October 2, 2021
De parte de Oscuro Es El Deseo - Lecturas An谩rquicas
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En Italia, aquel tiempo era de tensi贸n, angustia, desconcierto e incertidumbre. 驴Que estaba pasando? 驴A d贸nde se iba? Derrotadas las f谩bricas, el descenso de la curva se produc铆a con velocidad progresiva. 驴Era un momento de pausa para tomar aliento y recuperar fuerzas, o era el comienzo de una terrible derrota? 驴Era la r谩faga de una hora, o la tormenta que se enfurece contra la nave poderosa, y la sacude, y la rompe, y la hunde en sus v茅rtices sin fondo? 驴Nos habr铆amos detenido en el declive para reconquistar la c煤spide? 驴Podremos, aunque con dificultad, salir de las gradas sangrientas?

Ciertamente, debo haber intuido nuestro oscuro ma帽ana. Deb铆 gritarle a todos la terrible realidad en la que hab铆amos ca铆do. En verdad grit茅, para comprender exactamente aquella hora abrumadora, y ayudar a afrontarla, a superarla. O de lo contrario, abandonando nuestro esp铆ritu a las perniciosas y quim茅ricas ilusiones, nos habr铆amos apresurado a la derrota irreparable.

No, no canten, no !Est谩 perdida,

Quiz谩 para siempre, la espl茅ndida batalla!

Su debilidad hoy le sienta bien

A quien con leyes les oprime y aprisiona.

No, no canten, no. P贸nganse de luto

Alcen las banderas, bajo el cielo negro.

芦El loco sue帽o, ilusos, ha sido destruido禄,

Sonr铆e feliz el viejo Dronero.

隆Oh, en aquel tiempo, la angustia de nuestros j贸venes! Su ardor; su deseo; su voluntad de hacer algo; de hacer sentir nuestra fuerza, nuestra vida, nuestra respuesta a los golpes ciegos, nocturnos y viles que proven铆an de los miedos de un enemigo aguerrido, armado y protegido por todas las leyes y por todas las impunidades. 隆Oh, sus ojos ardientes y llenos de l谩grimas! Su silencio desde帽oso, m谩s elocuente que cualquier discurso: 隆el temblor de sus labios que no ten铆an descanso! Hab铆a en el aire electricidad dispersa. Vagaba esquiva, el rostro de la muerte. Algo amenazaba con derramarse: preventiva y salvadora al mismo tiempo.

Las noticias que ven铆an de San Vittore, la vieja prisi贸n de Mil谩n, eran graves. Malatesta, Borghi y Quaglino se negaban a alimentarse desde hac铆a una semana. Estaban agotados y enfermos: sus corazones pod铆an desfallecer en cualquier momento. Tempestuosas hab铆an sido nuestras reuniones aquella noche.

Calor primaveral por las calles de Mil谩n; frescos iris de marzo en cada esquina de la calle; estrellas de oro en el cielo y una red de luces brillantes sobre la palpitante ciudad de la industria y del trabajo. Amargura y veneno en nuestros corazones; l谩grimas y latidos en nuestras gargantas, y el hasta ma帽ana, fue como un respiro, como un sollozo ahogado, como un nudo de emoci贸n que se pasa muy mal. Un choque formidable: un grito de lacerante dolor: un temblor desesperado de la tierra y de las almas. La voz de la dinamita hab铆a sido poderosa: el aristocr谩tico y opulento Teatro del Diana hab铆a sido completamente ensangrentado [1]. Hora triste y dolorosa para nosotros: hora pensativa de infinita angustia que lamentablemente no nos encontr贸 a todos de acuerdo en la valoraci贸n del tr谩gico episodio

Pero sea en los primeros momentos, cuando la caterva reaccionaria se abalanz贸 sobre nosotros causando estragos y burl谩ndose de nuestras ideas; ya sea m谩s tarde, cuando alguien me escribi贸 el nombre de su joven esposa que fue v铆ctima de la explosi贸n; Yo, que siento, y con qu茅 profundidad, la desolaci贸n que sigue a estos gestos extremos, gestos que son inevitables porque son consecuencia l贸gica de causas provocadas, escrib铆 varias veces:

Los bombarderos han sido cargados por la injusticia de la sociedad, por el cinismo y por la cobard铆a de la reacci贸n. Cuando la tormenta es fuerte y el cielo es negro, los rel谩mpagos destellan rojizos en el horizonte, y el m谩stil cae repentinamente, decirme, 驴podr铆amos nosotros hacer juicio al rayo? Busquen en otra parte, busquen entre ustedes a los verdaderos responsables. 隆Guarde la sociedad el velo negro, pida perd贸n a esos muertos, y pida perd贸n a quienes fueron enterrados vivos!

Desde entonces han pasado a帽os y nuestros ojos han visto cosas terribles. Han visto la expansi贸n del fascismo con la reacci贸n m谩s abyecta, m谩s salvaje, m谩s b谩rbara, m谩s cruel que pueda tener una reacci贸n. Esto no es una leyenda: es una dura realidad. El mundo entero est谩 lleno del tormento de los torturados, de los mutilados, de los estrangulados, de los acribillados. Todo el mundo sabe que Italia es una inmensa prisi贸n: una de esas innobles galeras romanas en cuyas bodegas trabajaban con remos los esclavos, encadenados unos a otros, en su lugar de dolor y de muerte. Pensaba que al menos hoy, que finalmente hoy, despu茅s de tanta amarga experiencia, despu茅s del espect谩culo de tanta innoble violencia enemiga, nosotros anarquistas finalmente nos habr铆amos encontrado de acuerdo sobre la valoraci贸n de los gestos de revuelta que explotan de vez en cuando en nuestras filas. Vim vi repellere 鈥 rechazar la violencia con la violencia. Pero su art铆culo, compa帽ero De Santill谩n, me hizo reflexionar; me ha se帽alado dolorosamente cuan lejos estamos todav铆a de una mentalidad adecuada a las exigencias cada vez mayores de la guerra social; en la lucha contra el enemigo. 隆Ah! Entonces, 驴ustedes ponen en el mismo nivel de evaluaci贸n, la violencia anarquista y la violencia fascista?

Pero los fascistas golpean para amordazar, para dominar, para esclavizar, para encadenar a todo un pueblo dentro de una prisi贸n de terror y de martirio. Los anarquistas golpean para encender una llama en esta noche profunda: para arrancar las horribles cadenas que nos hacen viles y ineptos: para decirle a la multitud: 芦Lev谩ntate y camina禄. Los unos son la mano negra de la reacci贸n, los otros el ala blanca palpitante de la libertad: los unos son unos asquerosos sicarios pagados a un tanto por cada cabeza que cae: los otros dejan la cabeza en la horca, o la vida en las galeras.

驴Nosotros auguramos una sociedad basada en el mutuo acuerdo, sobre el amor y la justicia? Muy cierto. Pero si compa帽eros, si nuestros amigos, con el coraz贸n envenenado por tantos dolores, con el alma llena de hiel por tantas injusticias sufridas o vistas sufrir, recobran de los capitalistas y de los banqueros, de estos corruptos ladrones legales, oh, no teman, un poco, solo un poco de las inmensas riquezas que ellos han robado a manos llenas; si compa帽eros y amigos nuestros, con la garganta llena de l谩grimas y la boca llena de amargura, hacen escuchar el rugido de la dinamita, 驴nosotros tenemos el derecho a rechazarlos y a condenarlos en nombre de la opini贸n p煤blica, o en nombre de un ideal de amor y de justicia?

驴La opini贸n p煤blica? Esta se puede dividir en dos categor铆as. Aquella que nosotros no despreciamos y a la cual dirigimos preferencialmente nuestra propaganda, y aquella que es, y que quedar谩 al otro lado de la barricada. Pues bien, mientras nosotros no debemos contribuir con nuestras ex comunicas a hacer que la primera sea m谩s temerosa y m谩s sorda a la voz de la revuelta, debemos en cambio ignorar la opini贸n de la otra. 驴Y qu茅 nos puede interesar, de hecho, la opini贸n de la gente a las que detestamos en virtud de nuestra moral, y a las cual, en primer lugar, nosotros negamos todo derecho a erigirse en jueces, desde el momento que es esta la acusada 鈥嬧媦 nosotros los acusadores?

驴El ideal de amor y de justicia? Pero el prisionero que quiere a toda costa reconquistar la libertad y abrirse una vida de paz y de cari帽o, recurre necesariamente a un acto de violencia para encontrar un camino libre. Pero el cirujano que quiere salvar al enfermo no duda en sumergir su bistur铆 en la carne del paciente; no duda en quitarle una parte del cuerpo para que el coraz贸n y el cerebro no dejen de vivir.

Nosotros debemos iluminar las mentes, nosotros debemos hacer un trabajo de persuasi贸n y de propaganda para formar las conciencias del ma帽ana; esto es cierto. Pero cuando delante a tanta opresi贸n que impide incluso respirar, cuando ya no se encuentra descanso, tantas son las voces que se elevan desde las tumbas sin vindicar; si la angustia de uno de los nuestros estalla y excava, aunque sea con una masacre sangrienta, nosotros debemos sentir un grande, un grave y 煤nico deber; estar cerca a este joven valiente, y extender los brazos, porque entre tantos insultos, calumnias y maldiciones, el encuentre un poco de consuelo en el cari帽o de sus compa帽eros.

Y nosotros que muchas veces, con la palabra y con el escrito, hemos denunciado las criminales injusticias de las cuales estamos rodeados; nosotros que repetidamente, y con la palabra y con el escrito, hemos luchado por la necesidad de la revuelta; nosotros, de la que quiz谩s alguna frase apocal铆ptica se haya grabado en la joven mente que hoy ha actuado; nosotros debemos sentirnos de alguna manera responsables de su gesto; responsables morales, y como tales, de nada renegar, no renegando 茅l, 隆el vengador!

隆As铆 que ustedes quer铆an el est茅tico y cl谩sico atentado con la pureza de Plutarco! Bresci, por ejemplo, que se levanta p谩lido y impasible ante el rey, al fr铆o y c铆nico responsable de las masacres de Lunigiana, de la Sicilia y de la Lombard铆a. 驴Qui茅n no querr铆a eso? Pero los tiempos han cambiado y los acontecimientos de estos 煤ltimos a帽os nos deben hacer sentir la necesidad, las exigencias de la revuelta y de la conspiraci贸n subterr谩nea, para repeler a un enemigo atac谩ndolo con sus propias armas.

Para repeler a un enemigo que es vil cuando asalta: para repeler a un enemigo que, sabiendo muy bien cu谩nta sangre le gotea de sus manos, se arma, se esconde y se rodea de todas las precauciones posibles, para evitar el gesto del justiciero hacia aquellos que quieren atacarlo abiertamente. Hay algo en la vida m谩s grande que la conciencia del guardia del templo: el dolor y el sufrimiento humanos de los cuales est谩 impregnada la idea.

芦Una vez Jes煤s pas贸 un d铆a de s谩bado por los sembrados, sus disc铆pulos tuvieron hambre y comenzaron a arrancar las espigas y a com茅rselas禄. A los fariseos que acusaban a estas personas de haber hecho algo que no era l铆cito hacer en s谩bado, Cristo les respondi贸: 芦Ahora yo os digo que aqu铆 hay algo m谩s grande que el templo. Si supierais que cosa significa querer misericordia y no sacrificio, vosotros no habr铆as condenado al inocente禄.

Hoy, toda una naci贸n est谩 dominada por pu帽ales y garrotes. Hoy miles y miles de hombres est谩n esparcidos por el mundo, sin cari帽o, sin familia, sin recursos. Hoy cada uno de nosotros es una angustia viviente, que a煤n encuentra la posibilidad de vivir en la fe, 煤nica riqueza entre tantas ruinas, que ha quedado en el coraz贸n. Hoy solo hay cad谩veres mutilados y ensangrentados a nuestro alrededor: hecatombe sobre hecatombe. 驴Ustedes pueden ser sutiles, pueden complicar las particularidades de un incalificable tolsto铆smo, pueden hacer intelectualismo, pueden conmoverse estando al otro lado de la barricada, sin que de sus filas sea enviada una cort茅s tarjeta de presentaci贸n, un salto en el aire, o una innoble fortaleza que se derrumba y desmorona? 驴Es en nombre del sentimiento por el que ustedes hablan? Pero en las luchas sociales, el sentimiento que no se fusiona con la raz贸n y la l贸gica puede compararse con esas burbujas de jab贸n de nuestra ni帽ez dorada y lejana. Con cuanta gracia, con cuanta atenci贸n, con qu茅 entusiasmo sopl谩bamos en el canuto. Era aquel trabajo toda la tensi贸n de nuestra peque帽a y hermosa alma infantil. 隆Pero, Ay! Los diversos, min煤sculos castillos y las lumias plateadas y las velas y las peque帽as barcas, todo viv铆a por un instante, 隆solo un breve instante, todo desaparec铆a con las burbujas de jab贸n! 驴Es en nombre del amor que ustedes hablan? Pero en el campo social, el amor que no es hijo del odio es un est茅ril palo, no es un 谩rbol fruct铆fero. No tiene ra铆ces en la tierra; no bebe sus zumos: no se alimenta de vigorosa linfa: no respira y no vive, no da las reparadoras sombras en los bochornosos mediod铆as: no concibe, ni germina en los meses de nevoso silencio. Es madera desprendida del cielo y de la tierra: es madera seca y aislada que se deja devorar por el tiempo y la carcoma. 驴Es en nombre de nuestras instituciones que nos son tan queridas, y que nos han costado tantos sacrificios, es en nombre de ellas que ustedes hablan? Pero el mismo militarismo nos ense帽a alguna cosa, cuando en las horas de lucha y de las necesidades extremas, hace saltar las mismas fortalezas que 茅l ha edificado con dispendio de tanto trabajo y de tantas riquezas.

Compa帽ero De Santill谩n, le he conocido en Berl铆n, en los primeros d铆as de mi exilio, cuando las heridas a煤n estaban frescas, pero no dol铆an tanto como duelen hoy, que no quieren cicatrizar. En repetidas ocasiones hemos hablado de nuestras ideas en su peque帽a habitaci贸n atestada de libros, en la habitaci贸n en la cual pasaba d铆as enteros encorvado sobre el trabajo. Acepte mi reclamo con 谩nimo de hermano y, re煤na algo de estas reflexiones m铆as. Que yo he visto a mis mejores compa帽eros caer traspasados 鈥嬧媏n la terrible refriega; que yo he visto a mis mejores compa帽eros arrojados y encerrados en las m谩s horribles c谩rceles; que yo he visto a mis m谩s queridos compa帽eros esparcidos por pa铆ses de los cuales no conocen ni a su gente, ni el idioma; solos, a menudo sin un centavo; solos y, a menudo, sin pan. Cuando alg煤n rebelde surge de repente entre nosotros, y alg煤n gesto suyo de venganza aplasta parte de este viejo edificio en el cual estamos encadenados, le tomo de la mano y digo: 芦Valor; 隆Viva la anarqu铆a!禄.

Virgilia D鈥橝ndrea [2]

Del libro: No estoy vencida. Colecci贸n de escritos entre anarqu铆a y antifascismo. Ediciones Rina, p谩gs. 125-133.

Fuente


Notas:

[1] En el feroz ambiente social del llamado 芦bienio rojo禄 que precedi贸 la Marcha sobre Roma, la alta burgues铆a de Mil谩n sol铆a frecuentar el Club Kursaal Diana, para realizar actividades deportivas, culturales y recreativas.

El ataque fue dise帽ado para golpear al comisario de polic铆a Giovanni Gasti quien se supone resid铆a en una habitaci贸n sobre el teatro. En la noche del 23 de marzo, se colocaron 160 barras de explosivos pl谩sticos en una canasta, que se cubrieron con paja y botellas vac铆as, luego fueron llevados cerca de la entrada de artistas, que conduc铆a del hotel al teatro.

A las 22.40 horas, tras el bullicio que anunciaba el inicio del espect谩culo, los asistentes tomaron asiento y fue en ese instante cuando estall贸 la bomba, destrozando la mamposter铆a y alcanzando las primeras filas de espectadores y el foso para orquesta. Unas 80 personas resultaron heridas y 17 murieron al instante, en las siguientes horas el n煤mero aumentar铆a a 21.

Se iniciaron las investigaciones inmediatamente, coordinadas por el comisario Giovanni Gasti, presente en la sala. Apuntaron al joven anarquista Antonio Pietropaolo, detenido en ret茅n de Corso Monforte al intentar escapar en una carreta donde se encontraron pistolas y granadas de mano.

Al mismo tiempo, una escuadra militar emprendi贸 acciones inmediatas en represalia; bombardeando la sede en construcci贸n del peri贸dico socialista Avanti, en via Ludovico Settala (recordada por el estruendo), y prendiendo fuego a la redacci贸n del peri贸dico anarquista Umanita Nuova, en v铆a Carlo Goldoni.

A las pocas semanas, el arresto de Pietropaolo fue seguido por decenas de detenciones realizadas en el entorno de los anarquistas individualistas de la provincia de Lombardia. Algunos se帽alados, como Pietro Bruzzi, logran escapar y refugiarse en el extranjero.

El juicio contra los terroristas anarquistas, se inici贸 el 9 de mayo de 1922, ante la Corte de Assise en la Plaza Fontana y en la misma sala donde se hab铆a juzgado a Gaetano Bresci. El 1 de junio se dict贸 la sentencia que identific贸 a los autores materiales de la masacre y se conden贸 a cadena perpetua a Ettore Aguggini, de 19 a帽os, de Bergamo, y Giuseppe Mariani, de 23, de Mantova, y Giuseppe Boldrini, de 28, que se declar贸 inocente. Los otros 16 imputados, considerados c贸mplices, fueron condenados a penas de entre 15 y 4 a帽os de prisi贸n.

Mariani dijo sobre la masacre:

芦鈥 se demuestra la historia 芦habitual禄 del anarquista que, abriendo la puerta de un teatro, difunde la muerte y el terror, consciente y voluntariamente. Esa noche la carga de explosivos fue depositada fuera del teatro, con la intenci贸n de impactar no en el teatro sino en el hotel superior 鈥 que, seg煤n informaci贸n en poder de los atacantes, serv铆a regularmente como lugar de encuentro entre Benito Mussolini y el comisionado de Mil谩n Gasti, ambos enemigos ac茅rrimos de los anarquistas y odiados por estos 煤ltimos, en particular, se cre铆a que esa misma noche Gasti deber铆a estar en ese hotel禄.

[2] La vida de Virgilia D鈥橝ndrea fue breve e intensa en pasiones pol铆ticas, confinada entre libros y persecuciones. En 1922 publica su primer libro de poes铆as; Tormento. El 13 marzo del 1923 un bur贸crata de la comisaria de Mil谩n la denuncia por calumnia e instigar al odio de clase. Once a帽os despu茅s, en su exilio americano, publica Antorchas en la noche 鈥 un libro que nace del dolor y el sufrimiento 鈥 la edici贸n no puede circular en Italia, donde solo llega alguna copia.




Fuente: Oscurodeseo.blackblogs.org