June 30, 2022
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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Isabel Morillo

Rota celebra que un vendedor de la ONCE repartió el martes 2,2 millones de euros por las calles del municipio gaditano en 50 cupones, lo máximo que se puede repartir. Brindan con champán los agraciados a 35.000 euros el boleto, pero también podrían levantar la copa los roteños que tengan un piso para alquilar, los que tengan un comercio o un bar o los que aspiren a un trabajo en la base. Ese mismo día, Pedro Sánchez y Joe Biden cierran como abrebocas de la cumbre de la OTAN un acuerdo que refuerza la base militar, de soberanía compartida entre EEUU y España, para que albergue dos barcos destructores más a los seis que ya integran el escudo antimisiles.

En la práctica, Rota suma enteros como una base militar estratégica y llevará al municipio unos 600 efectivos más, a los que hay que sumar sus familias. Más alquileres, más consumo y, si el convenio lo amarra bien, más carga de trabajo en la base, no solo en puestos de trabajos, sino también para las empresas auxiliares de la comarca de Cádiz, desde construcción e industria del metal a empresas punteras en desarrollo tecnológico o eficiencia energética, que ahora tienen mucha demanda en la renovación de las instalaciones militares, explica el alcalde de Rota, Javier Ruiz Arana (PSOE).Moisés Rodríguez es el único concejal de Podemos en el Ayuntamiento roteño. Admite la disyuntiva y que desde el pueblo todo se ve distinto a Madrid. Su partido ha hablado de “sumisión” a EEUU y el presidente del Gobierno ya tiene el apoyo del PP para sacar adelante el nuevo convenio con EEUU para ampliar el uso de la base naval, que debe aprobarse en el Consejo de Ministros y luego en el Congreso de los Diputados.

“Mis sensaciones están encontradas. Es verdad que reforzar la base nos convierte en un blanco más señalado, contribuye a señalarnos frente a posibles ataques en conflictos internacionales, contribuimos a la industria militar en un momento de guerra con Rusia. Pero también es verdad que es bueno para Rota, para su PIB, para generar riqueza y entonces la disyuntiva es clara: pan o guerra. O como se ha dicho siempre, dame pan y dime tonto y desde aquí claro que se ve todo distinto”, admiten el edil de Podemos. Él no es muy partidario de la base, admite, pero hay que ser prácticos y sacar el mayor beneficio posible para el municipio.

Su reflexión no difiere mucho de la de su compañero de partido y diputado en el Congreso, por poco tiempo porque pasará en breve a ocupar escaño por Cádiz en el Parlamento andaluz, Juan Antonio Delgado, que ha sido portavoz de todos los conflictos de la base naval en la Cámara Baja y conoce de primera mano la situación de la base. El guardia civil en excedencia insiste en que “muchas veces un árbol no nos deja ver el bosque”. “Es verdad que esto es más carga de trabajo para una provincia de Cádiz con una tasa de paro tan dramática y eso es una alegría pero lo que hay que exigir al Gobierno es que EEUU cumpla con los derechos laborales de los trabajadores, que se cumpla con el cien por cien del porcentaje de carga de trabajo que exige el convenio y que no se adjudiquen los servicios a empresas estadounidenses que incumple la legislación laboral española”, señala Delgado.

Un motor económico

La base de Rota es un motor económico para un municipio con una tasa de paro del 20,8%, por debajo de la media gaditana. Ocupa el 24% del suelo de una localidad con 29.000 habitantes censados, que en los meses de julio y agosto, por la afluencia de veraneantes, alcanza los 80.000. Hay más segunda residencia que primera y seis grandes hoteles de cuatro estrellas más otros dos en proyecto. El turismo es un puntal en la economía roteña, pero muy lejos de lo que genera la base, de donde procede dos tercios del PIB local, apunta el alcalde.

Hay 3.000 americanos viviendo en Rota entre militares, civiles y sus familias. No están censados ni pagan IBI o impuesto de sus vehículos, por lo que el alcalde consiguió en 2021 que el Estado recompense a las arcas locales con un 1,4 millones de euros al año. Para el próximo curso, 32 familias estadounidenses han solicitado escolarizar a sus hijos en colegios españoles, fuera de la base, uno de los trámites en los que tienen la ayuda de una de las oficinas que más pisan los americanos, la de ‘Welcome to Rota’. Quieren que sus hijos aprendan español y se relacionen con familias roteñas. Algo que cada vez pasa más y una riqueza cultural que el alcalde insiste en que hay que potenciar.

La base, de soberanía compartida, cuenta con otros 4.000 militares españoles. No todos viven en Rota, los americanos alquilan también muchas casas en municipios vecinos, como El Puerto de Santa María, Chipiona y ahora también Sanlúcar de Barrameda. La oficina de ‘Housing’, que ayuda con el alquiler a los estadounidenses, tiene unos 2.000 alquileres firmados en Rota, viviendas fuera de la base. La media que pagan es alta, se hace cargo el Gobierno de EEUU, unos 1.500 euros mensuales. El impacto en el PIB local de estas rentas supera el millón y medio de euros.

Visita de Albares

La ampliación del convenio militar con EEUU ya llevaba tiempo rumoreándose, hasta tres años. Hace un mes, el último día de mayo, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, visitó Rota y el alcalde lo sentó con los representantes de los trabajadores de la Base naval. Pudo oír lo mismo que los diputados en el Congreso a finales de 2017, cuando también el Comité acudió a explicar su situación. Resumida: el acuerdo bilateral señala que debería haber un 70% de trabajadores españoles y un 30% de americanos. Hay 500 americanos y 900 españoles y bajando, porque cada vez se amortizan más puestos de trabajo. Es la reclamación que los trabajadores a través de su comité de empresa, presidido por Manuel Urbina, llevan pidiendo desde los 90. Además, EEUU se aprovecha de la singularidad de que los trabajadores civiles son contratados por el Ministerio de Defensa español pero sirven a Norteamérica, ellos pagan sus nóminas. Aprovechan para incumplir la legislación laboral vigente en España. Incluso ignoran las sentencias firmes de los tribunales españoles.

El conflicto laboral más largo de España se libra en la base de Rota con los trabajadores del aeropuerto y lejos de solucionarse se recrudece. La batalla se libra con la empresa adjudicataria de los servicios aeroportuarios de la base naval, la americana Louis Berger, que opera desde 2013. En 2015 renovó su adjudicación la US Navy y poco después puso sobre la mesa un acuerdo que el comité tildó de chantaje: 45 despidos o 15 despidos y una reducción de los sueldos del 30%. La guerra está abierta con un saldo hasta la fecha de 34 despidos, diez disciplinarios, y la subcontratación por externalizaciones de 37 trabajadores de limpieza, autobuses o taller, con condiciones mucho más precarias que las del convenio vigente.

De Eisenhower a Rajoy

El convenio con Estados Unidos es de 1988 y desde entonces se han ido aprobando modificaciones mediante adendas. La última la acordó José Luis Rodríguez Zapatero, la del escudo antimisiles, pero la firmó Mariano Rajoy un año más tarde, 2012. La presencia americana en la localidad ha aumentado en los últimos años gracias al escudo antimisiles, que solo para la reparación y mantenimiento de los barcos destructores implica que 500 personas entren a diario en la base tras firmarse un acuerdo con Navantia y otras empresas auxiliares. Ahora habrá dos barcos más.

“Vengo a esta nación con un mensaje del pueblo americano para los españoles, paz, amistad y libertad”, dijo Eisenhower desde la escalerilla del avión en la localidad gaditana para firmar con Franco el acuerdo que trajo a los militares en 1953. El premiado documental “Rota N’Roll”, dirigido por Vanesa Benítez, muestra a la perfección la influencia de la base en un pueblo que entre 1966 y 1979, la etapa de mayor apogeo económico y comercial para el municipio en relación con la base, la comunidad americana estuvo entre las 5.000 y las 12.500 personas.

Rota
Bañistas en Rota, con los buques militares enfrente.

Entonces en Rota se saltaban la censura, la radio de la base permitía oír música sin censura, una calle entera albergaba más prostíbulos que en cualquier gran ciudad y los marines bajaban de los barcos a darlo todo con alcohol, peleas y mujeres. Nada que ver con la Rota de la actualidad, aunque esa huella, esa mezcla, queda. Por algo el rincón de Cádiz conquistó al club de amigos del escritor Felipe Benítez Reyes, con Luis García Montero, Benjamín Prado o Joaquín Sabina como ilustres roteños que este año echarán mucho de menos en un verano de ’aires difíciles’ a Almudena Grandes, a la que ciudadanos anónimos siguen poniendo flores en una rotonda a la entrada del pueblo que bautizaron con su nombre.

El Periódico




Fuente: Grupotortuga.com