November 8, 2020
De parte de Indymedia Argentina
139 puntos de vista


La incorporaci贸n geogr谩fica y pol铆tica de la regi贸n al Estado-Naci贸n Argentina es, en t茅rminos hist贸ricos, tan reciente como su designaci贸n. Antes, otros nombres y otras libertades cobijaban a los pueblos originarios.

(Ilustraci贸n Roc铆o Griffin)

08/11/2020

Cinco siglos atr谩s, la expedici贸n que lideraba Fernando de Magallanes procuraba avanzar por el tortuoso estrecho que despu茅s, recibi贸 su nombre. Varios meses antes, los nav铆os hab铆an fondeado frente a la costa de la actual Santa Cruz para afrontar el invierno, acontecimiento que para Occidente determin贸 otro descubrimiento. Es que si antes de 1492 Am茅rica no figuraba en ning煤n mapa, la Patagonia tampoco.

Los pueblos que por entonces por aqu铆 viv铆an no pensaban en t茅rminos patag贸nicos. Cruzaban las monta帽as desde el este hacia el oeste y viceversa, vadeaban los r铆os Limay, Negro o Colorado y se asomaban al mar, pero no consideraron sus espacios territoriales en referencia a los contornos posteriores de la regi贸n. Fueron los espa帽oles quienes despu茅s de bautizar al continente que intentaban conquistar denominaron Patagonia a los dominios mapuche, g眉n眉na k眉na y aonik鈥榚nk. La identificaci贸n reci茅n comenz贸 a difundirse en el siglo XVI aunque exclusivamente entre los wingka.

Quiz谩 resulte dif铆cil aceptar la conclusi贸n pero ni mapuches ni tehuelches (del norte o del sur) vivieron en Patagonia. El territorio exist铆a y sus habitantes tambi茅n, pero 茅stos daban sus propios nombres a los espacios donde resid铆an.

El punto de vista mapuche, con el este en el norte

Katr眉laf contaba con 16 a帽os, aproximadamente, cuando se desencaden贸 sobre su pueblo la Campa帽a al Desierto. Al compartir sus recuerdos con el alem谩n Robert Lehmann-Nitsche en 1902, revivi贸 el 茅xodo que los ataques de 1878 y 1879 hab铆an provocado. Relat贸 que su hogar recib铆a el nombre de Willimapu (Territorio del Sur), al que ubic贸 al sur del r铆o Limay. Su 帽uke (madre) hab铆a nacido en el Manzanamapu (Territorio de las Manzanas), al norte del mismo.

Ambos espacios se convirtieron en transitorio refugio para los fugitivos que proven铆an del Mam眉lmapu (Territorio de la Le帽a, por los caldenes); el Lelf眉nmapu (Territorio de los Campos, por La Pampa y provincia de Buenos Aires) y el Rank眉lmapu (Territorio de los Carrizales, tambi茅n en La Pampa). Otros grupos buscaron cobijo en el Waizufmapu (Territorio del Borde o cordillera) y en el Pikunmapu (Territorio del Norte, alrededor del r铆o Neuqu茅n). Como salta a simple vista, Katr眉laf no hizo referencia alguna a la Patagonia y ni siquiera a la Pampa. Eran otras las categorizaciones.

Triunfo europeo

Las primeras naciones no pensaron la regi贸n que se designa bajo nombre tan m谩gico, pero tampoco tuvieron mayores problemas en traspasar sus hipot茅ticos l铆mites, ya que las llanuras de la pampa bonaerense tambi茅n fueron parte del territorio mapuche libre hasta los 煤ltimos tramos del siglo XIX. El occidente cordillerano tambi茅n. S贸lo en el caso de los aonik鈥檈nk podr铆a afirmarse que tuvieron cierta noci贸n de Patagonia, ya que con sus inveros铆miles caravanas sol铆an cruzarla en sentido longitudinal para comerciar con los manzaneros en Neuqu茅n y luego seguir a Carmen de Patagones, para despu茅s volver hacia el sur. Pero ni siquiera ellos le adjudicaron un sentido pol铆tico, cultural y menos geopol铆tico.

El mundo que conoc铆a Europa en 1516, sin la Patagonia

En Europa nadie sab铆a de la existencia del territorio que a partir del siglo XVI los navegantes as铆 llamaron. Menos a煤n, de los pueblos que aqu铆 habitaban, quienes ser铆an patagones, pampas, araucanos, poyas, manzaneros o tehuelches, entre muchas otras denominaciones impuestas. Indios todos ellos.

Curioso es que para el sentido com煤n, pareciera que la Patagonia se llama as铆 desde siempre. Al igual que Am茅rica, la regi贸n nunca reclam贸 su conquista por parte de los europeos y menos a煤n, su poblaci贸n por parte de hispano-criollos o argentinos. M谩s bien y al igual que la idea de continente, Patagonia es una invenci贸n que se elabor贸 durante el avance colonial espa帽ol. Pero a diferencia de los sucesos que tuvieron lugar m谩s al norte, reci茅n fue la Argentina la que remat贸 la faena colonial europe铆sta.

Entre otros factores, la construcci贸n del Estado argentino se expres贸 con la inmigraci贸n de origen europeo, una vez que se agot贸 la resistencia armada mapuche. As铆, una cantidad considerable de las ciudades o localidades patag贸nicas se piensan a s铆 mismas como productos de la cultura alemana, suiza, italiana o galesa. Los relatos que ensalzan la abnegaci贸n de los pioneros, las penurias de los primeros en llegar o la extra帽eza ante la ruda belleza de tantos parajes salvajes, no pertenecen a los mapuche sino a quienes usufructuaron la colonizaci贸n. Tuvieron que transcurrir m谩s de 100 a帽os para que esas maneras de pensar las geograf铆as recibieran un profundo cuestionamiento.

La Patagonia en 1746. Obs茅rvese la cantidad de tolder铆as

Reci茅n alrededor de 1990 comenzaron a extra帽arse los medios de comunicaci贸n de alcance regional, los dirigentes pol铆ticos, las c谩maras empresariales y el resto de la sociedad, ante el florecimiento de un discurso que no s贸lo desment铆a aquella noci贸n de desierto, sino tambi茅n la supuesta extranjer铆a mapuche. Mayor fue el asombro cuando a las proclamas o documentos les siguieron las recuperaciones concretas de campos, las movilizaciones frente a las sedes de petroleras u organismos estatales, junto con los reclamos de adecuaciones legislativas.

Es que si bien nunca hubo una fundaci贸n de Patagonia, la elaboraci贸n de sus narrativas fundacionales se abstuvo de tener en cuenta a los ind铆genas, salvo para su deshumanizaci贸n o ridiculizaci贸n.

Incorporaci贸n tard铆a

Fue la victoria militar la que transform贸 la geograf铆a en relaci贸n con la Patagonia. Curiosamente, hasta d茅cadas tard铆as del siglo XIX, los argentinos tampoco pensaban a estas mesetas, cordilleras, valles y costas acantiladas como parte integrante de la Confederaci贸n o de la Rep煤blica. Nos dice Diana Lenton que 鈥渓a idea de una Naci贸n argentina herida en su territorialidad por b谩rbaros que le impiden gozar de lo que le pertenece es un t贸pico del discurso pol铆tico impuesto a posteriori de la conquista militar de los territorios indios鈥.

Mapa de Havestadt, de 1752. La primera inclusi贸n del r铆o Neuqu茅n

Seg煤n los estudios de la ge贸grafa Carla Lois, la cartograf铆a oficial reci茅n incluy贸 a la Patagonia en jurisdicci贸n argentina a partir de 1875. Adem谩s, los libros escolares que se utilizaron entre 1856 y 1871 admit铆an que Patagonia 鈥渆ra un pa铆s aparte鈥. Reci茅n en 1874, en el manual 鈥淓lementos de Geograf铆a鈥 que se utilizaba en las escuelas de primeras letras, aparecen como l铆mites sur de la Argentina 鈥渆l oc茅ano Atl谩ntico y el Estrecho de Magallanes鈥. Con anterioridad, los libros escolares admit铆an que m谩s all谩 de la frontera sur de la Confederaci贸n Argentina se alzaba un espacio ajeno a su soberan铆a

La invenci贸n de la dupla Pampa-Patagonia implic贸 la apropiaci贸n de la regi贸n y su integraci贸n al ideario nacional a partir de las operaciones intelectuales que se dispusieron desde el Estado, autor铆a del sector que se arrog贸 su representaci贸n a partir de 1861. Si bien fueron los espa帽oles los primeros intrusos que reclamaron para s铆 tan vasto territorio, la primera organizaci贸n institucional de origen europeo que se instal贸 aqu铆 fue responsabilidad de Buenos Aires.

Afirma Lenton que 鈥渆l giro pol铆tico que llev贸 a presentar a la Patagonia como parte del pa铆s argentino, como si su integraci贸n territorial fuese ya un hecho y no un mero voluntarismo, coincide con los a帽os que van entre el fin de la guerra de la Triple Alianza (1864-1870), que consolida el poder de cierta elite social en nuestro pa铆s, y la Guerra del Pac铆fico (1879-1884) que despeja el camino para las aventuras b茅licas en la Patagonia y realimenta el conflicto de l铆mites entre Chile y la Argentina, cuando los dos Estados hacen de la expansi贸n territorial un elemento esencial de su construcci贸n soberana鈥.

El concepto 鈥淐ampa帽a al Desierto鈥, es decir, la usurpaci贸n militar por parte de la Argentina de la Pampa y la Patagonia, puede equipararse en su significado pol铆tico al que alcanz贸 el 鈥淒escubrimiento de Am茅rica鈥. 脡ste se acu帽贸 desde la perspectiva imperialista de una historia mundial que se escribi贸 con clamores triunfales desde Europa. Aqu茅l se concibi贸 a partir de la mirada conquistadora de las elites argentinas que concibieron a su proyecto pol铆tico como momento culminante de la construcci贸n de la Naci贸n.

No se trata solamente de cuestiones terminol贸gicas sin importancia porque aseverar que Am茅rica o la Patagonia son invenciones, tiene que ver con el punto de vista cr铆tico de quienes quedaron a un lado o, inclusive, atr谩s de su historia. De los pueblos ind铆genas se espera todav铆a hoy que se incorporen al ritmo continuo de un progreso que siempre es para otros, en el marco de unas narraciones que no les pertenecen. Ni siquiera Magallanes pudo preverlas.

Bibliograf铆a

Lenton, Diana (2010): 鈥淟a 鈥榗uesti贸n de los indios鈥 y el genocidio en tiempos de Roca: sus repercusiones en la prensa y en la pol铆tica鈥. En Bayer, Osvaldo (coordinador): 鈥淗istoria de la crueldad argentina. Julio A. Roca y el genocidio de los Pueblos Originarios鈥. Ediciones El Tugurio. Buenos Aires.

Fuente: https://www.enestosdias.com.ar/4816-patagonia-500-anos-de-invencion-colonialista




Fuente: Argentina.indymedia.org