February 28, 2021
De parte de Lobo Suelto
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La pen煤ltima vez que vi a Horacio Verbitsky fue en Avellaneda. Corr铆an los primeros d铆as posteriores al anuncio de Cristina Fern谩ndez postulando a Alberto Fern谩ndez. El movimiento t谩ctico era inesperado, efectivo y a la vez preocupante. Garantizaba el triunfo electoral y al mismo tiempo blanqueaba un horizonte sin demasiadas expectativas. En el auto que nos llevaba al lugar de una de las tantas presentaciones de Vida de Perro, escuch茅 las mismas palabras que luego se pronunciar铆an en la conversaci贸n p煤blica: el desaf铆o pol铆tico principal, en ese contexto y durante los pr贸ximos cuatro a帽os, ser铆a el de evitar una fractura en la coalici贸n de gobierno. Si hubiera que imaginar lo que pasaba por la cabeza de Horacio, y quiz谩s tambi茅n por la de Cristina Fern谩ndez, uno podr铆a escuchar: hay que evitar la tragedia del 鈥73. La ruptura entre Per贸n y la juventud, entre dos velocidades dentro del mismo proyecto: el apuro de j贸venes militantes y organizaciones sociales y la conciencia de la dificultad de los funcionarios en cargos del Estado. Su tono era moderadamente esperanzado. Advert铆a las enormes dificultades, pero confiaba en la conciencia que Cristina Fern谩ndez de Kirchner, Alberto Fern谩ndez y Axel Kicillof ten铆an de la situaci贸n. Lo que se ven铆a, escribi贸 luego, no era un per铆odo de transformaciones, sino un gobierno de la 鈥渟ensatez鈥: demasiado poco para lo que se necesitaba, pero imposible de despreciar frente a la alternativa de cuatro a帽os m谩s de Macri.

La Argentina del antimacrismo se hizo ver de modo contundente y definitivo durante los d铆as de diciembre de 2017. Se trat贸 de una reacci贸n popular extensa, ante un plan de gobierno criminal cuya crueldad hab铆a ido en escala. Del asesinato de Santiago Maldonado al de Rafael Nahuel, pasando por el caso Chocobar. Imposible olvidar la fr铆a crueldad de la argumentaci贸n oficial, por entonces a cargo de la ministra Patricia Bullrich: cada agente de seguridad que dispara un gatillo representa la defensa de la propiedad privada, fundamento del Estado nacional. Fueron los a帽os de las grandes movilizaciones sindicales, universitarias, del movimiento de los feminismos. Verbitsky fue, durante aquellos a帽os, el periodista mejor informado y el m谩s eficaz comunicador pol铆tico.

La 煤ltima vez que vi a Verbitsky fue en un departamento luminoso, al que se hab铆a mudado recientemente. El nuevo gobierno acababa de asumir. Retomamos una antigua preocupaci贸n suya: encontrar una editorial que se ocupara de que sus libros estuviesen disponibles. No hab铆a llegado a un acuerdo satisfactorio con Siglo XXI, surgi贸 la posibilidad de trabajar con la editorial Las Cuarenta. La idea de armar una biblioteca virtual con todos sus textos e ir publicando unos cuatro libros en papel cada a帽o comenz贸 a tomar forma. Luego del verano y ya en medio de la pandemia, comenzamos a preparar los libros: La mano izquierda de Dios con nueva introducci贸n 鈥撯淟os fantasmas del Papa Francisco鈥濃, doscientas p谩ginas extraordinariamente documentadas sobre la conducta de Jorge Mario Bergoglio durante la 煤ltima dictadura; El vuelo y La m煤sica del Perro. Fue un a帽o de distancias en el que, sin embargo, su presencia fue constante. A las tradicionales columnas dominicales se sumaron sus apariciones radiales de los lunes, mi茅rcoles y viernes, en El Destape. Recuerdo dos episodios 鈥損ara mi r铆spidos鈥 que nos llevaron a hablar muy brevemente y por WhatsApp de cuestiones pol铆ticas y personales. Uno, fue su duro cuestionamiento a la querida Rita Segato por declaraciones de esta sobre el golpe en Bolivia y la figura de Evo Morales. No fue f谩cil. El inmediato y firme rechazo al golpe en Bolivia era y sigue siendo compatible con el respeto a la valiosa obra de Segato, en particular, a su insistente rechazo 鈥揷omunitarista y feminista鈥 de los razonamientos de tipo binario. El otro fue la infame represi贸n, encabezada por el ministro bonaerense Sergio Berni y respaldado por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, a la toma de Guernica por parte de cientos de familias humildes, y la arrogante difusi贸n de un video con im谩genes de la descarga violenta contra personas humildes. El CELS confirm贸 que ese desalojo 鈥搚 toda esa violencia desproporcionada鈥 hubiera sido evitable, y la revista Crisis expres贸 lo que muchos sentimos en lo m谩s 铆ntimo al calificarlo como un 鈥減unto de inflexi贸n鈥. Sin embargo, el ministro Berni fue ratificado en su cargo, demostrando que no se trataba de un mero exabrupto sino de una pol铆tica org谩nica. Esa pol铆tica 鈥揹茅bil con los fuertes y fuerte con los d茅biles鈥 termin贸 por transparentar los l铆mites estructurales del proceso pol铆tico en curso. Verbitsky no dud贸 en decir estas mismas cosas en una columna radial, aunque a sus ojos 鈥揷omo ante una gran mayor铆a鈥 no se trat贸 de una partici贸n de aguas. Se trata, por tanto, de las mismas distancias y diferencias que ya hab铆an quedado registradas en Vida de Perro. Esas que se acotan frente a la derecha, y crecen en 茅pocas de oficialismos.

Hace dos viernes, mientras escuchaba la que ser铆a la 煤ltima columna del Perro en El Destape, atraves茅 el dif铆cil trance de advertir que algo malo 鈥撀縠xtra帽o?鈥 estaba ocurriendo. El habla pausada y el tono ir贸nico de Horacio era el mismo de siempre; la columna no brindaba informaci贸n, narraba una historia personal. Reconoc铆 de inmediato ese modo de narrar, esa argumentaci贸n fundada enteramente en criterios propios. Luego de compartir con 茅l tantas horas en conversaciones p煤blicas y privadas, creo que el Perro no miente: se autoedita. Recib铆 la impresi贸n de que el derrape no se explicaba seg煤n las alternativas m谩s obvias (opereta o chochera), sino que hab铆a ocurrido un desliz dram谩tico, traicionero y casi imperceptible para 茅l mismo: esos mismos rasgos de confianza en s铆 mismo 鈥搃ntuici贸n, vocaci贸n por la pelea, sentido del honor鈥 que lo llevaron a escribir las mejores p谩ginas en momentos extremadamente adversos, se sublevaban jug谩ndole una mala pasada en vivo y en directo. No me parece que este sea el primer traspi茅 de Verbitsky. S铆, seguramente, el primero con notables implicancias 茅ticas y pol铆ticas. No fue dif铆cil anticipar la secuencia que sobrevendr铆a: linchamiento medi谩tico, cloaca en las redes sociales, necesidad de proteger la tarea del CELS del desastre, crisis pol铆tica de gran magnitud, todo tipo de declaraciones oportunistas sazonadas con la aparici贸n de antiguos resentimientos por derecha y por izquierda y, en general, el desagradable espect谩culo de destrucci贸n y derribo de una obra de investigaci贸n cuyo rigor est谩, a煤n hoy, fuera de discusi贸n. Lo que no es f谩cil es anticipar c贸mo ser谩 el pr贸ximo cap铆tulo.

Porque si algo distingue este episodio de tantos otros, de los que Verbitsky fue part铆cipe o protagonista, es que esta vez la pelea del Perro es contra s铆 mismo. Son sus propios criterios 茅ticos y opciones pol铆ticas los que fueron violados por su acci贸n. No hay en qui茅n descargar culpas. El Perro cay贸 v铆ctima de s铆 mismo. Y de ah铆 habr铆a que partir si se quiere comprender y sobre todo aprender algo de este episodio desgraciado, que quiz谩s no pueda ser tratado en el lenguaje de la equivocaci贸n y las disculpas, aunque sea lo que le corresponde hacer. Llegado a este punto, ya no se trata de Verbitsky, sino de c贸mo funciona cierto sentimiento de decepci贸n que forma parte del mecanismo de las idealizaciones. Es cierto que Verbitsky no es reemplazable 鈥揷omo dice la carta de los colaboradores de El Cohete A la Luna, de la que particip茅鈥 y, en esa medida, seguimos esperando m谩s de 茅l. Pero tambi茅n es cierto que no se trata solo del juego de las titularidades y de las suplencias (agregar algo sobre los oportunismos period铆sticos ser铆a redundante), sino de identificar nuevas eficacias en el plano de la inteligencia colectiva, vinculada a las causas a las que Verbitsky fue tan 煤til y de las que se volvi贸 un referente fundamental. Me refiero, sin lugar a dudas, a las d茅cadas de lucha en el terreno de los derechos humanos y, desde ah铆, a las investigaciones referidas a formas de acumulaci贸n, emparentados con corrupci贸n y represi贸n. Lo verdaderamente urgente no es el juicio a Verbitsky, que seguramente seguir谩 realizando sus aportes desde El Cohete A la Luna y desde otros lugares, sino la maduraci贸n de nuevas figuras de investigaci贸n y justicia, sean individuales o colectivas, capaces de aprehender, en su escritura, el simult谩neo de pasado y presente en el que se desenvuelve todo movimiento social aut茅ntico.

Conforme pasan los a帽os hay preguntas que en lugar de apaciguarse no hacen sino crecer. 驴Se trata de Verbitsky? Pero, 驴qui茅n es Verbitsky? Cuando comenc茅 a escribir Vida de Perro, lo primero que hice fue intentar responderme estas preguntas, hasta que se despejaron cada una de las leyendas negras, tanto sobre su conducta en los a帽os 鈥70 como sobre los aportes de la fundaci贸n Ford al CELS. Seg煤n me explicaron los propios miembros del organismo, esos aportes comenzaron con la presidencia de Emilio Mignone y se minimizaron y diversificaron durante la presidencia de Verbitsky, quien 鈥攎e consta de primera mano鈥 no se ocupaba de obtener estos recursos. Tras  esta tarea preliminar y necesaria 鈥揹ebidamente registrada en el libro鈥, pas茅 a dedicarme a la pregunta que me parec铆a verdaderamente importante: 驴qu茅 es lo que se puede aprender hablando con Verbitsky, en vistas a un balance hist贸rico argentino del tiempo reciente, a un di谩logo entre generaciones y perspectivas pol铆ticas diferentes en tiempos en particular adversos y, sobre todo, con relaci贸n al tratamiento de los hecho? La mejor de las respuestas a todas estas preguntas est谩 en sus textos. En la escritura que sobrevive espl茅ndidamente bien al tiempo. Pienso, sobre todo, en textos que son ya cl谩sicos imprescindibles, como los cuatro tomos de la historia pol铆tica de la Iglesia Cat贸lica Argentina, como El Vuelo o como Ezeiza. Pero tambi茅n esos textos en los que el periodismo deviene ciencia pol铆tica, y da cuenta de la din谩mica de las fuerzas en pugna en ciertas coyunturas, con una profundidad que se le escapa a la cr贸nica habitual, como La educaci贸n presidencial.

En estas horas en que Verbitsky saca cuentas con Verbitsky, cae sobre sus lectores, de todas las generaciones, el peso de evaluar qu茅 tratamiento dar a semejante carga hist贸rica.




Fuente: Lobosuelto.com