March 31, 2022
De parte de Oveja Negra
238 puntos de vista

A estas alturas del Desarrollo y del Avance, no es raro que el lenguaje de la gente se llene de términos empleados por los dirigentes y los científicos. No es nada raro, ni tampoco es nuevo. Tal vez, lo único destacable de la actualidad reside en que estos términos penetran con mayor rapidez y en mayor cantidad en el vocabulario de la gente. También es cierto que la gente muchas veces llega a deshacer o rehacer los significados iniciales o simplemente se resiste a usar estos términos como si fueran palabras corrientes. Sea como fuere, lo cierto es que estamos siendo bombardeados por las palabras con las que el Poder pretende explicar la realidad y hacernos creer que el mundo es así como ellos, desde allá Arriba, nos lo explican: ahora, por ejemplo, les ha dado por emplear cada dos por tres la palabra bioseguridad. Ahora todos debemos velar por bioseguridad e incluso las empresas que prestan servicios de toda índole deben garantizar las condiciones óptimas de bioseguridad a sus clientes. En fin, ¿para qué repetir lo que ya está mil veces dicho?

Pues aquellos de nosotros que no estamos del todo dispuestos a aceptar con resignación o entusiasmo nuestro destino no deberíamos olvidar una cosa muy sencilla: las palabras una vez saboreadas con gusto por los servidores del Poder dejan de tener cualquier expresión de inocencia, si es que la tuvieran en algún momento. Cuando aceptas el uso de alguna de ellas, también aceptas la carga ideológica que viene encerrada en ellas. Porque, desgraciadamente, propio es de nuestras palabras (con significado) que se prostituyan al Poder, que se pongan a su servicio y sostengan sus mentiras. Nuestras conversaciones cotidianas reflejan, en este sentido, de una manera clara el momento en que estamos: la gente ha aprendido a repetir lo que ha visto o ha oído en los distintos medios de información como si aquello fuera el resultado de sus propias reflexiones; el sistema se sostiene en ello, en que nuestras bocas escupan abundantemente las ideas que previamente nos habían sido metidos para sostener el mundo en que vivimos. Estas ideas ya vienen cargadas en las palabras tipo ‘bioseguridad’, ‘sostenibilidad’, ‘progreso’, etc.  Bien es cierto que la gente no lo ha aprendido del todo bien y de vez en cuando suelta cosas razonadas que, más bien, contradicen lo que estamos acostumbrados a repetir con la propaganda. Pero no por ello la situación deja de ser menos preocupante.

Una de las tareas de la rebelión es justamente el descubrir el veneno que contienen estas palabras para apartarse de él lo más rápido posible y no morir de intoxicación. El aliento de la boca de una rebelión se reconoce por su frescura y salud.




Fuente: Ovejanegrarevista.wordpress.com