February 4, 2021
De parte de La Haine
2,013 puntos de vista

Es un hombre comprometido con el socialismo, solidario con la Uni贸n Sovi茅tica, adonde viaj贸 en 1934 para comprobar la ausencia de racismo en la revoluci贸n bolchevique

La voz profunda de Paul Robeson surgi贸 del aliento perseguido de los esclavos, de las c谩rceles y plantaciones donde la segregaci贸n racial hab铆a encerrado a los negros estadounidenses, y esa voz nos la trae ahora el magn铆fico libro de Paula Park, ‘Paul Robeson, Artista y revolucionario’, que pone su figura al alcance de todos por primera vez en castellano. Paula Park documenta la vida de Robeson, y habla tambi茅n de la ferocidad del racismo en EEUU, de la lacra de la persecuci贸n contra los negros, de los linchamientos, los cr铆menes impunes, acompa帽ado todo ello de una extensa y 煤til bibliograf铆a.

Robeson era hijo de un esclavo, uno de aquellos chicos negros que con apenas quince a帽os hab铆a huido de las cadenas de los amos en el ferrocarril subterr谩neo, una red clandestina que en el siglo XIX ayudaba a los cautivos que persegu铆an la libertad. Durante la infancia de Robeson, su padre se enfrent贸 a los linchamientos, a las siniestras hordas de blancos que sal铆an a la caza de negros para ahorcarlos y quemarlos ante la multitud satisfecha, actitud que le hizo perder su ocupaci贸n en una iglesia presbiteriana y dedicarse a trabajos ocasionales cuando ten铆a ya casi sesenta a帽os. EEUU era el pa铆s donde el celebrado Griffith de El nacimiento de una naci贸n llamaba a los negros 鈥渁nimales viciosos鈥.

Paul Robeson pudo estudiar gracias a una beca, pero sufri贸 la hostilidad durante sus a帽os de estudiante universitario. Jug贸 al f煤tbol padeciendo muchas veces que otros equipos se negasen a jugar con el suyo porque ten铆a un jugador negro: eran los EEUU de la matanza de Tulsa en 1921, donde hordas de blancos armados, en colaboraci贸n con la polic铆a, incendiaron las casas y asesinaron a centenares de negros. Esforzado, Robeson consigui贸 hablar chino, alem谩n, ruso y 谩rabe, entre otras lenguas. Fue un abogado que apenas ejerci贸, que cant贸 despu茅s en el Cotton Club de Nueva York, fue actor con Eugene O鈥橬eill, y con menos de treinta a帽os realiz贸 giras por Europa, y trabaj贸 en Londres en musicales. Canta, rueda pel铆culas como The Proud Valley, el valle orgulloso de los mineros galeses. En los a帽os treinta vive en Londres, y es ya una figura mundial, conoce a Kenyatta y a Nehru, colabora con los sindicatos y se acerca al Partido Comunista Brit谩nico; trabaja en el teatro independiente de izquierdas, participa en todo tipo de iniciativas solidarias con las organizaciones obreras,

Es un hombre comprometido con el socialismo, solidario con la Uni贸n Sovi茅tica, adonde viaj贸 en 1934 para comprobar la ausencia de racismo en la revoluci贸n bolchevique, y que le llev贸 a escribir: 鈥aqu铆 me siento como un ser humano por primera vez. Aqu铆 no soy un Negro, sino un ser humano. Aqu铆, por primera vez en mi vida, ca颅mino en plena dignidad humana鈥. Constata entonces que las mujeres se han incorporado a todas las actividades, que la cultura pertenece al pueblo, que los trabajadores llenan teatros, cines, auditorios, museos, y que la Uni贸n Sovi茅tica representa un aliado fundamental para luchar contra el racismo y el colonialismo. All铆 conoci贸 a Eisenstein.

Robeson vino a Espa帽a durante la guerra civil: el 24 de enero de 1938 llega a Barcelona, donde conoce a Nicol谩s Guill茅n; despu茅s, a Valencia, Benicassim, Albacete, al Cuartel General de las Brigadas Internacionales; y a Madrid, donde conoce a Dolores Ib谩rruri y canta en las trincheras de la Ciudad Universitaria. Antes, hab铆a cantado en Londres para recaudar fondos para la Rep煤blica y para los ni帽os, y hab铆a celebrado la victoria republicana en Teruel. El 28 de enero de 1938, Mar铆a Teresa Le贸n lo presenta en Madrid, en el teatro de la Zarzuela, donde el Teatro del Arte que dirig铆an ella y Rafael Alberti le hab铆a organizado un homenaje. Robeson cant贸 una canci贸n de los negros norteamericanos y otra de la guerra civil espa帽ola, haciendo votos por la victoria de la Rep煤blica.

Siempre consider贸 su visita a la Espa帽a de la guerra civil como una de las impresiones m谩s grandes de su vida, e impuls贸 despu茅s la solidaridad con el pueblo espa帽ol en su resistencia ante el franquismo. Durante su estancia, se rod贸 un documental de diez minutos, Canciones de Madrid, interpretadas por Robeson, que el ministro de Estado 脕lvarez del Vayo utilizar铆a despu茅s para contar al mundo el esfuerzo de guerra republicano. Cuando Robeson vuelve a EEUU, en 1939, el poder y la prensa conservadora no le perdonan sus elogios a la Uni贸n Sovi茅tica, su simpat铆a por el comunismo, le apodan el 鈥淪talin negro鈥: va a iniciarse la caza de brujas mccarthysta que intentar谩 ahogar su voz.

Paul Robeson siempre luch贸 contra el racismo, como en la iniciativa para salvar a los seis negros de Trenton, acusados de un asesinato que no cometieron, campa帽a que impulsaron el Partido Comunista y organizaciones negras de derechos civiles, apoyados por Robeson, Einstein, Pete Seeger y muchos otros. EEUU era el pa铆s que, mientras hablaba de libertad al mundo, contemplaba como los negros pod铆an ser asesinados impunemente. Robeson, de hecho, fue el precursor e inspirador del movimiento por los derechos de los negros que despu茅s encabezar铆an Martin Luther King y Malcom X.

Siempre cercano, solidario, fraternal, Robeson ayud贸 a los trabajadores de la Ford, con quienes arranc贸 a la empresa el primer convenio colectivo; colabor贸 intensamente con la campa帽a para conseguir la libertad de Earl Browder, el presidente del Partido Comunista estadounidense que estaba encarcelado. Era incansable, y aunque no pod铆a cantar en salas de conciertos[UdW1] por la persecuci贸n anticomunista, durante a帽os lo hizo ante las puertas de las f谩bricas, en las bocas de las minas, en los campos de algod贸n, en los piquetes de los obreros del acero, marchando siempre con los trabajadores.

Despu茅s, tuvo que soportar la persecuci贸n del FBI, la retirada del pasaporte, la prohibici贸n de sus conciertos, los interrogatorios policiales del HUAC, el siniestro comit茅 del mccarthysmo. Se qued贸 sin medios de vida y vio truncada su carrera art铆stica. Los peri贸dicos dejaron de citarlo, los auditorios y salas de conciertos se negaron a programarlo, las tiendas retiraron sus discos, la radio y la televisi贸n dejaron de emitir sus canciones: lo enterraron en vida. Junto a Robeson, permanecieron los comunistas estadounidenses y cient铆ficos como Albert Einstein, y los veteranos de la Brigada Lincoln, que le nombraron miembro honorario de las Brigadas Internacionales, distinci贸n que llev贸 siempre con orgullo.

El acoso a Robeson fue feroz. La polic铆a hizo centenares de informes sobre sus actividades, sigui茅ndolo a todas partes. Los miembros del Ku Klux Klan colaboraban con la polic铆a en la persecuci贸n de los asistentes a actos del cantante, apedre谩ndolos, agredi茅ndolos con bates de b茅isbol. Incluso congresistas del Partido Dem贸crata le acusaron de ser un 鈥渁gente provocador comunista鈥. La ley McCarran a帽adi贸 m谩s sufrimiento: los comunistas no pod铆an viajar con libertad, ni pod铆an optar a trabajos en la administraci贸n del pa铆s. Pero Robeson no se rindi贸. Defendi贸 a los dirigentes comunistas estadounidenses encarcelados, milit贸 en la causa de la paz, apoy贸 a la Uni贸n Sovi茅tica, denunci贸 el peligro del armamento at贸mico y el horror de Hiroshima y Nagasaki. Amigo de Benjamin J. Davis, dirigente comunista y editor del diario The Daily Worker, Robeson se mantuvo siempre junto al CPUSA, el Partido Comunista estadounidense.

En 1951, Robeson present贸 ante la ONU (junto a William L. Patterson, tambi茅n hijo de esclavos y dirigente del CPUSA) un documento (We Charge Genocide) auspiciado por el Civil Rights Congressdonde acusaban al gobierno de EEUU de genocidio contra los negros. El exhaustivo informe documentaba que a causa de la marginaci贸n, la pobreza y la falta de atenci贸n m茅dica, m谩s de treinta mil negros mor铆an cada a帽o en los EEUU. Nunca se lo perdonaron, pero hasta su muerte, en 1976, se mantuvo fiel al socialismo; no en vano, Pablo Neruda escribi贸 que Robeson cantaba como la tierra. En 1937, en un discurso en el Royal Albert Hall de Londres en solidaridad con Espa帽a, Robeson hab铆a proclamado: 鈥淓l artista debe tomar partido. Debe elegir luchar por la libertad o por la esclavitud鈥. Porque 茅l fue siempre una voz libre, y sab铆a que Am茅rica solo ofrec铆a a los negros una patria de escombros.

Mundo Obrero




Fuente: Lahaine.org