultos? parece responderse de un modo doble. Quiz谩s s铆. Sobre todo cuando se los identifica con las instituciones en declive. Pero quiz谩s no. Porque adulto es tambi茅n quien a pesar de todo se compromete con el pensamiento. Habr铆a entonces una madurez vinculada al pensamiento. 驴Con el pensamiento de la 茅poca? No lo creo. Presiento que es exactamente al rev茅s. El pensamiento es imprescindible, al decir del poeta Henri Meschonnic, m谩s bien para escapar de la 茅poca, o al menos para ventilarla.

Muchas de estas preguntas fueron formuladas en aquellos a帽os en un libro llamado Un elefante en la escuela, escrito por miembros de la Comunidad Educativa Creciendo Juntos y el Colectivo Situaciones. All铆 puede leerse lo siguiente:

Imaginemos una superficie amplia. En ella observamos espacios cubiertos y descubiertos. Tambie虂n objetos: pizarrones, redes, televisores, tizas y marcadores, aros de b谩squet, objetos de cocina y de limpieza, sillas, pelotas, etc. Imaginemos que esa superficie se recubre de chicos y chicas. Imaginemos finalmente a un tipo especial de filo虂sofa/o 鈥搎ue aqui虂 llamaremos maestras/os鈥 cuyo oficio consiste en preguntarse por el modo de participar activamente en la creacio虂n de un mundo en torno a esa multiplicidad, con la cual han decidido involucrarse.

 La relaci贸n entre chicos en banda y nueva madurez fue planteada en aquellos a帽os posteriores a 2001 de un modo insistente. Cito el mismo texto, un poco m谩s.

 Se abre ante nosotros un juego en el cual la adultez consiste ma虂s en una posicio虂n mo虂vil, que en un conjunto de saberes a priori. Un juego en el que la regla es interior al juego, y no su li虂mite previo. Y en el que la responsabilidad no existe como adecuacio虂n a las formas, sino como habilitacio虂n de un espacio afectivo/pensante capaz de asumir las consecuencias inesperadas de una situacio虂n compartida. Una nueva adultez, tal vez. Pero no una reto虂rica o uto虂pica, sino una que ya advertimos en nuestro entorno en cada tentativa de pensar con los otros los efectos (sean cuales fueren) de la produccio虂n de los vi虂nculos.

Adultos puestos a investigar, a hacerse preguntas, a abrir un lugar en s铆 mismos para dar cuenta de nuevas realidades. Seg煤n el fil贸sofo Paolo Virno, el problema de una adultez en el capitalismo actual se juega en relaci贸n al tipo de comprensi贸n que se tenga, precisamente, de la infancia. Siguiendo parcialmente la referencia de Infancia e historia de Giorgio Agamben, Virno sostiene que el capitalismo global acude a la infantilizaci贸n como modo de gobierno de las fuerzas del trabajo. En el libro que venimos glosando, Un elefante en la escuela, se publica un notable di谩logo con el pensador italiano. Transcribo un breve fragmento:

Creo que la sociedad posfordista, la sociedad de la economi虂a globalizada, es una sociedad pueril. En italiano, y tambie虂n en castellano, pueril es la caricatura de lo infantil. Una caricatura que, sin embargo, es seria. La puerilidad de la sociedad del especta虂culo 鈥搇a sociedad media虂tica鈥 la convierte en una caricatura de la dimensio虂n infantil. La infancia, entonces, puede significar una cri虂tica posible a la puerilidad de la sociedad global del especta虂culo. E虂ste es, para mi虂, el punto importante. En general los revolucionarios han pensado co虂mo formar a la infancia. Al contrario, creo que nosotros tenemos que sacar instrucciones de la infancia: extraer de ella las claves para comprender mejor la totalidad de la sociedad posfordista pueril. Por ejemplo, la condicio虂n de los nin虄os contempora虂neos, que es algo que, me deci虂an, aqui虂 se debate mucho. Es una condicio虂n cargada de una especie de madurez. Un saber hacer, un saber estar en el mundo, un saber orientarse cuando hay muchos imprevistos, cuando no hay reglas precisas. Este saber de ellos hoy es una referencia para comprender el mercado de trabajo, la precariedad y la imprevisibilidad de los usos y costumbres contempora虂neos.

鈥淧uerilidad鈥 de los adultos obedientes, 鈥渕adurez鈥 de los chicos en banda. El tiempo se ha salido de sus goznes.

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La adultez puesta en cuesti贸n. Pero 驴qu茅 deben aprender los adultos, m谩s all谩 de su propio declive? Porque si solo fuese asumir el propio agotamiento, estar铆amos frente a una nueva y triste pedagog铆a de la impotencia. Mejor retomar la noci贸n de madurez que trae Virno, ligada de un deseo de re-invenci贸n. Hace unos a帽os, las editoriales Cactus y Tinta Lim贸n reunieron a los ya citados autores 鈥渄is铆miles鈥, en torno a un texto: Semilla de cr谩pula, consejos para los educadores que quieran cultivarla. El texto, que varios de estos autores comentaron, fue escrito en la d茅cada del cuarenta por Fernand Deligny, escritor a quien los editores presentan como un 鈥減rofesor de ni帽os inadaptados, retrasados e idiotas, director de centros para ni帽os delincuentes, coordinador de una red de acogida para ni帽os autistas鈥. 驴Qu茅 es lo que se valora en Deligny? Precisamente: una adultez desplazada, vivida menos como agencia institucional y m谩s como una subjetividad transfronteriza. En su libro Lo ar谩cnido, Deligny escribi贸: 鈥渓a red es un modo de ser鈥. No se refer铆a a las redes sociales, sino a las redes de las ara帽as. El educador de cr谩pulas aconsejaba a sus interlocutores de todas las 茅pocas: 鈥淪i quieres conocerlos r谩pido, hazlos jugar. Si quieres ense帽arles a vivir, deja los libros de lado. Hazlos jugar. Si quieres que adquieran el gusto por el trabajo, no los ates al banco de labor. Hazlos jugar. Si quieres hacer tu trabajo, hazlos jugar. Jugar, jugar鈥.

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Quiz谩s lo propio de todo acontecimiento sea hundir en 茅l a quien lo vive a fondo. Hundirse en el acontecimiento, dice Gilles Deleuze en un texto muy poco le铆do, implica no poder salir de 茅l. Pero no hay angustia en este hundimiento. Es cierto que si nos hundimos lo suficiente ya no podremos salir de 茅l. Y a煤n as铆, en este no-poder-salir hay algo que nos rescata de la peor de las trampas: la de una existencia aplanada sobre el tiempo emp铆rico. M谩s que una prisi贸n, la inmersi贸n en el acontecimiento es una extra帽a experiencia que puede desembocar en el conocimiento insospechado de las leyes que lo gobiernan. La raz贸n del azar como la m谩s alta libertad.

Cuando escribo que Chicos en banda es una obra pionera, me refiero a esta decisi贸n de inmersi贸n intelectual, a esa ca铆da o perdici贸n, sin la cual es imposible pensar en inmanencia un sentido. Justamente lo que la historia de todos los d铆as impide. El tiempo emp铆rico nos obliga a no caer, a seguir. De ese modo escamotea el sentido, que jam谩s es simple, obvio o lineal.

Llegados a este punto, es preciso delimitar el acontecimiento en cuesti贸n. No es f谩cil decirlo. Aunque ya vimos c贸mo lo pensaba Ignacio Lewkowicz. 脡l lo llamaba 鈥渄iciembre de 2001鈥. Vuelvo a sus palabras: 鈥淒iciembre de 2001 liquida nuestra posmodernidad鈥; 鈥渄iciembre del 2001 es un nuevo comienzo鈥. 2001 pensado como fecha en que algo se cierra y algo comienza. Solo que dos d茅cadas despu茅s bien podemos preguntarnos si esa fecha no avisaba sobre la irrupci贸n de una larga imposibilidad.

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La tr谩gica interrupci贸n de la vida de Cristina Corea e Ignacio Lewkowicz nos priv贸 del desarrollo de una obra en com煤n, en torno de la infancia, que reci茅n comenzaba a madurar. Tenemos suficiente evidencia de su originalidad en ensayos como 驴Se acab贸 la infancia? o Pedagog铆a del aburrido. Tinta Lim贸n ya hab铆a comenzado la tarea de rescatar estas obras de un olvido inaceptable con la edici贸n de La historia sin objeto, escrito por Lewkowicz junto a Marcelo Campagno. La re-edici贸n de Chicos en banda, con notas nuevas de Silvia Duschatzky, es parte del intento por proponer estos textos inaugurales, siempre en estado de cuestionamiento y de anuncio de un discurso para y sobre las formas de vida, de la que muchos hoy, lo sepamos o no, somos deudores.




Fuente: Lobosuelto.com