August 23, 2022
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Los historiadores espa帽oles, y los espa帽olizados, ignoran este final epop茅yico. Aposta, creo yo. Oficialmente, la insurrecci贸n vasconavarra acab贸 con la imagen del pretendiente Carlos VII lanzando su famoso 鈥淰olver茅鈥 desde el puente de Arlegi鈥

Por Jos茅 Mari Esparza Zabalegi

Voy a contaros uno de los momentos m谩s emotivos de nuestra historia contempor谩nea y que, sin embargo, no aparece jam谩s en los libros de historia. Como tantos otros.

Finalizaba febrero de 1876 y el ej茅rcito vasconavarro perd铆a la 煤ltima guerra carlista. Acuciados por el ej茅rcito 鈥渄e la naci贸n鈥, como lo llamaban los liberales, cinco mil soldados carlistas, junto a mil quinientos oficiales, cruzan las mugas por Luzaide. Son los irreductibles, los que prefieren el exilio o la emigraci贸n a Am茅rica antes de rendirse a los 鈥渘egros鈥. En Madrid comienza la campa帽a de 鈥渃uarenta y cinco provincias contra cuatro鈥, exigiendo la abolici贸n de los Fueros y la imposici贸n, de una vez por todas, de la 鈥渦nidad nacional鈥.

En Donibane Garazi les espera el ej茅rcito franc茅s que los desarma. Llevan d铆as caminando, sin comer, y en la capital bajonabarra no pueden alimentar a tantos. Les ordenan seguir caminando hacia Baiona, donde el prefecto de la ciudad, conde Remacle, se har铆a cargo de ellos hasta llevarlos a los campos de internamiento. La cr贸nica que el prefecto envi贸 a las autoridades de Par铆s, narrando su entrada en Baiona, es estremecedora: despu茅s de tres a帽os de guerra, 鈥渆stas valientes personas acababan de caminar ciento veinte kil贸metros de pie y con el est贸mago vac铆o. Sin embargo, desfilaron en muy buen orden y con paso alerta, coreando su marcha con el canto nacional de los vascos: Guernicaco Arbola, y aire marcial bajo sus boinas en varios colores, seg煤n los cuerpos a los que pertenec铆an鈥. Dentro de su desgracia, escrib铆a el prefecto, 鈥渦no no pod铆a evitar admirar su resistencia f铆sica y moral鈥.

Esta estampa cinematogr谩fica, que alg煤n d铆a recoger谩 nuestra literatura y filmograf铆a mucho mejor que lo que han hecho los historiadores, no result贸 ser una mera rabieta est茅tica de unos miles de perdedores. Aquella entrada triunfal en Baiona, al son del himno nacional, estaba anunciando que los vascos seguir铆an peleando en la 鈥減acificaci贸n鈥 con el mismo furor que lo hab铆an hecho en las guerras anteriores. Que todo empezaba de nuevo. Que las marchas militares no iban a poder con el zortziko vasco.

Los historiadores espa帽oles, y los espa帽olizados, ignoran este final epop茅yico. Aposta, creo yo. Oficialmente, la insurrecci贸n vasconavarra acab贸 con la imagen del pretendiente Carlos VII lanzando su famoso 鈥淰olver茅鈥 desde el puente de Arlegi. Pero 茅l nunca volvi贸, y s铆 volvieron, multiplicadas, los que ve铆an representados en el Gernikako Arbola las libertades de su patria.

Efectivamente, ese mismo a帽o se puso en marcha la Asociaci贸n Euskara de Navarra y con ella el renacimiento cultural del Pa铆s; en 1879 surge el Bilbo la sociedad Euskal Herria; un a帽o m谩s tarde irrumpen los Euskaros en las elecciones. Carlistas y liberales vasquistas exigen unidos la reintegraci贸n foral. Luego vendr铆a Sabino con el PNV, la Sociedad de Estudios Vascos y la resistencia popular contra las consecuencias de la abolici贸n foral: revueltas contra las quintas, contra la usurpaci贸n de los comunales, la corrupci贸n de los pol铆ticos de la Restauraci贸n鈥 Entre aquellos hervores estalla en 1893 la Gamazada en Navarra y de seguido la Sanrocada en el resto de provincias, verdaderos levantamientos nacionales que esos historiadores citados relegan a un mero asunto monetario, porque los vascos, ya se sabe, solo quieren pagar menos a las cargas del Estado.

Este mes de agosto se cumple el 129潞 aniversario de aquella revuelta, cuando la Guardia Civil masacr贸 en Donostia a los manifestantes que cantaban el Gernikako Arbola frente al hotel Londres, donde estaba Sagasta, presidente del Consejo de Ministros. Tres muertos y 20 heridos de bala, casi nada. La prensa europea lo recogi贸 sin pelos en la lengua: Para el Pall Mall Gazette de Londres, ten铆a raz贸n 鈥渦n pueblo que lucha por sus aspiraciones nacionales鈥 y que cantaba 鈥渆l equivalente al God save the Queen ingl茅s鈥. Para el Preston Herald era el 鈥渉imno nacional vasco鈥 y tambi茅n era el 鈥渘ational Basque hymn鈥, para el London Evening Standard, el Morning Post, el Daily Telegraph y docenas de peri贸dicos m谩s en todo Europa. Demasiado himno nacional para un prosaico asunto monetario.

Hace poco hemos publicado documentos contundentes que muestran la voluntad de Zumalakarregi de proclamar 隆en 1834! una Rep煤blica Federal en las cuatro provincias. Sabemos que al menos las diputaciones y los gobiernos de Espa帽a, Francia y Austria tuvieron constancia oficial de ello. Docenas de testimonios de 茅poca lo ratifican. Chaho, tan vilipendiado, ten铆a la raz贸n. Un seguimiento de la prensa europea del momento, (incluida la de Madrid) demuestra que fue una noticia mundial. Solo dos citas: 鈥淶umalacarregui vi茅ndose enteramente abandonado por su cobarde jefe, ha declarado las cuatro provincias鈥 independientes de la Espa帽a; se propone, seg煤n dicen, establecer en ella una especie de gobierno federal鈥, dec铆a el Diario de Comercio de Madrid. 鈥淶umalac谩rregui acaba de dirigir una proclama a los habitantes de las cuatro provincias insurgentes, por la cual los declara independientes, y los libera de toda sumisi贸n; o hacia la autoridad de don Carlos, o hacia la de la Reina鈥 matizaba el Le Constitutionnel de Par铆s. 驴Los historiadores espa帽oles nunca fueron a una hemeroteca? 驴O, simplemente, se lo callaron?

Ya les vale. Los historiadores vascos, tanto por profesionalidad como por patriotismo, deben abandonar sus complejos y desmontar toda esa red de patra帽as, medias verdades y descarados ocultamientos que la historiograf铆a colonial espa帽ola, estabulada adem谩s en nuestras propias universidades, ha ido tejiendo durante d茅cadas. Es, de nuevo, la batalla del relato. Una batalla que comenzaron dignamente aquellos mutilak, entrando en las calles de Baiona, cantando su himno nacional.




Fuente: Nuevarevolucion.es