November 26, 2020
De parte de Perú Libertario
286 puntos de vista

El desarrollo del anarcosindicalismo en nuestro país alcanzó su mejor momento entre 1911 y 1924, periodo que coincidió con la salida de su vocero La Protesta. Dicha corriente desplazó al mutualismo que hasta entonces había sido hegemónico en los medios obreros pero recogió los hábitos y las costumbres de la cultura obrera fomentada por esta corriente, cuyo rasgo central fue asumir la problemática de la clase obrera en su doble aspecto productivo y reproductivo, es decir, no se centraba parcialmente en el obrero como trabajador individual, ni las reivindicaciones giraban exclusivamente en torno al salario. El sujeto social de sus acciones fue la familia obrera –conviviente o cónyuge, hijos, abuelos o parientes que conformaban cada unidad familiar– por tanto las necesidades que se aspiraban satisfacer eran aquellas que se recogían de cada uno de sus miembros: niños, jóvenes, mujeres, ancianos, etc. envolviendo por tanto temáticas diversas como la educación, la salud y los “males sociales” que amenazaban a cada uno de sus integrantes, entre ellos: la explotación sexual, la prostitución, el aborto, etc.– Extracto del capítulo Las Anarquistas.

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Como citar esta obra: Villavicencio F., Maritza. Breve historia de las vertientes del movimiento de mujeres en el Perú. Lima: Ediciones Flora Tristán, Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, Documento de Trabajo N#3, 1990.




Fuente: Perulibertario.wordpress.com