October 18, 2020
De parte de CGT Pais Valencia I Murcia
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El 7 de octubre de 2008, ayer como quien dice, los sindicatos organizados en la Confederaci贸n Sindical Internacional -la gran y moderada federaci贸n que agrupa a la mayor铆a del sindicalismo mundial鈥 celebraban la primera Jornada Mundial del Trabajo Decente. Como cualquier causa perdida: el clima, los bosques, el oso polar o la escuela p煤blica, una rareza como el trabajo decente parece que tambi茅n necesita una fecha en el calendario para recordarse.

Al tratarse de sindicatos de trabajadores lo natural ser铆a que todas las reivindicaciones obreras tuvieran cabida en la hist贸rica jornada del 1潞 de Mayo, que se viene celebrando en todo el mundo desde finales del siglo XIX y que a pesar de todo goza de mayor popularidad y apoyo entre la clase trabajadora. Pero, claro, viendo la mezcolanza de sindicalismo dem贸crata cristiano, liberal, socialdem贸crata, progresista, etc. que se da en la ITUC-CSI se puede comprender que se busque una fecha sin las connotaciones revolucionarias y anticapitalistas que a煤n arrastra la jornada que recuerda a los obreros anarquistas asesinados por Estado y Capital en Chicago (1886).

Seg煤n las estimaciones m谩s optimistas (porque la cosa puede que est茅 peor) el 60% de los empleos mundiales no re煤nen las condiciones m铆nimas para ser considerados como 鈥渢rabajo decente鈥, ya que quienes los desempe帽an lo hacen sin contar con condiciones dignas, derechos laborales, contratos estables, normas de seguridad ni salarios dignos.

Estas graves carencias afectan a la mayor铆a de la poblaci贸n trabajadora en pa铆ses de 脕frica, Asia y Am茅rica Latina, pero en lo que ha sido el cogollo del mundo industrializado (Norteam茅rica y Europa) tambi茅n empiezan a ser una realidad para amplios sectores sociales. En el caso del primer mundo se da la paradoja de que, despu茅s de conquistar mediante duras luchas toda una serie de derechos para la clase trabajadora, en las 煤ltimas d茅cadas se est谩n perdiendo todos esos avances; en muchos casos con la aceptaci贸n t谩cita o la renuncia a las movilizaciones del sindicalismo institucional, parte de cual ha pasado de teorizar sobre la revoluci贸n social a proponer una cosa tan ambigua como el trabajo decente.

Llegados a este punto, y centr谩ndonos en el contexto m谩s cercano, cabr铆a se帽alar las notables carencias del mercado de trabajo espa帽ol para que lo pudi茅ramos considerar m铆nimamente decente. En ese sentido, y aunque resulte reiterativo, no podemos dejar de lamentar las sucesivas reformas laborales que se han ido llevando las conquistas de generaciones anteriores. Han sido esos pactos los que han establecido los contratos basura, las empresas de trabajo temporal, el despido tan libre como barato, el recorte de las pensiones, la congelaci贸n de salarios y otras medidas que nos sit煤an como uno de los pa铆ses con m谩s paro, mayor precariedad y con m谩s familias amenazadas por la pobreza de toda la Uni贸n Europa.

Con este panorama tan crudo, se nos antoja una farsa que cada 7 de octubre nuestros amigables l铆deres de los llamados agentes sociales se coloquen 鈥 junto a unos cuantos incondicionales con banderas 鈥 ante las c谩maras de TV para contarnos que siguen pidiendo trabajo decente, m谩s derechos y mejores salarios, pero ocultando que no se animan (o no se atreven) a exigir la derogaci贸n de esas reformas laborales que impiden cualquier avance significativo en las condiciones de vida y de trabajo de la mayor铆a social.

Antonio P茅rez Collado

Art铆culos Perecederos




Fuente: Cgtpv.org