September 15, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
191 puntos de vista


Por Vijay Prashad*, Resumen Latinoamericano.

Hace algunos d铆as, convers茅 con una alta funcionaria de la Organizaci贸n Mundial de la Salud (OMS). Le pregunt茅 si sab铆a cu谩ntas personas viven en nuestro planeta sin zapatos. La raz贸n por la que le hice esa pregunta es porque me estaba preguntando sobre la tungiasis, una infecci贸n producida por la entrada en la piel de un tipo de pulga de arena (Tunga penetrans). Este problema tiene diversos nombres en distintas lenguas: desde jigger o chigoe a nigu谩 (espa帽ol) o bicho do p茅 (portugu茅s), a funza (kiswahili) o tukutuku (zande). Es un problema terrible que desfigura los pies y dificulta la movilidad. Los zapatos previenen que estas pulgas entren a la piel. Ella no estaba segura de la cifra, pero cre铆a que probablemente al menos mil millones de personas viven sin zapatos. La tungiasis es solo una enfermedad entre muchas otras causadas por la falta de acceso a calzado, como la podoconiosis, que afecta a las personas que caminan sobre suelos rojos de arcilla volc谩nica que inflaman los pies en Centroam茅rica, las zonas monta帽osas de 脕frica e India.

Mil millones de personas sin zapatos en el siglo XXI. Cientos de millones son ni帽os y ni帽as, quienes en muchos casos no pueden llegar a la escuela por esta situaci贸n. Sin embargo, la industria mundial de calzado produce 24.300 millones de pares de zapatos al a帽o, es decir, tres pares para cada persona del planeta. Hay mucho dinero involucrado en esta industria: a pesar de la crisis por el COVID-19, se estima que el mercado mundial del calzado alcanz贸 los 384.200 millones de d贸lares en 2020, y se espera que llegue a los 440.000 millones en 2026. Los principales consumidores viven en Estados Unidos, Jap贸n, Alemania, Reino Unido, Francia e Italia; mientras los mayores productores viven en China, India, Brasil, Italia, Vietnam, Indonesia, M茅xico, Tailandia, Turqu铆a y Espa帽a. Muchas de las personas que producen zapatos en pa铆ses como India no pueden acceder a comprar siquiera las sandalias m谩s baratas del mercado. Hay m谩s que suficientes zapatos en el mercado, pero no hay suficiente dinero en las manos de cientos de millones de personas para poder comprar un par. Trabajan y producen, pero no pueden permitirse consumir lo necesario para tener una vida digna.

En junio de 2021, el Banco Mundial public贸 Perspectivas Econ贸micas Mundiales, en el cual se informa un aumento en la pobreza 鈥減or primera vez en una generaci贸n鈥. El an谩lisis del Banco se帽ala que 鈥渆l COVID-19 causar谩 un da帽o duradero en las condiciones de vida de la poblaci贸n m谩s vulnerable鈥. En los pa铆ses de bajos ingresos, 112 millones de personas ya viven con inseguridad alimentaria. El documento se帽ala que 鈥渓a pandemia tambi茅n agravar谩 la desigualdad de ingresos y de g茅nero, dado su enorme efecto negativo sobre las mujeres, los ni帽os y los trabajadores no cualificados e informales, as铆 como sus efectos adversos sobre la educaci贸n, la salud y el nivel de vida鈥.

Antes de la pandemia, 1.300 millones de personas viv铆an en una pobreza multidimensional y persistente; ahora, sus carencias se han profundizado debido al modo en que ha sido enfrentada la pandemia por parte de los gobiernos y empresarios. De la poblaci贸n mundial que est谩 en la pobreza extrema, un 85% vive en el sur de Asia y el 脕frica subsahariana. La mitad de las personas que sufren de pobreza extrema viven en solo cinco pa铆ses: India, Nigeria, Rep煤blica Democr谩tica del Congo, Etiop铆a y Bangladesh. El Banco Mundial estima que 2.000 millones de personas viven bajo el umbral de pobreza societal (lo que significa que al medir la l铆nea de pobreza se considera la prosperidad de la econom铆a).

El a帽o pasado, el emblem谩tico informe del Banco Mundial La pobreza y la prosperidad compartida 2020: un cambio de suerte se帽al贸 que 鈥渓as personas que ya son pobres y vulnerables son las que m谩s sufren la crisis鈥. El informe destaca el rol de la pandemia de COVID-19 en el aumento de los niveles de pobreza, pero a帽ade el impacto negativo del cambio clim谩tico y los conflictos. Las personas pobres, de acuerdo con los datos del Banco Mundial, 鈥渟iguen siendo predominantemente rurales, j贸venes y con poca educaci贸n鈥; de hecho, cuatro de cada cinco personas que viven bajo la l铆nea de pobreza internacional residen en zonas rurales. Las mujeres y ni帽as est谩n sobrerrepresentadas entre las personas pobres y con hambre. En base a este an谩lisis, el Banco Mundial insta a los gobiernos a mejorar las pol铆ticas de bienestar para ofrecer ayudas a las personas desempleadas y lxs trabajadorxs pobres. Pero no tiene nada que decir a trabajadorxs agr铆colas, peque帽xs agricultorxs o trabajadorxs informales, cuya labor productiva recibe tan poca compensaci贸n. Es por esto que cientos de millones de ellxs 鈥攅n lugares como India, como muestra nuestro dossier n潞 41鈥 est谩n en medio de una gran revuelta.

Ninguno de los informes del Banco Mundial indica alg煤n camino que nos pueda permitir salir de esta cat谩strofe. El lenguaje de las conclusiones del informe es tibio y opaco. 鈥淒ebemos comprometernos a trabajar juntos y trabajar mejor鈥, se帽ala. No cabe duda de que la cooperaci贸n es esencial, pero cooperar 驴en qu茅?, 驴para qui茅n?, y 驴c贸mo? Observando algunos paquetes que se ofrecen en pa铆ses como Indonesia, el Banco promueve una serie de opciones de pol铆ticas p煤blicas:

Potenciar el sector de la atenci贸n sanitaria.

Aumentar los programas de protecci贸n social para los hogares de bajos ingresos a trav茅s de transferencias de dinero, subsidios de electricidad, y provisi贸n de alimentos, as铆 como tambi茅n ampliar los beneficios de desempleo a lxs trabajadorxs del sector informal.

Implementar deducciones a los impuestos.

Estas medidas son atractivas, son demandas b谩sicas de los movimientos sociales en todo el mundo. Tales demandas forman parte del programa de China de reducci贸n de la pobreza, que consiste en 鈥渢res garant铆as y dos seguridades鈥: garant铆as de vivienda, atenci贸n sanitaria y educaci贸n, y seguridades de alimentos y vestimenta. Este programa est谩 documentado en detalle en nuestro estudio sobre la erradicaci贸n de la pobreza extrema en China, que analiza c贸mo el pa铆s logr贸 que 850 millones de personas salieran de la pobreza desde la Revoluci贸n china de 1949, lo que representa el 70% de la reducci贸n total de la pobreza a nivel mundial. El Banco Mundial, a diferencia del gobierno chino, se vuelve incoherente cuando llama a una reducci贸n de los impuestos a las grandes empresas como parte del marco para la reducci贸n de la pobreza.

En qu茅 tiempos vivimos cuando se nos pide que seamos razonables en un mundo en el que el desorden es la norma, el desorden de la guerra y las inundaciones, la peste de un tipo u otro. Hasta el Banco Mundial reconoce que, incluso antes de la pandemia, la tendencia era al desorden, a la deshumanizaci贸n. Los cuatro jinetes del Apocalipsis moderno se han desatado en el mundo: la pobreza, la guerra, la desesperaci贸n social y el cambio clim谩tico. Este sistema no tiene respuestas a los problemas que crea.

Mil millones de personas sin zapatos.

Una de las grandes desventajas de nuestra actual escalada de atrocidades es la sensaci贸n de que no es posible nada diferente a esta pesadilla. No se pueden imaginar alternativas. La farsa impide pensar en un futuro diferente. Cuando hay intentos de crear futuros distintos 鈥攜a que siempre hay seres humanos resilientes鈥, quienes est谩n en el poder se esfuerzan por sofocarlos. El sistema se dirige inexorablemente hacia el fascismo desde arriba (encarcelando a las personas 鈥渄esechables鈥 en prisiones y guetos) y hacia el fascismo desde abajo (aumentando las peligrosas fuerzas sociales racistas, mis贸ginas y xen贸fobas). Para los poderosos y los propietarios es mejor encargarse de que no florezca ning煤n modelo alternativo. Esto pondr铆a en duda la pretensi贸n de que lo que gobierna el mundo ahora es eterno, que la Historia ha terminado.


Despu茅s de que los nazis asumieron el poder en Alemania, el dramaturgo Bertolt Brecht se refugi贸 en Svendbord (Dinamarca). All铆, en 1938, escribi贸 un poema que sugiere que ha llegado el momento de centrarse en el desorden y abrir la puerta a un futuro diferente:

Exclusivamente a causa del creciente desorden

en nuestras ciudades de la lucha de clases,

hemos decidido algunos de nosotros, en estos a帽os,

no hablar m谩s de ciudades junto al mar, nieve en los tejados, mujeres,

aroma de manzanas maduras en el s贸tano, sensaciones de la carne,

todo lo que redondea al hombre y lo hace humano;

sino hablar ya solamente del desorden,

es decir, volvernos unilaterales, secos, enredados en los asuntos

de la pol铆tica y el 谩rido vocabulario 鈥渋ndigno鈥

de la econom铆a dial茅ctica,

para que esta temible conjunci贸n apretada

de nevadas (no son solo fr铆as, ya lo sabemos),

explotaci贸n, carne excitada y justicia clasista, no produzca

en nosotros una aceptaci贸n de tan multilateral mundo, una complacencia

en las contradicciones de tan sangrienta vida.

Ustedes comprenden.

Nuestras vidas son sangrientas. Nuestra imaginaci贸n est谩 osificada. La necesidad de superar el desorden es inmensa. Los pies, con o sin zapatos, marchan con el olor de la fruta madura y de las ciudades junto al mar.

Instituto Tricontinental de Investigaci贸n Social

Fuente: https://www.resumenlatinoamericano….




Fuente: Grupotortuga.com