June 12, 2021
De parte de ANRed
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Un informe elaborado por diversos gremios del personal de casas particulares, junto con el Observatorio del Derecho Social de la CTAA, da cuenta de la situación actual del sector. Existen al menos 658.360 personas empleadas, el 97.9% son mujeres y el 76.8% no está registrada. Además, los ingresos promedio mensuales y diarios son los más bajos de los ocupados/as del país. Por ANRed.


Estos datos se desprenden del documento de elaboración conjunta realizado por el Sindicato del Personal de Servicio Doméstico de Río Negro y Neuquén, el Sindicato de Empleadas Casas de Familia de San Juan, la Asociación del Personal de Casas de Familia de Rio Cuarto, el Sindicato de Empleadas en Casas de Familia de Entre Ríos, el Sindicato de Empleadas Casas de Familia de San Nicolás, la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma (CTAA) y el Observatorio del Derecho Social (ODS) de la CTAA.

Desde el informe remarcan que la realidad laboral a la que se enfrentan las empleadas de casas particulares es grave. La desprotección de casi el 77% al no tener trabajo registrado implica no tener obra social ni ART, tampoco aguinaldo o vacaciones pagas. Esta desprotección también se refleja en los despidos: durante la pandemia se dejó cesante a 20.706 (-3,9%) trabajadas registradas, mientras que el porcentaje de las no registradas alcanzó el -20,6% (250.290). 

Otros datos que sobresalen: el 48.4% son el principal sostén de sus hogares y el 83.3% también se encarga de las tareas reproductivas de sus familias, es decir que duplican sus tareas dentro y fuera de sus casas. Además tanto el salario promedio de las trabajadoras como el ingreso promedio total del grupo familiar se encuentran por debajo de la línea de pobreza.

El informe también señala que recae sobre este sector una concepción sobre la tarea que realizan que intenta deslaboralizarla y asociarla a la idea de “colaboración” o “ayuda”, aspecto que tiene que ver, en primer lugar, con la invisibilidad de las tareas domésticas y la dificultad para considerarlas como un trabajo más, así como con la asociación de este trabajo con determinadas concepciones sobre lo que implica “cuidar” a otra persona. Esta situación «muchas veces confunde o niega la relación laboral que, más allá del vínculo afectivo o cercano que se pueda construir, requiere de compromisos y obligaciones de ambas partes. En el caso de quien contrata, de hacerlo cumpliendo con la legislación vigente y los consecuentes derechos laborales comprometidos en cualquier relación de trabajo», destaca el informe.

Otro aspecto que analiza el documento es la dificultad de ejercer los derechos laborales debido no solo a la informalidad sino también a la falta de contacto cotidiano entre compañeras de trabajo, lo que coloca al conjunto de empleadas de casas particulares a una mayor exposición a situaciones de violencia y acoso laboral y a grandes dificultades para contar con algún tipo de protección en esas situaciones.

Frente a este panorama, el conjunto de gremios y el ODS aseveran que «se vuelve fundamental pensar en la necesidad de fortalecer la organización y los lazos entre trabajadoras para poder mejorar las condiciones del empleo y los salarios, y para cuestionar la valoración social que se tiene sobre su trabajo».

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Fuente: Anred.org