June 28, 2021
De parte de Noticias Y Anarquia
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Ciudadanos, Ciudadanas:

Dianas, bombas, te-deums, discursos, desfiles y aparatos
militares, recuerdan hoy a los argentinos el d铆a de la patria. Las
gentes, mis conciudadanos, est谩n hoy content铆simos y no caben en su
pellejo de gozo porque se les ha dicho y se les ha asegurado
formalmente, que llevan en las venas el fermento heroico de una raza de
guerreros que no vacil贸 jam谩s en acudir sangrientamente al extranjero
que tuvo el escandaloso tup茅 de meterse con nosotros, es decir con los
otros, tan valerosos, tan soberanamente corajudos.

Mis conciudadanos est谩n content铆simos de su abolengo de valent铆a, pero
mis conciudadanos se enga帽an con las glorias pasadas, pues lejos de ser
heroicos, de responder dignamente a su tradici贸n revolucionaria, est谩n
convertidos en un reba帽o de carneros, en un hato de cobardes, que se han
metido en el bolsillo el valor y el coraje tradicional para someterse
tranquilamente a todas las tiran铆as, content谩ndose con ser los
herederos, pero no los continuadores de la acci贸n eminentemente
revolucionaria de 1810. Cierto es que hemos conservado intacto de
levaduras extranjeras los derechos de nuestro nacionalismo; pero no es
menos cierto tambi茅n que las tiran铆as dom茅sticas que soportamos de parte
del Estado y el capital, son las que nos afectan m谩s directamente y nos
hacen sentir todos los d铆as nuestra condici贸n de esclavos, por m谩s que
nuestros amos quieran hacernos aparecer lo contrario, temerosos de
nuestro despertar en el que ven, no sin fundamento, el derrumbe de sus
derechos de privilegiados, la eterna proscripci贸n de la polilla humana
que hoy crece y se regodea al amparo de nuestra mans铆sima ignorancia.

Cierto es, ciudadanos, que tenemos gobierno propio, milicias propias,
polic铆as, c谩rceles, jueces y tinterillos que nos responden decididamente
y decididamente tambi茅n se apropian y disponen de nuestra vida e
intereses para los altos fines patri贸ticos que tienen en todas partes
las polic铆as y las c谩rceles… Cierto es que nuestro orgullo nacional se
siente satisfecho, se siente honrado, con que el machete que cae sobre
nuestras costillas al menor asomo de rebeli贸n, sea la misma arma
gloriosa que en cien combates triunfales afirm贸 a la faz del mundo el
nombre nacional. Cierto es que no podemos quejarnos de que sean armas
extranjeras las que se vuelven contra nosotros cuando nos reunimos en
una plaza para protestar 贸 nos congregamos en un local obrero para el
acto anti-patri贸tico de proclamar una huelga que afecte la vida
econ贸mica de la naci贸n, que todos sabemos, descansa en la actividad del
trabajador pura y exclusivamente. El sentimiento patri贸tico no se
resiente por nada de esto; s贸lo que para nosotros, hombres modernos, que
profesamos el principio de la solidaridad del hombre con el hombre, el
machete patrio, como todos los machetes del universo, no es m谩s que un
s铆mbolo vulgar de autoridad, de sometimiento del hombre por el hombre,
un execrable instrumento de tiran铆a cuya abolici贸n es necesaria para la
vida de la libertad.

Nosotros nos re铆mos de la gloria de ser argentinos, franceses 贸 turcos,
si aqu铆, en Francia y en Turqu铆a, hemos de ser los mismos explotados,
obligados a dar la vida en los trabajos m谩s fatigosos para obtener un
pan para nuestra hambre y un techo para nuestra intemperie. Podr谩 ser un
gran pa铆s, una gran naci贸n pre帽ada de gloria hist贸rica nuestra patria;
pero 驴gana algo con eso el que tiene que trabajar de la ma帽ana a la
noche para proporcionarse el sustento; el que se queda sin trabajo,
plantado en medio de la calle, con su compa帽era enferma, sus hijos
muertos de hambre y su porvenir sin soluci贸n? 驴Y el que tiene que
emigrar por hambre, vender a cualquier precio sus cuatro trastos
miserables para huir al extranjero a recomenzar su vida de explotado en
el naufragio de su hogar deshecho?

Oh! lo que es para el pobre, compa帽eros, no hay patria que valga, as铆
griten hasta perder la voz todos los mistificadores que la invocan. El
pobre es universalmente pobre, inferior y despreciable en la mundial
descalificaci贸n de su miseria. Pero el pobre, ciudadanos, es un elemento
de riqueza para los que poseen la tierra, las f谩bricas y los talleres y
al pobre, pues, era necesario conservarlo en su eterna condici贸n
inferior para que diera sin protestar todo lo que la avidez capitalista
esperaba de 茅l. Para eso nada m谩s producente que dividirlo,
infundi茅ndole una idea patri贸tica, un sentimiento de nacionalidad, seg煤n
el cual, el pobre, el proletario del otro lado de la frontera, dejaba
de ser un hermano de miseria, un compa帽ero de sufrimiento, para
convertirse en un enemigo nacional con quien deb铆a rehusarse todo trato,
toda idea de solidaridad humana por lealtad a la patria.

Luego era necesario tambi茅n justificar la utilidad de mantener un
ej茅rcito de profesionales, oficio que la imbecilidad humana ha mirado
como muy honroso y que la malicia capitalista ha sabido explotar
divinamente para embobar a las gentes, cuando no exterminarlas, si as铆
cumpl铆a a sus intereses. La patria residi贸 entonces en el ej茅rcito y
tuvo por sostenedores, no ya al pueblo en masa levantando para romper su
vasallaje, para afirmar su libertad, sino a una turba de asesinos
patentados, de criminales mercenarios, para quienes la matanza humana
fue un motivo de ascensos y adelantos en la carrera y toda tendencia
pacifista y humanitaria, una amenaza de retraso en la conquista del
anhelado gal贸n… El pobre, el obrero carne de ca帽贸n, fue siempre el que
dispar贸 las armas y el que cubri贸 con sus cad谩veres los campos de
batalla. Esto era lo l贸gico. El jefe, el oficial, el militar profesional
que va a la guerra para conquistarse un gal贸n, no va a exponer as铆 no
m谩s su cuero teniendo suficiente carne de ca帽贸n en que escudarse. Si
alguna vez se arriesga en una empresa loca y consigue la muerte, lo hace
con la idea de mayor ganancia, como el capitalista que va a la
bancarrota en un golpe de audacia financiera. Si balanceamos la carne
humana dejada en los campos de batalla de todas las guerras habidas
hasta el presente, siempre encontraremos que el pueblo ha ca铆do en masa,
ha muerto como moscas, donde los profesionales de la guerra, los
militares graduados, apenas si sufr铆an descalabro, cosechando en cambio
todos los frutos, todos los honores de la jornada. 

 Nosotros, pues, los
hijos del pueblo, hemos sido y somos siempre, el elemento necesario para
que los bandidos que viven de la patria, de la gran ramera, hicieran su
agosto. De ah铆 que se pongan en juego todos los medios posibles para
hacernos patriotas, es decir, hombres que nos dejemos conducir a la
matanza por puro patriotismo, por adhesi贸n a una entidad ficticia que no
existe sino en nuestra imaginaci贸n, pues que ella no se traduce en nada
real, en nada concreto, desde que no poseemos en propiedad ni un palmo
de tierra, ni un derecho m谩s al goce y usufructo de la riqueza social
que los proletarios de otras patrias, de otras nacionalidades… De ah铆
tambi茅n, compa帽eros, que peri贸dicamente nos arranquen a nuestros hogares
para ense帽arnos los rudimentos del arte de matar a nuestros semejantes,
no con el fin de capacitarnos 鈥斅u茅 esperanza!鈥 para nuestra defensa
individual, la 煤nica que pod铆a interesarnos, sino, por el contrario,
para hacernos disciplinados, es decir soldados, es decir hombres sin
voluntad y sin conciencia, prestos a cometer todo g茅nero de atrocidades a
una orden, a una voz del bandido que nos comande…

隆Sinverg眉enzas!… En la antig眉edad se proced铆a siquiera con m谩s
lealtad. Se combat铆a para imponer al vencido un tributo que beneficiaba
por entero a toda la comunidad. Los guerreros eran mercenarios que iban a
la pelea por el bot铆n de la victoria, hombres que hac铆an profesi贸n de
las armas e iban a combatir con quien les ofrec铆a un contrato m谩s
ventajoso, libres de toda idea de patria, pues que las m谩s de las veces
iban contra su pueblo mismo. Ellos eran los que entraban casi
exclusivamente en combate, los que sufr铆an las consecuencias de la
batalla y los que se beneficiaban de la victoria. Los mercenarios
modernos se han hecho m谩s pr谩cticos: cosechan los beneficios pero no se
exponen a p茅rdidas, habiendo encontrado con la idea de 鈥減atria鈥 una
manera genial de hacer sacar las casta帽as del fuego con manos ajenas,
pues que desde entonces, nosotros, siempre est煤pidos, siempre dispuestos
a dar la vida a cualquier charlat谩n que nos hable de recompensas
futuras, nos venimos haciendo matar en mont贸n por puro patriotismo, por
pura 鈥渘ada鈥, sin saber lo que vamos ganando al darnos, como no hacemos,
ni lo har铆amos, al alquilar nuestra fuerza de trabajo a cualquier patr贸n
por m谩s probo que fuera.

Ciudadanos; hombres del pueblo: Ya es hora que dej茅is de hacerle el
juego a los bandidos que os llevan al matadero, enalteciendo vuestro
patriotismo, el daros as铆 no m谩s, gratuitamente, como prenda que no se
estima. Ya es hora que levant茅is esa frente altiva y mir茅is a la cara a
esos hombres encanallados que a falta de visiones de porvenir, se
vuelven obstinadamente al pasado, falsificando escandalosamente los
hechos para hacerlos servir a su causa, pues que ellos, los
reaccionarios, los liberticidas de hoy, pretenden identificar su
personalidad con los avanzados, los rebeldes, los liberadores de ayer,
que si fueron a la acci贸n, que si alg煤n respeto merecen a nuestro
esp铆ritu libertario, fue 鈥攜 enti茅ndase bien鈥 por su no conformismo con
la 茅poca, por su sue帽o altruista de un futuro de libertad, que no por
ser una utop铆a bajo el r茅gimen republicano que ha dejado subsistentes
las causas de la desdicha humana, desmerece en nada en el pensamiento de
los hombres de aquella 茅poca en que la sociolog铆a era a煤n una ciencia
rudimentaria y no hab铆a alcanzado la amplitud de miras que en el
presente.

Los que hoy alardean de patriotas son los enemigos del hombre, los
retardatarios, los que baten palmas ante el derribo de las libertades
humanas, los que forman en las filas del clero, las milicias, las
polic铆as; los que piden amplificaci贸n de las c谩rceles para que puedan
contener muchos, muchos hombres; los que reclaman leyes de extra帽amiento
para eliminar del pa铆s la propaganda de ideas; los que piden la
continuaci贸n de la pena de muerte; los que sancionan leyes contra la
vagancia para que nadie pueda substraerse a la explotaci贸n capitalista;
los que importan del extranjero pueblos enteros de miserables, de
muertos de hambre, para combatir las reivindicaciones del obrero
nativo… Estos son los patriotas, compa帽eros, los que hoy, en este d铆a
de expresi贸n revolucionaria, agitando el trapo azul y blanco que ha
perdido todo su significado desde que ondea sobre las c谩rceles y las
comisar铆as, pretenden volveros al culto de una idea condenada por el
tiempo para que continu茅is afianzando con vuestro patriotismo el armaz贸n
de injusticias sobre que descansa el r茅gimen social contempor谩neo.

Compa帽eros; ciudadanos; proletarios internacionales: 隆Guerra a los
patriotas; guerra al militarismo; guerra a los retardatarios; guerra a
los enemigos del hombre! El porvenir es de los que propagan el amor
humano a trav茅s de las fronteras y las patrias; de los que predican el
mundo nuevo, sin c谩rceles, sin banderas, sin ca帽ones… 隆Vivan los
ap贸stoles del Verbo fecundo! 隆Abajo los falsarios que trafican con la
desdicha humana! Desaparezca el patriota servil batiendo palmas a los
instrumentos de su tortura, y surja el rebelde sublime que canta a la
libertad al son de roncas marsellesas, llenando los mundos con su gesto
de iluminado!…

He terminado, ciudadanos. 

San Pedro, 25 Mayo de 1907

 




Fuente: Noticiasyanarquia.blogspot.com