November 23, 2020
De parte de A Las Barricadas
243 puntos de vista

Secretario de Acci贸n Criminal – Fuente: Solidaridad Obrera

En las sociedades capitalistas actuales, al igual que ocurr铆a en el siglo XIX, existe una divisi贸n marcada entre dos grandes clases sociales. La primera, que generalmente se denomina burgues铆a o clase capitalista, es propietaria de los medios de producci贸n. La segunda, la clase trabajadora, clase obrera o proletariado, 煤nicamente posee su propia fuerza de trabajo y est谩 obligada a venderla a la burgues铆a a cambio de un salario, lo cual da origen a la explotaci贸n. El antagonismo entre estos dos bloques, la disparidad de intereses existente, se concreta en la llamada lucha de clases. Aunque cuando se habla de clase trabajadora se piensa principalmente en los obreros manuales, trabajadores de la industria o de la construcci贸n, podemos encontrar aqu铆 tambi茅n personas que trabajan como teleoperadoras, sanitarias, en la hosteler铆a o cualquier otro sector laboral. La clase trabajadora, por lo tanto, no ha ido desapareciendo; simplemente se ha ido transformando. Desde sus inicios, en el per铆odo manufacturero (XVI-XVII), marcado por el car谩cter artesanal, pasando por los albores del per铆odo industrial (XIX), dominando ya la m谩quina, hasta las sociedades de finales del siglo XX y la actualidad, donde predomina el sector servicios, encontramos la misma clase social. Bien sea en el taller, la f谩brica, la oficina, el call center o el hospital, la posici贸n desempe帽ada por las dos clases sociales en el proceso productivo, y el tipo de relaciones productivas (t茅cnicas y sociales) que se establecen en el mismo -siendo clave la propiedad de los medios de producci贸n-, no cambian en lo esencial. En tanto trabajadoras y trabajadores asalariados nos vemos obligados a vender nuestra fuerza de trabajo a cambio de un salario [1]

El Instituto Nacional de Estad铆stica nos indica que, en el tercer trimestre de 2020, dentro de la poblaci贸n ocupada, encontramos m谩s de 16 millones de trabajadores asalariados (sin olvidar que la mayor铆a de los 3,7 millones de parados pertenecen a la misma clase social). En general, los trabajadores asalariados siempre representan entre un 80-90% de la poblaci贸n ocupada. Los empleadores (sobre todo, los grandes capitalistas) representan, en cambio, una parte irrisoria de la poblaci贸n. Encontramos, por otra parte, dentro de lo que se denominan trabajadores por cuenta propia, a 2 millones de trabajadores independientes o empresarios sin asalariados. [2] En nuestros estatutos establecemos que se puede afiliar a la organizaci贸n toda persona trabajadora, incluyendo no solamente toda persona asalariada, sino tambi茅n 鈥渁ut贸noma sin personal asalariado o profesional liberal, en activo o en paro, es decir, toda aquella que no es ni patrona ni explotadora鈥. Aqu铆 entrar铆an esos 2 millones de trabajadores por cuenta propia que hemos se帽alado. Eso sin contar, que entre los mismos encontramos falsos aut贸nomos. Sea como sea, antes de proseguir, hay que dejar bien claro que la CNT es una organizaci贸n creada para servir principalmente a los intereses de la clase trabajadora, es decir, a esos muchos millones de trabajadores asalariados. Nos preguntaremos aqu铆, no obstante, por el papel que pueden desempe帽ar los trabajadores aut贸nomos en una organizaci贸n como la nuestra. Aunque no suene bien los incluiremos dentro de la llamada peque帽a burgues铆a.

El concepto de peque帽a burgues铆a, que m谩s que despectivo pretende ser aqu铆 descriptivo (ilustrar una realidad concreta), comenz贸 a utilizarse para designar a peque帽os productores independientes, tales como campesinos aut贸nomos, artesanos o peque帽os comerciantes. La progresiva desaparici贸n de las relaciones de producci贸n feudales, basadas en la servidumbre, dio paso a la aparici贸n de campesinos relativamente aut贸nomos, con reducidas parcelas de tierra para cultivar, que sufrir铆an sucesivos procesos de expropiaci贸n hasta pr谩cticamente desaparecer. Tambi茅n los artesanos, provenientes de los gremios medievales (donde hab铆an sido maestros), con sus peque帽os talleres caracter铆sticos del per铆odo manufacturero, desaparecer铆an con la progresiva industrializaci贸n o devendr铆an peque帽os industriales, pero dif铆cilmente pudieron mantener su posici贸n en un mercado cada vez m谩s dominado por grandes capitalistas y sus colosales f谩bricas repletas de m谩quinas a no ser, claro, de convertirse en 茅stos. La competencia siempre favorece la centralizaci贸n de capitales y la concentraci贸n de la propiedad en unas pocas manos. La peque帽a burgues铆a, de hecho, se considera una clase social 鈥渄e transici贸n鈥, que tiende en mayor medida a proletarizarse, es decir, a integrar las filas de la clase trabajadora, especialmente durante crisis econ贸micas. Su posici贸n en la estructura de clases es, por tanto, inestable. A pesar de ser propietarios de algunos pocos instrumentos de producci贸n, o funcionar en peque帽os negocios familiares, se suelen diferenciar de la clase capitalista en que desempe帽an un papel activo en el proceso de producci贸n, poniendo en marcha su fuerza de trabajo, y no dependiendo -al menos totalmente- de la explotaci贸n del trabajo asalariado. El bando por el que tomar谩n parte en la lucha de clases no es siempre claro, pudiendo desarrollar posiciones conservadoras o incluso reaccionarias.

Los trabajadores aut贸nomos ser铆an una de las fracciones que entrar铆a dentro de esta clase social de transici贸n conocida como peque帽a burgues铆a. En organizaciones sindicales como CNT, de naturaleza clasista, aspiramos a agrupar a toda la clase trabajadora, aunque como ya hemos se帽alado permitimos que integren nuestras filas elementos de la peque帽a burgues铆a. Esto puede resultar un alma de doble filo, como analizaremos a continuaci贸n. La pertenencia de trabajadores aut贸nomos a una organizaci贸n dise帽ada para trabajadores asalariados pone de manifiesto diversas contradicciones, en tanto puede existir un conflicto de intereses. Los trabajadores aut贸nomos viven entre dos mundos, y ni tan siquiera la ideologizaci贸n de aquellos que se consideran anarcosindicalistas o sindicalistas revolucionarios previene de nada. Tras una radicalidad aparente en el discurso podemos encontrar a veces an谩lisis desvinculados de la realidad material, puramente idealistas, o que defienden intereses que son absolutamente ajenos -cuando no sencillamente contrapuestos- a los de la clase trabajadora. Pondr茅 un ejemplo que puede considerarse paradigm谩tico para ejemplificar, donde abundan precisamente los aut贸nomos: el sector del taxi. En este sector han aflorado todas las contradicciones. Muchos de ellos se han unido a CNT por afinidad ideol贸gica, y podemos constatar que han llevado a cabo una labor encomiable, sirviendo para atraer taxistas asalariados y movilizar a todo el sector. Disponen de su propio medio de producci贸n, aunque generalmente est谩n hipotecados por la licencias. Es decir, sus condiciones laborales pueden ser tambi茅n muy precarias, echando horas y horas para llegar a final de mes, y pagar todas sus deudas.

Dentro del ramo del taxi se ha vivido alguna problem谩tica digna de mencionar. La incursi贸n en el sector de empresas del negocio de las VTC como Uber o Cabify ha servido para poner de manifiesto varias contradicciones que pasaremos a comentar. Algunos taxistas aut贸nomos, bajo una ret贸rica superficialmente revolucionaria, acusando a CNT pr谩cticamente de aliarse contra el gran capital, criticaban que pudieran afiliarse trabajadores asalariados de este sector, o pudieran defenderse sus condiciones laborales, culpando a estos trabajadores de desplazarles, de precarizar el sector e incluso lleg谩ndoles a negar su condici贸n de trabajadores. Todo esto en lugar de orientar sus ataques a la patronal que dirige estas empresas, que al fin y al cabo forma una misma clase junto a la del taxi. No nos enga帽emos, pues tras todos estos discursos solamente se encuentra la defensa de los intereses particulares del trabajador aut贸nomo, ya que desde su posici贸n estas empresas se ven como una amenaza, pero desde una 贸ptica obrerista el asunto clave aqu铆 son las condiciones laborales de los trabajadores asalariados independientemente del sector. Sea como sea, este conflicto se sald贸 dentro de CNT con que alg煤n que otro trabajador aut贸nomo del taxi abandonase la organizaci贸n. Evidentemente, no todos, ya que hay quienes saben en el tipo de organizaci贸n en la que se encuentran; tener consciencia de esto es clave. No podemos discriminar entre trabajadores asalariados de una empresa u otra. El verdadero enemigo en todo caso, insisto, son los empresarios de Uber, Cabify, del taxi y de entidades como el Institut Metropolit脿 del Taxi (IMT), que protegen a los floteros que fueron apareciendo especialmente con la liberalizaci贸n del sector. Es comprensible que la competencia desleal sea considerada un gran problema por la peque帽a burgues铆a, pero es preciso que se entienda tambi茅n que ciertos discursos -y por consiguiente, ciertas luchas- son d铆ficilmente asumibles por una organizaci贸n de clase como CNT.

Otra situaci贸n digna de mencionar en este sector es la conversi贸n de trabajadores aut贸nomos en empresarios con asalariados. No resulta extra帽o que un trabajador aut贸nomo logre organizar su propia flota (que asume la forma jur铆dica de SL, la m谩s com煤n entre los peque帽os empresarios), y re煤na dos o tres asalariados. Incluso se ha dado el caso en antiguos afiliados a CNT. Confiamos en que, al menos, estos antiguos compa帽eros de organizaci贸n mantendr谩n unas condiciones laborales dignas para sus trabajadores. En caso contrario, les avisamos de que nos pueden encontrar de frente. De cualquier forma, es evidente que ya no pod铆an seguir siendo parte de la organizaci贸n. Aqu铆 ya no se trata de un peque帽o conflicto de intereses, sino que han pasado a formar parte de la clase capitalista, cuyos intereses son contrapuestos a los nuestros. Esto que ocurre en el taxi tambi茅n ocurre en muchos otros sectores, como por ejemplo el de la hosteler铆a, es decir, antiguos compa帽eros que han abierto un bar y tienen personal trabajando para ellos. Decorar el local con carteles de la CNT de los a帽os treinta o parafernalia revolucionaria varia no cambia esta realidad. Tambi茅n han pasado por nuestra organizaci贸n personas 鈥渁salariadas鈥, que en realidad eran parte de un peque帽o negocio familiar, que probablemente heredar铆an, por mucho que exaltaran la condici贸n de asalariada. No hemos de olvidar tampoco, como ya se ha se帽alado, el fen贸meno de la proletarizaci贸n de la peque帽a burgues铆a, ya que es com煤n que muchos peque帽os negocios vayan a la quiebra, y sus integrantes pasen a nutrir las filas de la clase trabajadora. Nunca sabemos el rumbo que tomar谩n los individuos particulares de esta clase 鈥渄e transici贸n鈥, y por esto debemos mantener siempre nuestras reservas, y extremar las precauciones. Hemos de tener en cuenta en nuestro an谩lisis la posici贸n que cada individuo y cada clase ocupa en la estructura econ贸mica propia del capitalismo.

Para finalizar es interesante destacar que muchos de los conflictos que se han vivido en CNT han tenido precisamente como protagonistas a elementos de la peque帽a burgues铆a (y tambi茅n del lumpen, pero esto dar铆a para otro art铆culo), personas en todo caso no asalariadas, sea trabajadores aut贸nomos, integrantes de peque帽os negocios familiares o incluso socios de cooperativas. Al final son los que menos tienden a centrarse en cuestiones sindicales ya que no tienen un patr贸n contra el que llevar a cabo una lucha. Son tendentes, muy al contrario, a poner sobre la palestra debates que muchas veces deber铆an sernos ajenos, no ya sobre temas culturales, sino tambi茅n sobre cuestiones pol铆ticas o ideol贸gicas en las que nos deber铆amos entrar (llegando a formar claros grupos de presi贸n), meti茅ndonos en debates sobre todo tipo de marcianadas, o incluso atacando a la organizaci贸n por no seguir una determinada l铆nea. Claro est谩 que las trabajadoras y trabajadores asalariados, especialmente cuando sus secciones sindicales est谩n en conflicto abierto contra la patronal, no tienen tiempo que perder en estas cuestiones. Pero independientemente de quien protagonice estos conflictos, incluso si se trata de asalariados, hay que se帽alar bien claro donde est谩 la puerta y que no se toleran din谩micas destructivas. Por si no quedaba claro se dir谩 a煤n m谩s. El peso de esta organizaci贸n lo debe llevar la clase trabajadora, naturalmente, y nunca debemos desviarnos en base a intereses ajenos. La CNT es una casa donde cabe casi todo el mundo, pero tiene unas normas que debemos encargarnos de dejar claras. Esperemos que este art铆culo sirva de reflexi贸n.

CITAS

[1] Utilizaremos aqu铆 el t茅rmino clase trabajadora con preferencia al de proletariado (en referencia al lat铆n proles, es decir, prole o descendencia), que suena claramente desfasado, y m谩s teniendo en cuenta la baja tasa de natalidad de la poblaci贸n espa帽ola. Tambi茅n lo utilizaremos con preferencia al t茅rmino clase obrera, en tanto lo de 鈥渙brera鈥 suele dar lugar a confusiones que reducen esta clase a su fracci贸n productivista o industrial.

[2] Encuesta de poblaci贸n activa. EPA. Tercer trimestre 2020: https://www.ine.es/daco/daco42/daco4211/epa0320.pdf. Los ocupados, que son alrededor de 19 millones, junto a los parados, que son 3,7 millones, forman parte de la poblaci贸n activa. La tasa de paro es del 16,26%. Por otra parte, dentro de los m谩s de 47 millones de espa帽oles tenemos tambi茅n una poblaci贸n inactiva en torno a 16 millones de personas, entre los cuales se encuentran jubilados, amas de casa (el trabajo reproductivo o dom茅stico sigue sin reconocerse como ocupaci贸n), estudiantes o personas incapacitadas. La tasa de actividad es, pues, del 57,83%.




Fuente: Alasbarricadas.org