August 13, 2022
De parte de Amor Y Rabia
41 puntos de vista


por Fabio Vighi

30 de mayo de 2022

La aceleraci贸n desde 2020 del 鈥減aradigma de la emergencia鈥 tiene un prop贸sito simple pero ampliamente desmentido: ocultar el colapso socioecon贸mico. En el metaverso actual, las cosas son lo contrario de lo que parecen. Al inaugurar Davos 2022, la directora del FMI, Kristalina Georgieva, culp贸 a la pandemia y a Putin por la 鈥渃onfluencia de calamidades鈥 que enfrenta ahora la econom铆a mundial (1). All铆 no hubo sorpresas. Davos en s铆 no es un centro donde se organizan conspiraciones, sino el portavoz de las reacciones cada vez m谩s aterrorizadas de las 茅lites ante las inmanejables contradicciones sist茅micas. La multitud que se re煤ne en Davos ahora se esconde detr谩s de mentiras como un grupo de ni帽os nerviosos. Mientras nos siguen diciendo que el baj贸n que se avecina es consecuencia de las adversidades globales que tomaron al mundo por sorpresa (del Covid-19 a Putin-22 (2)), es justo al rev茅s: la econom铆a estancada es la causa de estas 鈥渄esgracias鈥. Lo que nos venden como amenazas externas es en realidad la proyecci贸n ideol贸gica del l铆mite interno y la descomposici贸n en curso de la modernidad capitalista. En t茅rminos sist茅micos, la adicci贸n a la emergencia mantiene artificialmente vivo el cuerpo comatoso del capitalismo. As铆, el enemigo ya no se construye para legitimar la expansi贸n del Imperio. En cambio, sirve para ocultar la bancarrota de nuestra econom铆a empapada de deudas.

Desde la ca铆da del Muro de Berl铆n, el despliegue de todo el potencial del capital, tambi茅n conocido como globalizaci贸n, ha socavado gradualmente las propias condiciones de posibilidad del capital. Finalmente, la respuesta a esta trayectoria implosiva fue el desencadenamiento de emergencias globales, que deben ser cada vez m谩s duraderas y acompa帽adas de inyecciones cada vez mayores de miedo, caos y propaganda. Todos recordamos c贸mo empez贸 todo en el cambio de milenio, con Al Qaeda, la 鈥済uerra global contra el terror鈥, y el diminuto frasco de polvo blanco de Colin Powell. Esto dio paso a los talibanes, el Estado Isl谩mico, Siria, la crisis de los misiles de Corea del Norte, la guerra comercial con China, el Russiagate y, finalmente, el COVID-19, en un crescendo de emociones. Ahora parece que se est谩 gestando una nueva Guerra Fr铆a, quiz谩s la madre de todas las emergencias.

La historia nos dice que cuando los imperios est谩n a punto de colapsar, se petrifican adoptando la forma de reg铆menes opresivos centrados en la gesti贸n de la crisis. No es casualidad que nuestra era de emergencias en serie comenzara con el estallido de la 鈥渂urbuja puntocom鈥, la primera ca铆da del mercado mundial. A finales de 2001, la mayor铆a de las empresas tecnol贸gicas hab铆an quebrado y, en octubre de 2002, el 铆ndice Nasdaq hab铆a ca铆do un 77 %, poniendo al descubierto la fragilidad estructural de una 鈥渘ueva econom铆a鈥 impulsada por la deuda, la ingenier铆a financiera y la sangr铆a de la econom铆a real. Desde entonces, la simulaci贸n de crecimiento mediante la inflaci贸n de activos financieros ha sido blindada mediante la fabricaci贸n de amenazas globales, debidamente empaquetadas y vendidas por los medios de comunicaci贸n de masas. En realidad, el surgimiento de la 鈥渘ueva econom铆a鈥 a fines de la d茅cada de 1990 tuvo menos que ver con Internet que con la creaci贸n de un inmenso aparato para simular la prosperidad, que se supon铆a que funcionaba sin la necesidad del trabajo a gran escala. Esto abri贸 el camino a la ideolog铆a neoliberal del 鈥渃recimiento sin empleo鈥: la ilusi贸n, asumida con entusiasmo por la izquierda, de que una econom铆a de burbuja financiera podr铆a encender un nuevo Eldorado capitalista. Si bien esta ilusi贸n ahora ha estallado en nuestras narices, nadie parece tener deseo alguno de reconocerlo.

De hecho, desde que Virus intervino para elevar a煤n m谩s el list贸n de las emergencias (antes de ser pausado y posiblemente recargado para una futura redistribuci贸n), volvimos a los mismos viejos chanchullos financieros. Si bien la nueva infecci贸n de Occidente se llama Rusia, sobre todo por su historial comprobado (URSS), es crucial darse cuenta de que la prisa por crear enemigos y sembrar el miedo ahora es desesperada, ya que se basa en una agresiva negaci贸n del fracaso estructural. Al igual que Virus, la guerra de Ucrania sirve para protegernos del verdadero horror del colapso social total debido a la deuda y la ca铆da del mercado de valores. Esta situaci贸n perversa debe ser desarrollada hasta su propia conclusi贸n dial茅ctica: la 煤nica forma de poner fin a la sucesi贸n destructiva de emergencias es poner fin a la l贸gica capitalista autodestructiva que las alimenta.

Despu茅s del final del 煤ltimo per铆odo de movilizaci贸n masiva de la clase trabajadora 鈥揺l auge fordista de la posguerra鈥 el capitalismo entr贸 en su crisis terminal, en la que el dinero ficticio se disocia cada vez m谩s del valor generado por el trabajo. Ya en la d茅cada de 1980, la erosi贸n irreversible de la sustancia-trabajo del capital, desencadenada por la Tercera Revoluci贸n Industrial (la microelectr贸nica), dio lugar a un sistema crediticio y especulativo transnacional que penetr贸 r谩pidamente en todas las formas de capital-dinero. Esta masa monetaria espectral ha seguido creciendo por autofecundaci贸n, hasta el punto de que 鈥揷omo ya ha se帽alado, entre otros, Robert Kurz (3)鈥 solo su expansi贸n artificial permite la movilizaci贸n de liquidez en el mundo real. El crecimiento econ贸mico en la d茅cada de 1990 fue impulsado por un 鈥渕ecanismo de reciclaje鈥, en el que la demanda, el poder adquisitivo y la producci贸n de bienes y servicios se sustentaban en dinero falso (especulativo). La econom铆a real ya no se basaba en los ingresos y rentas del trabajo; m谩s bien, fue impulsado por especulaciones de precios sobre activos financieros: montones de dinero ficticio sin sustancia de valor. Este ciclo de pseudo acumulaci贸n, basado en la liquidez financiera que fluye de vuelta a la producci贸n y el consumo, es el fen贸meno definitorio de nuestro 鈥渃apitalismo de emergencia鈥 inflacionario e impulsado por la deuda. Por necesidad, cantidades cada vez mayores de capital ficticio terminan apoyando la producci贸n, de modo que una parte creciente de la acumulaci贸n real participa en el proceso especulativo.

La grotesca sobrevaloraci贸n actual de todos los activos de riesgo (acciones, bonos y propiedades) sugiere que las 茅lites continuar谩n usando su manual de trucos pol铆ticos para ganar m谩s tiempo y posponer el estallido de una burbuja de deuda que comenzaron a inflar a帽os antes de que el Covid y Putin se convirtieran en los chivos expiatorios favoritos. Los guardianes del Grial capitalista han planeado mantenernos en un estado de miedo perenne en un esfuerzo desesperado por retrasar el shock de la devaluaci贸n de la moneda, que se ha ido gestando durante d茅cadas. Si bien lo hacen con m茅todos cada vez m谩s c铆nicos, parecen ser los 煤nicos que al menos se dan cuenta de que tal conmoci贸n pondr铆a de rodillas al sistema mundial. Por eso la aristocracia financiera est谩 dispuesta a hacer todo lo que est茅 a su alcance para asegurar la prolongaci贸n de nuestro moribundo modelo econ贸mico. Al hacerlo, demuestran una mayor comprensi贸n de nuestra condici贸n que aquellos que, en teor铆a, deber铆an estar mejor ubicados para evaluarla: la llamada intelectualidad posmarxista, junto con la izquierda posmoderna en todas sus iteraciones intrascendentes. Lamentablemente, los 鈥渋diotas 煤tiles鈥 de la izquierda han traicionado durante mucho tiempo su mandato fundamental de criticar la econom铆a pol铆tica y, por lo tanto, est谩n directamente implicados en la cat谩strofe que se desarrolla.

Los tecn贸cratas al tim贸n del Titanic tienen m谩s de una corazonada de que el barco est谩 acelerando hacia el iceberg. Habi茅ndose quedado sin balas pol铆ticas (como en el reciente debate de 鈥渁usteridad versus est铆mulo鈥), han optado por promover un programa continuo de miedo y propaganda en un intento por manejar lo inmanejable. Fundamentalmente, saben lo que a la mayor铆a de nosotros nos parece contrario a la intuici贸n: que el colapso de nuestro obsoleto modo de producci贸n solo puede retrasarse a trav茅s de 1) Un flujo constante de emergencias globales, 2) La demolici贸n inflacionaria controlada de la econom铆a real cada vez m谩s improductiva, y 3) La transformaci贸n autoritaria de la democracia liberal.

El teatro enfermizo de la guerra de Ucrania, al igual que el exagerad铆simo tema del Covid, es, por tanto, una consecuencia de la conciencia aterrorizada de las 茅lites de que el colapso deber铆a haber tenido lugar ya. De hecho, los administradores actuales del 鈥渃apitalismo de crisis鈥 saben que es necesario un colapso para que surja un nuevo sistema monetario. Fundamentalmente, tambi茅n reconocen que la ruptura debe tener lugar como una demolici贸n planificada del modelo actual, lo que les permitir铆a mantener e incluso fortalecer su posici贸n de poder dentro de la inminente normalidad capitalista neofeudal. El racionamiento de alimentos y energ铆a, la miseria masiva, el cr茅dito social y el control monetario a trav茅s de la moneda digital se han horneado durante mucho tiempo en el pastel capitalista del futuro. Podr铆a decirse que este escenario ya forma parte de nuestro imaginario colectivo, ya que estamos siendo persuadidos de su inevitabilidad por causas de fuerza mayor.

Ucrania nos proporciona una imagen literal del mecanismo anterior. Detr谩s de sus historias de moralidad, nuestros pol铆ticos occidentales, bajo la presi贸n de sus jefes financieros, contin煤an saboteando la diplomacia sancionando a Rusia y mandando toneladas de armas a Ucrania, as铆 como miles de millones de ayuda financiera. M谩s all谩 de los convenientes mercados paralelos de armas los y negocios en efectivo, el objetivo es extender deliberadamente un conflicto que convierte a miles en carne de ca帽贸n mientras aviva las llamas de una posible guerra nuclear. Al igual que con el Covid, el paradigma del miedo es esencial para someternos a una obediencia psicol贸gica. Para colmo de males, la UE sigue comprando gas y petr贸leo rusos, que son esenciales para mantener la apariencia de riqueza. Los l铆deres europeos, en otras palabras, quieren tener su pastel y com茅rselo: toman con una mano (sanciones) y devuelven con la otra (incluso en rublos) para asegurar energ铆a y otras mercanc铆as.

Nada, pues, nos impide que unamos al menos dos puntos. Tenemos, por un lado, una econom铆a en ca铆da libre cuya situaci贸n dif铆cilmente se oculta por su adicci贸n a la deuda y unas astron贸micas 鈥渂urbujas generalizadas鈥. Y, por otro lado, est谩 el espect谩culo voyeurista de las masacres diarias, despojadas intencionalmente de cualquier contexto sociohist贸rico significativo y alimentadas por propaganda unilateral. Unir los puntos significa comprender que el prop贸sito de la crisis ucraniana es mantener encendida la impresora de dinero mientras se culpa a Putin de la recesi贸n econ贸mica mundial. La guerra sirve al objetivo opuesto de lo que nos dicen: no para defender a Ucrania, sino para prolongar el conflicto y alimentar la inflaci贸n en un intento por desactivar el riesgo catastr贸fico del mercado de la deuda, que se extender铆a como la p贸lvora por todo el sector financiero. No olvidemos que el mercado de valores es una especie de derivado del mercado de la deuda, y que, por lo tanto, debe manejarse con sumo cuidado. Si bien el 鈥渟uicidio asistido鈥 de la econom铆a real a trav茅s de shocks de oferta negativos exacerba la inflaci贸n de los precios al consumidor, esta 煤ltima brinda un alivio temporal a la megaburbuja de la deuda, posponiendo as铆 el colapso.

La principal preocupaci贸n de la pol铆tica monetaria en el pasado reciente ha sido la estabilizaci贸n de la deuda, lo que reduce el riesgo de una crisis que destruir铆a la econom铆a y nuestras sociedades con ella. La presi贸n de una deuda cada vez mayor debe aliviarse peri贸dicamente, y la inflaci贸n de precios ayuda. 驴C贸mo? Eliminando presi贸n de la burbuja del mercado de bonos, ya que la inflaci贸n reduce el valor real de la deuda. Por supuesto, el peligro es que la din谩mica inflacionaria cobre vida propia (hiperinflaci贸n). Lo importante, sin embargo, es que nuestros amos est谩n muy enga帽ados: no tienen otra opci贸n que deprimir la econom铆a real mientras intentan extender la vida 煤til del todopoderoso pero peligrosamente vol谩til sector financiero. Lo que debe evitarse a toda costa es una crisis desencadenada por la deuda. En el retorcido entorno actual, cualquier crecimiento artificial de la burbuja de la deuda necesita cierto grado de alivio deflacionario, que hoy est谩 garantizado mediante la guerra y el aumento del IPC. Esta l贸gica perversa se hace evidente si nos fijamos, por ejemplo, en la margin debt, que es capital prestado que se usa para invertir en el mercado de valores. Desde octubre de 2021, la margin debt ha bajado un 14,5% (4), mientras que el Nasdaq ha perdido un 17,6%. Por eso Ucrania es un da帽o colateral.

La triste verdad es que la 鈥済uerra de Putin鈥 (como la 鈥済uerra contra el Covid鈥) retrasa el estallido de la 鈥渂urbuja generalizada鈥, raz贸n por la cual Ucrania es sacrificada en el altar de una masacre prolongada en nombre de la libertad y la democracia. El objetivo real no es ayudar a los ucranianos (ni, en realidad, destruir a Rusia), sino exorcizar la pesadilla recurrente del 鈥淟ehman Shock鈥, que si ocurriera hoy d铆a nos hundir铆a en el caos, borrando la fina capa de opulencia monetaria que nos impide mirar al abismo. La conclusi贸n es que la liquidez instant谩nea obtenida mediante un clic del rat贸n es el 煤nico objeto que importa a la industria financiera basada en la deuda. Y al desinflar las cuotas de la burbuja de la deuda mediante la erosi贸n del poder adquisitivo y la reducci贸n de la demanda, las 茅lites financieras se prepararon sigilosamente para m谩s programas de flexibilizaci贸n cuantitativa para as铆 inundar a煤n m谩s el sistema con el efectivo que necesita. Pronto podr铆an anunciarse nuevos programas de expansi贸n cuantitativa (QE), quiz谩s con un nombre diferente, aunque podr铆an necesitar el impulso de un accidente controlado, lo suficientemente grave como para garantizar poder llevar a cabo una acci贸n de impresi贸n inmediata de dinero. En este sentido, no se debe ignorar el precedente de 2018. En aquel entonces, la pretensi贸n de llevar a cabo un ajuste cuantitativo (reducci贸n del balance de la Reserva Federal) solo dur贸 un par de meses, antes de verse obligada a dar un giro de 180 grados. Y, cuando se volvi贸 a intentar la apuesta en el verano de 2019, la crisis del mercado de repos de mediados de septiembre record贸 a todos lo esencial que es la bazuca de liquidez de los bancos centrales.

La conclusi贸n es que, si terminasen las inyecciones monetarias de los bancos centrales, un r谩pido aumento en las tasas de inter茅s clave amenazar铆a con provocar un desplome del mercado, con incumplimientos de pagos en todo el mundo. Entonces, o todos juegan siguiendo el guion, o se cancela todo el espect谩culo, y con 茅l el sistema mismo. Hoy ya estamos viendo el efecto de la reciente subida de tipos de 0,5 de la Reserva Federal en el mercado inmobiliario estadounidense. Los aumentos de los tipos de inter茅s han hecho subir las tasas hipotecarias, lo que contrae el mercado de la vivienda. Sin embargo, si el sentimiento de los compradores de viviendas se encuentra en m铆nimos hist贸ricos, el sentimiento de los constructores de viviendas sigue siendo relativamente alto, lo que confirma que ya no existe una correlaci贸n significativa entre las condiciones econ贸micas reales y la especulaci贸n de los precios de los activos; ya que, en 煤ltima instancia, es la Reserva Federal la que, al comprar t铆tulos respaldados por hipotecas a mansalva, infla la burbuja inmobiliaria cuando la demanda est谩 cayendo. Todo esto es lo que parece la superficie monetaria de la gesti贸n de crisis extrema. Sin embargo, basta con rascar la superficie para encontramos con la causa fundamental de todos los juegos geopol铆ticos y propagand铆sticos que se est谩n jugando: el derretimiento irremediable de la sustancia de valor del capital.

Ahora se le echa la culpa a Putin (5) de que el genio de la inflaci贸n escapase de la l谩mpara del Covid, incluyendo sus efectos 鈥渁pocal铆pticos鈥 sobre los pobres (6). Sin embargo, la inflaci贸n se origina en la creaci贸n de inmensas cantidades de 鈥渄inero sin valor鈥 (es decir, dinero que no est谩 鈥渃ubierto鈥 por la acumulaci贸n real) que, al fluir hacia la econom铆a real, inevitablemente deval煤a el medio monetario mismo. Los precios de las materias primas ya no crecen de acuerdo con la ley del mercado de la oferta y la demanda. M谩s bien, cualquier aumento en la demanda se paga con dinero generado a partir de la nada econ贸mica. Si bien la devaluaci贸n de la moneda provocada por la floja pol铆tica monetaria ahora se ve exacerbada por los impactos negativos en la oferta causados 鈥嬧媝or el Covid y la guerra de Ucrania, en verdad es un fen贸meno secular arraigado en la disoluci贸n del valor capitalista.

Es habitual que los imperios sufran una muerte lenta y dolorosa, ya que niegan la causa de su implosi贸n. La ca铆da del mundo capitalista liderado por Estados Unidos comenz贸 hace m谩s de medio siglo y se ha retrasado solo por olas de falsa prosperidad alimentadas por la creaci贸n de dinero (deuda), que han beneficiado a una peque帽a 茅lite mientras cargan a las masas con colosales deudas y miseria. En los 煤ltimos 50 a帽os, la deuda federal de los EEUU se ha multiplicado por 75, de 400.000 millones de d贸lares 30 billones de d贸lares (7), mientras que la deuda total de los EEUU, privada y p煤blica), ha superado la marca de los 90 billones de d贸lares, multiplic谩ndose por 53 (8). Como la mayor铆a de las monedas han estado vinculadas al d贸lar desde la Segunda Guerra Mundial, su devaluaci贸n tambi茅n es inevitable. Durante m谩s de medio siglo, EEUU ha estado destruyendo gradualmente su d贸lar hegem贸nico y las monedas relacionadas con el mientras pon铆a en marcha 鈥渙peraciones militares鈥 en el extranjero sin provocaci贸n. Cualquier ilusi贸n temporal de prosperidad se compraba con la guerra, la deuda y la impresi贸n de dinero falso.

El tipo actual de devaluaci贸n inflacionaria surgi贸 por primera vez como un fen贸meno cualitativamente nuevo en el siglo XX. Desde el comienzo de la industrializaci贸n, el car谩cter sustancial de las monedas hab铆a sido salvaguardado por su vinculaci贸n con metales preciosos, que eventualmente tom贸 la forma del patr贸n oro y los sistemas de bancos centrales basados 鈥嬧媏n 茅l. El fin del patr贸n oro (15 de agosto de 1971) marc贸 el inicio del modelo econ贸mico ultrafinanciarizado que, medio siglo despu茅s, nos acerca cada vez m谩s a la redde rationem (la presentaci贸n de cuentas en el juicio final, AyR), en el contexto de una colosal expansi贸n del cr茅dito.

La crisis global del capital se presenta ahora bajo la forma de un nuevo episodio de estanflaci贸n (econom铆a estancada con inflaci贸n creciente), que evoca recuerdos de la d茅cada de 1970. Los cuellos de botella actuales en el suministro y la explosi贸n de los precios de las materias primas y la energ铆a recuerdan el shock del precio del petr贸leo de 1973, cuando la OPEP redujo su producci贸n en respuesta a la Guerra de Yom Kippur. Estos factores externos comparativos, sin embargo, deben estar vinculados a una causa interna com煤n, que tiene que ver con que el capitalismo llegue al final de su potencial expansivo interno. La estanflaci贸n de la d茅cada de 1970 marc贸 el final del auge de la posguerra, que coincidi贸 con la Tercera Revoluci贸n Industrial y una violenta ca铆da de la tasa de ganancia provocada por el avance exponencial en la automatizaci贸n tecnol贸gica de la producci贸n. El keynesianismo de la 茅poca fracas贸 porque reaccion贸 a la contracci贸n econ贸mica de la manera t铆pica, es decir, con programas de est铆mulo que solo consiguieron impulsar a煤n m谩s la inflaci贸n. En consecuencia, el capitalismo entr贸 en un nuevo ciclo inflacionario. El neoliberalismo proporcion贸 una salida a este callej贸n sin salida. Aplast贸 a los sindicatos en la d茅cada de 1980, junto con la correlaci贸n precio-salario y la ilusi贸n socialdem贸crata de que el sistema capitalista podr铆a sostenerse simplemente a trav茅s de una pol铆tica de redistribuci贸n de la riqueza, como si la riqueza capitalista fuera eterna y no una categor铆a hist贸rica, limitada por la dial茅ctica del capital-dinero invertido en trabajo productivo de valor.

A principios de la d茅cada de 1980, la inflaci贸n se combati贸 mediante el 鈥淰olker Shock鈥, es decir, elevando las tasas de inter茅s (el costo del dinero) m谩s all谩 o cerca de la tasa de inflaci贸n. Esto desencaden贸 una recesi贸n en el centro capitalista y llev贸 a la periferia del Imperio (especialmente a Am茅rica Latina) a una grave crisis de deuda. Pero salv贸 al capitalismo del colapso sist茅mico. Al mismo tiempo, los mercados financieros estadounidenses se expandieron r谩pidamente hasta convertirse en dominantes, mientras que la producci贸n de bienes en el cintur贸n oxidado estadounidense disminuy贸. Estados Unidos pas贸 de ser el 鈥渢aller del mundo鈥 al 鈥渃entro financiero del mundo鈥, una transformaci贸n facilitada por el d贸lar estadounidense, que act煤a como moneda de reserva mundial. Ya en la d茅cada de 1970, entonces, el capitalismo hab铆a comenzado a hundirse bajo el peso de su contradicci贸n interna. Marx lo llam贸 la 鈥渃ontradicci贸n en movimiento鈥, con lo cual quiso decir que el trabajo asalariado es tanto la sustancia del capital como lo que debe reducirse en la guerra de competencia entre empresas individuales. Esta contradicci贸n, que est谩 en el centro del an贸nimo impulso del capitalismo por obtener ganancias, se volvi贸 abiertamente autodestructiva en la d茅cada de 1980, cuando la creaci贸n de deuda y la simulaci贸n del crecimiento se volvieron end茅micas para compensar la disminuci贸n de la producci贸n de valor.

Desde la d茅cada de 1980, la deuda mundial ha aumentado mucho m谩s r谩pido que la producci贸n econ贸mica mundial. La deuda global debe contextualizarse: alimenta la ilusi贸n fundamental de que la especulaci贸n financiera anticipa la valorizaci贸n futura del capital, que sin embargo debe trasladarse cada vez m谩s lejos en el futuro, ya que no se corresponde con la valorizaci贸n correspondiente en la econom铆a real. El capitalismo financiero actual es la m谩xima profec铆a autocumplida, un mecanismo basado en la creaci贸n de cantidades cada vez mayores de dinero insustancial para compensar la r谩pida desaparici贸n de la plusval铆a. Si Estados Unidos disfrut贸 de un per铆odo de relativo crecimiento en la d茅cada de 1990, a pesar de los bajos salarios y el aumento de la productividad, fue porque el consumo se sustentaba cada vez m谩s en el cr茅dito.

Si bien la globalizaci贸n proporcion贸 una v铆a de escape para el exhausto modo de producci贸n fordista, al mismo tiempo se at贸 a las pir谩mides cada vez m谩s grandes de la deuda y los excesos especulativos, haciendo que el sistema fuera cada vez m谩s inestable. No sorprende que la d茅cada de 1990 terminara con la formaci贸n de la primera burbuja global antes mencionada (la burbuja de Internet o puntocom). A esto le sigui贸 el crack financiero de 2008, cuya respuesta fue la puesta en marcha de programas de expansi贸n cuantitativa, es decir, m谩s de lo mismo: expansi贸n monetaria a trav茅s de la compra de valores y otros activos por parte del Banco Central. Luego, la contradicci贸n capitalista reapareci贸 en la forma de la crisis de la deuda soberana europea (2009-12) y como una trampa de liquidez potencialmente devastadora en el oto帽o de 2019 (crisis del mercado de repos de EEUU), que inaugur贸 oficialmente la era del 鈥渃apitalismo de emergencia鈥. La pandemia se us贸 como una excusa global para la impresi贸n y el pr茅stamo de dinero a niveles sin precedentes: bajo el Covid, la Reserva federal imprimi贸 en un a帽o m谩s dinero fiduciario (dinero cuyo valor es establecido por el Estado) que en todos los programas combinados de expansi贸n cuantitativa desde 2008.

En los 煤ltimos tiempos, tambi茅n hemos sido tratados con una adaptaci贸n neoliberal del modelo keynesiano de gesti贸n de crisis mediante de la puesta en marcha de tasas de inter茅s extremadamente bajas, lo contrario de lo que se hizo en la d茅cada de 1970. Durante los 煤ltimos 40 a帽os, despu茅s de cada turbulencia, las tasas de inter茅s se redujeron a煤n m谩s para permitir que la liquidez fresca inundara los mercados financieros. Sin embargo, desde 2008 incluso las tasas de inter茅s cero ya no eran suficientes, raz贸n por la cual los Bancos Centrales se han sacado la expansi贸n cuantitativa de su sombrero de mago, convirti茅ndose literalmente en los basureros de los mercados financieros. Dejando de lado cualquier precauci贸n, han inundado la econom铆a con dinero falso utilizando papel basura como garant铆a, sin siquiera molestarse en pasar por el sistema bancario. La ca铆da cuesta abajo de la avalancha devaluatoria puesta en marcha en oto帽o de 2008 es ahora imparable. Pero, de alguna manera, el mundo sigue creyendo que los Bancos Centrales pueden resolver la crisis de la deuda imprimiendo m谩s dinero.

El 煤ltimo intento de las econom铆as occidentales de salvar su sistema roto ahora est谩 fracasando miserablemente, ya que estas econom铆as contin煤an su decadencia, en una mezcla de degradaci贸n de la moneda, d茅ficit y las burbujas de activos m谩s grandes de la historia. La elecci贸n que se nos presenta es la misma que hemos visto a lo largo de la historia de las sociedades industriales avanzadas: inflaci贸n o deflaci贸n. O el dinero se deval煤a como equivalente general (inflaci贸n), o el proceso de devaluaci贸n afecta directamente al capital, y la producci贸n (f谩bricas y trabajadores) se vuelve repentinamente superflua. Sin embargo, a diferencia del pasado, tanto la inflaci贸n como la deflaci贸n hoy en d铆a significan la degradaci贸n del dinero fiduciario con el a帽adido del colapso sist茅mico.

Como se discuti贸 anteriormente, la preferencia actual de los tecn贸cratas no es luchar contra la inflaci贸n, sino usarla para inflar partes de la deuda a trav茅s de tasas de inter茅s reales negativas. Esto equivale a una transferencia de riqueza de las clases media y baja a los administradores de la 鈥渂urbuja generalizada鈥, ya que el poder adquisitivo de Main Street (la econom铆a real o productiva) se ve golpeado mientras que parte de la deuda de Wall Street se desinfla. Sin embargo, a pesar de esta estratagema c铆nica, los bancos centrales contin煤an bebiendo y conduciendo hacia el precipicio. Cualquiera que sea el movimiento que hagan, pierden. Si aumentan las tasas de inter茅s significativamente y logran reducir su balance general (Ajuste Cuantitativo), la burbuja de la deuda explotar谩, con consecuencias catastr贸ficas, una posibilidad anticipada (9) por el aumento del de 铆ndice Credit Default Swaps (CDS), es decir, contratos de seguros frente al incumplimiento de los pagos de la deuda. Sin embargo, si recurren nuevamente a la flexibilizaci贸n cuantitativa, la inflaci贸n se disparar谩 a un ritmo a煤n m谩s r谩pido. La elecci贸n es entre una crisis de deuda deflacionaria y una estanflaci贸n. Ambos son peores. Estabilizar este escenario es virtualmente imposible.

Con toda probabilidad, seguir谩 retras谩ndose la crisis de la deuda y del mercado de valores. El gran final, un colapso de dimensiones b铆blicas m谩s all谩 de nuestra imaginaci贸n m谩s salvaje, provocado por la explosi贸n de la hiperburbuja del mercado de deuda, se est谩 posponiendo actualmente debido a los golpes inflacionarios de la econom铆a real. Esto significa que el 鈥溍璶dice de miseria鈥 (combinaci贸n de inflaci贸n y tasa de desempleo) crecer谩 a煤n m谩s. Los bancos centrales pueden domar la inflaci贸n solo con palabras: saben que cualquier endurecimiento de la pol铆tica monetaria es reh茅n de la necesidad opuesta de continuar monetizando la deuda p煤blica y privada, lo que significa crear dinero de la nada. En cierto sentido, entonces, estamos retrocediendo a la prehistoria del capitalismo, lidiando una vez m谩s con el problema del 鈥渄inero sin valor鈥. Casi hemos cerrado el c铆rculo. Sin embargo, la degradaci贸n del medio monetario se presenta hoy como una cat谩strofe de la 鈥渟ociedad del trabajo鈥, el sistema de trabajo abstracto mediado por el mercado. La violencia biopol铆tica y geopol铆tica actual (virus, guerra y otras emergencias globales por venir) es un momento integral de esta trayectoria autodestructiva; un intento deliberado de gestionar la implosi贸n por medios autoritarios. Solo tenemos una elecci贸n real: o comenzamos a emanciparnos de las formas de mercanc铆a, valor y dinero, y por lo tanto de la forma de capital como tal, o seremos arrastrados a una nueva era oscura de violencia y regresi贸n.

NOTAS

(1) CNBC (23.05.2022): IMF says global economy faces 鈥榗onfluence of calamities鈥 in biggest test since World War II.

(2) Fabio Vighi (The Philosophical Salon, 04.03.2022): From Covid-19 to Putin-22: Who Needs Friends with Enemies like these?. Traducci贸n: Del Covid-19 a Putin-22.

(3) Robert Kurz, Schwarzbuch Kapitalismus. Ein Abgesang auf die Marktwirtschaft (Fr谩ncfort: Eichborn), 2000.

(4) Wolf Richter (Wolf Street, 18.04.2022): Margin Debt Drops Further amid Imploded Highfliers & Broad Stock Market Sell-Off: Not a Good Sign for Stocks.

(5) Disclose TV @disclosetv (twitter, 11.04.2022): NOW – White House warns of 鈥渆xtraordinarily elevated鈥 inflation data.

(6) The Guardian (16.05.2022): 鈥楢pocalyptic鈥 food prices will be disastrous for world鈥檚 poor, says Bank governor.

(7) FRED (27.05.2022): Federal Debt: Total Public Debt.

(8) US Debt Clock.org.

(9) Reuters (03.05.2022): Wall Street sees greater risk of default by major banks.

Este texto es parte del n煤mero 60 de la revista Desde el Confinamiento, 驴Crisis econ贸mica o voladura controlada?, que puede descargarse gratuitamente aqu铆. Una introducci贸n puede leerse aqu铆.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com