February 1, 2023
De parte de Acracia
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Es muy posible que el poder, como sosten铆a Foucault, sea poli茅drico, que se produzca, no solo en el Estado o en las empresas capitalistas, tambi茅n en cualquier otro 谩mbito humano, incluso en lo que vemos a diario en el mismo entorno urbano. Desde que naci贸 como una de las corrientes modernas m谩s radicalmente emancipadoras, el anarquismo y los anarquistas se han esforzado por combatir ese poder entendido como cualquier forma de dominaci贸n. No es necesario, por supuesto, conocer los grandes libros anarquistas, o de teor铆a pol铆tica en general, ya que ese rebelarse contra la autoridad coercitiva se produce, tantas veces, de forma instintiva. Desgraciadamente, de forma paralela a esa condici贸n rebelde y libertaria, en el ser humano se da todo contrario y acaba sucumbiendo a la tentaci贸n alienadora de la servidumbre voluntaria. Por supuesto, como no creemos que existe ninguna naturaleza o esencia humana, no pensamos que una condici贸n u otra sean totalmente deterministas, las personas son m谩s bien producto de cierto ambiente cultural, de unas determinadas pr谩cticas sociales, por lo que los anarquistas han hecho bien en instalar y renovar en todo lo posible ese pensamiento radicalmente emancipador de rebeli贸n contra todo tipo de dominaci贸n.

Sin 谩nimo de acaparar la lucha con la dominaci贸n, s铆 pensamos que el anarquismo ha sido el que m谩s ha aportado a la misma, desde la propia etimolog铆a de su denominaci贸n, desde que naci贸 expl铆citamente a lo largo del siglo XIX. Hemos insistido, tantas veces, en que muchas personas no desean adscribirse a priori a la enorme familia anarquista y, sin embargo, su actitud cotidiana est谩 impregnada de esa condici贸n libertaria. Por eso, har铆amos bien los anarquistas, a pesar de esa asunci贸n de todo una historia de casi dos siglos de luchas concretas, en no adoptar posiciones sectarias y dogm谩ticas bajo la bandera de una identidad colectiva (por muy roja y muy negra que sea). No es posible olvidar la historia, hay que recordar que en este mismo pa铆s hubo un intento de una revoluci贸n libertaria, tal vez la experiencia transformadora m谩s avanzada de la historia. Sin embargo, mucho ha pasado desde entonces en el desarrollo de la modernidad, consolidado un sistema estatal y capitalista, opresivo y explotador, por lo que los anarquistas debemos revisar nuestras propuestas y confianza en un futuro mejor. Es cierto que el anarquismo se ha mostrado como la m谩s coherente de todas las corrientes emancipadoras, especialmente en su comparaci贸n con el marxismo, convertido en una triste praxis en ese monstruo falaz denominado 芦socialismo real禄, por lo que a la fuerza est谩 obligado a replantear sus certezas de forma continua. No obstante, el anarquismo, aunque exento de dogmas, y con la fuerza de sus convicciones 茅ticas, debe luchar permanentemente para no quedarse estancado en la historia, para mantenerse vivo en todo 谩mbito humano.

El desarrollo de la historia contradice lo que, como doctrina supuestamente cient铆fica, afirmaba el marxismo. Es, tal vez, una muestra de la tendencia m谩s dogm谩tica del ser humano, incluso dentro de ideas que se pretenden emancipadoras. As铆, incluso desde finales del siglo XIX, el marxismo ha sido objeto de revisi贸n continua, aunque tantos se hayan refugiado en la ortodoxia y en una fidelidad a unos principios originarios con tintes m谩s bien religiosos. A pesar de ello, y gracias a esas aportaciones renovadoras y heterodoxas, no hay que identificar al marxismo solo con la realidad de ciertos reg铆menes totalitarios, y como gran ejemplo tenemos la muy valiosa escuela de Fr谩ncfort, precisamente como superaci贸n tanto del totalitarismo como del liberalismo, que ha tenido diversas etapas. Desde nuestro punto de vista, todas esas revisiones de la doctrina marxista, como transformaci贸n revolucionaria de la sociedad, se han acercado indiscutiblemente a diversas luchas contra la dominaci贸n, que mucho tienen que ver con el anarquismo: feminismo, ecologismo, antimilitarismo鈥 Como han sostenido autores libertarios, tantas veces esa actitud dentro de la revisi贸n marxista ha servido para justificar pr谩cticas que no cuestionan radicalmente el poder jer谩rquico y caen de nuevo, de forma honesta o no, en viejos vicios que conducen a lo mismo. No hace falta dar nombres de fuerzas pol铆ticas, en la realidad actual de Espa帽a, donde se han instalado ciertos populismos de izquierda cuyo origen es m谩s bien expl铆cito para quien lo quiera ver.

A diferencia del marxismo, el anarquismo no est谩 obligado a confrontar una determinada visi贸n pol铆tica y de la historia con la realidad. Precisamente, desde los or铆genes de ambas corrientes en el siglo XIX, es uno de los puntos que las ha distanciado, ya que la 芦conquista del poder禄 no es m谩s que una estrategia del marxismo que forma parte de sus 芦certezas禄. Las ideas anarquistas no pueden, o no deber铆an, a pesar de ciertas actitudes reprobables, convertirse en teor铆as cerradas, doctrinas aceptadas o meras ideolog铆as, ya que como sostiene Octavio Alberola, 芦el corpus ideol贸gico del anarquismo (est谩) compuesto por una galaxia de pensamientos antiautoritarios suficientemente diversos禄, aunque a veces su muestran aparentemente discordantes: sindicalismo revolucionario, liberaci贸n personal, autogesti贸n social, acci贸n directa, educaci贸n emancipadora, amor libre鈥 Las distintas manifestaciones que ha tenido, y sigue teniendo, el anarquismo (o antiautoritarismo) son producto, como suele aclarar Tom谩s Ib谩帽ez, m谩s de muy concretas pr谩cticas sociales por parte de las propias personas, que de una teor铆a escrita a modo de gu铆a. Es por eso que, a diferencia de otras corrientes convertidas en doctrina, el anarquismo se esfuerza permanentemente en poner en cuesti贸n en sus experiencias transformadoras todo aquello que ya no resulta v谩lido en el mundo actual. Una b煤squeda permanente de un pensamiento liberador m谩s consecuente con la realidad del momento.

Aunque siempre se ha insistido en las ideas libertarias en la adecuaci贸n de medios a fines, es tal vez una convicci贸n que conlleva el peligro igualmente de la esclerosis, por lo que hay buscar un compromiso no dogm谩tico con la realidad cotidiana, m谩s que la confianza en grandes principios y discursos. As铆, algunos han querido hablar de un nuevo anarquismo, aunque no dejaremos de insistir en los v铆nculos con el pasado, que no conf铆a ya necesariamente en movimientos de masas que conducir谩n a un futuro revolucionario, ya que no dejaba de ser una forma de teleolog铆a, sino que trata de transformar la realidad aqu铆 y ahora. Sea como fuere, adem谩s de esas valiosas pr谩cticas, hay que seguir insistiendo en un pensamiento radicalmente emancipador, antiautoritario y exento de 芦certezas禄. M谩xime, cuando vemos a las personas continuamente buscar refugio en viejas o nuevos formas de alienaci贸n social y pol铆tica.

Capi Vidal




Fuente: Acracia.org