February 24, 2022
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Cayos Cochinos, Honduras. FOTO: Carlos Zacapa, Unsplash.

Buckhead, el barrio rico de Atlanta quiere segregarse. La zona, delimitada por dos autopistas, las 75 y la 85, quiere separarse para tener su propia polic铆a. El n煤mero de homicidios de 2021 ascendi贸 a 158, un 60% m谩s que antes de la pandemia. Es algo que ha sucedido en otras ciudades y que es bastante habitual cuando se cruzan factores como desigualdad, tensi贸n social, armas, drogas y efectivo circulando. Un modelo econ贸mico basado en la inestabilidad del corto plazo produce sociedades inestables donde la soluci贸n es el conflicto. Buckhead es la secesi贸n de los ricos. Es el barrio donde vive la clase media alta, adem谩s de los millonarios, y donde se concentra la poblaci贸n euroestadounidense de Atlanta. Entre otras personas, all铆 vive el gobernador del Georgia, el empresario Brian Kemp, que apoya la propuesta. Las instituciones que deber铆an promover el encuentro optan por la segregaci贸n. Repliegue. 

Si a la seguridad le a帽adimos empleo, desarrollo econ贸mico o inversi贸n, tenemos los mantras del discurso pol铆tico hegem贸nico. Con esas palabras, no es complicado justificar casi cualquier cosa, desde la destrucci贸n de un parque natural a una dictadura militar. Por eso, no es raro que se hayan escogido estas palabras para impulsar un proyecto que ampl铆a esa idea de secesi贸n econ贸mica y social de una manera m谩s extensa: la perspectiva de crear peque帽os pa铆ses privados. Las ZEDE (Zonas de Empleo y Desarrollo Econ贸mico) fueron aprobadas por el gobierno de Honduras en 2011 y han tenido un largo recorrido legal hasta llegar a la aprobaci贸n en 2020 de los primeros proyectos: Orqu铆dea, Moraz谩n y Pr贸spera. Cuando alguien tiene las ideas claras, cualquier crisis es una buena oportunidad. Es la doctrina del shock.

El modelo se inspira expl铆citamente en las Regiones Administrativas Especiales de China, como Shenzhen, o el Distrito Internacional de Negocios de Songdo, en Corea del Sur. Pero la idea tambi茅n bebe de los territorios brit谩nicos, como Jersey o Islas V铆rgenes, cuya legislaci贸n propia los convierte en los para铆sos fiscales m谩s utilizados. En el caso de Honduras, el modelo recuerda a la econom铆a de enclave: localizaci贸n de actividades productivas, como la fruta, destinadas a la exportaci贸n y sin integraci贸n en el mercado local. Si el deseo del XX era echar a la United Fruit Company, el del XXI es que vuelva. No s茅 si hay una muestra mayor de hegemon铆a.

En el caso de los ZEDE, el sector privado, adem谩s de elegir al gestor, se hace cargo de la pol铆tica fiscal, de seguridad y de resoluci贸n de conflictos. Es decir, no s贸lo controla qui茅n puede entrar y salir, sino que fija las normas tributarias y puede establecer una polic铆a, un sistema de persecuci贸n y enjuiciamiento de los delitos, y un sistema penitenciario. Esta idea de huir de los tribunales locales tambi茅n suele estar dentro de los Tratados de Libre Comercio, algo que no parece tan ex贸tico. Evidentemente, tambi茅n se podr铆an modificar dos s铆mbolos habituales del imaginario soberanista: moneda y lengua.

De momento, s贸lo se han aprobado tres peque帽os proyectos, todos ligados a la econom铆a de enclave o extractivista: maquila textil, monocultivo agrario y turismo, pero hay m谩s proyectos de ciudades cerradas vinculadas a estos sectores, as铆 como al minero o al de los call-center, como las ciudades Altia. Ser谩 interesante ver c贸mo el nuevo gobierno afronta su oposici贸n a este modelo.

Evidentemente, la idea se ha extendido a El Salvador, donde el presidente Bukele ha adoptado una moneda privada, el Bitcoin. El pasado noviembre, en una conferencia de promotores de este modelo, se habl贸 de las Zedes como un modelo a imitar y de la posibilidad de instalar ciudades privadas, ya sin eufemismos. Los inversores compran el terreno y establecen un contrato con el Estado por el que este recibe una cantidad a cambio de ceder la soberan铆a. La empresa se encarga de la provisi贸n de servicios a los habitantes a cambio de tarifas, pero tambi茅n tiene capacidad de establecer la legislaci贸n y decidir sobre su aplicaci贸n. La oferta es imbatible, ya que constituye todo lo que podr铆amos llamar el sue帽o andorrano: eliminaci贸n de impuestos, hipertecnolog铆a, libre mercado total, desigualdad, privacidad, lujo y exotismo. Y libertad. Uno de los ponentes de esa conferencia fue Peter Young, director de la Free Private Cities Foundation (Fundaci贸n de las ciudades libre privadas).

La idea de la segregaci贸n de un territorio para facilitar el desarrollo econ贸mico est谩 en las colonias fabriles y los puertos corsarios, y la idea de poner un territorio en manos de una compa帽铆a privada fue un modelo de colonizaci贸n utilizado por los Pa铆ses Bajos o el Reino Unido. La idea que subyace es que el Estado ya no sirve. No s贸lo el Estado de Bienestar como modelo, sino el Estado moderno, una de cuyas caracter铆sticas es el control de su propio territorio a trav茅s de una estructura organizada. El reconocimiento de gobernantes sin control del territorio tambi茅n va en esta l铆nea. El Estado no va a desaparecer porque, si las ZEDE no funcionan, alguien tendr谩 que rescatarlas y hacerse cargo de los proyectos.  

Comunidades cerradas, planificadas, countries, condominios鈥 Cada pa铆s tiene su propia denominaci贸n del modelo que crea muros interiores, peque帽as islas autosuficientes con barreras de entrada, servicios privados y diferentes niveles de soberan铆a. Si hay lugares donde las fuerzas del orden tienen problemas para entrar, no son las fantasmales no-way zones. Son estos. El modelo de enclaves privados soluciona esta cuesti贸n mediante un contrato: peque帽os pa铆ses privados con sus propias estructuras de estado. La globalizaci贸n no es un fen贸meno cultural, sino legislativo; no es que Rosal铆a cante igual que Nathy Peluso, sino la existencia de un entramado jur铆dico supraestatal que limita la capacidad de decisi贸n de la democracia. 

Es un modelo que parece lejano, pero comparte nuestra base ideol贸gica: el paso de lo p煤blico a lo privado. Varios campos, como la seguridad o el territorio se convierten en productos, como ya lo han hecho la seguridad o la educaci贸n. La privatizaci贸n del espacio y la sustituci贸n de las instituciones por un administrador hace que el pacto social pase a ser una relaci贸n entre empresa y cliente, algo que suele ser interpretado como eficiente y seguro. Los derechos pierden vigencia frente a los deseos de quienes pueden acceder al mercado. Como ya advirti贸 Christopher Lasch en La rebeli贸n de las 茅lites, los ricos se est谩n segregando y, en el proceso, es probable que se carguen la democracia. 




Fuente: Lamarea.com