February 5, 2023
De parte de Briega
2,124 puntos de vista

Cuando me pongo a redactar este art铆culo leo en varios medios de comunicaci贸n dos noticias que me llaman la atenci贸n y que realmente nos transportan a la pel铆cula del d铆a de la marmota. La primera hace referencia a que el Tribunal Supremo, aplicando la nueva ley de libertad sexual, que ha modificado el C贸digo Penal en algunos art铆culos de agresiones sexuales, rebaja las condenas al grupo conocido como la 鈥渕anada de Orkoien鈥, en Navarra.1/

La otra es de 谩mbito estatal, sobre la misma ley, y se帽ala que el Gobierno, en una pelea intensa entre el PSOE y Unidas Podemos, ha decidido modificar la ley citada a fin de evitar los efectos indeseados por la aplicaci贸n de esta ley. Con el vocablo de indeseado se hace referencia a la rebaja de penas para los condenados por agresiones sexuales y antiguos abusos sexuales.2/ En ninguna parte del texto, ni de la exposici贸n de motivos, ni de los textos que m谩s se han difundido se ha o铆do que la rebaja de penas por revisi贸n de sentencias, una vez aprobada la ley, sea indeseable o indeseada. Sobre esto habr谩 que volver.

Algunos medios se帽alan, adem谩s, que el PSOE quiere meter la tijera en temas como el consentimiento y otros temas que afectar铆an a lo que la Ministra de Igualdad denomina el coraz贸n de la ley. O sea, que a casi cinco meses de la aprobaci贸n de esta ley, nos presentan un panorama que ni siquiera se hab铆a planteado en el largo y tortuoso debate que ha llevado a la aprobaci贸n de la misma por parte del Congreso. Quiz谩 sea m谩s explicativo se帽alar que estamos en un momento pol铆tico electoral/electoralista por llamarlo de alguna forma. Excelente momento para hablar de punitivismo populista. Cinco minutos m谩s tarde en el tiempo pol铆tico, se dice que se puede llegar a un acuerdo 鈥渟ubiendo las penas m铆nimas鈥, para que en ning煤n caso se produzcan, por efecto de la entrada en vigor de la nueva legislaci贸n, los efectos indeseados se帽alados, es decir, la rebaja de penas, y mucho menos la excarcelaci贸n.

Un debate que amag贸 con una reinterpretaci贸n de la retroactividad, pasando por las disposiciones transitorias olvidadas y la propia disposici贸n transitoria del C贸digo Penal, ahora pasa a otro tema, cual es, la modificaci贸n de la ley, sin concretar en qu茅 puntos. El PP, avisa que ya est谩 dispuesto a votar esa reforma. Volvemos a empezar el baile del debate de la ley. No s茅 por qu茅 se le llama la ley del s铆 es s铆, en verdad es la ley del donde dije digo, digo Diego, y donde dije s铆, estoy pensando a ver si digo no.

Algunos previos sobre la Ley

Se puede decir que la Ley de libertad sexual (Ley Org谩nica 10/2022, de 6 de septiembre, de garant铆a integral de la libertad sexual) ha sido v铆ctima de su propia trampa penalista. Generalmente, en los debates que asolan los medios de comunicaci贸n y redes, no se est谩 tratando de analizar la libertad sexual y las previsiones, prevenciones y medidas para que 茅sta sea ejercida, sino de las matem谩ticas carcelarias, cuando producida una agresi贸n, y despu茅s de seguir el proceso judicial, se dicta una sentencia condenatoria con penas de c谩rcel. Al final la discusi贸n, en muchos casos, se reduce a calcular con las normas que contiene el propio C贸digo Penal, cu谩ntos a帽os de c谩rcel se imponen a los agresores condenados, que realmente son un n煤mero reducido en relaci贸n a los casos que se producen y que se denuncian y condenan.

Despu茅s de fijar el n煤mero de a帽os de encarcelamiento algunas v铆ctimas y asociaciones tratan de que el o los condenados permanezcan en la c谩rcel el mayor n煤mero de a帽os posible, aunque para ello haya que restringir los denominados beneficios penitenciarios, como son el acceso en el grado, desde el aislamiento hasta el tercer grado, concesi贸n de permisos y libertades parciales y condicionales, redenci贸n y disminuci贸n de condenas por diversos motivos…

Esto que se da en llamar beneficios, en realidad son medidas establecidas por ley, acordadas por organismos espec铆ficos penitenciarios y supervisadas por autoridad judicial, y no tienen nada de beneficios, sino que son las condiciones de cumplimiento de las penas de privaci贸n de libertad. Seg煤n se van cumpliendo a帽os de c谩rcel, se aplican diversas valoraciones que tienen que ver con la conducta apreciada y con la consideraci贸n de que la persona condenada est谩 en condiciones de convivir fuera de prisi贸n sin que suponga un peligro o un riesgo de que vuelva a delinquir. Hay tambi茅n elementos objetivos como los a帽os que ya se han cumplido, la ausencia o no de faltas y castigos en el 谩mbito carcelario, participaci贸n en diversas actividades colectivas… Al final, pocas personas condenadas cumplen el m谩ximo de a帽os que marca la ley. Solo algunas excepciones, entre las que quieren meter a los agresores sexuales.

Adem谩s, en nuestro derecho, la pena de c谩rcel ser铆a aplicada, seg煤n intenci贸n del propio C贸digo Penal, dentro del principio de derecho penal m铆nimo y con la finalidad reinsertadora que debe regir por mandato constitucional sobre todas las condenas privativas de la libertad.

En este planteamiento, estrictamente de derecho penal, ha irrumpido con mucha fuerza y con mucho espect谩culo la cuesti贸n de si la aplicaci贸n de la Ley citada de libertad sexual permite revisar los casos ya sentenciados, a la baja, reduciendo el n煤mero de a帽os de c谩rcel o de otras penas impuestas. Ya no estamos hablando de beneficios carcelarios, sino de afectar a la totalidad de la condena, fruto de la nueva legislaci贸n.

Y este tema, como se puede apreciar a simple vista, no es un tema de la libertad sexual, ni de su garant铆a org谩nica para el pleno desarrollo de la misma, sino de los principios garantistas del derecho penal, que como su propio nombre nos indica, trata de la imposici贸n y aplicaci贸n de las penas por la comisi贸n de delitos.

No se entiende entonces por qu茅 en lugar de argumentar con los principios y los instrumentos penalistas se recurre a los m谩s oscuros argumentos del punitivismo populista, apoy谩ndose en los supuestos intereses de las v铆ctimas, que en este caso ser铆an las mujeres agredidas.

La denominada Ley del s铆 es s铆 no es una ley penal, ni sus principios ni consideraciones est谩n enmarcadas dentro de este 谩mbito. El hecho de que una disposici贸n final, exactamente la cuarta, haya modificado varios art铆culos del C贸digo Penal, se debe a una an贸mala pr谩ctica que no altera para nada los principios penalistas del C贸digo vigente. La aplicaci贸n con efectos retroactivos de las leyes penales que favorezcan al reo es un principio recogido expresamente en nuestra legislaci贸n penal. No existe ning煤n elemento que vincule la reducci贸n de condenas por este mecanismo con los intereses espec铆ficos de las mujeres ni con una legislaci贸n que se denomina de libertad sexual. 驴A qu茅 se debe entonces esta fijaci贸n ahora mismo en este tema en relaci贸n a los derechos de las mujeres y su libertad sexual? En todo caso este debate tambi茅n se puede comparar, aunque no sea id茅ntico, con la despenalizaci贸n de la sedici贸n referido al caso del Proc茅s. No quiero introducir el tema de los condenados por delitos de terrorismo y su no acceso permanente al tercer grado porque no conozco exactamente el alcance jur铆dico-penal del concepto de apolog铆a. Quiere decir que las fijaciones tienen que ver algunas veces con las personas que se ven afectadas por estas medidas. La normativa, sin embargo, es general.

Esto es lo que dice la Exposici贸n de Motivos de la Ley que nos ocupa:

鈥淟a disposici贸n final cuarta modifica la Ley Org谩nica 10/1995, de 23 de noviembre, del C贸digo Penal. Como medida m谩s relevante, elimina la distinci贸n entre agresi贸n y abuso sexual, consider谩ndose agresiones sexuales todas aquellas conductas que atenten contra la libertad sexual sin el consentimiento de la otra persona, cumpliendo as铆 Espa帽a con las obligaciones asumidas desde que ratific贸 en 2014 el Convenio de Estambul. Este cambio de perspectiva contribuye a evitar los riesgos de revictimizaci贸n o victimizaci贸n secundaria. Tambi茅n se introduce expresamente como forma de comisi贸n de la agresi贸n sexual la denominada 芦sumisi贸n qu铆mica禄 o mediante el uso de sustancias y psicof谩rmacos que anulan la voluntad de la v铆ctima. Igualmente, y en l铆nea con las previsiones del Convenio de Estambul, se introduce la circunstancia cualificatoria agravante espec铆fica de g茅nero en estos delitos.鈥

Ni palabra de las condenas. No es por tanto objeto de su inter茅s, ni materia de sus principios, el entrar en los detalles del cumplimiento de las penas ni de la aplicaci贸n retroactiva de la ley, incluso cuando beneficie. Entiendo que no ha habido malentendidos ni olvidos.

La norma que se帽ala la aplicaci贸n de la ley m谩s beneficiosa para el reo est谩 contenida en t茅rminos generales y para todos los delitos en el art铆culo 2-2 del C贸digo Penal que dice esto: 鈥淭endr谩n efecto retroactivo aquellas leyes penales que favorezcan al reo, aunque al entrar en vigor hubiera reca铆do sentencia firme y el sujeto estuviese cumpliendo condena. En caso de duda sobre la determinaci贸n de la ley m谩s favorable, ser谩 o铆do el reo鈥.

Este art铆culo es de car谩cter general, org谩nico, y es claro su contenido y su intenci贸n. Obs茅rvese que no se hace referencia a penas inferiores, sino a leyes m谩s favorables, que se pueden referir a la pena o a otras medidas y consideraciones. Por ejemplo, si por fin consigui茅semos que la odiosa pena de la prisi贸n permanente revisable se derogase y se restableciese en su totalidad el sistema anterior, el m谩ximo de permanencia en la c谩rcel se fijar铆a en un tope igual para todas las personas condenadas, y se aplicar铆a inmediatamente a los actualmente condenados a esta pena.

Y as铆 se concreta tambi茅n en la disposici贸n transitoria primera del C贸digo Penal vigente, que data del a帽o 1995: 鈥淯na vez que entre en vigor el presente c贸digo, si las disposiciones del mismo son m谩s favorables para el reo, se aplicar谩n 茅stas鈥.

As铆 que pretender que no se apliquen la revisiones de sentencias con rebajas, en su caso, o mejor dicho, que se aplique a los amigos o colegas de cada cual, y nunca a los enemigos, es la pr谩ctica a la que la derecha m谩s ultra ya nos tiene acostumbradas. El que se pudran en la c谩rcel es una m谩xima que no solo responde a sus principios te贸ricos, sino que es una cruel pr谩ctica que vemos continuamente en la cotidianeidad de las c谩rceles.

M谩s refinado va a ser otro argumento que tambi茅n recorre los debates y declaraciones varias. Y es el que resulta de pretender que m谩s penas de c谩rcel y m谩s cumplimientos rigurosos y con castigos en celdas de aislamiento, y sobre todo, prisiones permanentes revisables, protegen m谩s a las mujeres. Esto es lo que est谩 por demostrar, que los muros de las c谩rceles, de estas c谩rceles, sirvan para proteger a las mujeres. Precisamente esos muros que contienen y practican tanta violencia, y mucha de ella machista, no est谩n para garantizar un derecho tan preciado 驴Han servido comisar铆as y cuartelillos para garantizar la integridad f铆sica, sexual y sicol贸gica y para custodiar a las personas detenidas? 驴Sirven los CIES para garantizar los derechos de las personas extranjeras? Amnist铆a Internacional ya lo adelant贸 en un anuncio significativo: Solo la polic铆a pod铆a haber evitado la violaci贸n de Aida. Precisamente el polic铆a que la viol贸.

Los puntos del debate

Para la gente que piensa que este tema empieza a desunir a las filas del feminismo, debe se帽alarse desde una perspectiva de la memoria de las luchas feministas, que ya antes de aprobarse el vigente C贸digo Penal en el a帽o 1995, muchas organizaciones feministas asistimos a duros debates con las corrientes de g茅nero institucionales, que ya instaladas en el poder, optaban por apuestas punitivistas y carcelarias que tambi茅n fueron denunciadas desde otros sectores cr铆ticos y antipunitivistas.

Una de las mayores cr铆ticas que tuvo este C贸digo Penal, fue precisamente esa, la de su excesivo punitivismo y la incapacidad que demostr贸 para alterar las normas tradicionales del castigo carcelario. Tampoco acert贸 implementando otros modelos m谩s reinsertadores, o incluso de justicia restaurativa. Adem谩s el peso de la dictadura en el sistema judicial y policial pes贸 y sigue pesando como una losa en esta labor de la impartici贸n de justicia. Y con el paso del tiempo el n煤mero de delitos va creciendo sin fin, aunque luego en la pr谩ctica el quehacer penal judicial se concentre en una una veintena de delitos.

Han sido constantes y recurrentes las cr铆ticas y desacuerdos por la creciente criminalizaci贸n y judicializaci贸n de las conductas, sin que se recurra a otros procedimientos de soluci贸n de conflictos. En concreto hemos visto contundentes razonamientos en contra de los delitos de impago de pensiones por parte de ex-parejas, o incumplimiento de las 贸rdenes de alejamiento por parte de las mujeres. En esta misma ley, muchas personas no ven clara la inclusi贸n del piropo dentro de la figura delictiva de acoso. Los mismos delitos de odio no se entienden en un sistema penal que deb铆a de poner el acento fuera de las intenciones de dif铆cil constataci贸n y prueba. 驴Y si los delitos se cometen por amor? 驴Y sin son por justicia o 谩nimo de impedir otros males?.

No se trata de irnos a 茅pocas muy pret茅ritas, sino simplemente de se帽alar una l铆nea de reivindicaci贸n y reflexi贸n que se sigue manteniendo, cada vez m谩s enriquecida y con mayores planteamientos de justicia, cuando se escribe sin may煤scula, pero es para todas, todes y todos. Como ejemplo colectivo que puede mostrar algo de lo que estoy diciendo, se puede consultar la p谩gina donde est谩 alojada la iniciativa Otras voces feministas. Un feminismo que tambi茅n existe3/. En ella est谩 publicado un manifiesto que se firm贸 por parte de muchas feministas frente a las medidas legislativas del Gobierno Zapatero, que incid铆an de forma peligrosa en las medidas punitivas y revictimizadoras a la hora de abordar los temas y los asuntos de violencia machista. Es m谩s amplio el manifiesto y retoma muchos temas de legislaci贸n vigente que sit煤an a las mujeres como eternas v铆ctimas y con nula o escasa capacidad de agencia pol铆tica.

Que la justicia que se est谩 impartiendo en los casos de mujeres que son agredidas y violentadas es criticada por filas del feminismo organizado de forma aut贸noma, m谩s all谩 y m谩s ampliamente que los argumentos del punitivismo, es un tema que estuvo muy presente en la 煤ltimas Jornadas Feministas de Euskal Herria, celebradas en Durango en el mes de noviembre de 2019. Una mesa redonda abord贸 el tema de la violencia machista bajo el t铆tulo de Construyendo vidas libres de violencia, donde destaco la ponencia que lleva por t铆tulo Justicia Feminista4/

Ahora la consigna y el reclamo de justicia feminista se va extendiendo por las movilizaciones y reflexiones que realiza el movimiento feminista de Euskal Herria. Tambi茅n la llamada a la autodefensa feminista, de la mano de la consigna omnipresente de Yo si te creo, nosotras te cremos, encabeza todas las manifestaciones de protesta.

Sin embargo, como se帽alaba, la cr铆tica a las actuales leyes penalizadoras, desde el feminismo va mucho m谩s all谩 y es m谩s profunda que el c谩lculo de los a帽os de c谩rcel y en qu茅 condiciones se cumple 茅sta.

Esto se vio muy claramente en las movilizaciones que tuvimos en Euskal Herria, y en el Estado, y especialmente en la propia Iru帽ea. Lo que m谩s indign贸, -y esto es una apreciaci贸n de nuestras organizaciones feministas-, es que la agredida no era cre铆da y ten铆a que explicar y repetir una y otra vez, que no consinti贸, que no quiso, que rechaz贸, que se qued贸 paralizada de terror, que su actitud antes, en el momento y despu茅s de la agresi贸n, a pesar de no ser conocida en general, era puesta en cuesti贸n鈥 Pero esta representaci贸n del juicio y su puesta en escena, fue brutalmente transmitida y comunicada. Se alud铆a de forma constante, sin posibilidad de verificaci贸n, a lo que una grabaci贸n hecha por los propios agresores y depredadores sexuales, pod铆a demostrar o querer decir, con respecto a su resistencia o no resistencia, o incluso su grado de placer y asentimiento. Incluso uno de los miembros del tribunal, en sentencia p煤blica, se permite interpretar los sonidos y voces que dice escuchar en la grabaci贸n a la agredida sexualmente por cinco hombres, y se帽alar que parece que disfruta de esas relaciones sexuales.

As铆 que ya la reivindicaci贸n pasa a ser de otro estilo y pone en solfa este sistema de impartir justicia. La sentencia en primera instancia revela que no solamente no se acepta la versi贸n de violaci贸n m煤ltiple, sino que cada vez se va descalificando m谩s la versi贸n de la agredida, hasta llegar a una cuesti贸n de abuso, no consentida, no querida, pero no rechazada. En el limbo en el que se sit煤an a las v铆ctimas desde el C贸digo Penal. No lo quieres, pero como eres un ser vulnerable, tampoco lo rechazas con fuerza y contundencia. Entre la tontez y la incapacidad tradicionalmente femenina. El lugar que pertenece a las v铆ctimas.

As铆 que el desacuerdo tambi茅n va en funci贸n de lo que se entiende por v铆ctima y c贸mo se la trata durante todo el procedimiento. Y tambi茅n despu茅s, pues vimos poner en tela en juicio su comportamiento posterior a la violaci贸n, incluso siendo vigilada por personas ajenas al procedimiento, que no se encargaban de su custodia o de su protecci贸n, sino de su control. Y ello, para anular, esta vez con efectos retroactivos, sus declaraciones en base a una supuesta conducta de diversi贸n y ocio, en tiempos en que tocaba ser v铆ctima, se presupone por ellos que enclaustr谩ndose en casa.

As铆, aunque algunos se empe帽en en seguir agitando a ritmo de eslogan eso de 鈥渕ujer denuncia, no te dejes agredir, empod茅rate, acude a los tribunales porque es tu derecho鈥, el sistema judicial va cayendo en prestigio, credibilidad y confianza democr谩tica. Y con 茅l el sistema penal vuelve a aparecer con toda su fuerza, como el no amigo de las mujeres v铆ctimas y supervivientes de la violencia machista.

Finalizo con dos referencias de peri贸dico. Se trata de que la Audiencia de Navarra ha rechazado la revisi贸n de penas a la baja, de un caso de violaci贸n ocurrido en Berriozar (Navarra) en el a帽o 2021. Ser铆a tambi茅n un dato interesante saber cu谩ntas condenas est谩n siendo revisadas y sus resultados.

En los medios tambi茅n ha aparecido, hace ya algunos d铆as, la noticia de que la v铆ctima de una violaci贸n por parte de un conocido futbolista ha renunciado a reclamar indemnizaci贸n por tal hecho, si resultase condenado, pues solo le interesa el juicio penal. Algunas y algunos bienpensantes y pel铆n paternalistas han denunciado tal renuncia como no querida libremente por la v铆ctima y fruto de la presi贸n a la que se ve sometida para ser cre铆da. Ser铆a el precio a pagar, en met谩lico, para que salga adelante la verdad. Tampoco en este caso se cree a la v铆ctima, debe actuar conforme a nuestros baremos de victimizaci贸n. A mi me gusta esta postura. Me encanta que con su dinero no puedan incidir ni un 谩pice en su voluntad de dirigir ella misma qu茅 denuncia y qu茅 exige a esta justicia.

Notas

1/ Puede verse la noticia en Gara, https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20230126/el-supremo-rebaja-la-pena-….

2/ Por todas las noticias aparecidas, se帽alo la siguiente de el diario.es El Gobierno se abre a cambiar la ley del ‘solo s铆 es s铆’ aunque Podemos dice que “a d铆a de hoy” no hay acuerdo (eldiario.es)

3/ http://www.cmpa.es/otrasfeministas/

4/ V茅ase en el n煤mero 168, febrero de 2020, de la revista en edici贸n papel, de Viento Sur el art铆culo elaborado por el Seminario de Justicia Feminista: La Justicia feminista a debate. Reflexiones desde el Pa铆s Vasco (p谩g 54 y ss).




Fuente: Briega.org