January 25, 2021
De parte de Sare Antifaxista
197 puntos de vista


“Un cambio de modelo productivo andaluz es necesario, pero debiera de pasar por una conquista de la soberanía”. 

“No confío en ninguna respuesta antifascista que no lleve de la mano un discurso anticapitalista y antineoliberal en este momento”.

“500 años de persecución al pueblo gitano a sangre y fuego, lo que se ha percibido desde la población gitana es una resistencia a adaptarse a las formas de ver el trabajo y la producción capitalista”.

“Cualquier ataque a la clase trabajadora, especialmente lo sufren las mujeres”

“Creo que tumbar las reformas laborales hechas por PSOE y PP no va a ser algo que va a venir de la mano del Gobierno español, porque así lo quiera por su voluntad, sino por la movilización de las y los trabajadores”

Juanjo Basterra, kazetaria eta m. soziala * E.H

Pastora Filigrana, licenciada en Derecho por la Universidad de Sevilla, en la actualidad es abogada en ejercicio. Especialista en Derecho Laboral y sindical y experta en Derecho de Extranjería. Cooperativista. Activista por la Defensa de los Derechos Humanos en diferentes movimientos sociales, miembro del Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras (SAT), feminista y mestiza gitana. Sostiene que “el fascismo va de la mano del neoliberalismo” o “al  menos, al neoliberalismo le viene bien un discurso fascista que mantenga que hay personas de primera, de segunda y de tercera, y que por eso el desigual reparto de la riqueza en el mundo es justo porque le da a cada uno lo que merece”. Reclama un cambio del modelo productivo andaluz a favor de las personas y cree que solo llegará de “la soberanía de Andalucía”. Llama a combatir en la calle para terminar con las reformas laborales y las injusticias que se imponen, sobre todo, a las mujeres, las principales perjudicadas del sistema neoliberal y patriarcal.

En primer lugar, con la pandemia actual ¿qué análisis se puede hacer de lo que está pasando en esa tierra andaluza desde un punto de vista feminista?

Lo que está pasando en Andalucía, como en cualquier otra parte del mundo, es que se ha visto claramente que la pandemia afecta de manera desigual a la persona dependiendo del lugar que ocupa. Precisamente si algo ha quedado claro es que los trabajos más precarios que son, precisamente los realizados por mujeres -los más feminizados y racializados- y que son los que se pagan menos, como son los trabajos en el campo y la crisis que supone la pandemia. Porque efectivamente nos encerramos todos en casa, pero la producción agrícola y la alimentación, algo tan básico para la vida tenía que seguir introduciéndose. Sin la llegada de los migrantes, sin la llegada de las jornaleras marroquíes, la cuestión peligraba. Después toda la parte del trabajo de cuidados, de la limpieza, enfermería… son trabajos muy feminizados, pero hemos visto que es un trabajo esencial para mantener la vida. Creo que la pandemia ha servido para eso, para visibilizar la importante labor, muchas veces invisible, que realizan los trabajadores más precarios en su inmensa mayoría mujeres y, una parte importante, personas emigrantes.

Otra consecuencia de la pandemia es esta contradicción que quienes trabajan para consolidar ese estado del bienestar son las personas que están sufriendo la falta de renta, de ingresos, los atrasos en los salarios  mínimos vitales. Estoy atendiendo a mujeres trabajadoras del hogar y lo puedo ver cada día. Muchas mujeres han perdido el trabajo después de la pandemia, porque la renta de los empleadores ha bajado y no tienen ingresos; no se contempla prestación por desempleo para esas mujeres y el salario mínimo vital prometido no llega. Se están viviendo situaciones dramáticas y las colas del hambre. En Andalucía es un territorio per se donde los números de la precariedad, sobretodo femenina, se disparan respecto a otros territorios del Estado.

La precariedad laboral campa a las anchas por el mercado laboral en el Estado español. Andalucía sufre más, según los datos oficiales. ¿En qué situación se encuentran las mujeres en Andalucía ante esta legislación laboral que favorece el modelo capitalista? 

Claro. Las mujeres cubren los puestos de trabajo más precarizados. Tanto en el campo, en cuidados, en limpieza y en el sector turístico, que se ha caído. Conlleva un gran desempleo y la pobreza que afecta principalmente a las trabajadores más precarios, que son mujeres. Toda esta situación ahonda más en la pobreza y en la precariedad para las mujeres que habitan Andalucía.

También formas partes del SAT, ¿las mujeres están siendo explotadas más que los hombres en Andalucía? ¿Los empresarios andaluces se aprovechan de esa mano de obra barata para elevar sus beneficios como en campaña de la fresa, etc? 

Lo que ocurre en el campo, en cualquier parte del mundo, la fuerza del trabajo de la mujer vale más barata. Se pagan salarios más bajos con condiciones más duras, sobretodo, porque se piensa que la conflictividad sindical de las mujeres va a ser menor. Así se produce la situación de abuso en el campo andaluz, que es generalizada. Lo peores trabajos y los peor pagados se escogen para las mujeres, sobretodo a mujeres migrantes para que su protesta sea menor ante la explotación. Sí, a tu pregunta contesto que sí, que detectamos un mayor abuso en derecho en mayor medida en las mujeres que en los hombres en el campo andaluz, al menos en la provincia de Huelva que es la que conozco y controlo más en el sector fresero. No es que te exploten más, sino que se buscan a mujeres para cubrir trabajos mas arduos y peor pagados.

Los empresarios se aprovechan de esa situación para lograr más beneficios. El capitalista abarata al máximo los salarios y escoge a personas más explotables por circunstancias vitales. Ser mujer te sitúa en una circunstancia más débil. Tu fuerza de trabajo se abarata; al ser mujer emigrante se abarata más y más aún si eres mujer emigrante y sin papeles. Funciona así en el mundo entero.

¿Qué piensas de que todavía el Gobierno español no haya iniciado la derogación de las últimas reformas laborales del PSOE y PP y que tanto daño está haciendo a la clase trabajadora, a las jornaleras y jornaleros?

Creo que el Gobierno no lo va a hacer, porque tiene la presión de la patronal y no tenemos esa correlación de fuerzas los trabajadores en este momento. Creo que tumbar esas reformas laborales no va a ser algo que va a venir de la mano del Gobierno español, porque así lo quiera por su voluntad, sino por la movilización de las y los trabajadores y si los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, y otros sindicatos, que pudieran ser mayoritarios, se desprendieran de su burocracia sindical y volvieran a una conflictividad laboral alta. Creo que es la única manera de derogar las reformas laborales. Nos engañamos pensando que es posible únicamente con la voluntad del Gobierno español que, al fin y al cabo, sirve a los intereses de los grandes capitales del país. Si no hacemos esas movilizaciones, no se van a derogar y creo que van a venir unas nuevas reformas laborales menos garantistas para los derechos de los trabajadores. Como esa “mochila austriaca” y el abaratamiento del despido no se va a revertir, sino que va a ir a más, salvo que podamos poner en la calle una gran movilización de trabajadores y trabajadoras como mecanismo combativo.

Las mujeres saldrán peor paradas, claro. La fuerza de trabajo de las mujeres en el mundo entero vale menos. Cualquier ataque a la clase trabajadora, especialmente lo sufren las mujeres. Y dentro de las mujeres las que no son blancas, no tienen papeles o son migrantes, aún más.

¿Qué necesita Andalucía para lograr una mayor justicia social y una mejora en el reparto de la riqueza?

Andalucía lo que necesitaría es un cambio del modelo productivo. Una economía que no estuviera basada únicamente en el extractivismo de la tierra. Somos la huerta y el turismo de Europa, que son los dos grandes pilares de la economía andaluza. En la agricultura aquí se pone la tierra y la mano de obra barata, pero la plusvalía de la producción primaria se queda en otros lugares. Necesitamos un cambio de modelo productivo, que saliera del turismo, pero claro para eso necesitaríamos salirnos del orden geoeconómico del Estado español. Porque ese es el papel que ofrecen a Andalucía el Estado español y la UE. Revertir eso conllevaría un contrapoder andaluz, una mayor soberanía del pueblo andaluz para poder echar ese pulso para esas cosas que se necesitan como una economía andaluza pensada principalmente en el bienestar de la población andaluza y no en el extractivismo constante en este monocultivo del turismo. Es muy interesante ver que el dinero que llega del turismo, un  porcentaje mínimo se queda en los salarios de las y los trabajadores y los porcentajes altísimos que se van a parar a los grandes capitales y las grandes cadenas hoteleras, las patronales del sector. Un cambio de modelo productivo es necesario, pero debiera de pasar por una conquista de soberanía del Pueblo de Andalucía.

Es evidente que en las varias décadas que el PSOE ha gobernado en Andalucía no ha servido a los explotados y explotadas de la tierra para mejorar, y en la actualidad ¿cómo ves el Gobierno liderado por el PP y que, entre otros, cuenta con el apoyo del fascismo de Vox?

Si te digo la verdad, a nivel material y económico no hay diferencia de este gobierno con el anterior, teniendo en cuenta que en los últimos años el PSOE ha hecho una política neoliberal clara. No solo en las políticas de privatizaciones, recortes en lo público y externalizaciones de empresas públicas…no solo ha hecho esas políticas, sino que ha sembrado un discurso de que el desarrollo iba aparejado con las privatizaciones y que lo público era un lastre para el desarrollo de Andalucía. Realmente no percibimos la diferencia. 

Las diferencias fundamentales de que gobierne la derecha es a nivel discursivo y simbólico, que es peligroso, cierto, porque se materializa después en violencia. Es un discurso de que hay personas de primera y de segunda que se lo merecen más o menos y la denegación de los derechos humanos que, cada vez sin ningún complejo, enarbola la ultraderecha, que gobierna aquí y que los partidos de derecha que gobiernan con ellos, consienten, digamos. Es muy peligroso porque eso vira el imaginario hacia el neofascismo y quizás eso sí es lo peligroso de tener un Gobierno de derechas, aunque sigo diciendo que en políticas materiales y prácticas el neoliberalismo, la privatización y el recorte de lo público ya lo teníamos con el PSOE.

En tu libro “El pueblo gitano contra el sistema-mundo. Reflexiones desde una militancia feminista y anticapitalista” propones “unas miradas a las estrategias de resistencia al capitalismo, el patriarcado y el colonialismo históricas y actuales del pueblo gitano”, puedes resumir ¿cuáles son esas estrategias?

Lo que intento decir en este libro es que el capitalismo actual, el neoliberalismo en esta fase, se basa en una cultura de la individualidad y la competencia. Eso es lo que nos dicen: compitan ustedes, consíganlo por ustedes mismos. Intentan romper toda las comunidades de apoyo mutuo que han podido existir. La caídas de los sindicatos, de las asociaciones de vecinos y demás viene de la mano de una cultura que es individualista, del hazlo tu mismo, tu solo puedes para romper todo los lazos comunitarios. Frente al capitalismo, en este momento, habría que recuperar la actitud y estructuras en formas de organización política que combatan el individualismo y que nos traigan la subjetividad colectiva, que busque nuevas formas de organización social, de mutualismo de base y apoyo mutuo. La vuelta al sindicalismo tradicional entendido como espacio de apoyo social, asociaciones de vecinos y acción comunitaria, y que eso en otras comunidades que viven a los márgenes, y reparo en la comunidad gitana que conozco más aunque también lo podemos ver en poblaciones migrantes, ya existe. No por una cuestión ideológica, sino por una cuestión de resistencia vital a una embestida tan fuerte como es el capital. Es una llamada a la izquierda blanca a pensar de que las “máquinas de guerra” que debemos construir en su momento pueden ser inspiradas en otras comunidades, que ya las están construyendo por propia supervivencia en los márgenes de esta sociedad.

En ese libro, recuerdas que el pueblo gitano ha sido un primer bastión de lucha contra el capitalismo opresor. ¿Nos puedes poner algunos ejemplos para que lo podamos ver?

Lo que mantengo en ese libro es que los 500 años de persecución al pueblo gitano, a la identidad gitana, a la persecución a sangre y fuego, lo que han percibido desde la población gitana es una resistencia a adaptarse a las formas de ver el trabajo y la producción capitalista.

El pueblo gitano ha intentado buscar formas sociales de desarrollo de su vida, fórmulas alternativas al margen y que no pasara por la venta de la fuerza de trabajo al patrón. Más teniendo en cuenta que el destino económico que imponía era la venta de su fuerza de trabajo al dueño de la tierra. Una y otra vez la normativa lo que les impone es que trabajen para el señor feudal. Para escaparse de esta imposición, de este destino económico que el capitalismo ofrecía, las poblaciones como la gitana, resistieron y resisten a lo largo de los siglos llevando otra forma de destino económico que se basa mucho en la cooperación. El apoyo de los grupos grandes y sus formas de autogestionar las vidas y los tiempos. Es lo que he intentado mantener en el libro y pone el valor la historia del pueblo gitano desde esa perspectiva.

La realidad es que Andalucía aúna el racismo y la xenofobia contra las personas migrantes y, efectivamente, contra el pueblo gitano. ¿Está aumentando? 

Creo que está aumentando en el mundo entero el racismo y la xenofobia porque el neoliberalismo lo necesita. Un neoliberalismo que cada vez concentra la riqueza en menos manos, acapara los bienes básicos que dan la vida, y esta crisis sanitaria, que deriva en crisis económica, lo pone de forma manifiesta. Cada vez va a haber más pobreza y cada vez más van a justificar que esos pobres lo son porque lo merecen, no por lo injusto reparto de la riqueza. El neoliberalismo necesita un discurso que diga que hay gente que vale menos y por eso tiene menos. El racismo es uno de esos discursos. El racismo y la xenofobia, el decir que la gente en Africa vota de forma incorrecta, porque no hacen las cosas bien o porque son torpes, es lo que necesita el neoliberalismo para justificar la pobreza sistemática de dos tercios de la humanidad. O, de hecho, dicen que las personas migrantes o las personas gitanas viven en ghettos o viven mal porque no trabajan lo suficiente, no se adaptan, no se integran, al fin y al cabo, ese discurso dice que la responsabilidad de su pobreza está en su propia idiosincrasia. Eso es racismo y va aumentar en tanto en cuanto el neoliberalismo lo necesite. Por eso, mantengo que el fascismo va de la mano del neoliberalismo. O, al  menos, al neoliberalismo le viene bien un discurso fascista que mantenga que hay personas de primera, de segunda y de tercera, y que por eso el desigual reparto de la riqueza en el mundo es justo porque le da a cada uno lo que merece, según su grado de humanidad.

¿Por dónde pasará la solución?

Entiendo que el enfrentamiento al fascismo tiene que ser desde una postura antineoliberal y anticapitalista. También van a jugar un papel importante las personas que ocupan los servicios más básicos para la vida, que son personas muy precarizadas, en la pobreza, en gran parte racializadas y feminizadas. La organización de trabajadores y trabajadoras precarias, de personas migrantes y las organizaciones contra el racismo de las comunidades que viven en esos sectores oprimidos van a ser básicos para echar el pulso que en este momento necesitamos. No confío en ninguna respuesta antifascista que no lleve de la mano un discurso anticapitalista y antineoliberal en este momento.

¿Aspiras a una Andalucía libre, soberana y gitana? ¿Qué ruta se debe seguir, porque hasta este momento no parece que ha germinado ningún proyecto de manera consolidada?

¡Qué poética tu entrevista! Sí, aspiro a una Andalucía libre y soberana. Espero que la riqueza de una tierra esté destinada al bienvivir, al bienestar y a la vida digna de las personas que la habitan, independientemente de que hayan nacido aquí o no, independientemente de la etnia, de la religión. Las personas que habitan un territorio deben ser soberanas de la riqueza del territorio, y esa riqueza debe destinarse a sostener la vida dignamente y no a la acumulación de la riqueza en unas pocas manos. Así que sí creo en una Andalucía soberana, pero también en un mundo soberano, donde todas las vidas estén sostenidas dignamente y que la riqueza en este mundo esté destinado a eso.

Hasta la fecha no ha habido ningún proyecto que ha llevado a Andalucía a ese camino, ¿hay alguno a la vista?

Hay muchos intentos. Creo que la dificultad de Andalucía es incluso la disidencia política que disfruta o sufre los padecimientos que tiene el territorio donde se conforma. La disidencia política en Andalucia no es igual que en otros lugares donde la precariedad no es tanta o la riqueza no está  tan injustamente repartida. El movimiento de liberación andaluz adolece también de esa pobreza estructural y, por lo tanto, sus conquistas. Y también porque el enemigo al que nos enfrentamos es muy fuerte, porque necesita Andalucia para poder seguir con su crecimiento económico. Son retos muy difíciles. No obstante, sí confío porque soy una activista y militante en que en un momento como este de crisis sistémica, va a depender de la capacidad de organización y de lucha que sumemos y seamos capaces de poner en la calle. Es nuestra voluntad. Nuestra experiencia política acumulada, sobran motivos y en eso estamos intentando empujar desde el sindicalismo y los movimientos de mujeres.

Por último, esta pasada semana el SAT ocupó la sede de Endesa en Sevilla para denunciar la subida importante del recibo de la luz, ¿que lectura haces?

Lo que hizo el SAT es solamente la punta del iceberg, un pequeño detalle de lo que está por venir. Creo que la pobreza del suministro eléctrico, la pobreza energética, el problema de la vivienda y el problema de la renta van a poner a la gente en la calle muy enfadada cada vez más. El reto político es organizar esa rabia y dolor. Lo que vamos a recibir como respuesta va a ser la represión, lo que ya esperábamos. Porque una protesta como ésta esta poniendo el dedo en la llaga en la contradicción más grande que tiene el capitalismo que es que no puede sostener dignamente todas las vidas. Entonces, las protestas por la vivienda, por la renta y por los suministros van a estar en la calle. Lo del SAT fue simbólico, pero es la punta del iceberg que está por venir.




Fuente: Sareantifaxista.blogspot.com